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Autor Tema: MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad  (Leído 122212 veces)

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #420 en: 07 Octubre, 2026, 14:30:05 pm »
Gracias a todos.  :birra:

Confieso que es la primera vez que leo algo del Castigador, fuera de sus apariciones en otras colecciones. No es un tipo de personaje que me atraiga especialmente.
Pero bueno, la experiencia ha sido satisfactoria.

Desconectado rockomic

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #421 en: 08 Octubre, 2026, 05:57:46 am »
Los Nuevos Mutantes: Omnigold 3: La Masacre Mutante (1986-1987)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-los-nuevos-mutantes-omnigold-3-la-masacre-mutante-1986-1987/


Tras la revolución visual de Bill Sienkiewicz en la anterior entrega de esta colección, este tercer tomo supone el regreso a una mayor normalidad gráfica en la colección clásica de Los Nuevos Mutantes.
Una normalidad en un principio relativa, porque Sienkiewicz pasa provisionalmente a encargarse del entintado, lo que permite que su peculiar estética siga presente durante los primeros números del tomo, dibujados a lápiz por Mary Wilshire.

Chris Claremont continúa al frente de los guiones durante toda la etapa recopilada aquí, aunque éste será también el tomo que marque su despedida de la colección. En el apartado gráfico, en cambio, la cosa la cosa va mucho más repartida, como veremos.

Los Nuevos Mutantes cuentan ahora con nueve integrantes: Bala de Cañón, Loba Venenosa, Espejismo, Mancha Solar, Magik, Magma, Cifra, Warlock y Karma, esta última recién recuperada al final del volumen anterior.
También continúan Tom Corsi y Sharon Friedlander, que siguen ejerciendo como secundarios recurrentes después de haber sufrido aquella extraña transformación que alteró el color de su piel. Y tampoco falta la presencia habitual de Stevie Hunter, profesora de danza y fisioterapeuta de los jóvenes mutantes.


Magneto toma el relevo.

La etapa comienza con una importante novedad para el grupo: el cambio de mentor. El Profesor X no regresa a la escuela como consecuencia de los acontecimientos desarrollados en la colección de La Patrulla-X, de modo que Magneto ocupa su lugar.
El primer episodio está dedicado precisamente a presentar al nuevo maestro ante sus alumnos. Y lo interesante es que, pese a las evidentes reservas de ambas partes, Magneto consigue ganarse rápidamente la confianza de los jóvenes. También él afronta la situación desde una cierta inseguridad, consciente de que está intentando ocupar el lugar de Charles Xavier y de que sus propios antecedentes no son precisamente los más adecuados para ejercer como mentor de un grupo de adolescentes mutantes.

A continuación llegan dos episodios relacionados con Secret Wars II. En el primero, el Todopoderoso juega con la voluntad y los poderes de Illyana, además de contar con la presencia de Kitty Pryde. El segundo es bastante más trascendente: el Todopoderoso mata a Los Nuevos Mutantes para, posteriormente, devolverlos a la vida.
Este último episodio es, de hecho, uno de los cruces con Secret Wars II que mayores consecuencias tiene sobre la colección regular de turno. La experiencia deja a los jóvenes profundamente afectados y durante varios números parecen poco menos que cuerpos desganados y sin ánimo. Magneto, que todavía está aprendiendo a ejercer como mentor, se muestra completamente incapaz de encontrar una solución al problema.

Es entonces cuando entra en escena la Reina Blanca, Emma Frost, ofreciéndose a llevar a los jóvenes a su academia de Massachusetts para ayudarles a superar las secuelas psicológicas de lo ocurrido. Finalmente, Magneto no tiene más remedio que aceptar ante su propia incapacidad para resolver la situación.
Todos se trasladan con Emma Frost, excepto Mancha Solar y Espejismo, que se han apartado temporalmente del grupo, y Warlock, cuya naturaleza alienígena hace que no se haya visto afectado por la intervención del Todopoderoso. Magneto, además, se ve obligado a cerrar la escuela y asumir lo que considera su propio fracaso.

Ya en la academia, los Nuevos Mutantes conviven con Los Infernales, el grupo mutante dirigido por la Reina Blanca y formado por Ave de Trueno, Tobera, Émpata, Tarot, Ruleta y Ojo de Gata. Un grupo de mutantes adolescentes que estas alturas ya están bastante lejos de la condición de supervillanos con la que fueron presentados inicialmente. Emma Frost aprovecha situación para influir en los Nuevos Mutantes para que se incorporen también a Los Infernales.
A partir de aquí, sin embargo, da la sensación de que Claremont no termina de encontrar el tono adecuado para desarrollar los acontecimientos. Desde la intervención de Émpata en las decisiones de Magneto, que nos pilla un tanto desprevenidos, hasta el papel de la propia Reina Blanca, cuyas intenciones no terminan de quedar del todo claras.

La aparición de Los Vengadores tampoco es especialmente afortunada. El grupo, formado en esta ocasión por Capitán América, Namor, Hércules, Avispa, Capitana Marvel y Caballero Negro, entra en escena a consecuencia de una falsa alerta, cayendo en la trampa con sorprendente facilidad. Su papel termina siendo, básicamente, el de los tontos útiles que permiten reforzar los vínculos de confianza entre Magneto y sus alumnos, hasta niveles de sacrificio mutuo.
Lo verdaderamente interesante de toda esta historia está en la evolución emocional de los protagonistas, aunque también parece significar otro paso adelante de la Reina Blanca en su conversión hacia el lado de los buenos.

En esta línea argumental, por cierto, ha empezado el festival de dibujantes invitados con Rick Leonardi y Keith Pollard. El primero aún con Bill Sienkiewicz como entintador, con un resultado igual de extraño que el de los anteriores números con Mary Wilshire. Tras ellos hace su entrada Jackson Guice como dibujante regular, mejorando sensiblemente la parte gráfica, aunque su trayectoria también se verá puntualmente interrumpida por otros dibujantes.

Claremont dedica a continuación varios números a profundizar en las personalidades de algunos integrantes del grupo y en sus relaciones internas, ya sea mediante historias individuales o a través de conflictos que afectan al conjunto.
Y es que el carácter de grupo en formación de Los Nuevos Mutantes es algo que Claremont sigue explotando a conciencia. A diferencia de sus hermanos mayores, La Patrulla-X, los llamados Bebés-X no salen de misión para hacer frente a amenazas que en principio no les incumben, sino que los conflictos y la acción se generan a nivel interno o bien por ser el objetivo de amenazas externas. Todo ello también motiva que Claremont pueda dedicar más páginas al desarrollo de las personalidades de los protagonistas que en los otros títulos que escribe.

El primer ejemplo lo encontramos en un episodio protagonizado por Espejismo, que ha abandonado la escuela para regresar a su pueblo cheyenne. Dani Moonstar todavía tiene mucho que procesar después de descubrir su pasado como valkiria durante la saga de las Guerras Asgardianas. Recordemos también que ahora viaja acompañada de Brisa, el precioso caballo alado que se ha convertido en su inseparable compañero.
El resultado es una historia especialmente emotiva en la que Espejismo se encuentra con la Muerte bajo una de sus múltiples manifestaciones, cuando la entidad acude a reclamar la vida de un antiguo conocido suyo. El mensaje que viene a transmitir la historia es el clásico por el cual la muerte termina siempre alcanzando su objetivo y no hay nada que podamos hacer para impedirlo.

A continuación es Bala de Cañón quien obtiene su propio episodio, en este caso una historia de carácter puramente costumbrista. Sam quiere presentar a su novia, la mutante rockera Lila Cheney, a su madre y a sus ocho hermanos, pero la impulsividad adolescente acaba complicando las cosas.

