Babylon A.D. (2008)
Una de esas películas que parten de una premisa muy potente y acaban quedándose a medio camino de todo. La idea de fondo (un futuro cercano degradado, atravesado por la religión, la tecnología y el colapso moral) tenía potencial para algo mucho más interesante de lo que finalmente ofrece.
El principal problema de la película es su falta de personalidad. Nunca termina de decidir qué tipo de historia quiere contar. Por un lado, parece querer ser una película de acción hiperbólica al servicio de Vin Diesel. Por otro, coquetea con una ciencia ficción mucho más cruda y sombría, con tintes religiosos y un fuerte componente de drama humano que recuerda inevitablemente a Hijos de los hombres.
La cosa es que no abraza del todo ninguna de las dos vías. Cuando intenta ser acción pura, resulta genérica y poco memorable; cuando se pone seria y reflexiva, no profundiza lo suficiente como para que ese discurso cale. Las ideas están ahí, pero se quedan en la superficie, sin el desarrollo ni la coherencia necesarias.
Vin Diesel cumple dentro de su registro habitual, pero su presencia acaba condicionando el tono de la película. Es difícil tomarse del todo en serio el drama cuando la cinta parece diseñada para encajar en su arquetipo de héroe macarra.
El resultado es una película irregular, con destellos interesantes y un universo que pedía a gritos mayor definición, pero que acaba siendo frustrante precisamente por lo que podría haber sido.
M3GAN 2.0 (2025)
Decepcionante. No tanto por lo que intenta hacer, sino por lo poco que consigue sacarle partido a una idea que, sobre el papel, me molaba. Giro de 180 grados respecto a la primera entrega, abandonando el terror para abrazar sin complejos la locura de la acción, y esa decisión, en principio, me ha gustado mucho.
El problema es que ese cambio de tono nunca termina de materializarse como debería. La película promete ser más divertida, más loca, más gamberra y más excesiva de lo que realmente acaba siendo. Los tráilers venden una experiencia mucho más desatada que el resultado final, que se queda a medio gas y rara vez alcanza el nivel de caos que su planteamiento sugería.
Además, M3GAN pierde buena parte del carisma que la convirtió en un icono inmediato en la primera película. Allí era inquietante, irónica y magnética; aquí resulta mucho menos interesante, más diluida dentro de una trama que no sabe muy bien qué hacer con ella. La sensación es que el personaje, en lugar de evolucionar, se vuelve más genérico.
El resultado es una secuela que no termina de funcionar ni como película de acción desatada ni como reinvención de la franquicia. Tiene destellos de lo que podría haber sido, pero carece de la energía y la mala leche necesarias para abrazar del todo su nuevo camino.
Springsteen: Deliver Me from Nowhere (2025)
No soy especialmente amigo de los biopics y esta película no ha sido una excepción. Cliché de manual, relato arquetípico, estructura previsible y una sensación constante de estar diseñada con la calculadora en la mano, pensando más en rascar algo en temporada de premios que en ofrecer una mirada realmente singular sobre su protagonista.
La película está bien interpretada, eso es innegable, pero nunca consigo ver de verdad a Bruce Springsteen. Lo que veo es a Jeremy Allen White esforzándose muchísimo, construyendo una actuación sólida, intensa… pero sin lograr que desaparezca el actor detrás del personaje. No hay fusión, no hay ese momento en el que olvidas quién está delante de la cámara.
Lo que sí me parece un acierto es que la película no intente abarcar toda una vida, sino que se centre en un momento muy concreto y delicado: la grabación de Nebraska, probablemente uno de los discos más importantes y atípicos de su carrera. Esa decisión narrativa le da, al menos sobre el papel, una personalidad propia, alejándola del típico repaso cronológico de hitos.
También se agradece que ponga el foco en la depresión y el conflicto interno, en lugar de limitarse a celebrar el éxito. La película intenta mostrar el precio emocional de la creatividad y la fama (como tantas otras).
El problema es que todo eso se me hace eterno. El ritmo es plano, la puesta en escena poco arriesgada y la narración no encuentra nunca un pulso que realmente me atrape. Entiendo lo que quiere contar, comprendo su mensaje, pero no hay nada en ella que me apasione, que me remueva o que me haga sentir que estoy viendo algo necesario.
En definitiva, biopic correcto, bien actuado y con buenas intenciones, pero profundamente convencional. Una de esas películas que se respetan más de lo que se disfrutan.