y no le veo sentido al atacarle si no es desde un sesgo ideológico.
Bueno, eso es que tienes un sesgo muy limitado de que toda persona es "A" o "B".

Si no le gusta A, debe ser B, y eso es un patinazo importante.
A Almodóvar (hablo por mí, cada uno tendrá sus razones), lo que no le aguanto es el costumbrismo cañí rancio español de la movida madrileña. Es un problema que ya empieza desde el guion, porque técnicamente reconozco que el hombre tiene mucho talento, pero es que no me interesa nada esa España (ni la mayoría de Españas de ese estilo, la verdad, me aburre muchísimo el costumbrismo mágico cañí) que él dibuja siempre.
Mi problema con él, básicamente, es que lleva 50 años anclado haciendo la misma película, es como una película hippie con valores actuales, que diga "tronco", "paz" y vayan vestidos como salidos de Woodstock. Ya, ya pasó, estuvo bien, te divertiste, pero es hora de moverse a otros campos más verdes. Ya nadie se escandaliza porque la abuela se fume un porro (ese tipo de bromas rancios de drogas, como si acabaran de publicar "Bajarse al moro", son dad jokes. Gay dad jokes, vale, pero igual de rancio y apulgaradas. Un Leo Harlem LGTBI). Para mí Almodóvar nunca ha superado su fase "Mujeres al borde de un ataque de nervios". No creo que ninguna aporte nada a ese universo almodovariano que mejore lo visto en esa y "Tacones lejanos". Además, Almodóvar solo sabe escribir ese tipo de mujer española de las Maura, las Abril, las Penélope, con esos personajes arrabaleros y de barrio bajo.
Pero es que en mi caso es de serie, porque no soporto a ninguno de sus hijos. Detesto Aída, La que se avecina y todo la basura televisiva que se autoproclama hija suya y que ha mamado de ese cine. Y seré raro, porque debo ser el único tío en este país que no ha visto un puto episodio de Lo que se avecina. Para mí, hay dos ejemplos insuperables de esa España rancia contemporánea de patio de vecino, cuñada y casposa: y son 13 Rue del Percebe y La Comunidad, que me parece una de las mejores películas de la historia del cine español. Con esas dos me vale. No quiero ver más Mauricios, ni prostitutas, ni drogadictos, ni fachas, ni barriobajeros, ni bromas explícitas de cuñados.
No he visto una película suya que me haya gustado. "El Woody Allen español". Ya quisiéramos, ya, que Almodóvar hubiera diseccionado en alguna sola de sus películas el alma de sus personajes como lo hacía el mejor Allen. Y luego está la actitud de diva, de señoro, del gran Pedro, que es para echarle de comer aparte. Las llamadas a los periódicos y a los redactores cuando una crítica no le gusta. La presión que ejerce en la industria española y las prácticas mafiosas que se lleva, echando cruces y listas negras al que no le baila el agua, que parece la censura. Que se sabe y no son pocos los que han alzado la voz.
Dolor y gloria me pareció un ejercicio de onanismo de campeonato. El egotrip convertido en metanarrativa pajera de gloria a mí, señor Jesús. Además, lo de poner a chiquillos viendo cipotes con los que se estremecen, me pareció asqueroso pero tipo años 80, cuando con los actores infantiles se hacía de todo, y se los magreaba, tocaban tetas a cascoporro y mil cosas de softporno a lo Bigas Luna. Vaya, yo creía que en pleno 2019 esas cosas estaban más controladas, que luego cada set se supone que tiene un coach de consentimiento y tal, pero lo de mezcla pornografía y niños, por muy platónico que lo quiera poner él y que no haya nada físico... la verdad que no. Yo es un cine que tengo ya muy superado, y que tenía sus buenas películas, como Barrio, pero no quiero volver ahí, ya pasó. Sobre todo, porque esa España que reflejaban ya no existe (afortunadamente).
Madres paralelas puf, sin más. Volver tendrá su punto, pero es que no soporto a Pe haciendo de Pe, y me cuesta muchísimo entrar. Me queda La piel que habito, de las que creo que podrían interesarme, pero la verdad, en este punto de la vida, paso de sufrir. Y poco más. A lo mejor La habitación de al lado o La piel que habito tienen esa película diferente a todas las demás, no lo sé, pero todo lo demás, a mí como espectador me aburre una barbaridad.
Sin más. Los que no soportamos a Almodóvar también tenemos nuestro corazoncito, cinéfilo, y nuestros derechos a que no nos guste.
Para una cosa en la que coincido con Boyero...