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Autor Tema: Marvel Limited Edition y Exclusiva 31. Unas series se vienen, otras se van  (Leído 10090 veces)

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Desconectado rockomic

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Rom: Marvel Omnibus: La Etapa Marvel Original 3 (1984-1986)




Reseña en la web de universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-rom-marvel-omnibus-la-etapa-marvel-original-3-1984-1986/


Finalizamos la celebrada recuperación de la colección de Rom con la tercera y última entrega de esta serie de tomos recopilatorios.
Un volumen que viene condicionado por la profunda renovación del tablero de juego en la parte final del tomo precedente. Recordemos que Bill Mantlo decidió dar carpetazo a todo el entorno de personajes y localizaciones creados desde el primer número de la colección, implantar a Brandy Clark en el interior de la armadura de Starshine y realizar un visible cambio de imagen a los espectros espaciales, un cambio originado en la irrupción de los individuos de género femenino. De hecho, de los espectros originales, que quedaron configurados como de signo masculino, no queda ya ni rastro.

En el plano creativo, Mantlo sigue acompañado del talento con el lápiz de Sal Buscema. Sin embargo, en esta ocasión Buscema no se mantiene a lo largo de todo el volumen, sino que abandona la colección tras el primer tercio de los números aquí incluidos. El trabajo de acabados, por otra parte, corre a cargo de Mel Candido.

La participación entre tomos es aquí de lo más adecuada pues el número con el que se abre incluye un resumen de lo acontecido hasta ahora en la colección. Un resumen que viene a colación del funeral por las víctimas de la masacre de Clairton. De todo el pueblo, básicamente.
Una explicación, dada por Rom y Starshine a las autoridades, que precisamente sirve para abrir un nuevo escenario, hasta ahora inédito. Por primera vez, el gobierno y las fuerzas armadas están con Rom, que definitivamente deja de ser un monstruo exterminador de humanos a ojos de cualquier individuo. Los mandatarios son, al fin, conscientes de la existencia de los espectros espaciales y de la amenaza que representan para la supervivencia de la raza humana. El conflicto es de alcance planetario, pero los EEUU adquieren todo el protagonismo, con el mismísimo Ronald Reagan encabezando un pacto diplomático con el resto de potencias mundiales. Es un Bill Mantlo extrañamente decantado hacia el heroísmo de bandera y ejército, pero también creo que la salida es totalmente pertinente.
En cualquier caso, el guionista se guarda un as bajo la manga en forma de desinformación de las autoridades hacia los ciudadanos con la excusa de que no cunda el pánico. Una decisión que le sirve a Mantlo como vehículo de crítica hacia el gobierno estadounidense, pero que saca a relucir de forma más bien tímida.
Es la "Guerra Total", un título que muy adecuadamente abre las puertas a toda una saga.

Puede resultar incongruente que un conflicto de semejante envergadura no tenga el tratamiento de evento con afectación al global de las colecciones del Universo Marvel, pero Mantlo tiene una explicación convincente para ello. Y es que la saga coincide en el tiempo con las Secret Wars, de modo que los principales superhéroes del Universo Marvel han desaparecido de la faz de la Tierra y, por lo tanto, no existen aventuras propias en las que se noten los efectos de la guerra del mundo contra los espectros.
De todas formas, ya sabemos que a la práctica eso no fue así, y que todas las series se siguieron publicando. Y ahí es donde no encaja el número de Hulk en el que aparece Rom, número que viene insertado en plena saga. Pero bueno, todo en orden.
Este episodio del título del Increíble Hulk, recordemos que no pudo incluirse por entero en el pertinente tomo del gigante verde por la imposibilidad legal de incluir cualquier imagen o referencia a Rom. Así que en el presente volumen de incluye el número por entero. En cualquier caso, el episodio no incide para nada en la continuidad de la colección de Rom.

