FREAKY TALES (2024)
Es carne de convertirse en título de culto, pero no me ha gustado nada de nada. Antología de cuatro historias entrelazadas, de estética retro y pulp de los 80, que me da la sensación de creerse más interesante de lo que en realidad es. Buen reparto (oh sorpresa, sale Pedro Pascal), pero idea muy desaprovechada. Apalizan Nazis, eso está bien.
BETTER MAN (2024)
Me ha parecido increíble. Salvajada de biopic musical sobre la particular bajada a los infiernos de Robbie Williams representado como un “mono de feria”. La dirección y puesta en escena son una auténtica locura, con movimientos de cámara, transiciones y juego de luces imposibles. Desconozco cuánto de verdad hay aquí sobre la vida de este tipo, pero es difícil no empatizar con el personaje que presentan: roto desde la infancia y al que la fama le trae tantas alegrías como desgracias, introduciéndolo en una espiral tan autodestructiva como catártica. El trabajo de Michael Gracey como director (el del Gran Showman) ha sido portentoso. Las ideas visuales que plasma en los números musicales, la luz, la textura “sucia” que le da a la imagen… Tantas cosas, tantos estímulos, tanto que asimilar que es apabullante en el mejor de los sentidos.