Bueno, pues no sé ni por dónde empezar. Lo mires como lo mires, la verdad es que los anuales de estos años eran todos terribles. Comparativamente hablando, yo diría que los de las
Guerras Subterráneas eran todavía peores que estos de
Ciudadano Kang, pero más que nada porque al menos
Ciudadano Kang viene a presentar un villano de importancia para los Vengadores y a solucionar algunos agujeros de continuidad que creo que no eran de recibo. Aun así, el susto que te llevas la primera vez que te la lees es importante. En todo caso, como tengo la impresión de que entre todos la vamos a sacudir bastante, por mi parte voy a tratar de ser lo más benévolo posible a fin de no hurgar todavía más en la herida.
Ante todo, lo primero que quiero decir es que esta saga de
Ciudadano Kang me parece una verdadera lástima, el desperdicio más absoluto de una buena idea, una idea que además se ve lastrada por un dibujo que oscila entre lo muy flojo y lo deplorable, cortesía en toda su segunda mitad de Herb “Trimpefeld”, quien supongo que no dejaba de ser una víctima de las circunstancias laborales de la época y de los cuestionables lectores cuyo simulacro de gusto acabó favoreciendo cosas como ésta. Y me parece sobre todo una lástima porque la historia presentaba por primera vez toda una serie de conceptos alrededor de Kang que siempre me han parecido muy interesantes de cara al propio personaje y su entorno argumental, como sucede con Cronópolis, el personaje de Victor Timely, o la propia ciudad de Timely.
Y como bien dice Sergio, otra cosa que creo que también es necesario tener en cuenta al intentar leer esta saga es que la historia de Kang es una de las más confusas que existen en el Universo Marvel, a causa sobre todo de las constantes paradojas temporales que el personaje ha acabado creando sobre sí mismo, por lo que cualquier cosa que no entendáis, no os preocupéis demasiado porque seguramente tampoco la entienda nadie. Partiendo de esta idea,
Ciudadano Kang fue una historia concebida por Mark Gruenwald para que apareciese en los anuales de los Vengadores y los 4 Fantásticos de ese año 1992 (es decir, las dos series en las que Walt Simonson había llevado a cabo unos años antes su
Saga de la Burbuja Temporal) a la que luego se acabó incorporando Roy Thomas, que fue quien se encargó de sus dos primeras partes en los anuales del Capitán América y Thor, y que suponían una especie de preámbulo a los dos anuales escritos por Gruenwald.
Aunque luego intentaré hablar un poco de lo que parece ser que pretendía Gruenwald con esta saga, argumentalmente el planteamiento inicial de
Ciudadano Kang consistía en dar una respuesta más o menos coherente a uno de los cabos sueltos que entre Simonson y Byrne habían dejado sin resolver en aquella trama de la
Burbuja Temporal: la identidad de la Kang-Nébula que se había enfrentado en ella a los Vengadores y los 4F. En este sentido, la intervención de Roy Thomas en esta saga no creo que fuese algo casual, puesto que había sido él quien se había encargado de desatascar aquella confusa parte de la saga de Simonson en el
Avengers Spotlight # 37 (obviamente está inédito en España, así que no perdáis el tiempo en buscarlo), resolviendo lo que había ocurrido con el Dr. Druida y la misteriosa Kang-Nébula al final de esa trama que había tenido lugar en los
AV # 294-297 y
4F # 337-341.
Por otra parte, como creo que es evidente,
Ciudadano Kang supone una referencia nada disimulada a
Ciudadano Kane, la mítica película que encumbró a Orson Welles a los altares del cine. En este sentido, creo que resultan bastante claros los paralelismos que se planteaban entre la Cronópolis que constituía el hogar de Kang y la Xanadú que había constituido el hogar de Charles Foster Kane (si aprovecháis para volver a ver la película, esa será probablemente la consecuencia de mayor provecho que sacaréis de esta saga), si bien más que examinar la vida y legado del fallecido magnate de la prensa interpretado por Welles, lo que aquí se examinaba era la vida y legado de Kang el Conquistador (para lo que resultaba fundamental el serial en cuatro partes del historiador Peter Sanderson que completaba la historia principal), haciéndolo a través de la presentación en el Universo Marvel de la extrañamente ubicada en el tiempo ciudad de Timely (el guiño es tan obvio que no creo que precise de mayores explicaciones), así como de la primera aparición de su fundador, Victor Timely (identidad adoptada por Kang en 1901 como su fundador) y sobre todo la de Cronópolis, la fortaleza temporal construida por Kang en el limbo con acceso a todas las eras del tiempo y que curiosamente presentaba el mismo nombre que la ciudad de la famosa (en su día) película de animación de Kamler, aunque más allá de esa coincidencia en el nombre no creo que existiese ningún tipo de inspiración en ella ni nada parecido.
