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Autor Tema: Coleccionable La Espada Salvaje de Conan  (Leído 63011 veces)

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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #885 en: 13 Agosto, 2018, 21:41:07 pm »
Muchas gracias.  :birra:

Esta semana espero comentar el siguiente y retomar un poco el ritmo.  ;)
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #886 en: 14 Agosto, 2018, 22:46:25 pm »
He leído Coleccionable La Espada Salvaje de Conan Nº 51.
Retomo la lectura de la serie tras mi anterior comentario.

Damos otro pequeño paso en la "etapa oscura" del magacín más largo publicado por Marvel Comics, en lo que suponen tres nuevas aventuras de nuestro cimmerio favorito. Tenemos una presencia preponderante del guionista Charles Dixon, que en aquella época venía narrando las historias de Kull en la propia revista, pero que ahora centraba su atención también en Conan, ofreciéndonos su versión del personaje creado por Howard. Los dos primeros relatos son obra suya, acompañado por el dibujante Gary Kwapisz, que prosigue su evolución positiva, mostrando muchos rasgos distintivos que emulan la estética del propio John Buscema. Hay que reconocer que la mutación del artista me ha sorprendido mucho, a la vez que es sumamente agradable a la vista. Su narrativa también intenta buscar cierto equilibrio entre la narración secuencial y cierta espectacularidad con viñetas de una sola página y composiciones interesantes y efectivas. Cualquiera que haya seguido la colección hasta el momento tendrá que mirara los créditos varias veces para cerciorarse de que este es verdaderamente Kwapisz. Sin duda, tenemos aquí la mejor versión del dibujante. 

Comenzamos con "Los blasfemos de la luz", la primera propuesta de Dixon en esta entrega del coleccionable, que muestra una trama en cierta forma bastante predecible. No obstante, esto no es suficiente motivo para que sea aburrido. Resulta interesante ver como Kwapisz opta por mostrar al cimmerio tocado con una piel de lobo, dotándolo de un aire más salvaje de lo habitual. Esto encaja bastante bien con el papel de cazafortunas que ejerce el personaje de Howard, convertido en guardaespaldas de una princesa prometida que debe de llegar a una boda. Cómo si no supiésemos ya como acaban estas cosas... Intento de violación, enemigos que huyen y después regresan, el señor de un castillo al que rodea una leyenda y nuestro protagonista envuelto en una historia que desvelará la naturaleza de un misterio que permanecía oculto. Un  tópico tras otro dentro del género, a los que Dixon adereza un poco con el tono de la Era Hyboria para ofrecernos una historia entretenida, donde destaca particularmente ese concienzudo trabajo de entintado del propio Kwapisz, que ahora sí parece empeñado en explotar las posibilidades que ofrece el blanco y negro.

Continuamos con "Tres vidas para N'Garthl", en español se suprime el signo de exclamación no sé muy bien por qué, un relato que nos trae a primera escena a los pictos, regresando a su vez a la etapa de Conan como explorador en las fronteras de Aquilonia. Aquí tenemos uno de los ejemplos que nada mejor que un bárbaro como el cimmerio para combatir a esos salvajes pictos, que a mí me han recordado en algunos momentos a los nativos americanos. Desde luego, cierta analogía sí que hay, para qué negarlo. Y más teniendo en cuenta que Howard buscó reflejar ciertas culturas y lugares conocidos en ese universo de ficción que creó. Dixon juega con ambos conceptos, llegando en un principio a parecer un western con espadas, incluyendo las cabelleras como una especie de premio o recompensa, pero que poco a poco se inclina hacia lo sobrenatural y la faceta mágica y menos amable de los pictos, muy reticentes a que entren en sus dominios. De ese modo entra en escena un demonio del Aralu, una ofrenda que necesita tres vidas y un pequeño giro final para evitar que sea la del cimmerio una de ellas. También para poner de manifiesto que además de su fortaleza, Conan es alguien muy inteligente y audaz.

