Bueno chavales, lamento deciros que en unas semanas voy a estar pilladísimo y no voy a tener más remedio que dejar de participar durante algún tiempo. En estos últimos meses he tenido que sacar tiempo de dónde más o menos he podido para poder seguir participando en el hilo, pero sintiéndolo mucho, he llegado a un punto en el que no me va a quedar más remedio que cambiar el chip porque lo de la función multitarea nunca ha sido lo mío. Espero que todo esto sea algo temporal y que cuando pasen unos meses (que por mi propio bien, espero que no sean muchos) esté más liberado y pueda volver a reengancharme. De todas formas, trataré de pasarme por aquí cuando me sea posible para hablar de lo que sea que en ese momento estéis hablando, e intentaré aportar cualquier cosa que se me ocurra. Me jode muchísimo tener que dejarlo justo ahora, cuando se nos vienen encima algunos tebeos que me parecen buenísimos y con muchas cosas entretenidas que comentar, pero no siempre se puede hacer lo que a uno le apetece. En fin, no sé si la siguiente reseña me toca a mí, que creo que sí, pero en todo caso me gustaría hacerla para poder dejarlo al menos con un buen sabor de boca.
Una vez pasado el trago, vamos en primer lugar con
Temed al Segador (
AV # 352-354), la última de las tres sagas veraniegas de los Vengadores que aparecieron con periodicidad quincenal durante el periodo comprendido entre 1990 y 1992. En este caso, como ya sabéis, la saga abarcó tan solo tres números en lugar de los seis que habían venido apareciendo habitualmente, integrándose los otros tres dentro de la línea argumental que en ese momento estaba teniendo lugar dentro de la serie. El título de la saga no sé muy bien de dónde viene, pero me suena haber leído en alguna parte que se trataba de una especie de juego de palabras con
Don´t Fear the Reaper, un conocido éxito de los setenta de los Blue Oyster Cult, pero no tengo ni idea, la verdad. Y por otra parte, salvo el villano, decir también que esta saga no tiene absolutamente nada que ver con la reciente serie limitada del mismo título protagonizada por la Visión y la Bruja Escarlata, como es obvio.
Partiendo de esta base, lo primero que hay que tener en cuenta es que la única razón de ser esta saga fue puramente editorial. Me explico. Los Vengadores eran una de las series que tenían que aparecer quincenalmente durante todos los veranos por decisión del departamento comercial de Marvel, y toda vez que ni Bob Harras ni Steve Epting eran capaces de hacer los seis números quincenales que se requerían durante ese periodo de tres meses (de hecho, solo llegaron a hacer juntos dos de ellos, los
AV # 350 y 355, es decir el primero y el último), el editor Ralph Macchio decidió encomendar al escritor Len Kaminski y al dibujante MC Wyman la tarea de encargarse de los otros tres números que debían aparecer en ese verano formando la correspondiente saga. Tanto Kaminski como Wyman eran autores muy bien relacionados en aquel entonces con la oficina de los vengadores. Si os fijáis, Kaminski había sido hasta muy pocos meses antes el editor asistente (es decir, el ayudante) de Ralph Macchio en los Vengadores, mientras que MC Wyman era un dibujante que en ese momento estaba apareciendo en muchos proyectos secundarios relacionados con los Vengadores, aunque si no recuerdo mal, su trabajo más importante hasta ese momento habían sido cuatro o cinco números que había llevado a cabo para la nueva serie regular de
Nick Furia. Nada del otro mundo.
Por otra parte, desde un punto de vista puramente temático, el principal responsable de esta curiosa fusión de los superhéroes con el género de lo sobrenatural fue el propio Len Kaminski. Y tiene su explicación. Además de estar a cargo desde hacía unos meses de la serie regular del Hombre de Hierro, Kaminski también estaba trabajando en ese momento en la nueva línea dedicada a lo sobrenatural que Marvel iba a lanzar ese otoño al mercado aprovechando el rollo derivado de Halloween y siguiendo la estela del inesperado (y para mí bastante inexplicable) éxito obtenido por el Motorista Fantasma de Howard Mackie y Javier Saltares. Kaminski había sido contratado para escribir la nueva serie protagonizada por el vampiro Morbius, siendo el crossover protagonizado por
los Hijos de la Medianoche, en el que obviamente él también participaba, el que iba a marcar el pistoletazo de salida para esa nueva línea editorial.
