De todas formas, es que los aspectos técnicos o incluso la jugabilidad no lo son todo. Hay juegos que pueden parecer un cagarro pero que luego son obras de arte, y destacan en otros muchos más factores.
Pasa con algunos de SUDA51, o juegos como Rule of Rose, Deadly Premonition, Hotel Barcelona o incluso los del Team ICO. Puede que no estén finos al 100%, pero son juegos diferentes, experiencias con alma propia, que se salen del mercado convencional y de producir juegos como si fueran chorizos. Tiene un carisma especial. Yo tengo claro que prefiero cosas así, vanguardistas y hechas con una mirada artística, que el undécimo clon de cámara al hombro y disparos o la entrega del shooter de turno reciclando assets cada año.