En esta guerra total contra los espectros espaciales juega un papel principal, como no, SHIELD y su líder, Nick Furia. La organización gubernamental se ve metida de lleno en la guerra cuando el helitransporte es asaltado por una legión de alas mortales y perros de la Nebulosa Oscura, los particulares ejércitos de criaturas infernales al servicio de los espectros. Una de las muchas escenas de acción trepidante que nos deja la saga.
Luego, la propia SHIELD desarrolla el Proyecto Espectrómetro, una unidad militar especial para la detección de espectros, que cuenta con agentes con percepción extrasensorial. Digamos que algo parecido a la histórica División PES de SHIELD, pero con sus diferencias. Telépatas que, sin embargo, son vulnerables a la brujería practicada por los espectros, pero rápidamente dejan de serlo gracias a un simple hechizo del Doctor Extraño. Efectivamente, el maestro de las artes místicas se pasa por aquí, en un visto y no visto, tan sólo para dejar el regalito.

Mientras, los espectros van a lo suyo y trazan diferentes planes para aniquilar a la población mundial, a cuál más imaginativo. Por obra y gracia de un Bill Mantlo generoso en ideas brillantes, los repugnantes alienígenas empiezan por alterar genéticamente la sangre con su magia, y lo hacen infectando el banco de sangre de un hospital. Un emocionante episodio para el lucimiento de Sal Buscema en el diseño de horrendas criaturas.
Pero es el segundo plan de los espectros el que nos embarca en una línea argumental más extensa y ambiciosa. El fluido que es objeto de alteración por parte de los espectros es ahora el líquido vital. La intencionada contaminación de las aguas de un pantano por parte de los espectros, sumada a la contaminación residual de origen humano, provoca la eclosión de los huevos de los peces en criaturas anfibias mutantes. De este modo, Mantlo aprovecha la ocasión para insertar uno de sus clásicos mensajes ecologistas.
Rom y Starshine cuentan aquí con la ayuda del grupo de superhéroes canadiense Alpha Flight, que coprotagonizan la historia, mientras que Bill Mantlo decide también traerse a un personaje al que conoce bien de su paso por Hulk. Estoy hablando de Rick Jones, quizás el personaje secundario por antonomasia del Universo Marvel, quien entra en la colección para quedarse. Por otro lado, en el apartado creativo, el invitado es el dibujante Mark Bright, que realiza uno de los números del arco.

Siguiendo con la trama, lo más interesante ocurre a continuación, cuando nuestros héroes descubren que el verdadero plan de los espectros espaciales está en esparcir el agua contaminada a través de hectáreas de suelo. De este modo, en lo que no deja de ser un episodio de género catastrófico, la presa que formaba el pantano queda destruida provocando una imparable columna de agua. Sólo los Caballeros del Espacio y Alpha Flight pueden impedir que el pueblo situado río abajo quede completamente arrasado por la fuerza del agua, pero fracasan en el intento.
La escena es un espectáculo visual de primera por parte del pequeño de los Buscema, pero también un baño de realidad que nos enseña que los superhéroes no son omnipotentes. Lejos de presentarnos la heroicidad de turno de los protagonistas, Mantlo pone el foco en un fracaso, en una derrota. La derrota de unos seres superpoderosos, victoriosos en decenas de batallas contra amenazas mortales, incapaces ahora de vencer a algo tan elemental como es el agua. Genial.

No termina aquí el ciclo argumental porque, tras los centenares de fallecidos provocados por la gigantesca ola, ahora viene la peor parte: el filtrado del agua contaminada por la ponzoña espectral. Un capítulo que también viene con héroe invitado bajo el brazo, el Hombre Hormiga, que significa el debut del nuevo dibujante regular, el mismísimo Steve Ditko.
Para determinar los efectos de la ponzoña es necesaria una exploración del subsuelo, así que Rom y Starshine se ponen en manos del recién llegado para que los reduzca a tamaño hormiga. El trío de héroes se introduce así por la entrada a un hormiguero en un apasionante viaje a través del subsuelo donde libran una batalla contra hormigas de pesadilla. No sólo eso, sino que, en la superficie, los supervivientes son atacados por todo tipo de insectos mutados por efecto del contaminante de los espectros. Afortunadamente, un Bill Mantlo pletórico nos trae la solución por via del Hombre Hormiga, que invoca a millones de hormigas de tierras limpias para combatir a la plaga de insectos mutantes.
Desgraciadamente, el reducido tamaño de Rom y Starshine no es suficiente para combatir la ponzoña espectral desde su origen, de modo que Scott Lang procede a reducirlos hasta niveles submicroscópicos. La pareja de Caballeros del Espacio completa su viaje a un universo visualmente mágico creado por Sal Buscema que pronto hereda Steve Ditko, quien se encarga del último número de la saga. No es un mal Ditko para nada, aunque es cierto que el arcaico arte del dibujante seguramente queda bastante disimulado por el entintado de Bob Layton. En cualquier caso, el colorido universo diseñado por Steve no puede evitar recordarnos a lo que hizo en Doctor Extraño décadas atrás. Es más, Ditko nos proporciona buenas dosis de entretenimiento en una progresiva reducción de los protagonistas viñeta a viñeta, mientras asistimos al "crecimiento" de las criaturas infinitesimales que los rodean.
Una historia emocionante a más no poder, que termina con otra fantástica idea de Mantlo en la forma de combatir la ponzoña mediante la creación de anticuerpos.


