El principal problema creo que son los precios. La prueba es que cuando llega la fiesta del cine, los cines se llenan, incluso con pelis minoritarias. Y, de hecho, buena parte del cine español no comercial, se está salvando gracias a los martes de los jubilados. Si los precios de la entrada costasen, yo qué sé, 3'5 o 4 euros, seguro que todos iríamos en masa a los cines porque no te duele tanto ver una peli que es una mierda. Ahora, que te roben 10 euros por un truño...