Los tomb raider originales si que eran canela en rama. Juegos donde no se perdonaba ni una y donde había que calcularlo todo al milímetro mediante ensayo y error para no acabar ensartado por pinchos o aplastado para una roca y encima con algunos puzles de toma pan y moja. Brutales.
Ahora bien, la nueva trilogía de Tomb Raider es algo más parecido a Uncharted pero salvando las diferencias. No son para nada malos juegos, especialmente el primero, pero están lejos de lo que signficaron los originales.