Bruce lee Marvel y DC (junio 1991)
Reseña con unos spoilers y reflexiones del maravillado Bruce.
Semanalmente, Bruce había comprado aquellos tebeos que seguían a los que leía desde el mes pasado. Era la primera vez que se gastaba la paga en cómics y… no había ido tan mal. Sin embargo, había dejado una pila de lectura tremenda. Su padre le había estado obligando a hacer deporte para que dejara de ser «una nenaza». Se lo había dicho sin intentar ofenderlo, pero, claro, le había dolido, aunque no lo había mostrado.
Decidió refugiarse en las lecturas en aquellas calurosas noches de verano. Era todavía mitad de julio y no había ido a comprar los cómics porque… ¡tenía que leer los anteriores primero! No iba a permitirse tener una pila de lectura.
Pensando en que él también era un pringado, lo primero que había pillado para leer aquella primera semana de julio fue
Amazing Spider-Man #350. Al parecer, al ser una numeración especial, también sería un número más épico que de costumbre. El #349 no le había llamado tanto la atención…
Como equipo creativo, repetían David Michelinie al guion y Erik Larsen al dibujo. Fue mucho más entretenido que el número anterior. Comenzaba con una pelea entre Spiderman y un personaje que no conocía, el Doctor Muerte. Al parecer, era el gobernante de un país llamado Latveria. Qué extraño. Los poderes del villano lo hicieron leer la primera parte del número especial con avidez. Qué guay. ¡Incluso volaba! Vaya paliza le pegó a Spiderman. Se quedó casi como él después de las sesiones de baloncesto que jugaba con su padre en la canasta que había colocado en el jardín…
Al parecer, Muerte quería un huevo que era de su madre y había robado el Zorro Negro, así que Spiderman pidió 24 horas para recuperarlo. En estas 24 horas, comienza a ver al tío Ben… Entendió ahora toda la historia de Spiderman, ya que la contaban en aquellas páginas. Jo, fue cuidado por sus tíos y tío Ben murió porque no pudo salvarlo. Ouch.
Luego, todo se resuelve con más acción. Metieron la Arcana Orden de la Noche, un grupo ocultista que le había molado, aunque no aparecían mucho. Menos mal que Doom no había matado a Peter, porque ahora… sí que había entrado más en la colección. Le daría, al menos, un número más. No tenía nada que ver las viñetas de Peter descamisado en el hospital. Qué va.
Aquella noche de junio no pudo terminar sin leer el
Amazing Spider-Man Annual #25. Bruce no sabía qué era un anual. No entendía tampoco por qué había cuatro historias diferentes o decía… primera parte. La primera de las historias estaba escrita por David Michelinie y dibujada por Guang Yap. Le gustaba mucho más que Larsen, la verdad. ¡Su Mary Jane tenía el pelo lacio y era más guapa! La historia fue IMPRESIONANTE, aunque no podría continuarla por problemas monetarios… Eso de que unas colecciones siguieran en otras le estaba cansando un poco. Básicamente, se basaba en que Roxxon estaba creando una especie de vibranium más barato. Por eso, aparece el rey T’Challa (que es Pantera Negra, ¡qué guay!) para investigarlo junto a Spiderman. Por su parte, Kingpin contrata a Fantasma para que robe los planes de Roxxon y replicarlos él. En medio del rifirrafe, el CEO de Roxxon es herido por una máquina extraña y se transforma en… Solturión… ¡y quiere matarlos!
