La mini-serie noventera olvidada de la semana es:
Kaboom v1 #01-03 (IX-XI/97)
Loeb&Matsuda. Serie limitada de 3 números [Awesome]
Tengo la sensación, tras haber leído esta miniserie, de que Matsuda, como creador de la serie, y con ayuda a los guiones de Loeb, escritor de cabecera de la editorial, intentaban hacer un Spiderman para el nuevo siglo, usando los mismos mimbres: joven inexperto, problemas escolares, vecina pelirroja y amiga de la infancia que conformarán un posible triángulo amoroso, amigos gamberros, etc. Y, por lo que sea, no les salió bien del todo. Vamos, que fue un desastre.
Tampoco les ayudaron todos los líos editoriales que hubo en esta editorial en aquella época.
Esta mini serie aquí salió editada en un tomo de Dude, con el que querían implementar una nueva línea de cómic americano a color, y con la intención de llegar a sacar algún día Supreme. JA.
Qué recuerdo de esta historia antes de releerla:
Cada vez me doy cuenta de que tengo un gran vacío mental ente los comics que leí en mi infancia, que recuerdo viñeta a viñeta y lo que leí anoche que apenas recuerdo. Y prácticamente todo lo intermedio es una gran nebulosa en al que apenas destacan unas cuantas docenas de comics que me resultaron memorables por un motivo u otro.
Y este no es de estos últimos.
De hecho, en la Excel donde tengo ordenadas las posibles lecturas de este hilo lo tenía en la columna de divas, y al ver que es protagonista es un muchacho de 16 años he tenido que moverlo de categoría.
Kaboom v1 #01-03 - Loeb&Matsuda :
La historia empieza in media res, con un tío con el pelo azul y grandes guantes brillantes siendo perseguido por un montón de monstruos a lo largo de la ciudad, completamente perdido sin saber que hacer, el día de su decimosexto cumpleaños, y al que se le aparece un genio japonés, llamado Zang, que le dice que escape a todo correr.
Flashback unas horas en el pasado. Suena el despertador y el padre de un joven llamado Geof lo despierta, y le felicita por su cumpleaños. Geof vive solo con su padre, pues su madre y su hermano fallecieron. Geof va al instituto acompañado de su amiga Kate, donde conocemos a sus amigos y a Alicia, la guapa de clase. El día pasa con normalidad, hasta que Geof ve a un saxofonista japonés volando a través de la ventana de su clase, y como es el único que parece verlo, se va al baño a lavarse la cara.
Allí, a través del grifo aparece el saxofonista, que le comunica que ha sido elegido para llevar “el par”, unos guantes que le conectan con el ciclo Kaboom, dotándole de grandes poderes, y que no puede entregar voluntariamente a nadie.
Y conectando con lo que hemos visto al principio, se pone los guantes, el color de pelo le cambia a azul, y aparecen unos monstruos para intentar quitárselos. En ese momento aparece otro monstruo, esta vez un gigante escarlata que, cuando Geof se niega a darle los guantes, lo mata.
Y con semejante final de primer número, solo podían salir los autores a convencernos que habrá un segundo número.
El tema es que, de alguna manera, los guantes resucitan a Geof. Convertido en un gigante, comienza a destrozar, sin querer, la ciudad a su paso. Zang le dice que los guantes son un regulador de la energía Kaboom, que es lo que le ha hecho tan grande y que concentrándose, puede reducir su tamaño.
Y tanto se concentra que de ser un gigante que tenía atemorizados a los monstruos que intentaban quitarle los guantes, se convierte en un ser minúsculo, que tiene que acabar huyendo a lomo de Zang transformado en mosca, para que no le capturen.
Al llegar a casa, consigue recuperar su tamaño normal, y se encuentras una fiesta sorpresa, organizada por su amiga Kate, con todos sus amigos. Tras la fiesta, recuerda con su padre a su hermano mayor, que falleció al cumplir los 16 años. Casualidad, no creo.
Al día siguiente, pues esto es USA, Geof va a sacarse el carnet de conducir, encontrándose con que el examinador no es otro que Zang. En ese momento aparece de nuevo el monstruo escarlata, que dice ser su hermano fallecido y que los guantes son su herencia.
Y tras un final de capítulo tan manido, no queda, otra vez, que los autores den la cara para intentar convencernos de que compremos el número siguiente.
El monstruo escarlata con el aspecto del hermano de Geof intenta convencerle de que le de los guantes, pero Geof se niega, y recupera su monstruoso aspecto. Comienza la pelea, y Geof, aún inexperto en el uso de los guantes, sale perdiendo y acaba en el fondo del río
Zang, con forma de pez, lo rescata y lo escupe en la superficie. Geof renuncia a los guantes, pero Zang le cuenta que no se tiene que creer todo lo que le cuenta el monstruo Escarlata, y que esos guantes pertenecieron a su madre y son su herencia.
Geoff vuelve a ponerse los guantes, y busca al monstruo escarlata para enfrentarse con él. Comienza un intercambio de golpes, sin un claro vencedor
El monstruo escarlata le revela que cada vez que le golpea, él absorbe la energía Kaboom que suelta y se hace más poderoso. Geof recuerda que los guantes son reguladores de la energía Kaboom, y que, igual que son capaces de generarla, puedes absorberla, y absorbe al monstruo escarlata al interior de los guantes, acabando con él
Geof decide confiarle su secreto a su amiga Kate, que se siente tan especial que está a punto de besarle… cuando llega su padre. Este estaba preocupado porque había habido una explosión donde estaba haciendo su hijo el examen de conducir, y no sabía nada de él. Al abrazarlo, vemos que se le ponen los ojos de color escarlata.
Y para no variar, tenemos a los autores cerrando el número, discutiendo entre ellos sobre lo tópico del final, echándose la culpa uno al otro.
Conclusiones de un lector cuarentón:
Se supone que estamos ante el inicio de una serie juvenil que, en principio, tenía todos los ingredientes para funcionar. Sin embargo, no sé si debido a lo complicado que plantea Loeb unos conceptos tan sencillos o al abigarrado dibujo de Matsuda cuya narrativa básica tampoco ayuda demasiado, el tema es que la serie no termina de funcionar.
Que sí, que el dibujo molón de Matsuda está ahí, y supongo que junto con el color digital en su época sería impactante, pero como cómic, me parece una oportunidad perdida.
¿Tenemos fan service?:
Pues el señor, no está aún muy claro por qué, se ve que llamó a Matsuda por el camino del arte, pero por el de hacer chicas espectaculares está claro que no fue. O quizá sí y aquí se contuvo, a saber. El tema es que un comic bastante blanco, entiendo que por eso de hacer el “nuevo spider-man”
Galería de portadas (Porque esto merece un click y verlas en grande):