Pues bien, en este contexto dedicado a lo sobrenatural al que se acababa de incorporar Len Kaminski, en lugar de involucrar a los Vengadores en una historia de corte más superheroico como las que estaba haciendo en ese momento para el Hombre de Hierro, lo que hizo fue embarcar al grupo en una saga propia del género de terror y con muchos zombis de por medio, que presentaba por primera vez en el Universo Marvel al demonio Lloigoroth, una creación del propio Len Kaminski, probablemente con vistas a su integración en el panteón de esa nueva línea editorial dedicada a Los Hijos de la Medianoche que se estaba a punto de estrenar.
Además de esta presentación en sociedad de Lloigoroth,
Temed al Segador también traía de vuelta a Eric Williams, el Segador, uno de los villanos más clásicos del entorno de los Vengadores que sin embargo en los últimos años había venido limitando sus apariciones a la serie de los wackos, al ser ahí donde venía apareciendo habitualmente su hermano, Simon Williams. En todo caso, el Segador resultaba ser un villano de lo más adecuado para una historia de este tipo, dada su muerte en la segunda serie limitada dedicada a la Visión y la Bruja Escarlata (
V&SW # 2) y su posterior regreso como cadáver viviente en los
AWC # 65-68.
Por último, además del Segador y de Lloigoroth, los
AV # 353 y 354 nos presentan también como villanos a lo que se supone que es una nueva encarnación de la Legión de los No Vivos (la cuarta, si no me fallan las cuentas), una creación de Steve Englehart que había aparecido por primera vez durante el transcurso de la
Saga de la Madonna Celestial allá por los años setenta. Ahora bien, en esta ocasión no se trata de personajes ya fallecidos que son traídos al presente a través del tiempo, sino de algo bastante más propio del género de horror en el que se encuadraba la saga: humanos poseídos por los espíritus de los villanos muertos y convertidos en zombis que comen carne humana. Eso sí, al igual que sucede con todas las versiones anteriores de esta Legión de los No Vivos, los errores en cuanto al estatus de fallecidos de varios de sus miembros resultan como siempre bastante recurrentes, consecuencia de que no todos los personajes que están muertos en el Universo Marvel permanecen muertos para siempre. En el caso concreto de esta nueva encarnación de la Legión de los No Vivos, es evidente que tanto el Guardián Rojo (Alexei Shostakov) como el Conde Nefaria no están para nada muertos (aunque técnicamente sí lo estaban en el momento de concebirse esta historia), especialmente Nefaria, quien como sabemos, acabará revelándose como un ser de energía iónica en su siguiente aparición en el Universo Marvel de la mano de Kurt Busiek.
En cuanto a las influencias de las que tira esta historia,
Temed al Segador hace gala de muchas referencias a la literatura de terror estadounidense de finales del XIX y la primera mitad del XX, siendo en este sentido bastante deudora de las obras de Lovecraft y otros autores de su Círculo. Así, por ejemplo, el nombre del demonio Lloigoroth está claramente tomado de Lloigor, uno de los dioses primigenios creados por August Derleth en las páginas de
Weird Tales para su incorporación a los Mitos de Cthulhu (
El Cubil del Engendro Estelar, 1932). Del mismo modo, si nos fijamos en los demonios que el Segador invoca a lo largo de esta saga, nos encontramos también con nombres claramente tomados de los de otros primigenios creados por el propio Lovecraft en sus historias, como es el caso de Yog-Sokot, que no es sino un claro trasunto de Yog-Sothoth (
El Horror de Dunwich, 1929), o con Azotharoth, trasunto igualmente de Azatoth, la deidad suprema del panteón de seres creado por Lovecraft y que también resulta frecuentemente mencionado en muchas de sus obras relacionadas con los Mitos, si no recuerdo mal, la primera de ellas en
El que susurra en la Oscuridad (1931). Lo mismo se puede decir de Nigguraag, claramente basado también en la figura de Shub-Niggurath, otro de los primigenios creados por el escritor de Providence y que resulta nombrado con frecuencia en varios de los hechizos y encantamientos que aparecen en sus historias.
Con todo, de todas estas invocaciones que realiza el Segador en esta historia, la que supongo que más nos suena a todos los seguidores de Marvel es la de Shuma-Gorath, que en principio pasa por ser una de las creaciones de Steve Englehart y Frank Brunner para la galería de villanos del Dr. Extraño (
Marvel Premiere # 10). Ahora bien, si escarbamos un poco, lo cierto es que esta referencia a Shuma-Gorath no es tan original de Marvel como en un principio pudiera parecer, toda vez que el nombre procede en realidad de uno de los relatos de Kull escritos por Robert E. Howard que aparecieron publicados a título póstumo:
La Maldición del Cráneo Dorado(1967), relato que Roy Thomas adaptaría unos años más tarde dentro de las páginas de
Conan el Bárbaro, siendo probablemente de ahí de dónde lo tomaron Englehart y Brunner.