Concluimos con "La séptima isla de la maldición" que nos devuelve a la máquina de escribir a Larry Yakata, el cual nos trae una historia de piratas con su habitual mensaje moralizante. Le acompaña el dibujante Andy Kubert, un poco verde, mostrando ciertos tics propios de su padre, al que me parece evidente que intenta emular a través de su etapa en Tarzán para DC. Sin embargo, tiene ciertas trazas de ese talento innato y es un buen complemento al guion de Yakata. La trama gira en torno a una lucha por las rutas comerciales de los Reinos Negros, que culminará en el naufragio en una isla. A pesar de lo que pueda ser un tópico, Yakata sorprende un poco al introducir una bestia temida y una tribu caníbal. Bueno, quizá aquí no tanto, pero sí que lo hace un poco cuando apunta la posibilidad de encontrar un tesoro, al que Conan no muestra demasiado interés, ya que parece no tener muy claro que se pueda salir de la isla. Mientras su compañeros de aventura forzados se ciegan ante la posibilidad de llenar sus bolsas, el cimmerio muestra cierto desprecio por el asunto, llegando incluso a dejar cierta reflexión por la avaricia humana. En definitiva, el guionista esconde esa pequeña moraleja o crítica hacia la Humanidad y sus defectos, llegando a valorar más el dinero que su propia vida. Aunque no se puede decir que nuestro protagonista sea precisamente un ejemplo de virtud, pero en todo momento parece estar alejado de esta tentación tan terrenal, lo que le llevará a sobrevivir, pero también a estar solo. Y es que la avaricia no deja mucho lugar para ciertas compañías...
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #887 en: 19 Agosto, 2018, 22:38:27 pm »
He leído Coleccionable La Espada Salvaje de Conan Nº 52.
Con este tomo, volvemos a la estabilidad de un equipo creativo estable, o por lo menos en lo que a la parte de Conan se refiere. Como ya vimos en la entrega anterior, el guionista Charles Dixon estaba alternando su trabajo con Kull en las historias secundarias del magacín con el protagonista principal de la colección, Conan, una labor que se prolonga durante todos los relatos incluidos en este tomo. De ese modo, el guionista comienza a plantear un enfoque diferente, dejando atrás las historias autoconclusivas aisladas cronológicamente en la vida del cimmerio, para optar por aventuras de lectura independiente, pero que son continuadas temporalmente. En cierta forma, Dixon recupera el concepto original de Thomas a partir de un momento concreto en la trayectoria vital de la creación de Howard, para continuar aportando su cronología personal, distanciándose un poco de los intentos que habían ofrecido otros guionistas en los últimos tiempos de la colección. Por otra parte, Gary Kwaspisz sigue al frente como dibujante regular, ya sea entintándose a sí mismo, o con la presencia de Ernie Chan. Si en anteriores comentarios ya se observaba esa evolución del artista a la estética que implantara Buscema, esto se acentúa con la presencia de las tintas del filipino, que yo he llegado a pensar que es posible que estuviese participando desde hace tiempo, pero por una cosa u otra no se hubiese acreditado. Y es que la última historia es de Kwaspisz en solitario y apenas se nota la diferencia. Sea como sea, la verdad es que la calidad artística de la revista regresa a un nivel bastante alto desde que Kwaspisz ha cambiado radicalmente su estilo en la serie, dotándola de una estética que podríamos denominar como el santo y seña de la Era Hyboria en los cómics Marvel.

Como decía al principio, Dixon aborda esta andadura buscando cierto nexo de unión entre las aventuras de Conan, dando como resultado que esta entrega del coleccionable casi parezca una auténtica trilogía. Comenzamos con "La legión perdida", en la que regresamos a la época en la que Conan es un mercenario de Aquilonia que lucha contra los pictos. Recordemos que ya Dixon escribió alguna historia enmarcada en esta época en números anteriores, volviendo a explorar esa cruenta guerra que vivió la frontera de Aquilonia con las tribus pictas. En esta ocasión, el guionista tiene como trasfondo la enemistad entre vanirios y cimmerios, la búsqueda de la vigesimoprimera legión y la recuperación de un tributo de oro que esta facción del ejército llevaba consigo. Una mezcla interesante entre el western y la era de los romanos. Y es que las cabelleras de los pictos son muy codiciadas y las fuerzas de Aquilonia muestran muchas similitudes con la Roma antigua y su particular sociedad de clases. Desde luego, Dixon construye un amalgama de elementos y referencias, incluido los nativos americanos en la época Inca, sobre todo en ciertas estéticas de algunas tribus pictas, a través de una historia muy entretenida que prácticamente constituye su último capítulo en esta guerra fronteriza.