Con Steve Purcell como dibujante invitado regresamos a una historia grupal, aunque el fondo vuelve a tener un marcado componente de culebrón adolescente.
El reincorporado Mancha Solar acaba de descubrir que Émpata manipuló las mentes de sus compañeros, así como las de Tom Corsi y Sharon Friedlander, de modo que propone a Los Nuevos Mutantes darle una lección. Entre todos le preparan un susto de muerte, aunque Roberto quiere ir todavía más lejos. El carácter temperamental de Mancha Solar no es ninguna novedad, pero aquí parece dedicado con toda la intención en previsión de lo que veremos más avanzado el tomo.
Cómo digo, en el fondo es un episodio de carácter culebronesco que sirve para reforzar los lazos entre Los Nuevos Mutantes y Los Infernales, el grupo supuestamente némesis de los Nuevos Mutantes.

También de naturaleza mundana, aunque desde un tratamiento radicalmente opuesto, es el episodio dedicado al suicidio de Larry Bodine. Se trata de un joven mutante emocionalmente vulnerable que conoce a Los Nuevos Mutantes y a Kitty Pryde durante una fiesta. Nuestros protagonistas juzgan equivocadamente al muchacho y contribuyen, inconscientemente, a hundir todavía más a alguien que ya se encuentra en una situación psicológica muy delicada a causa de la crueldad de otros adolescentes.
Claremont aprovecha la historia para abordar directamente la fobia antimutante y sus consecuencias. Desde luego, uno de los episodios más dramáticos que nos ha ofrecido Chris Claremont en esta colección.
Curiosamente, Jackson Guice parece aquí empezar a dibujar de forma más apresurada e irregular. Creo que el bajón de nivel de sus trazos es estimable en este número. No tanto en los que siguen, pero también.

Insertado entre estos episodios encontramos también el regreso de Legión, el hijo mutante de Charles Xavier que permanece bajo la tutela de Moira MacTaggert. En esta ocasión, Legión pierde el control a manos de una de sus tres personalidades, la del telequinético Jack Wayne.


Los anuales.

Como es habitual, el tomo incorpora también la infaltable ración de anuales, aunque no todos pertenecen directamente a la colección de Los Nuevos Mutantes.

El primero es el Annual nº 2 de Web of Spider-Man, escrito por Ann Nocenti y dibujado por Arthur Adams. Un episodio simpático, con Warlock como invitado, que no afecta a la continuidad argumental de la colección titular del tomo.

Mucho más importante es el Annual nº 2 de Los Nuevos Mutantes, con Chris Claremont acompañado por Alan Davis.
Estamos ante un número histórico por varios motivos. Primero, porque supone el debut de Alan Davis en Marvel USA, después de haber trabajado hasta entonces exclusivamente para Marvel UK.
Segundo, porque esta historia supone el salto definitivo al Universo Marvel estadounidense tanto del Capitán Britania, protagonista precisamente del serial en el que Davis había trabajado durante su etapa en Marvel UK, como de Meggan y Betsy Braddock, personajes secundarios procedentes de aquella mítica serie. Una serie, recordemos, que escribió en buena parte Alan Moore.
Y tercero, porque la misma Betsy Braddock asume aquí por primera vez la identidad de Mariposa Mental y también ingresa en la escuela de Xavier.
Además, la historia no sólo tiene conexión con aquel serial del Capitán Britania, sino también con la miniserie de Longshot, puesto que los villanos, Mojo y Espiral, proceden de aquella colección limitada.

Mojo asume el control de la voluntad de Mariposa Mental para utilizarla en su plan de transformar a los Nuevos Mutantes y a otros niños mutantes, a quienes hace crecer varios años hasta. El villano los convierte así en los Cachorros, un grupo de jóvenes superpoderosos que pretende llevarse a su Mundo de Sueños.
El papel de héroes de la función está vez recae en Cifra y Warlock, cuya suma de sus poderes es otra de las novedades del episodio. Es justo a partir de aquí que ambos personajes desarrollarán un fuerte vínculo de amistad condicionado por la combinación de sus capacidades. Mención aparte para el Capitán Britania, que también se suma a la lucha para ayudarles.
En definitiva, un número espectacular desde el punto de vista gráfico y uno de los grandes momentos del tomo.

La citada aventura del anual número 2 es perfectamente una historia cerrada. Sin embargo, Claremont decide prolongarla unos meses después en el Annual nº 10 de La Patrulla-X, que se incluye también en este volumen inmediatamente después del de Los Nuevos Mutantes. No sé si podemos hablar estrictamente de crossover, pero desde luego es una continuación directa.
El número es importante también porque supone el ingreso de Longshot al Universo Mutante en general y a La Patrulla-X en particular. Claremont vuelve aquí a contar con Arthur Adams, precisamente el dibujante de la miniserie de Longshot.

Ahora, Mojo y Espiral consiguen controlar a La Patrulla-X, ya con Mariposa Mental entre sus filas, después de convertir a sus integrantes en adolescentes de una edad similar a la de Los Nuevos Mutantes. Cómo resultado, los Nuevos Mutantes tienen que asumir el papel de La Patrulla-X adulta hasta el punto de improvisarse nuevos uniformes más acordes con su nueva función. Uniformes variopintos y más llamativos que, además, utilizarán recurrentemente en otras tramas de lo que queda de tomo. El objetivo de Claremont parece evidente: intercambiar los papeles de ambos grupos. Curiosamente, las dos formaciones cuentan en este momento con nueve miembros cada uno.
Es un episodio algo menos interesante que el anterior, aunque sigue siendo bastante entretenido. El principal atractivo está en el enfrentamiento entre ambos grupos y en comprobar cómo los integrantes de La Patrulla-X van librándose uno a uno del control de Mojo.
Lo único que desconcierta un poco es la irrupción de Longshot de una manera un tanto abrupta. El joven aparece prácticamente de la nada para, en la escena siguiente, estar actuando ya como un miembro más de La Patrulla-X.

Más avanzado el volumen encontramos el Annual nº 3 de Los Nuevos Mutantes, nuevamente escrito por Chris Claremont y dibujado por Alan Davis.
El invitado especial es el Hombre Imposible, en una historia cuyo objetivo es evidente que consiste en enfrentarlo al personaje, también alienígena, que más se le parece de este título: Warlock.
El resultado sólo podía ser una sucesión de situaciones humorísticas y una batalla que, más que física, consiste en un auténtico duelo de metamorfismo para comprobar quién es capaz de adoptar las formas más disparatadas. Un episodio que proporciona unas cuantas sonrisas, pero que carece de mayor trascendencia.


La saga de Magus y la Masacre Mutante.

En la segunda mitad del tomo la colección se enfrenta a su paso por la Masacre Mutante. Se trata de un evento, el primero que afecta al universo mutante por entero, que se extiende por las diferentes series mutantes, más alguna rama en alguna otra colección.
En este tomo únicamente se incluye el número de Los Nuevos Mutantes que supuestamente forma parte oficialmente del evento. Supuestamente porque tampoco es que incida de manera especialmente relevante. O al menos no más que otros episodios de la misma colección que en teoría quedan fuera de la Masacre Mutante como tal.
Los Merodeadores han irrumpido en el mundo subterráneo de los Morlocks provocando una auténtica matanza, está es la premisa de este ambicioso ciclo argumental que se desarrolla principalmente en el título de La Patrulla-X.
Los Nuevos Mutantes, efectivamente, viven las consecuencias de este acontecimiento, pero en realidad el episodio sirve como preludio de un ciclo argumental propio: la llegada del Magus, el padre de Warlock. Una saga que culminará en el número 50 de la colección, de doble grosor. Un número que, además, supone la despedida de Jackson Guice de la colección. En uno de los episodios, por cierto, participa Bret Blevins como dibujante invitado.

