Leído LA CÓLERA DE ULTRÓN
Cómic entretenido y claramente orientado a introducir al lector neófito en la figura de Ultrón de cara al estreno de la secuela de los vengadores en cines (ah, la nostalgia). Es, en esencia, una historia de acceso fácil, muy enfocada al gran público y con voluntad de servir como puerta de entrada al villano.
Como aventura funciona: hay acción, viajes, confrontación directa con Ultrón y un tono épico bastante reconocible. No es especialmente profundo, pero se deja leer con agrado y cumple con lo que promete a nivel de espectáculo superheroico. Se devora rápido.
Donde más sentimientos encontrados me ha generado es en el tratamiento de Hank Pym. Es uno de los personajes más interesantes que se pueden explotar en relación con Ultrón, precisamente por su carga emocional, su culpa y su pasado atormentado como “padre” del monstruo. Es un personaje jugosísimo para cualquier guionista. Pero aquí me ha parecido realmente imbécil. No había línea de diálogo que no me diese ganas de arrearle un mamporro en la boca. Más que un científico brillante consumido por la culpa, parece un secundario incompetente al servicio de la trama.
En conjunto, cómic funcional y accesible, ideal para quien quiera conocer rápidamente al villano sin demasiadas complicaciones. Pero como retrato de personajes (especialmente de Hank Pym) se queda muy por debajo de lo que podría haber sido, desaprovechando uno de los mayores conflictos emocionales del personaje y uno de los más sonados de Marvel.
También he leído los 3 tomos de Los Vengadores de Mark Waid
Se siente, desde el primer momento, como un cambio de tono consciente respecto a la anterior y brillante etapa de Jonathan Hickman. Donde este último apostaba por la épica densa, la planificación a largo plazo y los grandes conceptos, Waid opta por algo muy distinto: ligereza, diversión y espíritu clásico.
Estos tres tomos funcionan como un soplo de aire fresco. Son cómics claramente pensados para entretener, para recuperar la sensación de aventura directa y accesible, sin la necesidad de cargar con una mitología pesada o una lectura exigente. Aquí los Vengadores vuelven a ser, ante todo, un grupo de héroes viviendo misiones espectaculares, coloridas y autocontenidas.
El tono es festivo y luminoso, con diálogos ágiles, dinámicas de grupo reconocibles y una clara voluntad de recuperar el ADN más clásico de la franquicia. Las tramas no buscan trascendencia ni grandes giros conceptuales: son aventuras sencillas, bien planteadas y ejecutadas con oficio, que se leen sin sensación de fatiga.
Esa falta de pretensiones será negativa o positiva en función del lector. No intenta competir con la ambición de la etapa anterior, sino ofrecer algo complementario: un regreso a lo esencial, a los Vengadores como iconos del heroísmo, trabajando en equipo y enfrentándose a amenazas claras sin exceso de gravedad.
Tres tomos que conforman una etapa muy entretenida, agradable y accesible, ideal para quienes buscan disfrutar del equipo sin complicaciones.