"La guarida del Dios Lagarto" supone esa despedida de Conan de una vida de mercenario, que pronto cambiaría a la de pirata de la Hermandad Roja. A camino entre estas dos formas de vida tan diferentes, Dixon narra esta historia con el regreso a la cabecera de la pirata Valeria, principal responsable del cambio de timón en las aventuras del cimmerio. Este relato juega con esa esencia aventurera de la creación de Howard, la siempre pertinente presencia de una ciudad oculta repleta de tesoros, así como la presencia de un gigantesco dios al que hay que matar para poder seguir su itinerante deambular por este universo de ficción. Como todas las aportaciones de Dixon a este recopilatorio, debo de decir que son historias muy bien escritas, con cierto oficio, sabiendo jugar con los elementos del género y ofreciendo una lectura bastante entretenida. No olvidemos que estamos en un punto muy adelantado del magacín, lejos de su época dorada, pero que a pesar de todo sigue teniendo un nivel alto  con un producto muy diferente al habitual de las publicaciones de la Casa de las Ideas. No obstante, el tratamiento de Dixon al cimmerio es un poco curioso. También es cierto que otros autores lo han utilizado en otras ocasiones. Y es que si bien es cierto que Conan no es la persona más amable del mundo, no llega al nivel de brusquedad que le vemos en estas historias, llegando incluso a golpear a una mujer. Aunque dentro del contexto se puede dar por válido, desde luego la versión de Dixon es quizá la más hosca y malhumorada que yo recuerde. La escena de la taberna, por ejemplo, me parece particularmente exagerada. De todas formas, quizá lo que menos me ha gustado es el tratamiento de Valeria. Hace varias entregas, veíamos un ejemplo perfecto de quién es es la pirata para la vida de Conan y como a pesar de su atracción, sus caminos deben separarse. Aquí estamos en una época anterior, con un Conan menos maduro, pero esta Valeria está muy lejos de la que veíamos en "Clavos Rojos". Su faceta de espadachina se obvia totalmente, y se comporta más como una harpía que otra cosa. También se deja llevar por la pasión, quizá excesivamente libidinosa, con tal de que Conan se una a su tripulación. Tampoco me convence la estética que le dan, dejando atrás esa melena lacia de Smith y otros dibujantes que le han dado vida. Aunque podemos encontrar trazos del personaje que conocemos, también podemos ver otros aspectos que nos hagan pensar que es una desconocida. Y es que esa traición constante a Conan, aunque al final sean socios colaboradores, tampoco me parece la más acertada.

Sea como sea, la reaparición de Valeria supone el regreso de Conan al mundo de la piratería ya su asociación con la Hermandad Roja. Posiblemente no aguante mucho con Valeria, debido a su necesidad de tener el control, uno de los aspectos por los que esta relación no funciona a largo plazo, además de que creo que el peso de la memoria de su anterior periplo con Bêlit también influye un poco. Dixon lo exagera un poco cuando pone en la boca del cimmerio eso de: "las mujeres son la plaga de mi vida". Una actitud quizá demasiado extrema, cuando en realidad ha valorado muy positivamente asociaciones con Sonja y otras guerreras, incluida Valeria. En mi opinión, Dixon no lo hace mal del todo, pero no termina de comprender del todo esa relación de Conan con las mujeres de su vida, que también van aparejadas a su propia maduración desde su juventud hasta su vida adulta, ya como rey de Aquilonia. Las mujeres importantes en cada una de las fases de la vida del bárbaro ejercen su papel, pero cuesta verlas como ese lastre que mostraba Dixon en sus diálogos. "El jardín sangriento" muestra una de esas fases en las que Conan tiene una compañera de aventuras y amante recurrente, pero también es una historia de piratas con un pequeño toque de ciencia ficción. Me parece evidente ver como el guionista nos cuela su pequeño homenaje al famoso y clásico film "La invasión de los Ultracuerpos" o la versión anterior, "La invasión de los ladrones de cuerpos". Yo me decanto más por la de 1976, pero bueno, tampoco me extrañaría que fuese la, digamos, original. Sea cual sea, Dixon bebe directamente de ella para presentarnos una misteriosa isla en el mar en la que acecha la muerte. También tiene espacio para ese capítulo habitual del acoso del poder preestablecido contra el pirata, una figura que representa la lucha por la libertad en diferentes aspectos. Como curiosidad, añadir que en esta revista ya habíamos visto algún que otro desnudo, pero que en esta historia se cuelan misteriosas plantas en sitios muy estudiados, para los más púdicos. Y mira que yo pensaba que este tipo de publicaciones pretendían eludir la censura en los cómics, pero se ve que no era así del todo. En definitiva,  otro tomo de la colección sumamente entretenido, que me permite seguir disfrutando de las aventuras clásicas de Conan en blanco y negro, ya dentro de la década de los ochenta, con más de una década a sus espaldas.
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #888 en: 26 Agosto, 2018, 18:52:09 pm »
He leído Coleccionable La Espada Salvaje de Conan Nº 53.
Quizá estemos adentrándonos en un etapa de la revista poco conocida, o más bien poco recordada, pero que da muestras de una estabilidad bastante interesante. En esta entrega volvemos a ver un equipo artístico muy sólido, que cuenta con los guiones de Charles Dixon, Chuck para los amigos, y el dibujo de Gary Kwaspisz, entintado por Ernie Chan. Creo que poco puedo añadir al apartado artístico, debido a que tenemos quizá el punto álgido de la evolución de Kwaspisz que si ya en solitario parecía estar inspirado en el trabajo de John Buscema y el artista filipino en sus anteriores trabajos con la creación de Howard, con la presencia de Chan, esto se acentúa aún más si cabe. Viéndolo con perspectiva, parece más que evidente que aquellos que pudieron imitar en la medida de lo posible la estética del mayor de los Buscema, un artista que había definido la versión en cómic del icono pulp, son elegidos para permanecer el máximo tiempo en la colección, si son capaces de llegar a las fechas de entrega. Como podemos ver en este tomo y el anterior sí que fueron capaces, por lo que creo que es una elección natural y adecuada. También hay que decir que aparte de la "imitación", el resultado es bastante bueno, ofreciendo una cota de calidad alta, además de un regularidad gráfica para el magacín. Dos aspectos que me parecen muy importantes y posíblemente tendrían su peso en la época.

