Yo puedo entender que la serie quisiera alejarse del cómic en el trasfondo político y social. Contexto post 11-S, paranoia antiterrorista y la histeria colectiva yanqui de los 2000 vs la polarización moderna, el trumpismo, medios de comunicación radicalizados y el seguimiento enfermizo que roza el culto a las figuras públicas.
Eso hasta lo veo guay. El problema es que la adaptación se aleja tanto que llega un punto donde prácticamente no respeta nada. Y cuando digo nada es NADA. Hay personajes, relaciones, motivaciones y futuros giros que cambian completamente o que no sucederán.
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Si la serie me pareciera increíble seguramente me daría un poco más igual el tema de la fidelidad. Pero ya estoy en ese punto tipo The Walking Dead: la sigo más por orgullo y por haber llegado hasta aquí que porque realmente me tenga enganchadísimo.
Sigo disfrutando sus momentos cafres, pero ya ando cansado del asunto…