Con Ditko hasta el fin.

El estilo de Ditko es el que es, el de un dibujante de otra época, pero no se le puede negar un esfuerzo extra en esta colección, al menos en gran parte de los episodios. El caso, también, es que la etapa de Steve Ditko obtendrá mejores o peores resultados dependiendo del entintador de turno, y lo cierto es que la cosa queda de lo más repartida. Más de una decena de entintadores se reparten a lo largo de todos los números que le restan a la colección, de los cuales pocos repiten. Pero lo bueno del caso es que la mayoría son nombres de auténtico lujo en las artes de los acabados o del dibujo en general. Concretamente, Bob Layton, Tom Palmer, Jackson Guice, Akin y Garvey, Brett Breeding, P. Craig Russell, Al Milgrom, Steve Leialoha, Kim DeMulder, Joe Sinnott y John Byrne.
Precisamente, el segundo número dibujado por Ditko es un inmejorable ejemplo de ello, al estar entintado por Tom Palmer. Palmer se come totalmente la estética de Ditko logrando uno de los mejores resultados de toda la etapa.
Se trata de un episodio autoconclusivo que es puro terror. El nuevo plan de los espectros espaciales, conscientes de la contraofensiva de los humanos, consiste en aniquilar a toda la humanidad para hacer de la Tierra su nuevo mundo espectral. Las primeras víctimas son todos los pasajeros de un tren atrapado en la nieve. Rom, Starshine, Rick Jones y el ejército llegan al lugar de los hechos encontrándose con el desolador panorama, pero también con una niña que extrañamente ha podido sobrevivir. Cindy Adams se llama la pobre niña que cuenta cómo su madre, antes de ser asesinada, pudo cortar el tentáculo de un espectro a medio proceso de absorción del cerebro de su hija. Cindy salvó su vida, pero también sufrió un proceso a la inversa, quedando los recuerdos y consciencia del espectro en su propia mente. Una auténtica pesadilla con la que tendrá que vivir la pequeña que, sin embargo, pasa a ser una pieza útil en la lucha contra los espectros al ser ahora consciente de sus propósitos.

El único número en el que Steve Ditko no participa es el anual número 3 de la colección. Un episodio dibujado por W.M. Johnson, que realiza un buen trabajo, que significa el capítulo final para Starshine y la vuelta de Rom como héroe en solitario. Un episodio en el que los Nuevos Mutantes participan como grupo invitado y que trae de regreso a Híbrido, el hijo de humana y espectro. Híbrido es precisamente el responsable de que Brandy Clark regrese a su forma humana, previo paso de su armadura de Starshine por el Limbo.

Empieza aquí la saga que dará conclusión a la guerra total con los espectros.
El Sol Negro del sistema espectral vuelve aquí a tomar protagonismo, como en la espectacular saga que pudimos vivir en el anterior volumen. En esta ocasión, los espectros han extendido un canal desde nuestro Sol hacia el Sol Negro con la intención de atraerlo y provocar una colisión y fusión, no sólo entre los dos soles, sino también entre el Mundo Espectral y la Tierra.
Rom y el ejército obtienen el conocimiento sobre las intenciones de los espectros aplicando un necesario tercer grado a Cindy Adams, ante la desesperación de Rick Jones, que dedica su tiempo a proteger a la huérfana. La verdad es que el papel jugado por Rick Jones en la colección podría ser perfectamente prescindible. Un Rick Jones, por cierto, que Mantlo nos desvela que padece cáncer terminal ya desde su primera aparición. Al final parece que Mantlo no sabe muy bien qué hacer con Rick, Brandy y Cindy, de modo que decide reunirlos en forma de pequeña familia en una casita, a la espera de dedicarles un mejor uso.

