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Autor Tema: MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad  (Leído 138176 veces)

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Desconectado Dahaka

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #450 en: 27 Octubre, 2026, 08:40:21 am »
Enorme reseña. Enorme historia. Enorme dibujo. Enormes personajes.

Las descripciones de Miller cuando aparecen los vengadores me siguen dando escalofríos. Daredevil no le teme a nada y sin embargo se aparta cuando Iron Man se lo ordena. En su propia serie. Pocas veces he visto semejante demostración de respeto a los vengadores.
Qué maravilla de obra.
A mi la descrpción a Kingpin de la escena del metro me encanta. Es quizás mi parte favorita. Ese Matt frío y desquiciado pero que sigue siendo implacable me parece un retrato brutal de lo rota que puede llegar a estar cualquier persona,por muy buena que sea.
Miller y Mazzuchelli nos enseñan la fina línea que separa la cordura de la locura.
No puedo comprar lo que quiero porque es gratuito.
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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #451 en: 27 Octubre, 2026, 11:58:30 am »
Grandísimo comic, grandísima reseña.

Tiene escenas muy poderosas.

Matt en los billares amedrentando a delincuentes pre-punks de Miller
El momento en que empieza a perderlo todo a manos de Kingpin (la casa, su cuenta corriente, etc...)
La llegada del trío vengador cuando Hell's Kitchen arde

UMY 2023 al Forero Revelación

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #452 en: 27 Octubre, 2026, 18:30:05 pm »
Gracias a todos.  :birra:

Ya se van terminando las etapas imprescindibles de los 80. La semana que viene precisamente termino otra.

Poco quedará, al menos de lo que yo sé.

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #453 en: 27 Octubre, 2026, 19:50:33 pm »
Reseñaca. Y obraca, de lo mejor que Marvel haya publicado nunca  :palmas:

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Los Cuatro Fantásticos: Mavel Héroes 4: Los 4 Fantásticos de John Byrne 4 (1986-1987)




Reseña en la web de Universo marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-los-cuatro-fantasticos-mavel-heroes-4-los-4-fantasticos-de-john-byrne-4-1986-1987/


Llegamos finalmente al cuarto y último tomo de la etapa de John Byrne al frente de Los Cuatro Fantásticos.

Byrne sigue ocupándose del guion y del dibujo a lápiz, con Al Gordon como principal entintador.
Sin embargo, la etapa recogida en esta entrega no es obra exclusivamente de John Byrne puesto que el autor se despide tras apenas el primer tercio del volumen. Lo que resta de tomo, o buena parte de él, lo ocupa la breve etapa guionizada por Roger Stern y dibujada por distintos artistas.

El grupo sigue formado por Mister Fantástico, la Mujer Invisible, la Antorcha Humana y Hulka. La Cosa, por su parte, ya ha regresado a la Tierra tras su exilio voluntario en Mundo de Batalla, pero continúa fuera de los Cuatro Fantásticos. Recordemos también que Alicia es ahora la pareja sentimental de Johnny. O que sigue acompañando al cuarteto Wyatt Wingfoot, que ha iniciado una relación de colegueo y algo más con Hulka.
Para terminar de situarnos en contexto, cabe también recordar que el edificio Baxter fue destruido y que los 4F residen provisionalmente en la mansión de los Vengadores.

El volumen abre con la historia que significa el regreso del Doctor Muerte a la colección tras aquel supuesto final para el villano que vivimos en el anterior volumen, aunque todavía no es un regreso al completo. Un arco argumental que cuenta con la Avispa como heroína invitada y que también incluye el último cruce de la colección con las Secret Wars II.
Como digo, todavía no estamos ante el Doctor Muerte en cuerpo y alma, sino tan sólo ante su mente ocupando el cuerpo de un pobre desgraciado. Es precisamente en el proceso para recuperar su cuerpo original donde entra en juego el Todopoderoso . Y lo interesante del caso está en que este cruce de los Cuatro Fantásticos con Secret Wars II acaba teniendo más importancia para las primeras Guerras Secretas que para el propio evento en curso.
La coincidencia entre el Todopoderoso y el Doctor Muerte permite a Byrne resolver el misterio acerca de la participación de este último en las Secret Wars originales, pese a que, como digo, se le suponía muerto. La idea del guionista es brillante: el Todopoderoso devuelve a Muerte su cuerpo restaurado y lo envía al pasado, justo al momento en que comienzan las primeras Guerras Secretas, cerrando así el círculo temporal. La petición parte del propio Reed, que teme que cualquier alteración de los acontecimientos pasados pueda modificar el presente, y no será ésta la única vez en esta etapa que nos encontraremos con una situación parecida.

