La larga marcha.Vaya mojón.

Esperaba algo medio entretenido, impactante y con su crítica social facilona, pero me he encontrado un disparate que no hay por donde cogerlo. La mayoría de caracterizaciones funciona a patadas, con cambios inverosímiles de personalidad y temperamento (algunos respaldados por enfermedad mental, ya, pero aun así), el concepto es más viejo que el hilo negro, podría funcionar, pero es que el desarrollo es dantesco.
Al final, se convierte en una sucesión de pim, pam, pum, ¡nooooooooo! ¡tío, nooooooooo! pim, pam, pum, que me cago en la carretera me matan, que me vuelvo loco me matan, que muérete tú, espera que ya me muero yo. Completamente falta de épica, nervio en la dirección (la mayoría de escenas de muerte, más que con frialdad, me parecen rodadas con apatía, con indiferencia, no tienen efecto alguno en el espectador) y ritmo.
Ridícula y repetitiva, 3/10.