Por otro lado, para esta nueva saga hacen entrada nuevas piezas. En primer lugar, está el protagonismo dado a Forja, un mutante, ya presentado en la Patrulla-X, cuya capacidad consiste en entender y diseñar tecnología intuitivamente. De hecho, en una maniobra brillante por parte de Mantlo, Forja sirve de enlace con la saga escrita por Chris Claremont que terminó con la pérdida de poderes de Tormenta. Allí, Forja construía un arma, precisamente inspirada en el neutralizador de Rom, capaz de inhibir los poderes mutantes. No sólo eso, sino que también diseñaba un escáner que funciona como el analizador de Rom, de manera que puede detectar a todo aquel que no sea estrictamente humano. El caso es que Forja podría ser la solución para exterminar a los espectros si atiende a crear réplicas del neutralizador, pero no será fácil convencerlo.
En segundo lugar, y en sentido contrario, está el antipático Henry Peter Gyrich, que se suma al general Merryweather Locklin en la comandancia de la guerra contra los espectros. Un Gyrich más interesado en su cruzada para acabar con todos los superhéroes del planeta, aprovechando la coyuntura, de manera que Mantlo le dedica un rol de villano, quizás un poco previsible.

Finalmente, Forja accede a construir un amplificador para el neutralizador de Rom que, situado en la órbita terrestre, puede neutralizar de golpe a todos los espectros espaciales. Son páginas de batallas espaciales y cataclismos terrestres provocados por el acercamiento de Mundo Espectral. De paisajes de destrucción, de planetas a punto de colisionar e imágenes cósmicas en las que creo que Steve Ditko da lo mejor en esta etapa. Por contra, es en las figuras donde su estilo de dibujo resulta más arcaico y menos adecuado. Precisamente, la irrupción de gran parte de los superhéroes de la Tierra, que acuden al rescate de Rom en lo que se presumía como una escena emocionante, queda desdibujada por ese motivo.
En cuanto a la parte escrita, la estructura argumental de la saga me parece fabulosa, épica en estado puro. En cambio, el desarrollo es un tanto disperso, quedando un poco por debajo de anteriores líneas argumentales.
El desenlace final está también muy bien planteado. De nuevo, Cindy presenta la solución al sugerir que el amplificador del neutralizador apunte, no hacia la Tierra, sino hacia el Mundo Espectral. Erradicada la magia espectral que emanaba de su mundo, el proceso de colisión se revierte y la Tierra está a salvo. La posterior neutralización de todos los alienígenas invasores deja la Tierra por primera vez limpia de espectros y a Rom sin una razón por la que permanecer más tiempo en ella.

Entramos, pues, en una nueva fase de las aventuras de Rom. El Caballero del Espacio surca de nuevo el Universo, en un principio sin rumbo, lo que desemboca en una serie de relatos de ciencia ficción muy al estilo de los primeros tiempos de Marvel.
La primera parada de Rom tiene lugar en un extraño planeta, aparentemente sin vida, que revive una vez cada milenio, cuando la posición de sus dos soles lo permite. Un mundo de luz y felicidad durante tan sólo un día, frente a mil años de animación suspendida y oscuridad. Un bonito canto a ese don tan preciado que es la vida.
A continuación, nuestro protagonista aterriza en un mundo en permanente guerra entre humanos y máquinas. Incapaces de convivir en paz, el destino de unos y otros no es otro que la autodestrucción. Más que una metáfora del posible futuro que nos espera ante la proliferación tecnológica, lo es más de la lucha desmedida entre las superpotencias de la Tierra.