El caso es que el Magus se presenta finalmente para obligar a Warlock a cumplir con las obligaciones propias de su especie. Un protocolo según el cual Warlock debe enfrentarse en combate a su progenitor y matarlo para heredar su categoría como Magus y convertirse así en gobernante de su tecnarquía. Afortunadamente, los Nuevos Mutantes consiguen escapar gracias a que Magik los envía al Limbo, iniciándose así un emocionante viaje de huida que llevará al grupo a través de diferentes escenarios temporales.

La primera parada se produce en el siglo XIV, en plena guerra de independencia de Escocia. Un episodio que quizás Claremont podría haberse ahorrado.
Mucho más interesantes son los siguientes destinos, si bien el grupo queda dividido en tres partes.

Karma, Mancha Solar, Loba Venenosa y Magma aparecen en el futuro de Días del Futuro Pasado, en plena lucha por la supervivencia a causa del exterminio llevado a cabo por los Centinelas.
Por otro lado, Cifra, Warlock, Bala de Cañón y Espejismo llegan al futuro radicalmente opuesto al anterior: aquí son los mutantes quienes dominan el mundo, mientras que los humanos se han convertido en sus peones.
Allí se encuentran con una de las integrantes de Power Pack, Rayo Iris, ahora convertida en una anciana y líder de la resistencia. Pero la gran sorpresa llega cuando descubrimos que Roberto y Amara, ya adultos, son los máximos dirigentes de esta sociedad represora, convirtiéndose así en todo lo contrario a aquello que aprendieron a ser en la escuela de Xavier.

Estamos ante el tramo más interesante de todo el tomo, sobre todo porque resulta tremendamente entretenido y permite a Claremont explorar qué podrían llegar a ser estos personajes si tomaran caminos radicalmente diferentes.

Mientras tanto, Magik se ha quedado en el Limbo para descubrir como el demonio S'ym se ha apoderado de ese mundo después de llegar a un pacto con el Magus.
El personaje de Illyana es uno de los mejor desarrollados de este tramo, especialmente por el creciente temor a que su lado demoníaco, del que disfruta en ocasiones, de imponga.
Atrapada en el Limbo, Illyana no tiene más remedio que recurrir a Charles Xavier, que se encuentra al otro extremo del universo junto a Lilandra, Binaria y Los Saqueadores Estelares de Corsario, Hepzibah, Ch'od y Raza.
La solución pasa por utilizar el Limbo como vía para desplazarse hasta los futuros donde se encuentran los jóvenes mutantes. Un repetido y obligado paso por el Limbo que acabará por distanciar a Illyana de Xavier.

El plato fuerte de la saga está en la batalla final contra Magus. Una lección de estrategia de combate dirigida por Charles Xavier en la que la mayoría de los Nuevos Mutantes juegan algún tipo de papel determinante. Excelente final para una saga muy completa.

Los últimos episodios del tomo siguen recogiendo numerosos ecos de la Masacre Mutante, así como diferentes hilos argumentales que enlazan con La Patrulla-X. Son conexiones que se entienden sin problemas dentro del hilo continuista de los Nuevos Mutantes, pero el procedimiento ideal en este caso es el de leerse las series mutantes al unísono.
Aquí se produce incluso algún acontecimiento importante para la colección mutante madre, como el ingreso de Magneto y Tormenta en el Club Fuego Infernal, donde pasan a ocupar los puestos de Reyes Blancos.

Todos estos números cuentan además con dibujantes invitados. El primero de ellos es especialmente peculiar, puesto que Claremont trabaja con Kevin Nowlan, cuyo estilo de dibujo, que en parte da una impresión de abocetado, se aleja bastante de lo que habíamos visto hasta entonces en la colección.
La historia enlaza directamente con el final de la Masacre Mutante. Charles Xavier, ausente durante los últimos meses, descubre finalmente la escabechina causada en el territorio de los Morlocks, así como el nacimiento de Factor-X.
Sin embargo, todavía no es el momento de que el Profesor X regrese a la escuela. Y, sinceramente, creo que es una decisión acertada, porque el papel de Magneto como instructor proporciona bastante más juego a la colección en este momento.

Encontramos después nuevos ecos de la Masacre Mutante en un episodio dibujado por Rick Leonardi que depende demasiado de acontecimientos desarrollados en La Patrulla-X. Aun así, sirve para que Magneto consiga afianzar todavía más la confianza de Illyana, precisamente durante su lucha por liberar el Limbo de la tiranía de S'ym y en un momento en el que la joven se ha sentido especialmente maltratada por Xavier.

Los dos episodios siguientes, dibujados respectivamente por Rick Leonardi y Sal Buscema, se sitúan después de los acontecimientos de la miniserie Ángeles Caídos, en la que desaparecen Warlock y Mancha Solar.
Magneto lleva al resto del grupo de visita al Club Fuego Infernal para que puedan distraerse, pero la jornada termina generando numerosas tensiones debido a la presencia de Selene y Los Infernales.
La buena sintonía inicial se transforma rápidamente en desconfianza y recriminaciones, un poco infantiles, entre ambos grupos. Algo, por otra parte, que encaja muy bien con su condición de críos preadolescentes.
Sin embargo, el conflicto termina desembocando, una vez más, en la reconciliación y el colegueo a través de un divertido reto entre ambos grupos: capturar a Víbora y su socio el Samurái de Plata, villanos cuyo papel es meramente funcional en la historia.
La parte dramática la pone Karma que parte en busca de sus desaparecidos hermanitos rumbo al infierno de su despiadado tío, en el que ya estuvo atrapada. Pero eso ya queda para el siguiente tomo, ya sin Chris Claremont.


Conclusión.

Un tercer tomo de los Nuevos Mutantes de Chris Claremont indudablemente inferior al segundo, y más o menos situado al nivel del primero. Quizás el problema esté en la serie de líneas argumentales demasiado dependientes de la colección madre, la Patrulla-X, en la que Claremont decide concentrar la mayor parte del interés de su crónica mutante.
Eso no quita que siga siendo un estupendo tomo, con algunas líneas argumentales potentes como la amenaza de Magus, y con un desarrollo de personajes a gran altura.

Desconectado Heroecaído

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #422 en: 08 Octubre, 2026, 08:09:55 am »
Buena reseña, como siempre, Rock, no fallas.
Es un tomo estimable. Como tú dices, lejos del nivel mostrado en el anterior, pero aun así se mantiene como una buena serie, con picos de calidad como el episodio del suicidio (a mí en su momento me llegó, y me reafirmó en mi amor por Kitty Pride); por no hablar de tramas como las de Magneto de director que dan mucho juego (y qué decir del anual dibujado por Davis).
A lo mejor con una mayor estabilidad en el dibujo, este último tramo de la etapa de Claremont hubiera sido más recordada.

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #423 en: 08 Octubre, 2026, 08:34:28 am »
Excelente reseña Rock. :palmas:
Tengo bastante fresca esta colección y es cierto que este tramo de números es inferior a los que los preceden, pero considero que son bastante mejores que los del primer tomo (todo eso de Nova Roma me costó mucho)

Aquí hay varios números muy notables como mencionas. Particularmente,el de los Nuevos Mutantes y Kitty en la fiesta con el otro chaval me impactó bastante. El episodio en el que Magento ayuda a Magik en el Limbo me pareció muy bueno al establecer una relación más cercana y real entre ambos. Y su tramo de impotencia, aunque frustrante y acabaría en lo que ya sabemos, le añade capas a uno de mis personajes favoritos de la vida, donde se le ve dudar e incapaz de conseguir solucionar la situación con sus alumnos.

Desgraciadamente, creo que es justo por aquí cuando el estilo de Claremont empieza a jugar en su contra, intentando hacer malabares con muchas tramas abiertas e inconclusas en varios títulos a la vez.