Vamos con los anuales. En principio, los dos primeros, los que escribe Roy Thomas, se encuadran claramente en el tema de los viajes en el tiempo y sirven de introducción a la segunda mitad de la saga escrita por Mark Gruenwald, que es la que se centra ya en el conflicto de los Vengadores y los 4F contra Kang el Conquistador. El
Anual # 11 del Capitán América es el que da comienzo a la saga, utilizando como la excusa la extraña desaparición de la Visión en la pequeña localidad de Timely, tras haber acudido a investigar el sorprendente descubrimiento de que uno de los componentes de su cuerpo sintético hubiese sido fabricado allí en una época en que dicha tecnología era imposible que existiese todavía (1939).
De este anual del Capitán América, lo que más me llama la atención es la curiosa adaptación que hace Roy Thomas de la
Epopeya de Gilgamesh (en este sentido, no viene mal recordar las muchas adaptaciones de este estilo que Thomas estaba llevando a cabo en esta misma época dentro de
The Savage Sword of Conan) y en concreto del contenido de las
Tablillas X y XI del Poema, siendo curioso ver como el Capitán América asumía el papel de Urshanabi, el acompañante de Gilgamesh en esta parte de la historia, mientras que los gigantes de piedra que se enfrentaban a Gilgamesh se transformaban en los Hombres de Piedra de Saturno a los que se había enfrentado Thor en su debut en el
Journey Into Mistery # 83, al mismo tiempo que también se reproducía el enfrentamiento de Gilgamesh con la serpiente del lago y el relato de Utnapishtim sobre el diluvio universal, aunque este último en una peculiar versión Marvel en la que eran los Celestiales quienes habían provocado el diluvio con el fin de castigar a los Desviantes y sumergir Lemuria, y en la que era Ikaris de los Eternos quien había descendido de Olimpia para guiar a Utnapishtim y su Arca hasta la cumbre de la montaña.
Con todo, la mayor anécdota alrededor de este Anual del Capitán América posiblemente radique en la persona de su dibujante, ni más ni menos que Larry Alexander, que no sé si os sonará mucho o poco, pero para aquellos que no lo sepan, su supuesta existencia pasa por ser una de las leyendas urbanas más curiosas de los años noventa.
A ver, para que más o menos os hagáis una idea, este tío es un completo misterio. Apareciendo de la nada en la escena de Marvel de finales de los ochenta y principios de los noventa, Larry Alexander se dio a conocer sobre todo como dibujante de las historias de complemento que aparecían en la serie del Capitán América que en ese momento escribía Mark Gruenwald, desapareciendo sin dejar rastro hacia finales de 1994 y sin que nunca más se volviera a saber de él. Ante la total inexistencia de cualquier tipo de dato sobre este artista que fuese anterior o posterior a esa etapa en Marvel, o incluso relativa a que hubiese llegado a trabajar alguna vez en cualquier otra editorial, a medida que fue pasando el tiempo comenzó a especularse con que Larry Alexander no fuese una persona real (aunque tampoco puede afirmarse que no lo fuera), sino que se tratase en realidad de un seudónimo utilizado por una o incluso dos personas de la propia editorial.
Dentro de lo que cabe, las especulaciones sobre su identidad entre los que se interesan por este tipo de cosas han sido muchas, habiendo llegado incluso a conjeturarse de que se tratase del propio Mark Gruenwald utilizando un seudónimo, si bien la teoría que parece más plausible es la de que se trataba del guionista Larry Hama y del entintador Mark Alexander, quienes ya habían trabajado juntos unos años antes en el estudio de Neal Adams y Dick Giordano. En todo caso, todo esto lo menciono únicamente a título de curiosidad, ya que el dibujo de este anual del Capi es tan prescindible que da igual que lo haya dibujado Larry Alexander o la mona Chita, así que no creo que merezca la pena perder mucho más tiempo con él.