La segunda historia era recontar el origen de Spiderman. Eran prácticamente las mismas páginas del #350, pero mucho mejor dibujadas. La tercera historia no le interesó demasiado. Eran personajes que no conocía… Los Outlaws. Seguía también en otra colección… La cuarta, por su parte, era autoconclusiva. Su protagonista era Eddie, un tío que se transformaba en un Spiderman con traje de color negro llamado Venom y que, al parecer, quería destruirlo. Estaba cenando tranquilamente cuando unos tíos entran a molestar y a robar. A él lo llevan fuera, se transforma en Venom, acaba con todos y vuelve dentro. Por último, la quinta historia no la entendió nunca. La protagonizaba un tío llamado Chance…
Los anuales sí que no seguiría comprándolos. ¡Vaya dos dólares malgastados por no seguir la historia!Al día siguiente, se había percatado de que hubo un cómic que no leyó en el mes de mayo. Se había caído a uno de los lados de la cama. Lo recuperó: era el
Infinity Gaunlet #1. Había comprado el dos, así que comenzó la lectura. Escribía Jim Starlin, dibujaba George Pérez. Cuando empezó a leer, jamás se hubiera percatado de que quizás aquel fue el momento en el que se enamoró del mundo de los cómics. Se bebió el tomo. No sabía quién era la mitad de los personajes, pero el desvanecimiento de la mitad de la población de todo el universo le dejó en shock. Leyó, página a página, cómo de asustado parecía el Doctor Extraño, cómo Estela Plateada lloraba las muertes, cómo el Capitán América vio desaparecer a Ojo de Halcón y a Sersi delante de sus ojos… Y cómo todo el mundo estaba desesperado. Incluso le había gustado el carácter del villano Thanos, enamorado de la Muerte. Todo lo hacía por ella.
Corrió a tomar el
Infinity Gaunlet #2. Mejoró más incluso la presentación. Thanos secuestra a Eros, su hermano, para torturarlo junto a su nieta Nébula para intentar hacer sonreír a Muerte, pero como no lo consigue, se enfada. Eso hace que el universo se vaya destruyendo con unas oleadas de destrucción: Asgard ha quedado aislada del mundo, la Tierra cada vez más destruida… Se ve qué pasa en todo el espacio, incluido un gigantón de color púrpura que no conocía, pero que tenía un casco gracioso… Había dicho que con un 2% de su poder, podría destruir la Tierra entera. Estaba abrumado entre tanto personaje, pero ¡le encantaba! ¡Esta serie se la haría entera! ¡A lo mejor era el final del universo Marvel!
Otra noche, pasó a leer los cómics de Superman. Ya había pillado el tranquillo para leerlos en orden: ¡solo había que leer el número del triángulo! Con
Action Comics #667, finalizaba el arco del Erradicador que tanto le había gustado desde que leyó el segundo de los cómics que trataba sobre él. Sus ojos se abrieron como platos cuando Superman fue rescatado por un helicóptero del ejército. Sin embargo, sin curarse por completo, salió a ayudar a la gente por los desastres naturales ocasionados por el Erradicador mientras Superman estaba inconsciente. La trama de Lois, reportera intrépida, documentando cómo el mundo se iba a la mierda por los robos durante los desastres se unió a la trama de Superman cuando se encontraron. Por su parte, la de Superman también se unió al final a la del doctor que fue a acabar con el Erradicador y fue torturado por él hasta que llegó el héroe. Las batallas estaban siendo impresionantes, ¡le gustaba mucho! Aunque le dio pena que Jimmy solo salía en la última página (¡Lex Luthor está vivo!). Más independiente es la trama de Cat Grant y José, el superhéroe. ¡Menos mal que encontraron al pequeño Adam!