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #424 en: 08 Octubre, 2026, 09:37:57 am »
Gracias Rock.

Me lo anoto. Uno de los (múltiples) tomos pendientes de leer.  :(

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #425 en: 08 Octubre, 2026, 10:09:27 am »
Excelente reseña Rock. :palmas:
Tengo bastante fresca esta colección y es cierto que este tramo de números es inferior a los que los preceden, pero considero que son bastante mejores que los del primer tomo (todo eso de Nova Roma me costó mucho)

Aquí hay varios números muy notables como mencionas. Particularmente,el de los Nuevos Mutantes y Kitty en la fiesta con el otro chaval me impactó bastante. El episodio en el que Magento ayuda a Magik en el Limbo me pareció muy bueno al establecer una relación más cercana y real entre ambos. Y su tramo de impotencia, aunque frustrante y acabaría en lo que ya sabemos, le añade capas a uno de mis personajes favoritos de la vida, donde se le ve dudar e incapaz de conseguir solucionar la situación con sus alumnos.

Desgraciadamente, creo que es justo por aquí cuando el estilo de Claremont empieza a jugar en su contra, intentando hacer malabares con muchas tramas abiertas e inconclusas en varios títulos a la vez.

Para mi el primer tomo son los Nuevos mutantes de verdad. El grupo adolescente mutante que tiene que ser.


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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #426 en: 08 Octubre, 2026, 12:37:45 pm »
   Muy buena reseña, Rock.
   Personalmente, encuentro que los comics dibujados por Jackson Guice y entintados por Kyle Baker son una maravilla.

Desconectado rockomic

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #427 en: 14 Octubre, 2026, 06:29:45 am »
Thor: Marvel Héroes 2: El Poderoso Thor de Walter Simonson 2 (1986-1987)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-thor-marvel-heroes-2-el-poderoso-thor-de-walter-simonson-2-1986-1987/


Aquí estamos de nuevo con el segundo y último volumen de la imprescindible etapa de Walter Simonson en Thor.

Para ponernos en contexto respecto al primer volumen de la etapa, iniciamos este tomo sin Odín, desaparecido a consecuencia de lo sucedido en la saga de Surtur, y con Thor con el rostro desfigurado por el toque de Hela en la saga que cerraba la anterior entrega.


De ranas y reyes.

El tomo se inicia con el número integrado en Secret Wars II. Un episodio importante por incorporar a la colección al poderoso Kurse, nacido de las cenizas de Algrim en uno de los episodios de la serie central del evento.
La historia participa del macroevento en casi toda su extensión, con el enfrentamiento entre Kurse y Thor propiciado por el Todopoderoso o la participación de Power Pack, pero también abre un nuevo ciclo argumental cuando Loki utiliza un maleficio para convertir a Thor ¡en una rana!
Justo en el momento en que en el Reino Dorado se celebra el Althing, la ceremonia destinada a elegir al nuevo monarca, resulta que el Dios del Trueno se pasea por la Tierra dentro del cuerpo de una rana, en una de las situaciones más emblemáticas y, a la vez, controvertidas de toda la etapa de Simonson.

El efecto más ilustrativo de semejante ocurrencia es que la colección se convierte literalmente en una fábula cuando vemos a la rana-Thor abriendo diálogo con otras ranas y con ratas igualmente parlantes. Pero más sorprendente, si cabe, es que Simonson transforme el hábitat natural de estos animalitos, los jardines y estanques de Central Park, en un escenario de fantasía heroica.
Así, las ranas se refieren al embalse donde viven como un reino que deben defender de las ratas, los villanos de la historia, que pretenden sabotear el reinado ranil vertiendo raticida en sus aguas para luego asaltar el trono.
Pero el desfile de animales no termina aquí, porque las ranas y las ratas también muestran su inquietud ante la amenaza de ciertos dragones. Unos dragones que no son otros que los legendarios cocodrilos que supuestamente habitan la red de cloacas bajo Nueva York. Unos cocodrilos que resultan estar controlados por Flautista, el mutante perteneciente a la comunidad de los Morlocks.
Llegados a este punto, la impresión es que a Simonson se le ha ido la pinza. Pero lo bueno de las grandes obras es que, al final, todo termina funcionando.
En cualquier caso, interpretaciones aparte, estamos ante una insólita aventura que culmina con una de las imágenes más impactantes y recordadas de toda la etapa: la de la rana vistiendo las ropas de Thor y blandiendo el Mjolnir.

Mientras tanto, el Althing continúa su curso en Asgard con la presencia de todos los grandes personajes del reino y del invitado Bill Rayos Beta. Todos menos Thor y Balder, que se encuentra viviendo los acontecimientos narrados en su propia serie limitada. Una miniserie de cuatro números que también se incluye en esta colección de tomos, recopilándose los tres últimos números en el presente tomo. La reseña de la miniserie, en cualquier caso, cuenta con una reseña aparte.

Loki se presenta como candidato al trono mientras Heimdall y los Tres Guerreros intentan engañarlo presentando como Thor a Harokin, disfrazado y oculto tras una máscara, con la intención de ganar tiempo. Hasta que irrumpe rana-Thor a bordo de su carro tirado por cabras para cambiarlo todo.
Un final épico que enlaza con el desenlace de la miniserie de Balder. Thor renuncia finalmente al trono en favor de su valeroso amigo para poder continuar defendiendo a su querida Midgard. Mientras tanto, decide ocultar su desfigurado rostro con una barba que lucirá a partir de ahora.

Simonson reparte así el protagonismo heroico y coloca a Balder en el más alto escalafón de responsabilidad, otorgándole casi tanto protagonismo como al personaje titular y mucho más del que había tenido su predecesor en el cargo, Odín.
Simonson también concede mayor protagonismo a otros de sus habituales secundarios, caso de los Tres Guerreros y, especialmente, de Heimdall, a quien la destrucción del Bifrost ha liberado de su eterna responsabilidad.
Por otro lado está Loki, omnipresente a lo largo de todo el tomo. El Loki de Simonson no es simplemente un malvado unidireccional, sino un personaje capaz de dar pasos atrás e incluso de salvar a Thor cuando le conviene, mientras prepara pacientemente una amenaza mayor.

A partir de aquí asistimos a una auténtica locura de giros argumentales y personajes: Loki, Malekith, Lorelei, Kurse, un salvador Agnar empuñando la Espada de Frey y un falso Balder, mientras el Althing espera al candidato real para ser proclamado nuevo monarca.


Sal Buscema y el regreso a Midgard.

El inicio de la búsqueda de Balder trae consigo el primer cambio importante en el equipo creativo. Si hasta ahora Walter Simonson había sido el autor completo de la colección, ocupándose tanto del guion como del dibujo, a partir de este momento descarga parte del trabajo en Sal Buscema, que pasa a encargarse del dibujo a lápiz y, en su mayor parte, también del entintado.
El menor de los Buscema, precisamente, ya se había ocupado de ilustrar la miniserie de Balder. En cualquier caso, no hay nada que lamentar, pues Simonson continúa al frente de los guiones y el trabajo gráfico de Buscema es espléndido.
Podríamos decir que la narrativa gráfica de Simonson es más escultórica y monumental, mientras que la de Buscema resulta más dinámica y más puramente marveliana.

Antes de continuar con la crónica de Simonson, vale la pena hacer un pequeño alto para comentar un episodio de relleno insertado en medio de la historia central. Un número no incluido en esta edición, guionizado por James Owsley y dibujado nada menos que por John Buscema.
La historia, situada en el siglo XIX, mezcla el salvaje Oeste con brujería y mitología, además de contar con la extraña participación de Thor y Loki. Una aventura que no está nada mal y que disfruta, además, del dibujo de un John Buscema en plena forma.