Mientras contemplamos como la construcción del nuevo cuartel general de los 4F avanza a pasos agigantados, Byrne decide enviar de nuevo al cuarteto a la Zona Negativa. Los Cuatro Fantásticos, acompañados en esta ocasión por Nick Furia, caen en una trampa tendida por Blastaar y, por si fuera poco, liberan accidentalmente a Annihilus. A partir de ahí, la Zona Negativa empieza a absorber la atmósfera terrestre y amenaza con engullir el planeta entero.
Sin embargo, el verdadero peligro reside en que Blastaar y su flota, por un lado, o el propio Annihilus, por el otro, consigan atravesar el portal e invadir la Tierra. Y el único que puede impedirlo es Reed Richards, pero a costa de sacrificar su propia vida.

La aventura es francamente apasionante, pero no termina aquí. Cuando nuestros protagonistas regresan a la Tierra, descubren que han viajado hasta 1936, unos años antes de estallar la Segunda Guerra Mundial. Nick Furia decide entonces que ha llegado el momento de matar a Hitler y ahorrarle a la humanidad tamaña guerra de infausto recuerdo, de modo que volvemos a encontrarnos con un planteamiento similar al del arco del Doctor Muerte y el Todopoderoso: evitar que las acciones de alguien en el pasado alteren el presente.
Sin embargo, para nuestra sorpresa resulta que todo es fruto de un sueño en el que están atrapados los protagonistas. Un sueño provocado por un viejo mutante cuyo poder consiste precisamente en crear sueños. Personalmente, este tipo de desenlaces en los que nada es lo que parecía, especialmente si todo forma parte de un sueño, me resultan un tanto decepcionantes, así que esta es la parte que menos me gusta de la historia.

En la siguiente línea argumental la colección incursiona en el género de misterio y ciencia ficción. La trama tiene inicio cuando una extraña cúpula negra envuelve Central City, la ciudad donde Reed vivió en el pasado. Una cúpula en cuyo interior el tiempo parece transcurrir a una velocidad vertiginosa. Los Vengadores Costa Oeste, por cierto, participan en la fase inicial de la aventura.
Cuando Hulka queda atrapada en el interior de la extraña formación, sus compañeros y Wyatt se aventuran a entrar para rescatarla. Allí descubren una ciudad extraordinariamente avanzada, como muchos siglos en el futuro, habitada por seres de extraña evolución. Una sociedad en la que, además, los Cuatro Fantásticos son objeto de veneración.
La verdad es que la explicación de todo ello exige un considerable acto de fe por parte del lector. Un científico local, preocupado por la amenaza nuclear, decide conservar temporalmente su ciudad en el interior de una cúpula de su invención, con la esperanza de que la situación se haya normalizado en un futuro. Pero algo sale mal y dentro de la extraña estructura el tiempo empieza a transcurrir a velocidad una semana por segundo.
Ésta es precisamente la historia que marca la despedida de John Byrne de la colección, ya que solo se encarga del primero de los tres números que la componen tras abandonar el título de forma abrupta. En los dos restantes, Roger Stern toma el relevo del guion a partir de la idea esbozada por Byrne, mientras que Jerry Ordway se ocupa del dibujo.
Como digo, la ida de olla que se montan Byrne y Stern es considerable, pero el resultado no deja de ser una aventura fantástica disfrutable. La lástima está en el dibujo de Jerry Ordway, que rebaja sensiblemente el nivel gráfico respecto al de Byrne.