Dixon, por su parte, elige conceptos propios de otros géneros como el terror para atraerlos a la fantasía heroica y adecuarlos a la Edad Hyboria. Desde que el escritor se ha asentado en la serie debo de admitir que las historias me parece más interesantes. Desde la simplicidad consigue narrar aventuras muy entretenidas, siguiendo un patrón muy similar a la etapa de Conan the Barbarian de Thomas y Buscema en su primera mitad. Es decir, Conan, un errante que busca aventuras y que se encuentra envuelto en todo tipo de peripecias. Además, tras unos primeros escarceos con una limitada cronología, Dixon opta por regresar al esquema que también funcionó en el pasado, como es el de relatos autoconclusivos. Aunque no parece que de saltos en el tiempo cuantitativos, pero después de mencionar su marcha de la Hermandad Roja, deja ese aspecto totalmente abandonado para dedicarse exclusivamente a las historias.

"La muchacha del bosque encantado" es básicamente un relato de fantasmas típico que se adapta a este versátil género de la fantasía heroica. Conan es de alguna forma utilizado a través de un mundo onírico por una joven que clama venganza por su asesinato. Es curioso, porque hay un medallón con un pentagrama que tiene su papel, pero yo me esperaba algo de carácter más maligno o diabólico, seguramente por la portada de Joe Jusko, que da a entender otra cosa mucho menos benévola. Sea como sea, me ha llamado la atención de que a partir de una base tan típica de una historia de fantasmas se teja esta aventura de Conan, que está francamente bien. Algo muy similar ocurre con "la ciudadela escarlata", que no deja de ser una historia de vampiros. De hecho, en algún momento me ha recordado un poco a Vampiros de John Carpenter, con Conan unido a una arquera y un sacerdote de Mitra, dispuestos a entrar en una mina plagada de criaturas del Arallu. De todas formas, aunque el lector es consciente que estamos ante vampiros, en ningún momento se menciona la palabra, ni hay la más mínima alusión a ello. No sé si es que se pretendía esconder el tema, o era tan evidente que no hacía falta decirlo. A mí me ha gustado mucho, incluido ese giro final con las guerreras amazonas o esa reflexión de Conan sobre los dioses.