Siguiendo con el hilo central, la búsqueda de Balder por parte de Thor, como paso previo a la coronación del primero como nuevo señor de Asgard, pasa a ser una aventura fantástica con algunas influencias de Homero. Nuestros dos protagonistas caen en el influjo de un trío de hermosas y sugestivas jóvenes en un castillo flotante, antes de tener que hacer frente a una criatura gigante y monstruosa llamada Uglitha.

El capítulo relativo a la coronación sugiere un final de ciclo y la apertura de uno nuevo. Así, Asgard tiene nuevo rey en la figura de Balder, al tiempo que Bill Rayos Beta decide partir junto a su pueblo, sin la compañía de Sif, que continúa con el corazón hecho un lío. Thor, por su parte, se traslada a la Tierra, tal y como dicta su corazón, de modo que las aventuras del Dios del Trueno regresan a la gran urbe.

La primera de estas aventuras significa el regreso de Zaniac, una especie de parásito procedente del futuro viejo conocido de estas páginas. El villano ocupa ahora otro cuerpo contenedor mientras clama venganza contra Thor. Al mismo tiempo, un tipo llamado Justicia llega desde el futuro persiguiendo a Zaniac.
La clásica historia del viaje al pasado para cambiar el curso del tiempo y salvar a la humanidad. Nada especialmente nuevo, pero al fin y al cabo una historia emocionante por la manera en que está desarrollada.
La trama significa también el regreso puntual de Jane Foster después de un larguísimo tiempo de ausencia, aunque en un papel totalmente pasivo. De modo anecdótico, podemos ver a Jane felizmente casada y esperando un hijo.

En cualquier caso, lo más relevante que nos deja la aventura son dos hermanos huérfanos, Mick y Kevin Mortensen, a quienes Thor decide trasladar a Asgard. Allí, Volstagg se ofrece como padre adoptivo de modo que los niños pasan a formar parte de la ya numerosa prole del personaje, entre ellos la valiente Gunnhild.
Porque la vida en Asgard sigue su curso pese a la ausencia de Thor. Además de apreciar la difícil adaptación de los dos recién llegados a su nuevo entorno, vemos también cómo Balder manda construir una enorme funda para encerrar para siempre la descomunal espada de Surtur. O también asistimos al intento de Heimdall de rescatar a la Encantadora de su lamento por la heroica muerte de su compañero, el Verdugo, de quien no hizo más que burlarse.
Por su parte, Thor vuelve a recurrir a su identidad terrestre, Sigurd Jarlson. Recordemos que Simonson se inventó esta nueva identidad después de finiquitar definitivamente a Don Blake.

El siguiente paso consiste en un cruce con la Masacre Mutante, el evento desarrollado principalmente en las colecciones mutantes. Thor ayuda a rescatar al Ángel de los Merodeadores, el grupo responsable de la masacre, pero se lleva de la aventura un brazo roto, un hecho que enlaza directamente con la siguiente línea argumental.


La gran saga final.

La nueva estancia en la Tierra no libra a Thor de las amenazas procedentes de los otros reinos. Hela prepara su venganza y lo que comienza como un ataque acaba evolucionando en otra extensa saga.
La venganza de Hela consiste en convertir a Thor en vulnerable dentro de su propia inmortalidad. Sus huesos rotos ya no podrán sanar y su cuerpo irá deteriorándose de manera imparable. Thor vivirá para suplicar su propia muerte.

De momento, nuestro héroe acude a Tony Stark, que le fabrica un brazo armado para cubrir su maltrecho miembro. Un brazo armado que tan sólo es el primer paso de una completa renovación de la imagen de nuestro protagonista, que culminará con una armadura de cuerpo entero.
La armadura se convierte así en el nuevo y flamante uniforme de Thor, que abandona por primera vez su atuendo clásico para adoptar una nueva imagen.

Pero antes de llegar a ese punto, Loki aprovecha astutamente la situación de vulnerabilidad de su hermano para enfrentarlo al Hombre Absorbente con la intención de romperle los huesos. Un complejo juego de Loki que cuenta también con otra pieza fundamental: los gigantes de hielo de Jotunheim. Y, por si fuera poco, entra en juego también el Hombre de Hielo de Factor-X, en una participación situada justo después de la Masacre Mutante.
Para acabar de complicar las cosas, Thor sufre además el ataque de los elfos oscuros de Svartalfheim y de su enorme guerrero Grendel.
En definitiva, acción sin fin, tensión y emoción en otra saga portentosa.

Pero no todo termina aquí. Podríamos decir que esta saga constituye el preludio, o incluso el primer acto, de una saga todavía mayor.
La venganza de los gigantes de hielo, principal hilo conductor, provoca la entrada en escena de Jormungand, la legendaria serpiente de Midgard vinculada al Ragnarok. Sin embargo, antes de llegar al enfrentamiento definitivo, Simonson nos regala una inesperada sorpresa con la irrupción de Fin Fang Foom, uno de los monstruos de la era Lee-Kirby de los primeros tiempos de Marvel, cuando la editorial todavía publicaba historias cortas de monstruos y ciencia ficción.
Simonson decide así recuperar —o hacer un amago de recuperar— al emblemático dragón parlante cuando los gigantes de hielo lo despiertan de su profundo sueño en el Ártico terrestre.
Por momentos, la historia recuerda aquellos viejos relatos cortos, especialmente en los diálogos entre Thor y Fin Fang Foom, algo que parece hecho con toda la intención por parte de Simonson.
En cualquier caso, las cosas no son en realidad lo que parecen, pero el autor pone aquí la primera piedra para el regreso real de Fin Fang Foom, que no tardará demasiado en producirse, aunque será en otro título clásico de la casa.

Finalmente, Jormungand se enfrenta a Thor en un combate que da lugar a uno de los números más especiales de toda la etapa. Y es que el enfrentamiento se desarrolla a lo largo de un número entero compuesto exclusivamente por viñetas a toda página o incluso a doble página.
Curiosamente, John Byrne había realizado poco antes un número de Hulk de idénticas características que no había sido aceptado para su publicación dentro de la colección mensual del gigante verde. A Simonson, en cambio, sí se le permite llevar a cabo el experimento.
El número es tan especial que el propio Walter Simonson se permite regresar puntualmente a sus labores de dibujante, aunque limitándose esta vez a los bocetos y dejando el acabado a Sal Buscema.
El resultado es, por supuesto, espectacular, aunque también es cierto que la historia narrada equivale a unas pocas páginas de cómic convencional.

Tras pasar de forma tangencial por la miniserie Mefisto Vs., concretamente por los acontecimientos del episodio coprotagonizado por Los Vengadores, la saga entra de nuevo en un extenso tejido de personajes y tramas. De hecho, la historia toma aquí dos caminos paralelos que terminarán confluyendo.

Por un lado, está la misteriosa plaga que afecta a toda Asgard desde varios números atrás, con la excepción de los recién llegados Mick y Kevin, además de Kurse. El que anteriormente fuera Algrim, una vez cumplido su objetivo, ha sufrido una especie de reinicio que lo ha convertido en un obediente siervo robótico desprovisto del habla.
A ellos se suman unos prematuramente recuperados Balder, Volstagg y su pequeña Hildy. Todos ellos deberán hacer frente a la invasión de los Gigantes de Hielo liderados por Utgard-Loki.

Por el otro lado, están Loki y Hela. El primero vuelve a entrar en acción, esta vez acompañado por el Destructor. La aparición del monstruo mecánico nos deja otra de esas imágenes impactantes de esta gloriosa etapa, la del propio Destructor vestido con las ropas de Thor y armado con el martillo uru.
En cuanto a Hela, que recordemos es el detonante de toda esta extensa saga, espera en su reino de muerte el avance del Destructor-Thor.