Todas estas referencias a la literatura de terror norteamericana, encuentran su broche final en el título del
AV # 354, que es con el que concluye la saga:
El Gusano Conquistador (
The Conqueror Worm), que como me imagino que muchos ya sabéis, no es sino el título de uno de los poemas más conocidos de Edgar Allan Poe acerca de la muerte y que el propio escritor acabaría incorporando más tarde al contenido de
Ligeía. En fin, seguramente todas estas cuestiones literarias no sean demasiado relevantes a los efectos que aquí nos interesa, pero sí me parece interesante al menos mencionarlas para que os hagáis una idea de las fuentes de las que bebía Kaminski a la hora de llevar a cabo esta saga de los Vengadores.
A modo de conclusión, la saga puede que no esté mal, pero la verdad es que a mí no me acaba de convencer mucho. Por muy curiosa que me pueda parecer esta incursión de los Vengadores en el género de lo sobrenatural, el problema lo tengo con el dibujo de MC Wyman, que no me gusta nada. Me parece un dibujante muy irregular, fruto de su época, que fue probando varios estilos y no acabó dando con ninguno con el que quedarse. En el caso de estos tres números, creo que el mejor es el primero de ellos, el
AV # 352, pero no por su propio valor intrínseco, sino más bien por los defectos que le tapa el entintado de Tom Palmer, viéndose todos esos defectos en los dos que le entinta Ariane Lenshoek, que se me acaban haciendo un poco duros de leer, por decirlo de una manera que suene más o menos benévola.
Y no quiero enrollarme más con esta saga de los Vengadores, así que vamos ya con la segunda historia que nos toca comentar en esta tanda y que es la que aparece en los
Avengers West Coast # 87 y 88, una pequeña saga de dos episodios que cuenta con Lobezno como estrella invitada y que discurre de manera paralela a lo que sucede en los
Iron Man # 284-286, en los que Tony Stark es declarado oficialmente muerto y es reemplazado en el papel del Hombre de Hierro por Jim Rhodes con la armadura Máquina de Guerra.
A mí estos números la verdad es que me gustan; un poco de aquella manera, pero me gustan. Argumentalmente, la primera impresión que me dejan es que la desaparición de Stark y la salida del Rayo Viviente sitúan a los Costa Oeste ante lo que va a acabar siendo la recta final de su serie, que yo diría que va a comenzar de verdad con lo que va a suceder en la siguiente saga de Ultrón (
AWC # 89-91) con el Rancho de Palos Verdes, hogar emblemático del grupo desde su fundación. En todo caso, en este
AWC # 87 asistimos a la baja del Hombre de Hierro como consecuencia del fallecimiento de Tony Stark (en realidad, como se ve en el
IM # 284, Stark no ha muerto sino que se ha puesto en suspensión criogénica mientras Abe Zimmer y Erica Sondheim tratan de encontrar una solución capaz de regenerar su colapsado sistema nervioso), mientras que por su parte, en el
AWC # 88, es el Rayo Viviente quien decide abandonar el equipo con la idea de ingresar en la Universidad y buscarse un futuro lejos de los superhéroes.
Situaciones argumentales aparte, la verdad es que las salidas de ambos personajes obedecieron a razones muy distintas. En el caso del Rayo Viviente, aunque todavía seguiría apareciendo de vez en cuando en la serie como invitado, su salida parece ser que vino sobre todo motivada por la escasa popularidad de la que gozaba entre los lectores que seguían la serie (en la famosa encuesta publicada en el
AWC # 86 había quedado en última posición, siendo declarado el vengador que menos interesaba a los lectores) lo que acabó derivando en el regreso oficial de Pájaro Burlón al equipo. Por el contrario, el caso de Tony Stark no tenía nada que ver con ninguna cuestión relativa a su popularidad entre los seguidores de los wackos, sino que estaba directamente relacionado con la trama argumental que en ese momento estaba teniendo lugar en su serie, en la que se estaba contando su (supuesto) fallecimiento y las consecuencias que se derivaban del mismo, en este caso, la consiguiente aparición de Jim Rhodes utilizando la armadura de Máquina de Guerra diseñada por el británico Kevin Hopgood.