Rom, finalmente, considera que ya es momento de regresar a su Galador natal, pero no sin antes localizar al resto de Caballeros del Espacio, que todavía permanecen repartidos por el Universo. Entramos, entonces, en una serie de nuevos viajes interplanetarios, pero esta vez con los Caballeros del Espacio como meta.
La búsqueda de sus iguales Escáner y Buscador, los primeros de la lista, dirige a Rom hacia un viejo conocido del UM: Ego, el planeta viviente. Quizás el número que más recuerda a lo que Steve Ditko realizó en Doctor Extraño en los 60, más que nada por el diseño del mundo que configura el interior de Ego. Sin embargo, creo que en esta serie de episodios el esfuerzo del dibujante va en decrecimiento. Argumentalmente tampoco es que tengan mucho contenido, más allá del interés que puedan despertar las aventuras interplanetarias.
El siguiente turno es para Unam, quien tiene esclavizados y aterrorizados a centenares de espectros espaciales. El mundo al revés para un episodio con mensaje antiesclavista y pacifista.
Nuevo planeta y nuevo Caballero, Vola, la cazadora. Pero también Raak, que se ha convertido en un traidor a la causa aliándose con los mismísimos espectros. Lo más llamativo del episodio está en la recuperación de los espectros machos, los originales, a quienes no veíamos desde en anterior volumen. Finalmente, el destierro de Raak vale por la redención de Unam que, arrepentido, da la vida como un héroe.

El anual número 4 pone fin al capítulo concerniente a la búsqueda de los Caballeros del Espacio. Pulsar es el último de ellos, cuyo destino finaliza en una flota Shi'ar a manos del traicionero científico Tyreseus, que se inserta a sí mismo en la armadura de Pulsar con el fin de vengarse de los Shi'ar, cuyo imperio vive en este momento bajo la tiranía de Ave de Muerte. La aventura da para una lucha entre los Caballeros del Espacio y la Guardia Imperial comandada por Gladiador, y para un final moralista del montón. Al flojo argumento se suma el dibujo de Steve Ditko, que aquí toca fondo. Ya sea por el entintado de Al Milgrom o no, el dibujo aquí hace aguas por todos lados.

Por fortuna, los últimos números de la colección corren mejor suerte en el apartado gráfico, también gracias a la labor de acabados de Bob Layton, Joe Sinnott y John Byrne.
La colección entra en su última fase. Un puñado de episodios condicionados por el número que se integra en el gran evento del momento, las Secret Wars II. Un número en el que Rom no aparece en ninguna viñeta, siendo el trío de personajes secundarios de la etapa los protagonistas. El Todopoderoso se persona en la casita donde residen Brandy Clark, Rick Jones y Cindy Adams dispuesto a cumplir sus mayores deseos: volver a vestir la armadura de Starshine, hacer realidad su sueño de convertirse en superhéroe y librarse del espectro que reside en su mente, respectivamente. Al final, la cosa termina con Rick curado de su cáncer, pero sin superpoderes, con Cindy limpia y recuperando a sus padres fallecidos y con Brandy sin armadura, pero desplazada por el Todopoderoso a Galador.

El escenario, por tanto, se desplaza ahora a Galador, en un nuevo episodio protagonizado ahora por Brandy Clark. Brandy se encuentra con una inesperada realidad en el planeta de su amado Rom: la segunda generación de Caballeros del Espacio, borrachos de poder, se han apoderado de Galador mediante golpe de estado. La única solución, por parte de la resistencia galadoriana, está en destruir los módulos criogénicos donde se conserva la humanidad de los Caballeros del Espacio, pero también de los que acompañan a Rom en su regreso a Galador. Un Rom que no aparece en el episodio hasta las últimas páginas.
El ciclo argumental finaliza con la desaparición de todos los humanos con la excepción de Brandy Clark, desembocando en su desenlace y el punto final a toda la saga de Rom.
Un Rom que recupera su humanidad, que había quedado conservada en la armadura de su antiguo colega Terminator. De este modo, Mantlo nos sugiere a Rom y Brandy Clark, únicos supervivientes de la especie humana sobre la faz de Galador, como los Adan y Eva del lejano planeta. Un final bastante aceptable, pero que queda lejos de los gloriosos tiempos de la colección o de la primera mitad de este mismo volumen.

La pérdida de la licencia por parte de Marvel fue la responsable de la cancelación del título. Por fortuna, Bill Mantlo pudo darle un final cerrado a su obra.


Conclusión.

Este tercer tomo no está al nivel superior de los dos primeros, pero no deja de ser otro artefacto de gran entretenimiento bien entendido, sobre todo en su primera mitad.
En el apartado gráfico, la parte de Sal Buscema excelente, como siempre, mientras que la etapa de Steve Ditko está claramente por debajo, si bien gran parte de ella es bastante digna.

Desconectado celes

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Te has quedado a gusto con esta, compañero.

