Sin Piedad (2026)
Una de esas películas que la crítica ha destrozado y que, sin embargo, a mí me ha entretenido muchísimo. No creo que sea una gran película, pero sí una propuesta muy eficaz en lo que pretende: mantenerte en tensión y no soltarte durante buena parte de su recorrido.
Es muy frenética, con un uso del tiempo en formato ''cuenta atrás'' que juega a su favor. Sabe dosificar la información, acelerar cuando conviene y generar una sensación constante de urgencia que sostiene el interés. En ese sentido, funciona casi como un thriller en tiempo real.
Está narrada a través de dispositivos tecnológicos: móviles, cámaras de seguridad, pantallas, grabaciones… Todo está integrado de manera bastante inteligente en el relato, con justificación, sin sentirse como un mero truco estilístico. La historia se construye desde esa vigilancia permanente, lo que encaja muy bien con los temas que quiere tratar.
El mensaje final sobre la inteligencia artificial es interesante pero está plasmado de manera pobre y demasiado aleccionadora, rozando lo naíf. La película apunta a sus fallos, a sus limitaciones y a la idea de que una IA aislada de la imperfección humana está condenada a repetir errores.
Lo peor es que la película se deja llevar demasiado en su recta final. Podría haber sido una sátira mucho más mordiente, afilada y cabrona (ay si la pilla Paul Verhoeven) sobre cuestiones como seguridad frente a libertad, vigilancia masiva o control social, pero opta por el exceso y el desmadre, perdiendo parte de la inteligencia que había mostrado antes.
Además, una vez que ya sabes hacia dónde va todo y cómo encajan las piezas, no tengo nada claro que aguante un segundo visionado. Su principal fuerza es la sorpresa inicial.
En resumen, película muy entretenida, tensa y bien planteada en su forma, aunque irregular en su fondo. No es la sátira brillante que podría haber sido, pero sí un thriller efectivo que, al menos conmigo, ha cumplido.