Sin entrar a valorar el dibujo de Byrne, que como en todos los casos podrá gustar más o menos, a mí lo que me gustaba era su capacidad de escribir a los personajes y darles "dimensión humana".
Yo me leo sus 4F, sus Vengadores, su Cosa, su Namor, o lo que sea, y me gusta ver que tienen personalidades definidas, que su forma de hablar es realista, que tienen preocupaciones cotidianas que otros muchos autores ignoran... Hay una especie de "costumbrismo" en sus diálogos que hacen que se sientan como personas reales, allá donde otros se limitaban muchas veces a escribir "Soy el mejor en lo que hago" y fantasmadas similares. Esto hacía que sus tebeos fueran ligeramente más adultos que la media del resto de cómics Marvel de su época, lo que le permitió conectar en los Años 70 y 80 con un público que ya no eran mayormente niños de 13-14 -años, sino post-adolescentes de 17-23 años.