Ahora… tenía que leer el resto de series según el número de los triangulitos. El 23 era
Superman: The Man of Steel #2. Es verdad que el número uno comenzaba la trama de Erradicador, aunque le pareció demasiado largo y algo redundante, aunque a primera lectura le gustara. Este segundo número tenía a Superman luchando contra dos esbirros contratados por Cerverus, algo que Bruce no sabía qué era. Iban a bombardear Metrópolis, pero Superman siempre salvaba la situación. Un número normalito, no muy trascendente. Había que seguir con Superman #58, que entusiasmó más a Bruce porque… no conocía nada de lo que salía. De repente, un grupo de gente con poderes capturó a Superman para llevarlo a Cadmus, donde estaba Guardián y Dubbilex, que lo ayudaron llamando a un grupo de experimentos ¿fallidos? que montaban en un tren verde gigante y superguay… Cadmus iba a dejar en paz a Superman porque Dubbilex había descubierto un secreto del gerente… ¡Y terminaba de una manera épica! “Si no podemos confiar en Superman, ¿en quién podemos confiar?” ¡¡Exacto!! (Aunque Bruce diría que Batman, por supuesto). También le entusiasmó el último número del mes:
The Adventures of Superman #481, en el que se avanzaba la trama latente entre Clark/Lana -ella no quería hablar con él porque se casaba con Lois- y se presentaba un caso interesante: todos los pasajeros de un metro aparecen muertos y en forma de esqueleto. Superman, investigando, lucha contra un hombre al que no conocía y que se descubre que se llama Parásito. No le habían quedado muy claros sus poderes aún (¿absorber energía?) pero ¡qué interesante era! Además, también había salido mucho Jimmy. El pobre seguía sin encontrar trabajo… Ojalá Perry vuelva pronto y le contrate una vez más.
La noche que leyó
Marvel Presents #82 y #83 se decepcionó. Solo le interesó lo que seguía leyendo del hombre desnudo, Lobezno. La historia se llamaba “Arma X”, y aunque solo estuviera leyendo el final, le apasionada. Casi le parecía estar leyendo un trasunto algo más violento de Frankenstein, una novela que siempre le había encantado. Al parecer, terminaba en el #84, así que el mes que viene… ¡solo compraría ese!
Otra serie que iba a dejar (y también leyó aquella noche) era
Uncanny X-Men #279. Aunque este número le hubiera gustado mucho más por la espectacular pelea de Coloso (su historia casi lo hace llorar) poseído por el Rey Sombra y Charles Xavier (aunque seguía sin entender la trama del resto de los X-Men perdidos en una isla), para continuar con la historia tenía que comprar otra colección llamada X-Factor y… simplemente no le quedaba dinero, así que tendría que no seguirla… Una pena.
Al día siguiente, leyó
Batman #465 y #466 y… el modo no cambió demasiado en un principio. El primero de ellos fue una aventurilla por Gotham en la que Robin, llamado Tim, tenía a su padre en el hospital y le pide a Bruce que cuide de dos chavales a los que beca el magnate cuando les pillan robando. Asimismo, hay otra línea argumental de una chica que intenta asesinar al hombre con el que está obsesionado… No le había gustado en especial. Mucho mejor le pareció el siguiente número. Comenzaba con una persona con un rifle hablando de cómo sería matar a alguien por primera vez… Al parecer, había perdido a un ser querido por una de las múltiples bandas que poblaban las calles de Gotham y… estaba en un parque temático, apuntándoles con un rifle. Solo ese inicio ya era mucho más impactante que todo el número anterior. Le encantó Tim como Robin, empatizando y hablando con el chico. ¡Jo! ¡Qué chulo había estado! Una de cal y otra de arena.
Por suerte, todo cambió aquella noche cuando leyó el
Detective Comics #633 y se quedó con la boca abierta con la resolución de la trama que comenzaba con Bruce Wayne despertándose en el río de Gotham, saliendo al puerto mojado y sin recordar qué era lo que había ocurrido la noche anterior. Ni Tim ni Alfred recordaban que era Batman cuando llegó a casa. El misterio se resolvió a través de un villano que le llamó mucho la atención: Synaptic Kid. ¡Wow! Apuntó el nombre del guionista: Peter Milligan. Le estaba encantando todo lo que leía de él.