En este panorama de altas y bajas, creo que conviene estar también muy atentos a las reflexiones que se hace Simon Williams durante la conversación que mantiene con Wanda en el
AWC # 87, puesto que en esas reflexiones se está haciendo referencia a todo lo que le ha estado sucediendo en los últimos tiempos a Simon dentro de su serie (
WM # 10-12) como consecuencia de las fluctuaciones que están experimentando sus poderes y de los imprevisibles estallidos de energía iónica que está sufriendo su cuerpo tras haber sobrevivido a la explosión de la Negabomba en el
AV # 347, algo a lo que los Thomas no habían hecho referencia hasta ahora en la serie de los wackos.
Echando un poco la vista atrás, la verdad es que esta época final de los Vengadores Costa Oeste estuvo muy relacionada con las diferentes series que se estaban moviendo a su alrededor, especialmente con la del Hombre de Hierro, pero también en algunos momentos con la de Wonder Man, o incluso con las apariciones que iba a tener la Bruja Escarlata dentro de la propia serie del Darkhold. Es más, algo bastante parecido va a suceder también con las diferentes series limitadas protagonizadas por los miembros de los wackos que aparecieron con motivo del 30º Aniversario del grupo (USAgente, Spiderwoman, Bruja Escarlata y Ojo de Halcón). Teniendo en cuenta esta situación, y de cara a la próxima aparición de Máquina de Guerra en el
AWC # 89, creo que lo más recomendable va a ser que completemos estos
AWC # 87 y 88 con los
IM # 284-286, en los que Ojo de Halcón y el Rayo Viviente (con el refuerzo de Hank Pym y la Avispa) participan de manera directa en lo que sucede en Empresas Stark mientras Wanda, Simon, el USAgente y Lobezno se encuentran en el ártico canadiense.
En relación a Stark y Rhodes, el
IM # 284 es el que marca la rampa de salida a todo lo que va a pasar en los meses siguientes. El orden de lectura sería
IM # 284,
AWC # 87,
IM # 285-286 y
AWC # 88. El
IM # 284 comienza con la noticia de la muerte de Tony Stark recorriendo los informativos de todas las cadenas. No obstante, como se ve en el propio
IM # 284, se trata de una muerte que no es tal, toda vez que en realidad Stark no ha fallecido, sino que se encuentra en suspensión criogénica, ocultando esta circunstancia a todo el mundo excepto a Abe Zimmer y Erika Sondheim, con la excusa argumental de no quedar expuesto a posibles ataques.
Por su parte, Rhodes no quiere volver a vestir la armadura después de cómo acabó todo la primera vez que se la tuvo que poner (
IM # 169-199), pero la (supuesta) muerte de Stark no le deja muchas alternativas y se ve obligado a continuar con el legado del Hombre de Hierro, aunque en este caso utilizando la nueva armadura de Máquina de Guerra.
A continuación del
IM # 284 debe leerse el
AWC # 87, que como vemos, comienza con Ojo de Halcón y el USAgente saliendo del hospital tras lo sucedido en los
AWC # 84-86 (no busquéis posibles explicaciones a su intervención en los anuales del
Asalto a la Ciudad de la Armadura porque no existen) y dirigiéndose los dos con Pájaro Burlón al Rancho de los wackos, donde se reúnen con el resto del grupo y se enteran de lo sucedido a Tony Stark a través de los medios de comunicación. Esta escena del
AWC # 87 se reproduce también en el
IM # 284, aunque con la presencia de Hank Pym y la Avispa.
Aunque argumentalmente los
AWC # 87 y 88 van seguidos, si nos fijamos en la conversación que Ojo de Halcón y Pájaro Burlón mantienen con Spiderwoman al comienzo del
AWC # 88, es precisamente entre estos dos números de los wackos donde deben intercalarse los
IM # 285 y 286, en los que tiene lugar el enfrentamiento entre el nuevo Hombre de Hierro (Rhodes con la armadura de Máquina de Guerra) y los Vengadores que no se encuentran en el ártico con sus compañeros, en este caso, Ojo de Halcón y el Rayo Viviente más el refuerzo de Hank Pym y la Avispa, que actúan como reservistas. La razón del malentendido es que el Espía Maestro ha contratado al Escarabajo, Ventisca y Látigo para atacar la sede de Empresas Stark y robar toda la tecnología que les sea posible aprovechando el caos creado por la muerte de Stark, lo que va a obligar a Rhodes a tener que ponerse la armadura. Al recibir la noticia del ataque a Empresas Stark, los wackos también acuden allí y se encuentran con un Hombre de Hierro que lleva una armadura desconocida y que por razones obvias no puede tratarse de Stark, produciéndose el correspondiente malentendido que se va a acabar resolviendo de la manera que suele ser costumbre en nuestros queridos cómics de superhéroes, es decir, a hostia limpia. En todo caso, ésta es la primera vez que los wackos tienen contacto con Rhodes en su identidad de Máquina de Guerra, algo a lo que se va a hacer referencia directa en el
AWC # 89 y que obviamente tendrá relevancia de cara a su próxima incorporación al grupo (
AWC # 94).
