Leído
Rai #1-8 y Rai#0 (1992), con lo que parece la etapa completa del personaje de
David Michelinie, acompañado en el dibujo por
Joe St. Pierre y
Peter Grau, mientras que el guion del número 0 lo hizo
Bob Layton, con dibujo de
David Lapham, este último repitiendo en las historias de orígenes o números 0, ya que tuvo responsabilidades también en Harbinger #0.
Me ha gustado. Queda un arco argumental muy cerradito contando la historia del aparente último Rai de Nuevo Japón, situada hacia el año 4000. No conocía esta pata del Universo Valiant y la verdad es que me ha acabado enganchando mucho.
Empieza el primer número con algo de confusión, pero la idea va quedando poco a poco más diafana, con el lore del personaje completamente aclarado en el especial del número 0.
Michelinie fabrica personajes muy carismáticos, que incluyen al propio Rai (Tohru) pero también a una extensa galería de héroes, villanos y, probablemente los más interesantes, personajes grises, que tienen su función que cumplir.
Como le pasaba a Harbinger, la serie se ve afectada por la irrupción del crossover de Unity. Sin embargo, aquí el cruce parece más relevante aún que en Harbinger y, de hecho, se resuelve con
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Me ha gustado mucho la conexión con el resto de personajes de este mismo Universo y hasta de
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Finalmente, el planteamiento "geopolítico" de Michelinie para Nuevo Japón es, creo, otro de los puntos fuertes de estos ocho números, en los que se va tejiendo una red de intrigas cortesanas e intereses turbios que implican a ambas fracciones de la guerra civil en que vive el país, ahora
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En fin, me ha parecido una apuesta bastante más sólida que la que aporta Shooter con sus Harbinger. Es verdad que el dibujo y el color tienen los mismos defectos en ambas series. Demasiado estatismo, cierto deje de principiante y finalmente un color que no resiste bien el paso del tiempo, y que deja la impresión de estar confeccionado a base de una mezcla de lápices de colores Alpino y las todavía demasiado verdes técnicas digitales de degradado de color al estilo Malibú. En fin, el arte es hijo de su tiempo pero el guion es intemporalmente bueno. Recomendado.