También le gustó
Detective Comics #634. No era de Milligan, pero era un relleno gracioso que lo había entretenido. Comenzaba con dos señoras mayores yendo a Gotham y encontrando a un hombre asesinado con una técnica muy particular y un trozo de chocolate viejo en la boca. Eran las hermanas Beatrice y Penelope Biddee. Como un caso de la particular Miss Marple, se inmiscuyen en los asesinatos cometidos por un criminal. Al parecer, serán tres víctimas las que caerán. Le encantó cómo Batman investigó, cómo las hermanas dieron el punto cómico metiéndose en medio del meollo y la resolución tan profunda para un casillo divertido que, en el fondo, no se había esperado. “El tercer hombre” había sido una buena historia del detective con quien compartía nombre.
Al día siguiente, reventado de los kilómetros que su padre le había hecho correr, decidió terminar el mes de junio con los dos números del Capitán América. Recordaba el escenario de las historias del mes pasado: un barco lleno de supervillanas unidas. La verdad es que, teniendo en cuenta que leía pocas superheroínas, al menos así conocía más personajes femeninos del mundo de Marvel. A lo mejor lo intentaba cambiar cuando fuera a comprar los cómics. Aún le quedaba medio mes. Por suerte, ¡no se había retrasado demasiado!
En la portada del
Capitán América #389, ya se mencionaba que era la tercera parte de seis, así que leería el final de la historia durante el mes de julio… si decidía continuar la colección. Recordó al momento de abrir las páginas del tebeo lo que ocurrió al final del anterior: Paladín, el ayudante del Capitán América en aquella aventura, estaba atado bajo el agua, así que Steve decidió salvarlo. Sin embargo, una villana, Piedra Lunar, no dejaba de dispararles rayos… ¡que golpearon a Steve! ¡Oh, no! Por suerte, Paladín venció a Piedra Lunar y el Capi a Blackbird… Le congratuló que Steve llamara la atención a Paladín cuando hizo un chiste machista. Era la primera vez que leía la palabra en ficción… y se alegró de que el Capi fuera una persona decente. Era… su Superman de Marvel. Después, un quinjet de los Vengadores apareció para llevarse a las villanas con Visión pilotando. John Jameson se quedó allí, mientras el Capi y Paladín se acercaban al barco de villanas. Menos mal que la doctora consiguió rescatar a Iguana de una muerte segura, aunque la pobre estaba aterrorizada… Por otra parte, en cubierta, estaban haciendo un… concurso de ¿belleza? de supervillanas… ¡y pillaron observando al Capi y a Paladín! ¡Oh no!
Paró para leer la historia complemento de este número, que comenzaba con un Cráneo Rojo atado en el suelo… y con un hombre vociferando que era el Capitán Alemania y lo había atrapado. Mientras Cráneo Rojo llama para que lo rescaten, el Capitán Alemania ya lo había previsto y está… preparado para pelear. Entretenido. A ver cómo continuaba…
Siguió leyendo el
Capitán América #390. La pelea entre Paladín y el Capitán contra todas las supervillanas fue súper chula y, evidentemente, iban a perder. Fueron atados para ser torturados, o eso esperaba por algunas escenas de la pelea, así que Bruce se asombró demasiado cuando… se percató del trasfondo sexual… de las escenas. Parpadeó cuando una supervillana comenzó a bailar para hipnotizar al Capi. Funcionó mejor con Paladín, que soltó toda la información. Lo que le dejó realmente sorprendido fue… el final. Llegando por fin a lo que suponía que era Femizonia, apareció una tal Suspiria que afirmó que… iban a transformar al Capi y a Paladín en mujeres. ¿Cómo…? Lo tendría que leer en cuando saliera de la tienda…
Por último, la historia de complemento fue… bastante corta. Una pequeña pelea en la que los aliados de Cráneo Rojo fueron derrotados por el Capitán Alemania y sus secuaces. Habían ganado los buenos, aunque pensaba que los malos eran los protagonistas de estas historias. ¿Cómo reaccionaría Steve al saber que Cráneo Rojo seguía vivo…?
Al cerrar el último cómic, los guardó todos con las colecciones anteriores y, después de dos meses leyendo, ya sabía cuál era su top. Lo llevaría en una hoja de papel para cuando hiciera las compras.
¡Qué ganas!