Muchas gracias por compartirla. Si algún día encuentro el TPB a buen precio, igual cae.
“El problema con los aficionados es que quieren dos cosas: quieren crecimiento y cambio, pero no quieren que sea diferente. Y estas son dos nociones que entran en un conflicto terrible.”

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Conectado Marvel Zuvembie

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Para mí ROM es una colección de notable, MUY superior a muchas de sus contemporáneas cuando apareció (fecha de portada de septiembre 1979). Veamos que es lo que se publicaba por aquél entonces:

- Claramente por debajo en calidad de esta colección tenemos en el kiosco Defenders, Ghost Rider, Power Man & Iron Fist, What If, Hombre Máquina (ya en su fase final con Ditko), Man-Thing, Spiderwoman, Marvel Team-Up y Marvel Two-in-One. También para mí Star Wars, pero esta última juega en otra liga por tener sus propios fans.

- A un nivel parecido tenemos Micronautas (serie que es anterior a ROM, aunque parezca lo contrario), el Doctor Extraño de Claremont/Colan, el magazine The Tomb of Dracula y el Master of Kung-Fu con Moench/Zeck.

- En las series más clásicas, tenemos de todo. Claramente superiores serían los X-Men de Claremont/Byrne, el inicio del Daredevil de Miller, el Iron Man de Michelinie (aunque ojo, aquí estaremos varios números con Romita Jr. sustituido por Bingham), Los 4F de Wolfman/Byrne/Pollard, el final del Conan El Bárbaro con Thomas/Buscema, el Thor de Thomas/Pollard, el Hulk de Stern/Sal Buscema, e incluso Los Vengadores previos al #200, aunque estaban en etapa de transición.

- Pero luego tenemos también tenemos el Capitán América pre-Stern/Byrne, que estuvo en una etapa de transición plagada de fill-ins que se prolongó mucho, así como el Amazing Spider-Man pre-Stern que adoleció de lo mismo. Estas, a pesar de su nombre, estuvieron por debajo bastantes meses.

Es decir, que en mi opinión cuando en su momento se publicó ROM pasó a entrar directamente en el Top10 de Marvel, y así se mantuvo durante mucho tiempo. Lo que pasa es que, mientras que la serie mantuvo un nivel notable durante casi toda su trayectoria, otras series de Marvel (Amazing, Avengers, 4F, Thor, Daredevil, Iron Man) entraron en niveles sobresalientes poco después, y esto es verdaderamente lo que recuerdan los aficionados. Pero pocos recuerdan que más de la mitad de la oferta de Marvel por aquél entonces estaban claramente por debajo de ROM.

Desconectado Deke Rivers

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Hombre, la colección tuvo unos  ¿75 números?  ¿6 años? Eso en años comiqueros es prácticamente media vida. Que caray, hay estrellas del pop cuya época dorada no ha sido tan larga.

Es normal que lo que se publicase entonces cambiase una barbaridad.
« última modificación: Hoy a las 12:50:21 por Deke Rivers »

Desconectado rockomic

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Te has quedado a gusto con esta, compañero.

Muchas gracias por compartirla. Si algún día encuentro el TPB a buen precio, igual cae.

Gracias!  :birra:

Pues éste parece que lo venden en Amazon a mitad de precio...

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Hombre, la colección tuvo unos  ¿75 números?  ¿6 años? Eso en años comiqueros es prácticamente media vida. Que caray, hay estrellas del pop cuya época dorada no ha sido tan larga.

Es normal que lo que se publicase entonces cambiase una barbaridad.

Sí, pero es que si vas avanzando en esos 6 años mirando lo que publicaba Marvel cada mes, ROM casi siempre está en la media-alta de calidad del conjunto. He mencionado Los 4F de Wolfman/Byrne/Pollard, pero es que poco después toca la etapa de Moench/Sienkiewicz que a mí me parece un peñazo. Lo mismo con el Thor de Roy Thomas/Gruenwald/Pollard, ya que después del número 300 empieza una etapa muy flojita que Panini todavía no se ha atrevido a publicar.

Es decir, la calidad de las series va variando (unas suben y otras bajan), pero para mí ROM mantiene siempre un nivel medio bastante bueno que la coloca en el primer tercio de mejores series de Marvel durante casi toda su trayectoria.

 

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