Volviendo de nuevo a la serie de los wackos, hay también alguna que otra cosa más que me parece que puede ser interesante destacar en estos
AWC # 87 y 88. En primer lugar, la historia se encuentra ambientada en la época de la desintegración de la antigua Unión Soviética, situándose geográficamente en el interior de la Bahía de Bathurst, que como habréis visto en cientos de documentales (lo de habréis visto es eufemístico, lógicamente), es una de las zonas salvajes del planeta más inhóspitas y desprovistas de seres humanos, es decir, el típico parque temático al que Lobezno va de vacaciones cuando quiere pasar unos días alejado de todo. Señalar también a efectos de continuidad, que esta aparición de Logan tiene lugar tras lo sucedido en la
Guerra del Infinito, entre los
X-Men # 11 y 12, o si lo preferís, entre los
Wolverine # 65 y 66, que es donde se sitúan esos
X-Men # 11 y 12.
Más cosas. Como se nos indica en la propia historia, el nombre de
Bogatyri al que responde el grupo de superhumanos rusos que invade la base norteamericana, está tomado a su vez del nombre por el que son conocidos toda una serie de caballeros andantes y guerreros épicos del folklore ruso que aparecen nombrados en los
bylinas (cuentos populares de índole similar a las leyendas de los Caballeros de la Mesa Redonda de la tradición artúrica), muchos de ellos fuente de inspiración para los grandes ilustradores rusos de finales del XIX y principios del XX, como
Viktor Vasnetsov o
Ivan Bilibin (si os interesa el tema, podéis buscar sus obras por internet porque están muy bien). En todo caso, en lo que aquí nos interesa, dos de estos superhumanos rusos, Svyatogor y Mikula Golubev, adoptan los nombres de dos de estos
Bogatyri de las leyendas rusas, mientras que los otros dos, es decir, su líder el Doctor Volkh y Zvezda Dennitsa (Estrella del Alba), no parecen estar inspirados en ninguno de ellos, tratándose en principio de dos personajes creados específicamente por Roy y Dann Thomas para esta historia. Ahora bien, dicho esto, también es verdad que Volkh suena muy parecido al nombre de pila de Volga Sviatoslavich, otro de los
Bogatyri más famosos de estas historias, por lo que también entra dentro de lo posible que en el caso de Volkh los tiros puedan ir por ahí.
Y evidentemente, de manera similar a lo que sucede con los U-Foes, otra cosa que también merece la pena destacar de estos
Bogatyri que se montan los Thomas, es que son un claro homenaje, en ruso, a las figuras de los 4 Fantásticos. En este sentido, el Dr. Volkh resulta ser el equivalente de Reed Richards (de hecho, su origen resulta idéntico al de Richards), Svyatogor, el hombre fuerte del grupo, viene a ser el equivalente de Ben Grimm; Mikula y sus poderes psíquicos guardan cierta semejanza con los de Sue Richards, mientras que Zvezda Dennitsa viene a representar el equivalente a la Antorcha Humana, sustituyendo sus poderes flamígeros por el poder de generar ráfagas de luz y calor. En todo caso, ésta va a ser la primera y única aparición de todos ellos excepto Zvezda Dennitsa, quien volverá a aparecer en la secuela de
Los Señores del Pacífico que veremos en los
AWC # 92-95.
Y bueno, más o menos eso es todo. Salvo los anuales y los fill-in que se montaron los Thomas, a mí estos números de los wackos me siguen pareciendo unos tebeos que más o menos se dejan leer y que no tienen mucho que ver con los estertores gráficos que estaban de moda en aquellos años. Eso sí, su mayor hándicap es que a partir de ahora y hasta el final, nos vamos a encontrar con un tebeo bastante relacionado con varias series (tanto regulares como limitadas) que se van a empezar a mover a su alrededor con motivo del 30º Aniversario de los Vengadores. En fin, que como vais a ir viendo, no todo eran ventajas en los universos cohesionados, especialmente para los bolsillos.