La segunda parte de
Ciudadano Kang es la que aparece en el
Anual # 17 de
The Mighty Thor, también a cargo de Roy Thomas, aunque esta vez con dibujos de Geoff Isherwood, de quien seguramente os suenen sus primeros trabajos en varios números de
King Conan, un antecedente gráfico que por cierto se correspondía bastante bien con el tono medieval en el que se movía esta historia. Sin ser ni mucho menos un dibujo especialmente remarcable, Isherwood cumplía con su función y supongo que hacía de este anual el mejor dibujado de toda la saga, o al menos el único que no te mataba del susto.
Esta vez era Eric Masterson el que siguiendo instrucciones de la Viuda Negra, acudía a la pequeña localidad de Timely en busca del Capitán América y la Visión. Tras cruzar de manera más o menos accidental la puerta de una de las oficinas en que había entrado a investigar, Masterson desaparecía de Timely y comenzaba a atravesar diferentes épocas temporales hasta llegar a la Francia del año 911, donde se veía envuelto en una de las batallas entre el rey carolingio Carlos el Simple y el caudillo vikingo Rollo el Caminante (si se me permite un poco de televisiva ironía, conocido hoy en día gracias a la serie
Vikingos) antes de que fuese nombrado Conde de Ruán y aceptase el cristianismo, desembocando todo ello en el establecimiento de la futura Normandia.
El problema era que Masterson se encontraba allí con otro viajero que se había visto desplazado en el tiempo tras haberse cruzado con Kang: el Preste Juan (
4F # 54), quien apoyaba a los francos en el conflicto y portaba además el Ojo del Mal (o el Ojo de Avalón, como prefiráis), como sabéis, uno de los artefactos molones más peligrosos que existen en el Universo Marvel y que ya había aparecido anteriormente en el crossover Vengadores/Defensores, así como también en la pequeña saga de Avalón que había aparecido en los
AV # 225 y 226; de hecho, lo volveremos a ver otra vez dentro de unos años, en el famoso crossover con la JLA.
A modo de curiosidad, creo que también merece la pena comentar que como consecuencia de toda esta serie de viajes en el tiempo, esta aparición del Preste Juan y del Ojo de Avalón resulta ser cronológicamente anterior a la primera aparición de ambos en el
4F # 54, de manera que el Preste Juan que aparece en este anual no se había encontrado todavía ni con Johnny Storm ni con Wyatt Wingfoot, y por tanto, aún no había llegado a perder el Ojo del Mal ni tampoco había tenido que recuperarlo tras lo sucedido en el crossover entre Vengadores y Defensores.
Finalmente, los anuales de los 4F y los Vengadores son los que se ocupan de contar la parte más relevante de la historia, si es que algo así existe realmente, que tampoco lo tengo muy claro. Ambos aparecen escritos por Mark Gruenwald y (vamos a decir) dibujados por Herb Trimpe, aunque no el Herb Trimpe clásico que más o menos nos es familiar a todos, sino el Herb Trimpe al que cada vez le resultaba más difícil encontrar trabajo y al que no le quedó más remedio que ponerse a imitar descaradamente el estilo de Rob Liefeld para conseguir que los editores le contratasen, ganándose entre el fandom el cariñoso apelativo de “Trimpefeld”. Personalmente, lo que me resulta más doloroso de este asunto es saber que todo esto estaba dibujado así a propósito, no porque el tío apenas consiguiese sujetar el lápiz, como era el caso de Liefeld.
Bueno, a ver, partiendo de la base de que esta saga de
Ciudadano Kang únicamente se nos puede recomendar a los aficionados más entregados a los Vengadores, estos dos últimos anuales de la saga son verdaderamente duros. Sinceramente, el dibujo es tan malo que constantemente te desconecta de lo que estás leyendo. Hay páginas en las que hay que tener retinas de acero para conseguir llegar hasta el final de la historia. Hay pies, tobillos, proporciones y cabezas que resultan difícilmente atribuibles a un ser humano manejando un lápiz, al menos con las manos, aunque también es verdad que si te atas el lápiz a la polla y te pones a dar saltitos encima del papel, sí que te puedes montar un buen espectáculo y conseguir además un resultado parecido, más o menos como hacía Errol Flynn cuando tocaba el piano a tres manos.
