Sigamos con esta saga de Hulk para comentar los #107-108 (BM Hulk nº 6 y 7), donde asistiremos al enfrentamiento con un villano procedente de otra colección, algo que será muy habitual en esta serie puesto que durante mucho tiempo cumplirá una función de "escaparate del resto del Universo Marvel". Se trató de una decisión muy inteligente, pues probablemente se detectó que esta colección era seguida en mayor medida por los lectores más jóvenes, es decir, los que probablemente coleccionaban al principio muy pocas colecciones pero que podían multiplicar en el futuro sus adquisiciones si la afición arraigaba en ellos. Así pues, hasta prácticamente mediados de los Años 80 lo que tendremos son tramas muy marcadas por los "vagabundeos" de Hulk por el mundo, donde el monstruo visita prácticamente todos los lugares característicos del Universo Marvel y se cruza con todo tipo de héroes y villanos. De este modo el lector que durante años siguiera solamente la serie de Hulk podría tener un conocimiento mínimo bastante aceptable de prácticamente todo el Universo Marvel.
DIEZ ANILLOS TIENE... ¡ EL MANDARÍN!
- Hulk prosigue su batalla contra el platillo volante soviético, el cuál no se atreve a utilizar su armamento más potente por temor a dañar al niño que acompaña al monstruo verde. La batalla es interrumpida cuando una nave de SHIELD comandada por Nick Furia, Dum Dum Dugan y Gabe Jones ataca el platillo y lo derriba. Una vez en el suelo los tripulantes soviéticos huyen de Hulk a la carrera, mientras que el Coronel Yuri Brevlov es abducido por la nave de SHIELD y tomado prisionero.
- Lo cierto es que la escena anterior es algo extraña, y no parece haber una correcta correspondencia entre lo que se nos cuenta en el #107 (guionizado por Gary Friedrich) y lo que ocurre después en el #108 (escrito por Stan Lee). Ya de primeras resulta raro que SHIELD se atreva a atacar una nave soviética en pleno territorio de la URSS y a tomar prisionero a uno de sus héroes nacionales, pero quizá ésto podría justificarse como una represalia por la incursión que esos mismos soviéticos hicieron en New York en el episodio anterior. Sin embargo, mientras que en el #107 Furia ordena que encierren a Brevlov "en el calabozo", en el episodio siguiente vemos a ambos personajes reunidos amigablemente y contándose batallitas en un cuartel militar soviético (?).
- Nueva aparición del Mandarín (nombre verdadero no revelado), al que no veíamos desde el Avengers Annual #1, donde un grupo de supervillanos comandados por él fue derrotado por un amplio equipo de Vengadores. Aunque el Mandarín aparentemente murió tras la explosión de su estación espacial, ninguna explicación se nos da en estos episodios sobre cómo pudo sobrevivir (aunque previsiblemente se salvó gracias a su rayo teleportador, una de sus armas más poderosas). Este dispositivo teleportador volverá a ser utilizado en esta historia para secuestrar a Hulk y trasladarlo desde la Unión Soviética a su nueva base en el Desierto del Gobi (norte de China o sur de Mongolia). Recordemos que, en historias anteriores, El Mandarín ha usado este mismo modus operandi para secuestrar otros personajes como El Espadachín (Avengers #20) o a un Happy Hogan enfundado en la armadura de Iron Man (Tales of Suspense #85).
- El Mandarín pretende usar a Hulk como su peón en la conquista del mundo, pero previamente pretende probar su poder lanzando al pobre monstruo contra todo tipo de trampas activadas con sus anillos, e incluso haciéndolo luchar contra un androide gigante. Hulk sale airoso de todas estas pruebas pero, cuando intenta atacar directamente al villano, éste lo hace caer en una enorme tinaja llena de arenas movedizas donde aparentemente la superfuerza del monstruo resulta inútil.
¡MONSTRUO VICTORIOSO!
- Braceando a la desesperada en la tinaja llena de arenas movedizas, Hulk consigue alcanzar a ciegas una de las paredes del recipiente y con un puñetazo demoledor lo destroza, vaciando su contenido. No obstante, El Mandarín consigue derrotar al Piel Verde poco después encerrándolo en un cilindro que comienza a llenarse de gas, dejándolo inconsciente. Seguidamente le coloca en la nuca un dispositivo de control mental.
- Vemos en estos dos episodios que los esbirros humanos del Mandarín llevan uniformes de soldado de la China Comunista, con su característica estrella roja de cinco puntas, algo que no casa bien con este personaje pues se trata de un furibundo enemigo del Gobierno chino (de todos los gobiernos del mundo, en realidad). Esta incongruencia podría explicarse estableciendo que esos hombres son desertores del Ejército Popular Chino, y que al servicio del Mandarín siguen utilizando sus propias vestimentas y equipamiento.
- El Mandarín ordena a Hulk que destruya varias infraestructuras críticas de China, comenzando por un importante nudo ferroviario. Su plan es que las grandes potencias se acusen mutuamente de "atizarse" a Hulk como arma de guerra, provocando el estallido de un conflicto global del que El Mandarín resultaría beneficiado. De un modo algo anticlimático, Tony Stark aparece en una videopantalla de la base soviética (?) para avisar a Furia y Brevlov de que ha deducido que El Mandarín está detrás del secuestro de Hulk. Rápidamente se organiza una expedición de ataque sobre la Base del Mandarín, aunque ninguna explicación se nos da sobre cómo la han localizado (si conocían su ubicación, ¿por qué no la habían atacado antes?).
- La batalla entre los superespías y El Mandarín provoca que el villano pierda el dispositivo de control mental sobre Hulk. Una vez liberado, el monstruo se dirige de forma inmediata también a la fortaleza del villano, reduciéndola a escombros mediante una impresionante demostración de fuerza (no gana para bases secretas ese hombre, la verdad). Por supuesto, Furia, Brevlov y El Mandarín consiguen escapar a tiempo de la devastación, mientras que Hulk se aleja a pie del lugar de la batalla buscando un lugar donde lo dejen en paz.
Bueno, nada del otro mundo pero lo cierto es que estos episodios tiene un encanto especial por lo carismático de los personajes, la acción trepidante de los argumentos a pesar de su sencillez, y el más que correcto ejercicio de narrativa que realiza Trimpe. Recomendado.