La etapa de Roger Stern.

Roger Stern toma las riendas de la colección de manera provisional, a la espera de la llegada de un nuevo guionista estable.
Sin embargo, el siguiente número supone un paréntesis en una etapa que ya de por sí será breve. Es el número que conmemora el 25 aniversario del primer número de Los Cuatro Fantásticos, un episodio de extensión triple, realizado por numerosos autores. El guion corre a cargo de Jim Shooter y Stan Lee, nada menos, mientras que la lista de dibujantes alcanza los siete nombres, a los que se suma otro tanto de entintadores. Entre ellos encontramos artistas de prestigio como John Buscema, Marc Silvestri o Barry Windsor-Smith.

El episodio marca el regreso de la Cosa a los Cuatro Fantásticos, aunque lo hace a través de una historia de tono dramático. Ben, entristecido por su condición de monstruo, decide trasladarse a la Isla de los Monstruos, convencido de que ese es el lugar al que pertenece. Allí descubre que el Hombre Topo, precisamente el villano de aquel primer número de la colección, está construyendo una ciudadela futurista en la que los seres considerados feos pueden vivir sin sufrir discriminación. Ben congenia con el Hombre Topo y, cuando llegan sus tres antiguos compañeros, decide ponerse de su lado. Sin embargo, los verdaderos planes del villano hacen que recapacite y termine regresando al grupo. La historia creo que funciona bastante bien.

De nuevo con Roger Stern al frente de la parte escrita, hacen ahora su entrada los hermanos Buscema como equipo artístico. Concretamente, John se encarga de los bocetos, mientras que Sal realiza el acabado a lápiz y el entintado.

Ahora, los Cuatro Fantásticos son cinco.
Afortunadamente para la buena salud argumental, el regreso de la Cosa no es un camino de rosas. Ben regresa mentalmente cambiado. Es un hombre amargado y sin una razón que justifique su existencia, y buena parte de ello es a causa de la pérdida de Alicia a manos de Johnny. La adorable Cosa de ojos azules es ahora, más que nunca, consciente de su aspecto hasta el punto de ocultar su cuerpo tras una gabardina y un sombrero. Consciente de ello, Reed le proporciona un traje de cuerpo entero y un casco que oculte su rostro.
Para acabarlo de complicar, Johnny le pide matrimonio a Alicia cosa que hunde todavía más a Ben.
En cuanto a la misión en el espacio, está motivada por la presencia de una fuente desconocida que parece estar drenando la energía del Sol. Lo que no sabe Reed es que su solución para salvar a nuestra estrella está creando un vórtice en un planeta llamado Mundoguerra al otro extremo del universo. El vórtice engulle a dos guerreros rivales, Umbra y Jaagur, y los lleva de camino a la tierra fusionados en un sólo ser que se alimenta de energía.
El arco argumental es correcto, sin más, aunque el dibujo de los Buscema es más que suficiente para su disfrute. Stern juega con el paralelismo entre el odio que se profesan los dos guerreros y el que siente la propia Cosa hacia todo lo que le rodea, un resentimiento que, sin embargo, le impide alejarse definitivamente de sus amigos.

Stern insiste en esta cuestión en el número dedicado a la inauguración del nuevo cuartel general de los Cuatro Fantásticos, la Torre de las Cuatro Libertades. Ben está muy susceptible con todo lo relacionado con la boda, algo perfectamente comprensible. No quiere saber nada del asunto, y mucho menos de Johnny después de que éste le haya propuesto ser su padrino. En cualquier caso, Stern rebaja el tono dramático y apuesta por un enfoque más familiar, con una fugaz aparición de Spiderman y con Hulka ejerciendo de improvisada psicóloga a base de tortazos. El resultado es el esperado y Ben vuelve a sentirse parte de la familia. Un desenlace que contrasta con la radical decisión de Grimm en el anterior episodio, pero bueno...