Estos son los dos escenarios que acaban confluyendo en el espectacular desenlace final, desarrollado en un doble número que conmemora los 300 números de Thor y que coincide, además, con el cierre de esta increíble etapa de Walter Simonson. Conviene aclarar que, en realidad, el número que aparece en portada es el 382, pues recordemos que Thor inició su andadura en el número 83 de Journey into Mystery.

En resumen, un espectacular último número que pasa por encima de las posibles dudas que haya podido generar el desarrollo de la propia saga.
Un número final de etapa en el que Simonson deja prácticamente todas las tramas perfectamente cerradas: la maldición de Hela, los Gigantes de Hielo y la plaga que afecta a Asgard. Y todavía hay espacio para una última guinda: la imagen del perdón de Hela a Skurge, el Verdugo, a quien finalmente envía rumbo al Valhalla.

Simonson tan sólo deja una pregunta en el aire, la que concierne al destino de Odín. Pero para eso habrá que esperar a los autores que tomen el relevo de Walter Simonson en la siguiente etapa de las aventuras del Dios del Trueno.


Conclusión.

Un segundo volumen de la etapa de Walter Simonson en Thor que está por debajo del insuperable primero. Es quizás un tomo algo más irregular y con algunas decisiones que pueden generar ciertas dudas.
Simonson rebaja en determinados momentos la épica característica de su etapa para introducir una mayor dosis de humor, política y humanidad. Son historias algo más terrenales dentro de la grandilocuencia habitual de la colección, algo que, por sí mismo, no supone en absoluto algo negativo.
También encontramos, sin embargo, algunas sagas brillantes, un trabajo gráfico excelente de Sal Buscema y un buen puñado de momentos memorables.

En definitiva, este segundo volumen completa una obra inigualable que redefinió a Thor y a todo su entorno, dejando una huella que seguirá presente durante décadas.
En conclusión, un volumen altamente recomendable.

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #428 en: 14 Octubre, 2026, 07:09:31 am »
Buena,Rocko!
Coincido bastante con tu analisis.
Un cierre por todo lo alto a una gran etapa.
No puedo comprar lo que quiero porque es gratuito.
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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #429 en: 14 Octubre, 2026, 07:52:28 am »
Para mí, esta es LA ETAPA. Le tengo mucho cariño. Toda una noche en tren desde Córdoba a Barcelona releyendo una y otra vez el retapado que incluía el viaje de Thor al reino de Hela, su enfrentamiento con la diosa de la muerte, la desfiguración de Thor, el sacrificio de Skurge... 9 años tendría y me voló la cabeza. Disfrutemos un enano (literalmente  :)).

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #430 en: 14 Octubre, 2026, 22:18:38 pm »
Maravillosa etapa el Thor de Walter Simonson. Y gran reseña de rockomic  :palmas:

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Re:MARVEL GOLD/MARVEL HÉROES CAPÍTULO 40: Estamos empezando a tener una edad
« Respuesta #431 en: 15 Octubre, 2026, 12:04:03 pm »
MG LOBEZNO 3. SANGRE Y GARRAS

Números leídos varias veces, y que se siguen disfrutando  :thumbup:

Poco que comentar, la verdad, está todo dicho a estas alturas.

Me quedo quizás con el arte de Silvestri, que me recuerda mucho a Buscema pero llevando el cuerpo más al extremo, como tensando o retorciendo más la figura humana.

Y sobre la NG Elecciones Sangrientas, wow!

Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.

¿Tendremos MG Lobezno 4 en 2027? ?O esperaremos a 2028? Yo creo que hay que ir cerrando etapas, y por ejemplo seguir con Hama hasta que acabe; luego se puede hacer un parón para otras series y volver a Logan después, pero...

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Factor-X: Omnigold 1: Bautismo de Fuego (1986-1987)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-factor-x-omnigold-1-bautismo-de-fuego-1986-1987/


El sector Mutante de Marvel abre, con el tomo que nos ocupa, un tercer título regular que confirma definitivamente la idea de un universo mutante. Por si todavía quedaba alguna duda tras la consolidación de las dos colecciones en curso: la Patrulla-X y los Nuevos Mutantes.

Sin embargo, en esta ocasión la nueva serie no recae en el arquitecto de la franquicia mutante, Chris Claremont. Esto se explica, en buena parte, porque Claremont no tuvo nada que ver con el planteamiento que propone el nuevo título: la recuperación de la Patrulla-X original al completo. Es más, la nueva colección choca frontalmente con algunas decisiones argumentales que Claremont había tomado, especialmente las relativas a Cíclope, por lo que el nacimiento de Factor-X es lógico que no fuera de su agrado. Pese a todo, Chris no tuvo más remedio que tragar y asumir que la nueva colección acabaría integrada en su Universo Mutante.

De entrada, la idea de recuperar a la Patrulla-X original presentaba un serio problema: uno de sus miembros, Jean Grey, estaba oficialmente muerto. Es por ello que quien inicialmente iba a ocupar su puesto era Dazzler, una idea que finalmente fue descartada.
El caso es que antes de dar inicio al nuevo título no había más remedio que inventarse algo para traer a Jean de vuelta al mundo de los vivos. Y aquí es donde entra el polémico crossover entre los Cuatro Fantásticos y los Vengadores. Una historia construida por los guionistas de ambos títulos, John Byrne y Roger Stern, que nos viene a decir que la Jean Grey que vimos fallecer en la saga de Fénix Oscura no era en realidad Jean Grey.
Dos números que, precisamente, abren el tomo que nos ocupa, pero que no merece la pena comentar puesto que ya lo hice en las correspondientes reseñas de los Cuatro Fantásticos y de los Vengadores, y porque no forman parte del título que nos ocupa, Factor-X.

El caso es que la responsabilidad cae inicialmente en Bob Layton, que se ocupa de los guiones del nuevo título en sus cinco primeros números. El dibujo corre a cargo de Jackson Guice en estos primeros números, excepto uno dibujado por Keith Pollard.
El primer número es una historia de origen del grupo, de cómo se reunifican. De hecho, es aquí donde vemos cómo Scott, Warren, Hank y Bobby se enteran de que Jean está viva. Un argumento que fácilmente calificaríamos como previsible, pero es la historia que tiene que ser dadas las circunstancias.

El motor de la reunificación no es otro que la renacida Jean, que acaba tirando de sus excompañeros, todos ellos retirados de la vida superheroica. Warren está con su novia Candy Southern, dispuesto a dejar cualquier actividad heroica; Hank y Bobby intentan integrarse en la vida laboral, mientras que Scott lleva vida de casado y de padre.
Y aquí está el caso más incómodo, porque Layton no se anda con medias tintas y decide cortar de cuajo la relación entre Scott Summers y Madelyne Pryor, siendo Scott quien deja perder a su mujer y a su hijo.
Aquí hay un detalle importante que parece hecho con toda la intención. Jean ha perdido sus poderes telepáticos y solo conserva los de telequinesis. Es una forma de dar manga ancha al infaltable culebrón, puesto que Cíclope pospone hasta el absurdo las explicaciones a Jean sobre su actual vida de casado y padre, mientras que Jean ya no tiene la capacidad de hurgar en la mente de su amado.
Creo que esta es la parte más floja de toda esta etapa, recordándonos al aburrido culebrón romántico de Stan Lee en aquellos lejanos primeros tiempos de la Patrulla-X. Ya solo faltaba la tímida incorporación de Warren en un amago de triángulo amoroso.
Y es que el tono que Bob Layton le da a la serie es en ocasiones demasiado deudor del espíritu de la Patrulla-X de Lee-Kirby, cosa que choca frontalmente con la revolución llevada a cabo por Chris Claremont durante todos estos años.