Hecha esta advertencia que me parece necesaria y de servicio público, si se trata de ser justo, tengo que decir también que a pesar de todo, los Anuales de las famosas
Guerras Subterráneas me parecen todavía bastante peores que éstos, que al menos desde el punto de vista argumental tratan de respetar tu inteligencia, aunque no respeten tus retinas ni la tensión de tu ojo.
Teniendo todos estos (llamémosles) pequeños inconvenientes en cuenta, los dos anuales vienen a funcionar como una misma historia dividida en dos partes, conteniéndose la primera parte en el
Anual # 25 de los 4F y su conclusión en el
Anual # 21 de los Vengadores. De acuerdo con este esquema, el Anual de los 4F entraba directamente en materia con la aparición del Dr. Druida y de la Kang-Nébula en la Torre de las 4 Libertades solicitando la ayuda de los 4F para impedir que Kang se hiciese con el control del Siglo XX desde su base temporal situada en la pequeña y apacible ciudad de Timely. Al mismo tiempo, en la mansión de los Vengadores, tras las desapariciones del Capitán América, Thor y la Visión, el resto del equipo se desplazaba también hasta Timely en busca de sus compañeros desaparecidos, accediendo todos ellos al interior de Cronópolis y entablándose la pertinente batalla entre ambos grupos que en estos casos suelen exigir las convenciones del género.
A modo de curiosidad, lo único que creo que aquí merece la pena destacarse es que el guiño a
Ciudadano Kane se extendía también al nombre del trineo temporal que utilizaban los 4F para viajar a Cronópolis: el Rosebud III, si bien hay que matizar que en realidad el principal responsable de este nombre era Walt Simonson. En este sentido, como recordaréis los que sigáis también los 4F, el Rosebud II había sido el primer trineo temporal que había utilizado el cuarteto durante la famosa
saga de la Burbuja Temporal (
4F # 337-341), mientras que el primero no era sino el pequeño trineo que aparecía al final de la película de Welles y cuyo nombre constituía el gran misterio que intentaba resolver el periodista siempre envuelto en sombras que interpretaba William Alland, siendo Simonson quien le había puesto ese nombre al primer trineo temporal de los 4F en homenaje precisamente al que aparecía en la película. Por lo demás, a efectos de continuidad, mencionar también que la aparición de los 4F en esta saga tiene lugar entre los
4F # 370 y
371, es decir, una vez concluida su participación en la
Guerra del Infinito.
La conclusión de
Ciudadano Kang tiene lugar en el
Anual # 21 de los Vengadores, que si lo conseguís terminar de leer sin que el peculiar dibujo de Herb Trimpe os haga cambiar de idea, tiene como mérito el explicar por fin una de esas cuestiones que llevaban ya algunos años pendientes de resolver a consecuencia de la espantada que se había montado Simonson al enterarse de las prerrogativas que iba a tener Byrne en la serie de los wackos: la identidad de la misteriosa Kang-Nébula.
Sin entrar a profundizar mucho en el extraordinario milagro capilar que experimentaba Anthony Druida en el citado
Avengers Spotlight # 37, el final de dicha historia le había dejado libre del control de Nébula al que se había visto sometido durante la saga que Simonson había perpetrado dentro de los
AV # 294-297, aunque sin llegar a explicar quién era ella ni qué pintaba en todo ese lío, puesto que para añadir todavía más confusión al asunto, justo antes de marcharse también de la serie, Byrne había mencionado en el
AV # 315 que esa Nébula que había presentado Simonson no era la verdadera nieta de Thanos, pero sin llegar a explicar mucho más. En definitiva, otra de esas muchas incongruencias que existieron en estos años en que Simonson y Byrne llevaron la serie a bandazos y dejaron colgadas todas las tramas que tenían en marcha.
