Euphoria temporada 3

No sé en qué momento Sam Levinson decidió pegar semejante volantazo, pero bendito sea.
Las dos primeras temporadas de estaban muy centradas en la adolescencia, la identidad, las adicciones, el sexo, la ansiedad y toda esa montaña rusa emocional. Ahora se ha jugado en otro terreno. Por momentos era una mezcla imposible entre Breaking Bad, un neo western y una historia con ecos espirituales o religiosos.
Y joder, a mí me ha encantado.

Sigue teniendo una personalidad arrolladora. El apartado visual es una barbaridad. Cada episodio está lleno de imágenes cuidadísimas, composiciones imposibles y escenas estilizadas hasta el extremo. Puede gustar más o menos el enfoque, pero es imposible negar que hay una ambición visual enorme detrás de cada plano.
A eso se suma un apartado sonoro espectacular. Y encima con Hans Zimmer aportando músculo musical a una serie que ya destacaba muchísimo en ese aspecto. Hay secuencias donde imagen, música y montaje se alinean de una forma casi hipnótica, dando como resultado piezas audiovisuales independientes para ver una y otra vez. Algunas escenas la he vuelto a ver individualmente por YouTube de lo mucho que me han molado.
Es cierto que algunos personajes desaparecen y otros tienen bastante menos presencia de la que esperaba. También se pierde parte de aquella exploración tan específica de la adolescencia que definía la serie en sus inicios. El foco está en otro sitio.
Pero lo que no desaparece es el drama. Se cambian un montón de cosas (temas, contexto, género...), pero la intensidad sigue ahí.
Temporada y cierre final arriesgado, muy distinto a lo que esperaba y que, lógicamente, ha dividido. En mi caso me ha atrapado de principio a fin. Una evolución extraña pero súper estimulante.