El problema son las celebrities. Los dibujantes realmente no le importaban a nadie a nivel colas.
Entiéndase bien: yo pude charlar, pedir firmas, echarme fotos con todo el que quise, Simon Bisley, Peach Momoko, Sara Pichelli, y un montón más que ya ni me acuerdo. Todos estaban solos cuando me acerqué a ellos, a veces tenían colas de 2-3 personas, pero poco más. Tenía más audiencia John Romero, el creador de Doom, que ellos.
Quitando a Jim Lee y Jeph Loeb, que sí tenían más tratamiento de estrellas, los invitados del cómic, siendo grandes nombres, no tenían dificultad alguna para conocerlos o que te firmaran.
El tema son las celebrities y los actos. Un Chuache, Jared Leto, un Norman Reedus. Esos son los que aglutinaban montañas de gente y colas inhumanas.
Pero los artistas de cómic, no tenías que entrar ni al recinto principal, porque se podía acceder a ellos en los meeting en la zona de entrada y pasar la tarde charlando si querías (cero colas).