Mighty Morphin #1
Venía de acabar encantado con la etapa anterior, así que este nuevo comienzo tenía el listón bastante alto. Por suerte, Mighty Morphin arranca con muy buenas sensaciones y, de momento, cumple con creces lo que promete.
La gran baza de este primer tomo es, sin duda, la incorporación del Tommy Oliver del futuro, Lord Drakkon, como nuevo Ranger Verde, coexistiendo nada menos que con el Tommy Oliver “canónico”, el Ranger Blanco. Solo el concepto ya me parece una locura maravillosa: dos versiones del mismo personaje, con pasados, motivaciones y cargas morales completamente distintas, compartiendo equipo… o al menos espacio narrativo.
De momento, la serie juega muy bien con esa ambigüedad. Las apariciones del Ranger Verde han sido esporádicas, siempre en momentos clave para ayudar al grupo, pero desapareciendo justo después, sin dar explicaciones ni revelar su identidad al resto. Eso genera un misterio constante que funciona muy bien, porque como lector sabes quién es, pero ves cómo los personajes todavía no, lo que añade una capa extra de tensión dramática.
Me gusta especialmente cómo el cómic está manejando el tema del secreto y la desconfianza. Drakkon no es presentado como un héroe redimido sin más, sino como una presencia inquietante, útil pero peligrosa.
A nivel general, el tono sigue siendo muy fiel al espíritu Power Rangers, pero con una madurez narrativa que hace que funcione igual de bien para lectores adultos. Hay acción, dinámica de equipo y villanos reconocibles, pero también conflictos internos y decisiones que pesan como no lo harían en las ''ridículas'' series de televisión.
Pues eso, que empieza muy bien, con una premisa potente y un giro de guion que me gusta mucho. La convivencia de ambos Tommys tiene un potencial enorme, y estoy especialmente interesado en ver cómo se resuelve cuando el grupo descubra quién es realmente ese misterioso Ranger Verde. De momento, la serie apunta maneras y deja con ganas claras de seguir.