Pues bien, como ahora nos explicaba Mark Gruenwald, esa Kang-Nébula que había presentado Simonson en los Vengadores, no era la verdadera Nébula, sino que se trataba de un disfraz adoptado por un antiguo personaje femenino del entorno de Kang: Ravonna Lexus Renslayer, princesa del Siglo 41 que había quedado en animación suspendida tras recibir un disparo dirigido a Kang durante el segundo enfrentamiento que éste había tenido con los Vengadores (
AV # 24) y que en esta saga era quien iba a acabar adoptando el definitivo nombre de Terminatrix. O al menos, si no era ella, se trataba de una Ravonna alternativa (con Ravonna y las paradojas temporales existe el mismo lío que con Kang, así que tampoco os rompáis mucho la cabeza), tal y como se deducía de la conversación que Inmortus mantenía al final de la saga con otra Ravonna distinta a la que había adoptado el nombre de Terminatrix, pareciendo ser ambos personajes los mismos que habían salido anteriormente en la historia que Roger Stern había llevado a cabo en los
AV # 267-269.
Por lo demás, aparte de solucionar el misterio de Nébula, la otra circunstancia que me parece más o menos digna de comentar de este poco afortunado Anual de los Vengadores era la presentación de los Anacronautas, un paquete de grupo creado por Mark Gruenwald y diseñado por el artista Dan Panosian con el objetivo de enfrentarse a los Vengadores en esta saga. Tampoco creo que se merezcan un mayor comentario: un grupo de villanos de tercera que servían a Kang y que en algunos casos suponían versiones de otros personajes que habían pasado en su día por la serie sin aportar mucho más. Recuerdo que por parte de Mark Gruenwald y el propio Dan Panosian se les trató de promocionar bastante en aquellos años (de hecho, volverían a insistir con ellos en el siguiente anual de los Vengadores), pero al final acabaron pasando por la serie sin pena ni gloria, teniendo alguna que otra intervención chorra en la famosa
Encrucijada y, si no recuerdo mal, haciendo de carne de cañón y desapareciendo en uno de los flashbacks de
Avengers Forever.
Por último, otra cosa que me parece que puede ser interesante comentar, es que aprovechando el evento que supuso el 30º Aniversario de los Vengadores, esta saga de
Ciudadano Kang tendría su propia secuela al verano siguiente:
La Directiva Terminatrix, una serie limitada de cuatro números que continuaba el abierto final que dejaba
Ciudadano Kang. Aunque Gruenwald nunca llegó a pronunciarse al respecto, todo parece indicar que
Ciudadano Kang y
La Directiva Terminatrix estaban destinadas a ser las dos primeras partes de una trilogía que Gruenwald tenía en mente y que estaba centrada en el personaje de Kang y su pretendida conquista del siglo XX. Sea como fuere, Gruenwald falleció sin llevar a cabo lo que hubiera sido la tercera parte de esa trilogía, de manera que la misma se acabó quedando en una historia formada únicamente por las dos partes que llegaron a ver la luz,
Ciudadano Kang y
La Directiva Terminatrix, dejando un final demasiado abierto y con un cúmulo de cuestiones que nunca llegaron a recibir respuesta, diluyéndose todas dentro de la propia trama de
Avengers Forever.
En fin, aparte de algún que otro improperio, no se me ocurre mucho más que decir sobre
Ciudadano Kang. Si acaso, para aquellos afortunados que hayan logrado sobrevivir a esta experiencia que supongo que se puede encuadrar en el fascinante mundo de las lecturas extremas, puede ser interesante dejar apuntados algunos tebeos cuya lectura nos puede venir bien a la hora de tener una visión un poco más amplia de esta época de los Vengadores.
·
La Guerra del Infinito LS # 1-6 (Segunda parte de la
Trilogía del Infinito. Los Vengadores vuelven a participar en pleno, incluido el Capitán América. Cronológicamente debe ubicarse entre
Operación Tormenta Galáctica y
Ciudadano Kang).
·
Capitán América # 402 (El Capitán América abandona temporalmente los Vengadores para buscar a los desaparecidos John Jameson e Iguana, dejando a la Viuda Negra al mando de los Vengadores y no volviendo a reincorporarse oficialmente al grupo hasta el
AV # 360).