Sigue llamando mi atención la representación de Conan que sigue mostrando Dixon en esta etapa. Lleva la faceta bárbara del cimmerio a extremos realmente exagerados. Introduce varios comentarios similares sobre su opinión sobre las mujeres, y que están mejor calladas. A pesar de tener una raza en la que las hembras dominan a los machos, Dixon sigue construyendo a un Conan que leído en ciertos momentos casi parece misógino, aunque esa definición no puede ser válida en un hombre que se acuesta con toda la encuentra y se deja. No obstante, ese desprecio del personaje hacia el otro sexo, muy palpable en esta historia, denostando incluso a su compañera, me llama mucho la atención, porque creo que no es un rasgo del todo propio de Conan. No niego que pueda ser algo machista, sobre todo en una época como la Era hyboria, pero no en los términos que nos muestra Dixon. O por lo menos a mí me choca un poco ese comportamiento. Al igual que se exagera en su lado mercenario, que intenta evitar por todos los medios meterse en asuntos que no le reporten nada. Desde luego, Conan no es ningún héroe altruista, y uno de sus principales atractivos es esa ambigüedad y su cercanía al estereotipo del antihéroe, pero Dixon, a mi modo de ver, tergiversa un poco ese concepto, presentando a un Conan algo mezquino y egoista, cuando realmente se debería potenciar sus valores, que como bárbaro lo sitúan por encima de una sociedad civilizada que ha perdido esos valores, mucho más importantes que otros aspectos de la civilización. Esa es la esencia de Conan y Dixon creo que se desvía ligeramente de ella con su forma de tratar al personaje. De todas formas, hay que reconocer que entra dentro de lo plausible toda esa rudeza e insensibilidad que muestra el personaje. 

Concluimos con "Venganza ciega", cuyo relato es el argumento típico de un western o una película de acción de mediados de los ochenta, época en la que se publicaron estas historias, de hecho. Un pueblo subyugado por un tirano, que incluso les arrancó los ojos la última vez, recibe a Conan y unos mercenarios, los cuales deciden ayudarles a acabar con él y sus hombres para devolverles la paz. Entrenamiento y preparación de defensas, pele final y sacrificio, así como el nacimiento de un nuevo amor y la marcha de Conan hacia nuevas aventuras. A pesar de todo, sigo viendo a un Dixon con mucho oficio, que busca conceptos que explorar para trasladarlo a una historia de Conan. De momento debo admitir que lo está consiguiendo bastante bien, ofreciendo un puñado de relatos muy entretenidos, y muy disfrutables para los amantes dle género. No se inventa nada, tampoco creo que se pretenda, pero si mantiene un nivel de entretenimiento y una lectura muy amena. Tampoco puede pasar desapercibido el guiño del autor al dicho de "en el país de los ciegos, el tuerto es el rey", o su forma de tratar a los invidentes del relato. No obstante, yo pensaba que la que era la justicia ciega, no la venganza. Curiosa alegoría, en todo caso...
 
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #889 en: 26 Agosto, 2018, 22:03:21 pm »
He leído Coleccionable La Espada Salvaje de Conan Nº 54.
Hoy tenemos sesión doble, por lo que continuamos comentando la etapa de Charles Dixon, que en la primera historia de esta entrega se toma un pequeño descanso. En su lugar, regresa el guionista Don Kraar para encargarse de "Honor y sangre", un relato dibujado por Val Mayerik. Kraar nos devuelve a la frontera Aquilonia y la etapa como explorador de Conan en dicho escenario, luchando contra los pictos. Cuantas más historias leo sobre este periodo de la historia del cimmerio, más semejanzas encuentro con el conflicto indio, aunque aquí no hay demasiada ambigüedad y los pictos son lo que podríamos definir como un claro villano de la historia. De todas formas, cabe destacar como Conan en su papel de enemigo de los pictos ejerce aquí un papel com alguien que comprende la mentalidad salvaje del enemigo, quizá porque sus código se encuentran más cercanos a los suyos que a los del mundo civilizado. Y realmente, entre tanta pelea, amenazas de muerte y enemigos jurados, es de eso de lo que trata toda esta historia cuyo título no podía ser más apropiado. Kraar nos devuelve también ese tipo de mensajes reflexivos propios de la obra original de Howard y que encajan también en este contexto y en una guerra contra los pictos tan simple, pero también tan rica en matices. Casi podríamos decir que son una mezcla entre los indios americanos y los mayas de la civilización inca, o algo similar.