En el proceso de reunificación entra en escena Cameron Hodge, el relaciones públicas del grupo y primer personaje de apoyo creado específicamente para la nueva colección.
Hodge es el arquitecto del grupo, quien planifica la estrategia a seguir de acuerdo con los objetivos marcados. La intención es convertir a Factor-X en una agencia antimutante, evidentemente una tapadera de sus verdaderos objetivos. De este modo, ante cualquier alerta por alguna posible amenaza mutante, Factor-X recibirá a esos mutantes con el fin de protegerles y enseñarles a usar sus poderes.
En el fondo, el planteamiento no deja de ser algo parecido a la escuela de Xavier, con un Hodge que podría entenderse como una especie de Profesor X, pero sin poderes. Digamos que la principal diferencia está en que Factor-X cobra por sus servicios, pero como quien paga es el racista de turno que quiere librarse de un mutante, parece hasta honesto hacerlo. En cualquier caso, la medida del cobro por los servicios prestados es tan desconcertante que apenas tiene recorrido.
De hecho, hay que reconocer que la misma concepción de Factor-X tiene lagunas por todos lados, empezando porque se supone que los miembros originales de la Patrulla-X son figuras públicas y deberían ser fácilmente reconocibles por mucha gente. Pero bueno...

Sin embargo, la idea del grupo de caza mutantes también presenta muchos alicientes. Principalmente en la incorporación de los mutantes que van adoptando nuestros protagonistas, los particulares "Nuevos Mutantes" de Factor-X.
El primer de ellos aparece pronto. Rusty Collins, un chaval que descubre cómo su cuerpo empieza a arder y despedir fuego. Y, a continuación, hace lo propio Arthur Maddicks, un niño mutante de apariencia monstruosa capaz de proyectar imágenes mentales de cualquier individuo. La presentación de Artie es una de las mejores noticias de esta etapa. El pequeño aparece para pronto estar en el centro de muchas de las tramas.
El arco de presentación de éste último cuenta la clásica historia sobre el padre que pretende convertir a su hijo en un ser humano normal. Un recurso manido, pero que acostumbra a funcionar bien, como es el caso. La trama también sirve para recuperar a personajes presentados en la vieja colección de la Bestia, como el Doctor Carl Maddicks y la divertida Vera Cantor, pero sobre todo nos trae de vuelta a la Bestia original, la de apariencia humana. Es la última particularidad que quedaba para tener de vuelta a la Patrulla-X original al detalle.

Lógicamente, también tenemos que hablar de la parte antagonista, como en toda colección de género superheroico que se precie. En este contexto, se nos presenta a la Alianza del Mal, un grupo de mutantes mercenarios formado por Torre, Frenesí, Sombra Temporal y Aguijón. Pero quién nos interesa es la figura que se esconde tras ellos, un sujeto a quien no alcanzamos a ver su rostro, pero al que Layton llega a poner nombre justo antes de dejar la colección: Apocalipsis.
Apocalipsis acabará siendo el gran supervillano de la colección, el archienemigo de Factor-X. Un personaje que es cierto que en este punto está totalmente por desarrollar, pero tampoco sería justo negarle a Layton su contribución en el germen del villano, en la figura y el nombre.

La etapa de Layton termina precisamente cuando la serie ha empezado a establecer sus principales elementos: la nueva organización, las bases de Factor-X, los jóvenes mutantes en prácticas y la amenaza de Apocalipsis. No diría que su trabajo sea malo, ni mucho menos; está bien escrito y sabe mantener el interés, pero la orientación que imprime a la colección no termina de ser la adecuada para la era Claremont. Aun así, Layton tiene el mérito de dejar planteadas suficientes incógnitas como para generar expectativas sobre lo que está por venir.
En cuanto al dibujo, Jackson Guice empieza regularcillo, pero su trabajo va claramente de menos a más.

Antes de pasar a la siguiente etapa hay que comentar el primer anual de Factor-X, también obra de Bob Layton, en este caso acompañado por el dibujo de Brett Breeding.
Un número autoconclusivo sin ninguna rama argumental que conecte con lo que nos estaba contando Layton en la serie mensual. Factor-X se ve obligado a hacer de espía en un feo asunto que trae ecos de la Guerra Fría y que recupera la recurrente amenaza comunista de los inicios de Marvel. De propina, el grupo se enfrenta a la Dinamo Carmesí. Correcto sin más.


Entra Louise Simonson.

Louise Simonson toma el relevo de Bob Layton para continuar desarrollando las tramas que este había dejado planteadas. Simonson, cuyo nombre real es Louise Jones, consigue poco a poco imprimir a la colección una personalidad propia, más cercana al tono que por entonces predominaba en el resto del universo mutante. Jackson Guice continúa inicialmente como dibujante, aunque no tardará en ser sustituido por Walter Simonson, que se convierte en el dibujante regular de la serie, con permiso de algunos dibujantes invitados en varios números intercalados. Concretamente, Marc Silvestri se ocupa de dos números y Terry Shoemaker de uno.

Apocalipsis se confirma rápidamente como la gran amenaza. Al menos inicialmente, Simonson parece plantearlo como una especie de equivalente de Magneto, mientras que la Alianza del Mal ejerce el papel de una nueva Hermandad de Mutantes Diabólicos. Sin embargo, poco a poco el personaje irá adquiriendo una personalidad mucho más definida y, sobre todo, una dimensión bastante más siniestra.

También se suma al elenco de secundarios Trish Tilby, periodista que tendrá una importancia creciente en la serie y que sirve, entre otras cosas, para poner en cuestión la fachada pública de Factor-X. Mientras tanto, el triángulo formado por Scott, Jean y Madelyne Pryor sigue ocupando una parte importante de la trama, pero Simonson pronto le da un giro a la absurda y enquistada situación. Finalmente, Scott acaba confesando a Jean su realidad de hombre casado, y aunque inicialmente ella reacciona con indignación, termina comprendiendo la situación.

La colección empieza también a introducir historias de carácter más dramático. Gusano y Pesado son dos mutantes afectados por la radiación de una explosión nuclear que, sabiendo que su muerte se aproxima, intentan encontrar algún sentido a su existencia y terminan enfrentándose a Factor-X. Son historias que permiten a Simonson abordar de una manera bastante más seria las consecuencias de ser un mutante y que empiezan a alejar la serie del tono más ligero de los primeros números.

Otros que también se pasean por aquí son la Fuerza de la Libertad, la agrupación formada por antiguos miembros de la Hermandad de Mutantes Diabólicos dirigidos por Mística y formados por Spiderwoman, Mole, Destino, Avalancha, Piros y Espiral. Como bien sabemos del título de la Patrulla-X, el grupo ha llegado a un acuerdo con el Gobierno: a cambio de recibir un indulto por sus anteriores actividades, sus integrantes pasan a trabajar para las autoridades.
Al mismo tiempo, Factor-X se busca una coartada para evitar sospechas. Cuando aparecen en sus trajes superheroicos, indisimuladamente como mutantes, nuestros protagonistas adoptan el nombre de X-Terminadores, supuestos mutantes malignos a los que Factor-X intenta dar caza a ojos de la opinión pública.

Todo ello nos conduce a una situación de lo más paradójica. Los que fueran la Hermandad de Mutantes Diabólicos trabajan para el gobierno en la captura de mutantes supuestamente peligrosos, mientras los buenos, los que se hacen llamar X-Terminadores, juegan el papel de mutantes malvados. Por no hablar de que estos últimos, en su tapadera como Factor-X, juegan a ser humanos antimutantes.
A consecuencia de ello, más la suma de la  creciente hostilidad antimutante por parte de las autoridades, la prensa y los exaltados ciudadanos, la colección pasa por un tramo algo denso argumentalmente. También es cierto que todo este bullicio tiene su razón de ser dado el cúmulo de tapaderas y falsas apariencias de unos y otros, que no hacen más que complicar las cosas.
En cualquier caso, todo ello desemboca en la entrada de la colección al primer evento mutante global.


