Sin pistas, dirigida por Thom Eberhardt.
Una comedia de finales de los ochenta muy simpática. Sin llegar a la burla, parodia las historias de Sherlock Holmes y el doctor John Watson, este último, no solo por lo que cuenta la peli, personaje muy a reivindicar

. Me gusta mucho la química entre Ben Kingsley y Michael Caine. Recomendable, tanto para fans de Conan Doyle como para aquellos que simplemente no les importe mucho la famosa pareja de investigadores, pero aun así les guste el género de historias clásicas policíacas. La ambientación, quizá sea por la época en que se rodó la peli (además de por quienes son sus protas), me ha recordado a El secreto de la pirámide.