El aspecto más negativo es el trabajo del dibujante, que a mí me ha parecido bastante tosco y pobre, además de irregular. Desgraciadamente, es una tónica que se repite en las siguientes historias, a pesar del regreso de Gary Kwapisz al tablero de dibujo. No obstante, ni su trabajo ni el de los entintadores Ernie Chan o Geof Isherwood servirá para ofrecer un nivel similar al de los últimos tomos, cayendo en picado la calidad de uno de los elementos que tan bien estaba funcionando. Hay mucha irregularidad en los trazos,  los rostros pierden fuerza y parecen deformes en ocasiones. Una pena, porque no encuentro una explicación plausible a este empeoramiento repentino, como no sea falta de tiempo para llegar las fechas de entrega, por el cambio es tan acusado que no tiene mucho sentido.

Por otra parte, también tenemos a Charles Dixon como el guionista de los otros dos relatos de este volumen, que cuenta con la particularidad de esa continuidad que parecía haber desechado en números anteriores. De ese modo, con una invitada de excepción como Red Sonja, "La muerte al acecho" ofrece una nueva búsqueda de un ídolo mágico, que nos llevará por una cordillera montañosa y ciudades perdidas en el tiempo, con leyendas incluidas. Una historia con un epilogo quizá algo moralizante. Sea como sea, tenemos el regreso de la pelirroja hyrkania ala vida de nuestro protagonista, cuya relación parece ceñirse a una faceta más platónica que otra cosa. No deja de ser curioso que en el anterior volumen hablaba del machismo que Dixon le imprime al personaje, cuando aquí podemos ver casi una versión contraria, defendiendo la valía de ciertas mujeres, tanto aquí como en la siguiente historia. Además, ese talante egoista pasa a una faceta más altruista, ayudando a Sonja en una misión personal para salvar a unos niños y su honor. Aventura, por cierto, que se remata en la siguiente historia del magacín, a modo de prólogo de la próxima aventura del cimmerio, titulada "El regreso del dios Ciervo".

Me gusta el detalle de Dixon de establecer una ruta de viaje del personaje, en la que se observa cierta continuidad. No solo por mostrar como ayuda a Sonja antes de volver a separar sus caminos, si no que el guionista está eligiendo lugares de la Era Hyboria que establezcan un viaje lógico y más o menos cronológico. Después del prólogo, entramos de lleno en un relato que utiliza a la secta de un dios ancestral como principal enemigo, aunque esto conlleva cierta duda moral, sobre la situación. Realmente todo el tema de la religión no es especialmente relevante, aunque quizá podría haberlo sido más, sino más bien el papel de salvador que Dixon le atribuye a Conan, muy diferente a su manera de tratar el personaje hasta el momento. Si volvemos a ver retazos de machismo, pero creo que ahora sí más en consonancia con el escenario y la esencia dle personaje, sin tantas estridencias y exageraciones. Eso sí, no deja de ser curioso como Dixon utiliza a mujeres de carácter para después en mayor o menos medida sean humilladas por el cimmerio, aunque solo sea en el acto sexual. O como Alophic se presenta como un aspecto de dominatriz y acaba siendo una sumisa. Aunque admito que en esta circunstancia lo que más choca es esa representación de héroe casi paternal. Está claro que no dejaría que le hicieran daño a una niña inocente, pero toda la rudeza que le sobraba en otros aspectos a este Conan de Dixon, aquí puede faltarle un poco en esta historia. Realmente tampoco es algo muy acusado, pero sí es cierto que el guionista parece amoldar al personaje a aquello que desea conseguir en sus historias, lo cual no me parece del todo acertado. Sin embargo, son pequeños detalles que no empañan el resultado final de su trabajo, que radica en ofrecer unas historias bastante entretenidas, a ver si el dibujo acompaña en el próximo tomo...
« última modificación: 29 Agosto, 2018, 18:52:32 pm por oskarosa »
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #890 en: 29 Agosto, 2018, 19:36:42 pm »
He leído Coleccionable La Espada Salvaje de Conan Nº 55.
Continuamos con otra entrega de este coleccionable, en lo que se va perfilando como una de las etapas más largas de las revistas. El equipo artístico formado por el guionista Charles Dixon junto a Gary Kwapisz y Ernie Chan escribe un nuevo capítulo en la vida de Conan, en esta ocasión bajo un enfoque típico de una historia de romanos. Ya en anteriores tomos hemos podido observar como el escritor utiliza habitualmente este tipo de recurso, construyendo un relato de Conan partiendo de otros géneros o de otros contextos, para adecuarlos a la Era Hyboria. Ahora le toca el turno a la Antigua Roma, en lo que casi podríamos considerar una revisión de la leyenda de Espartaco, transformado ahora en un bárbaro cimmerio. En el apartado gráfico regresa al tono que nos venían ofreciendo esta pareja de artistas. Si bien hay que reconocer que no se recuperan del todo, quedando atrás esos acabados preciosistas, volvemos a tener un tono y estética que nos recuerdan a épocas pretéritas con la presencia de John Buscema, seguramente por la presencia en los acabados del dibujante filipino. A medio camino entre la deteriorada muestra de arte del tomo anterior y el sólido dibujo de números anteriores al aparente bajón, tenemos un resultado mucho más apto y a la altura de esta colección. Podría decirse que hemos vuelto a la normalidad, por llamarlo de alguna forma.

