He leído "De Profundis" de Oscar Wilde.
He quedado impactado por la experiencia de Wilde en la cárcel, a la que fue condenado por sodomía. Se trata de una larga epístola, mezclando despecho hacia su amante, Lord Alfred Douglas, un hijoputilla consentido de cuidado que le llevó a la ruina por una disputa con su padre, y espiritualidad, más bien de baratillo. Sinceramente, lo que me transmite esta carta es empatía y tristeza por el célebre escritor. Sobre todo porque está claro que aquí hay poca ficción y lo que expresa es lo que podría expresar (aun con mucho menos talento) cualquier persona que se ve arrojada a una celda desde las alturas, con más o menos fama, y se ve despojado de todo cuanto tenía.
Hay dos cosas centrales que han llamado mi atención en el librito: la primera es que Oscar Wilde está preso del amor que siente. Es como en las manidas canciones de amor. No para de reprocharle al cabrón de su amante que no viniera a visitarle ni una vez mientras estaba entre rejas, no para de repetirse que quiso dejarlo pero el destino le ató a él, o que no volverá a verle. La realidad demostró todo lo contrario, en un proceso de triste espiral decadente que contradice también su aparente recién descubierta espiritualidad, con ocasión de su estancia en la cárcel. Pobre Oscar Wilde.
Creo vislumbrar algún atisbo de encomio por la espiritualidad de Wilde en la crítica posterior: es decir, como si hubiera algo meritorio allí. Yo lo único que he visto es a un pobre hombre descendido a los infiernos, que lo único que podía leer era la Biblia, pues era lo único que le permitían y, a partir de allí, se hizo en su cabeza una fumada, una especie de ateísmo delirante que, al mismo tiempo, ensalzaba la figura de Jesucristo como una especie de estoicismo que no se creía ni él. Está mal que lo diga yo, porque en esto soy ventajista, ya que conozco el futuro de Wilde y él no lo conocía, pero ya sabemos que no practicó nada de lo que se proponía: una vida postcarcelaria presidida por un estilo de vida espartano, austero y casi asceta. Fue todo lo contrario. Cuanto más reflexiono sobre las cosas que suelta Wilde en torno a Jesús, solo siento más pena. Solo veo a un pobre hombre desesperado gritando tonterías, destrozado por la sociedad de su tiempo, que era una puta mierda, por cierto. Y luego miramos con romanticismo a la época victoriana.
En fin, ha sido un libro que me ha dejado impresionado por varios pasajes. Voy a destacar tres que me han enternecido mucho:
Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
Este librito me dejó unos días pensando, muy afectado. Me puse a mirar qué había sido de sus hijos y su primogénito no es que fuera muy agradecido con el legado de su padre, pues tuvo una vida sobreactuada de machito que le llevó a la muerte prematura en la guerra. Algo mejor le fue con el segundo, pero en fin, supongo que, en este caso, la sociedad es la culpable, etcétera. El ciclo de la vida a veces puede ser una mierda.
Recomendado libro.