La masacre mutante.

La Masacre Mutante supone el primer gran acontecimiento que afecta de manera conjunta a las diferentes colecciones relacionadas con los mutantes. Aunque Chris Claremont es el principal responsable de la concepción de la historia, ya que el grueso del argumento se desarrolla en X-Men, el crossover implica también a Nuevos Mutantes y especialmente a Factor-X, y aquí es donde entra el matrimonio formado por Louise y Walter Simonson, los otros escritores del evento. Porque, aprovechando la ocasión, además de la esencial inclusión de Factor-X, también participan en el cruce Power Pack, colección guionizada por Louise Simonson, y Thor, guionizada por Walter Simonson.

Pese al hecho de encontrarnos con un ciclo argumental desarrollado en diferentes títulos, la colección que nos ocupa puede seguirse razonablemente bien sin necesidad de incluir el evento completo. Lo único que se incluye en esta edición son fragmentos de los números de Thor, que son los únicos que afectan directamente a la línea argumental desarrollada en Factor-X.

El caso es que la presentación de un nuevo personaje, que acude en ayuda del perseguido Rusty Collins, significa la entrada de Factor-X en el evento. Estoy hablando de Desliza, una joven Morlock que acabará siendo la tercera incorporación al grupo de mutantes tutelados por el equipo.

Los responsables de la matanza son los Merodeadores, un grupo de asesinos mutantes, algunos previamente presentados, formado por Arpón, Arco Voltaico, Dientes de Sable, Vértigo, Demoledor y Disruptor. Su objetivo es eliminar a los Morlocks, los mutantes marginales que viven ocultos en las alcantarillas de Nueva York. La masacre se convierte así en uno de los episodios más brutales de la historia reciente de los mutantes y tiene consecuencias importantes para la mayoría de los Morlocks. De hecho, los únicos que aparentemente se salvan de la quema son Calibán, Sanguijuela, Ergio, Máscara, Simio, Bella Durmiente y Brea, personajes que juegan un notable papel en la trama que nos ocupa.

Lo cierto es que Factor-X, como todas las demás series que forman el evento, con la excepción de la Patrulla-X, pasa de forma tangencial por la historia. Nuestros protagonistas no son parte activa de la trama principal, pero sí conviven con los efectos de la masacre y hasta sufren sus consecuencias, en especial el Ángel. El mutante alado vive aquí el primer capítulo de su caída en desgracia y posterior transformación.

Por otro lado, el grupo de mutantes tutelados por Factor-X experimenta nuevas incorporaciones que se suman a Artie y Rusty. Es el caso de la mencionada Desliza, pero también de Bum Bum, la jovencita traviesa presentada en el macroevento Secret Wars II.

Pero la Masacre Mutante también supone el inicio de otra línea argumental. Y es que Apocalipsis aprovecha la ocasión para empezar a reunir efectivos para su plan, los Jinetes de Apocalipsis. El primero es el Morlock Plaga, a quien rebautiza como Peste. Luego, Abraham Lincoln Kieros, un exmilitar condenado a vivir en una máquina, que pasa a ser Guerra; y finalmente, una niña llamada Autumn Rolfson que adopta la identidad de Hambre.
Creo que es aquí cuando la colección empieza a ganar mayor interés y a resultar realmente notable. Una colección que ya tiene poco que ver con lo realizado por Bob Layton, que toma un rumbo mucho más dramático y pesimista. Buena prueba de ello es el creciente sentimiento de culpa y frustración que se extiende entre muchos de los protagonistas hasta extremos cercanos a la depresión, especialmente en los casos de Scott, Warren y Jean.

Por otro lado, la farsa de Factor-X empieza a resquebrajarse. En lo que es una bocanada de realidad por parte de la guionista, porque ya no tenía sentido alargar más una situación en la que tipos que van a cara descubierta —con la única excepción de unas gafas— no fueran reconocidos como los mismos X-Terminadores o, simplemente, los antiguos miembros de la Patrulla-X.
Para mayor desgracia de Warren, es a través de él que la prensa —la periodista sin escrúpulos Trish Tilby— descubre que el Ángel, un mutante, está financiando a Factor-X, unos cazadores de mutantes, con lo que el fin de Factor-X, de su razón de ser, parece ya inevitable.

En lo relativo a Cíclope, Louise Simonson también opta por el sentido común cuando definitivamente Scott decide ir en busca de Maddie y su hijo, que se encuentran ilocalizables. Sin embargo, nuestro hombre descubre cómo alguien ha borrado todo rastro de la existencia de Madelyne y su hijo, como si nunca hubieran existido. La aparición del cuerpo descompuesto de una pelirroja acrecienta la intriga y abre definitivamente una nueva línea argumental en una colección que no para de crecer en interés.
Por si fuera poco, Cíclope se da de bruces con la amenaza del Molde Maestro, el viejo líder de los Centinelas renacido de sus cenizas, en un espectacular enfrentamiento por obra y gracia de don Walter Simonson.

El caso es que el tramo final del tomo deja las expectativas por todo lo alto con la presentación de los, de momento, tres Jinetes de Apocalipsis, el aparente punto final para Warren y el caso Maddie. Pero todo ello no es más que un aperitivo de lo que nos espera en el siguiente tomo.

El número que cierra el tomo representa un pequeño paréntesis para las tramas centrales. Un episodio que también cuenta con dibujante invitado, el genial David Mazzucchelli. Se trata de una encantadora historia que se centra en los estudiantes en prácticas, especialmente Rusty y Desliza, más un importante papel jugado por el Morlock Máscara.
A estas alturas, los jóvenes aprendices ya se han ganado un lugar en el corazón de los lectores. Y es que Artie, Desliza, Bum Bum y Rusty son personajes muy bien desarrollados ya desde su creación, además de uno de los puntos de interés de la colección de cara al futuro. Simonson sabe aprovechar las relaciones que se establecen entre ellos para introducir momentos más ligeros dentro de una etapa que, por lo demás, se está volviendo cada vez más dramática.
Mención aparte para la bonita complicidad entre Artie y el morlock Sanguijuela, puro sentido común al tratarse ambos de niños con cuerpos mutados y limitaciones en el habla.


Conclusión.

Primer tomo correspondiente a la colección Factor-X. Un volumen que va claramente de menos a más.
Si bien no considero que la etapa de Bob Layton sea mala, ni mucho menos, sí que creo que Louise Simonson sabe entender y adaptarse mucho mejor a la crónica mutante que nos viene construyendo Chris Claremont.
En cualquier caso, no se puede negar que todo el tomo es entretenido, ya desde la primera página, y que los guionistas saben mantener nuestro interés. Pero no es hasta el último tercio cuando podemos hablar de una serie de nivel más que notable.

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Se intentaba recuperar el tono de la Patrulla-X original lo cual me parece legítimo.

Sé que a muchos le molestó lo de Scott, pero realmente esto lo hizo más interesante, y seamos honestos, Claremont ya lo hizo enamorarse de una tía clon de Jean, lo cual ya era enfermizo en plan Vértigo. Así que sólo había que seguir tirando del hilo.

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Buena reseña como siempre rock! :palmas:

No te quitaba ni una coma de aquí. Bendita sea Louise Simonson y su capacidad de deshacer el lío de historia que le llegó para aportar algo de sentido común a los personajes. Además de dar sentido a la colección, fue capaz de darle buen nivel y una identidad propia.

Artie y Leech son los mejores  :birra:

 

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