Desde luego, la Cosa es el personaje en el que Roger Stern pone el principal foco en cuanto a desarrollo, pero no es el único. La evolución que ha experimentado la Antorcha Humana a lo largo de la etapa de Byrne queda aquí más que patente. Del adolescente impulsivo hemos pasado a un hombre responsable y sensible que siente realmente por lo que está pasando su amigo.

El siguiente episodio gira en torno a la boda, con las aguas ya más calmadas. Se trata del número 300 de la colección, un comic-book simple, seguramente porque venimos del triple del 25 aniversario. Sin embargo, el número tiene en la boda su factor conmemorativo. Algo así como aquellos viejos anuales que aprovechaban la ocasión para narrar un acontecimiento feliz. En este caso, estamos ante un episodio de celebración, aunque con matices. La sensación predominante es de alivio tras toda la amargura provocada por la crisis de Ben, de modo que Stern adopta un tono desenfadado, pero sin renunciar a cierto ambiente de tristeza.

Esta vez, quien se opone a la boda es el Amo de Marionetas, el padre de Alicia, que vuelve a aliarse con el Pensador Loco con la intención de hacer saltar la ceremonia por los aires. Pero la cosa no acaba ahí, porque en esta ocasión también se les suma otro villano clásico del cuarteto, el Mago. La triple alianza termina desmoronándose por todos lados, más que nada por el giro de 180º en las intenciones del padre de Alicia, quien ya sabíamos de anteriores apariciones que es un tipo más sensible de lo que parece. El Hombre Dragón, por cierto, también reaparece en este episodio.
El número supone también la despedida de Hulka del grupo, pero extrañamente Stern no dedica espacio a tratar la salida. Simplemente, Hulka ya no está en el grupo en el siguiente episodio.

En los dos últimos episodios de su etapa, Stern cuenta con la colaboración de Tom DeFalco en los diálogos.
El primero se centra en Franklin y en una de las capacidades mutantes que empieza a manifestar. Mientras duerme, el niño es capaz de proyectar una especie de holograma de sí mismo, ya que sus sueños reflejan acontecimientos reales que están sucediendo en otro lugar. Algo así.
El Pensador Loco y el Mago siguen adelante con sus planes de venganza, pero el primero acaba desmarcándose cuando descubre que su aliado pretende utilizar al niño para sus propios fines. Pero lo más relevante sucede en el desenlace, cuando Franklin se ve obligado a revelar sus poderes a sus padres.

El siguiente episodio tiene como protagonistas a Johnny y Alicia. Se trata de un drama que pone de manifiesto el creciente temor a un holocausto nuclear de aquella época. De camino a su luna de miel, ambos se topan con lo que parece ser un asentamiento militar, pero que en realidad se trata de un cordón de protección de una extraña comunidad que está desarrollando el denominado Proyecto Supervivencia. Sus responsables pretenden lanzar en secreto una nave al espacio en busca de otro mundo en el que habitar, convencidos de que un holocausto nuclear acabará destruyendo la Tierra.
La ironía del asunto es que el propio lanzamiento utiliza armas nucleares que podrían provocar precisamente la destrucción del planeta.

En el último número de la etapa recogida en este tomo ni siquiera participa Roger Stern. Es Roy Thomas quien, acompañado por John Buscema, se hace cargo de un único episodio autoconclusivo.
Se trata de una historia tierna y emotiva que vuelve a tener a la Cosa como protagonista. Pese a haber superado su peor crisis, Ben sigue lamentándose por haber perdido a Alicia. En ese momento, su amiga y pretendiente Thundra aparece a través de un portal procedente del futuro para pedirle ayuda: necesita que la Cosa la ayude a detener una revuelta de guerreros machistas en su mundo feminista.
Sin embargo, esta trama no es más que una excusa para lo que realmente nos quiere contar Thomas. Una vez solucionado el conflicto, Ben aprovecha la ocasión para pedirle a Thundra que lo transporte al pasado, a justo antes de su entrada en el portal hacia las Secret Wars. Así, Ben no llega a cruzar el portal y en lugar de ello corre a pedirle matrimonio a Alicia. Sin embargo, cuando está a punto de consumarse la unión, reflexiona que no tiene derecho a hacerlo y que Alicia debe pertenecer a Johnny. De regreso al presente, Ben comprende que sigue enamorado de Alicia y que su condena es que siempre lo estará. Un episodio estupendo.