Por su parte, Charles Dixon deja atrás el argumento autocontenido para embarcarse en una larga saga que continúa en el siguiente volumen del coleccionable. La trilogía inicial de este tomo convierte a Conan en gladiador primero, y en general del ejército nemedio después, consiguiendo una gran victoria para Nemedia contra su enemiga Brythania. "Circo de sangre" inicia el ciclo argumental con un marcado tono similar al de una película de romanos, como diría Sabina, transmitiendo una sensación extraña. Y es que si bien es cierto que nuestro protagonista es un personaje versátil que se adapta muy bien a todo tipo de relatos con cierto contexto histórico, tengo la sensación de estar leyendo una aventura en la que el personaje principal podría ser cualquiera. Mencionaba antes a Espartaco, pero podría encajar cualquier otro conocido gladiador, ya sea de ficción o de la realidad histórica. Por otra parte, Dixon juega muy bien con el concepto base para adecuarlo a la esencia del cimmerio, utilizándolo como vehículo para mostrar la crítica a lo que suponía verdaderamente el circo romano, y que bien podría asemejarse a lo que hoy es cualquier espectáculo televisivo o deportivo, seguido por las grandes masas. es decir, un producto de entretenimiento para evitar que el pueblo piense en sus miserias o sus problemas cotidianos, dejándose llevar por sus emociones. En este caso, la sangre, el odio a los extranjeros, o la emoción de ver una muerte en directo desde una zona de confort. Una vez más, tenemos muy presente ese papel de Conan como embajador del mundo bárbaro en una civilización que se vanagloria de su superioridad, pero que después quizá ni es tan civilizada, ni es tan superior, mostrando una faceta quizá incluso más bárbara que aquellos a los que representa Conan. Una perfecta alegoría a las clases sociales del mundo antiguo, perfectamente retratada aquí por Dixon, además de la típica historia del gladiador que con su talento para la lucha se convierte en un héroe de la arena y, por lo tanto, en un peligro para el poder establecido gracias al apoyo del pueblo.

"La sombra del buitre" constituye la segunda fase de este ciclo argumental, en el que Conan se convierte en general de los ejércitos de Nemedia, mitad por su habilidades en la arena, mitad por el enamoramiento de la emperatriz. Prácticamente un reflejo de lo que se ha podido ver en tantas historias de este tipo, aunque hay que reconocer que la potencia de Conan como protagonista y el oficio de Dixon en el argumento permiten obviar estos aspectos, dejándonos llevar por una aventura dinámica y entretenida. Una vez más, vemos como una mujer poderosa intenta dominar al bárbaro, convertirlo en poco más que un general de salón y un amante nocturno, pero entre su marcada personalidad y las intrigas palaciegas, pronto le ofrecerán la oportunidad para demostrar su valía no solo como estratega bélico, sino como guerrero nato. De nuevo seguimos con los estereotipos y los tópicos, de aquel al que envían a una legión de vagos y maleantes, pero que poco a poco se convierten en el germen de una gran legión comandada por alguien destinado a ser un líder de un gran ejército. Además, se ganará el respeto y el favor de sus hombres, comenzando también una campaña que lo convertirá en una figura más popular aún si cabe. Realmente, no hay nada nuevo bajo el sol, ni podemos decir que la originalidad sea uno de sus puntos fuertes, pero sí es una historia muy bien contada que funciona perfectamente y que ofrece grandes dosis de entretenimiento. La Era Hyboria es ligeramente transformada, eso no se puede negar, pero también es cierto que todas sus civilizaciones creadas por Howard tienen una base real, por lo que todo esto es perfectamente valido, a pesar de que el guionista lo lleve a ciertos extremos.

