Zootrópolis 2 (2025)
Es una secuela inferior a la primera, pero aun así me ha gustado. No era fácil igualar una película que, además de ser muy buena, funcionaba casi como un pequeño manual de valores para los más peques: tolerancia, igualdad y respeto tratados con una finura que me encantó.
En esta segunda entrega esos temas siguen presentes, pero de una forma algo más subrayada y redundante. El mensaje continúa siendo positivo y necesario, pero pierde parte de la sutileza que, para mí, hacía tan especial a la primera. Además, se nota cierta pérdida de frescura, algo bastante habitual en las secuelas. Ya no está ese factor sorpresa, esa sensación de descubrimiento constante que tenía la otra entrega.
Donde sí acierta es en la expansión del mundo. Se explora más la mitología y los distintos rincones de la ciudad, lo que ayuda a enriquecer el universo de Zootrópolis y a darle más amplitud. Es interesante ver que no se limita a repetir la fórmula, sino que intenta abrir el foco. Y además tiene un homenaje a El Resplandor que es glorioso

Hay elementos que siguen funcionando muy bien. El toque policiaco y la dinámica de buddy movie entre los protagonistas vuelve a ser uno de los grandes pilares de la película. La química entre ellos sigue siendo sólida y sostiene buena parte de la diversión, el humor y el corazón de la historia.
Pues eso, una secuela disfrutable, simpática y correcta, que no alcanza el nivel de la original pero tampoco la traiciona. Amplía el universo, mantiene sus valores y ofrece una aventura entretenida, aunque menos especial.