En definitiva, Roger Stern —y también Jim Shooter y Roy Thomas en la pequeña parte que les corresponde— sigue de forma coherente la estela dejada por John Byrne en lo que respecta a la caracterización de los personajes. Sin embargo, su etapa resulta demasiado corta para desarrollar tramas interesantes de largo recorrido.

Curiosamente, esta particular edición incluye tres episodios que quedan fuera de la cronología de la etapa, pero que se incorporan por el simple hecho de que John Byrne es su autor completo. Se trata de los Fantastic Four #220 y #221, publicados un año antes de que John iniciara su etapa, y del Marvel Two-in-One #50. Son números que ya comenté en las reseñas de sus respectivos tomos y que no pintan nada aquí.


La última historia de Galactus.

Todavía no podemos dar por cerrada esta reseña, porque justo al final del volumen de incluye una historia muy especial, también realizada al completo por John Byrne, quitando el entintado de Terry Austin.
Se trata de un relato que fue publicado por capítulos en el magazine Epic Illustrated, concretamente en los números que van del 26 al 34, a razón de 6 páginas por capítulo. El protagonista no es otro que Galactus y la historia es una epopeya cósmica que se sitúa 100 millones de años en el futuro.
Galactus, siempre guiado por su fiel heraldo, Nova, descubre que algo está alterando el orden natural de las galaxias. En un rincón del vasto Universo, oculto al alcance visual del Devorador de Mundos, alguna fuerza desconocida ha estado almacenando, dispuestos de forma ordenada y geométrica, millones de soles y planetas de incontables galaxias.

Pero ¿Quién o qué es el arquitecto de algo tan descomunal y a qué obedece? Y aquí es donde nos encontramos con un inconveniente, porque resulta que la obra quedó inconclusa por la cancelación de Epic Illustrated en su número 34 y tampoco Byrne pudo concluirla como parte de la colección de los Cuatro Fantásticos puesto que el final coincidió en el tiempo con su abandono repentino del título del cuarteto.
Así que la respuesta a la pregunta existe tan sólo en las posteriores entrevistas al autor. Aunque viendo la última viñeta del último capítulo publicado por lo menos es fácil adivinar quien es el causante de todo ello.
Y está figura responsable no es otra que uno de los Vigilantes, la raza de Uatu, que, tras millones de años observando la extinción de mundos y razas enteras por parte de Galactus, se permite intervenir para librar a otros tantos mundos del hambre del poderoso ser. Sin embargo, dicha intervención acaba provocando un mal mayor al significar la destrucción de las galaxias.
La historia hubiera terminado, en palabras de Byrne, con Galactus convertido en el Big Bang de un nuevo Universo y Nova en el Galactus de ese universo.

La historia plantea diferentes cuestiones morales, como que existen procesos que no se pueden controlar y que es preferible aceptar antes que intervenir y arriesgarse a empeorar las cosas.
En cualquier caso, teniendo en cuenta las palabras de Byrne acerca de los capítulos no publicados, la historia es conceptualmente muy buena y esplendorosa a nivel visual.
Resulta especialmente impactante la escena en la que, finalmente, podemos ver a Galactus consumiendo nuestro mundo. Un planeta Tierra ya sin ningún vestigio de la raza humana, presumiblemente extinguida.


Conclusión.

Tomo final de la etapa de John Byrne en los Cuatro Fantásticos, que en realidad incluye también la breve etapa de Roger Stern.
La parte de Byrne mantiene un nivel notable, aunque no alcanza lo mejor de su etapa, mientras que la correspondiente a Stern no pasa de ser correcta, o buena sin más, y no puede evitar que se le note su condición de etapa de transición.

 

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