La trilogía inicial se cierra con "El sitiador de ciudades", donde Dixon aprovecha para mostrarnos una de las facetas más interesantes del cimmerio: el estratega bélico. Creo que de todas sus etapas en la vida, esta es la que menos se suele emplear, recurriendo generalmente a su vida de ladrón y mercenario, pero pasando generalmente por alto las ocasiones en que capitaneo algunos ejércitos, mostrando grandes habilidades en la guerra, además de el manejo de la espada o el hacha. Sus aptitudes para el mando, sus conocimientos de la navegación, así como el carisma que transmite a los que lidera son algunos de los aspectos que se ponen de manifiesto en esta historia. A su vez, tenemos la traición como trasfondo, la inevitable caída del héroe, que tras llegar a lo más alto debe volver a lo más bajo, para poder así empezar de nuevo. Como digo, no se puede esperar de este trabajo de Dixon grandes dosis de originalidad, pero sí un argumento muy sólido, que explora desde una perspectiva más histórica algunas facetas del cimmerio, transformado la fantasía heroica en "una de romanos". Destacar especialmente la continuidad que establece el escritor, consiguiendo aunar dos conceptos tan diferentes como el relato autoconclusivo y la historia-río. Y es que si bien es cierto que cada capítulo de este ciclo argumental se puede leer de manera aislada sin problemas, cada uno de ellos forma parte de una historia mayor que todavía no ha acabado. Bienvenidos a la vida de Conan bajo una perspectiva histórica, por obra de Charles Dixon.
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #891 en: 04 Septiembre, 2018, 11:00:09 am »
He leído Coleccionable La Espada Salvaje de Conan Nº 56.
Continuamos con otra entrega en la que prosigue la etapa escrita por Charles Dixon, acompañado principalmente de Gary Kwapisz y Ernie Chan. El apartado gráfico sigue su tónica habitual, sobre todo con la presencia de estos dos artistas, aunque tendremos la presencia puntual de otros dos artistas. Por su parte, Dixon continúa la cronología de los hechos, trasladando a Conan y sus proscritos de Nemedia por los Reinos Negros, donde desarrollará una serie de aventuras con un marcado tono selvático y con tintes africanos. Tengo que reconocer que el oficio de Dixon tiene un gran peso, consiguiendo que esta etapa sea ante todo sumamente entretenida, además de añadir cierto tono de serialización, un elemento que otros obviaron en muchas ocasiones, pero que el guionista parece apostar fuerte por ello. Esa continuidad nos ha llevado a una serie de números muy bien engarzados, que me recuerdan un poco a la etapa de Conan the Barbarian. Sigue esa línea, aprovechando la versatilidad del formato, así como la mayor extensión de sus páginas. Quizá todo el mundo tiene en mente la etapa de Thomas en el magacín, sobre todo por su conexión con el Conan literario, pero la etapa de Dixon es pura fantasía y aventuras, que utiliza las infinitas posibilidades de un universo de ficción para hacernos pasar un rato muy divertido. No hay obras maestras aquí, pero tampoco creo que sea necesario para poder disfrutar de esta etapa, tal y como yo mismo lo estoy haciendo.

Comenzamos con "Esclavos del Círculo", una historia que sirve de toma de contacto con esta versión hyboria de la África profunda a través del comercio de esclavos. Siempre me llama la atención como Dixon es capaz de explotar ciertos tópicos que concuerdan con recursos narrativos propios de la época, principalmente en ese cine de acción que copaba las salas de cine en aquellos momentos. De ese modo, vemos a un Conan maltratado y vapuleado, consiguiendo transmitir esa sensación de odio hacia los villanos, además de que todos esperemos ese momento en le que nuestro protagonista da la vuelta a la situación y se hace justicia. Dixon, además, añade un romance prohibido a la ecuación, por lo que el detonante de todo es la protección de una muchacha y una escena tan violenta como dramática. Debo decir que, en esta ocasión, el guionista da un giro inesperado, de manera que ese momento de venganza ansiado realmente no se produce, aunque sí que tenemos nuestra pequeña dosis de justicia poética. En definitiva, una historia cargada de tópicos del cine de acción, salpimentada con el grado justo de fantasía heroica, para dar como resultado un buen producto de entretenimiento y un ejemplo de como la más sencillo es a la vez lo más efectivo.

El apartado gráfico corre a cargo de dos autores que a mí me gustan mucho en blanco y negro. Se trata del dibujante Tom Grindberg y el entintador Bob McLeod. El primero nos ofrece un estilo que se acerca bastante al de Alfredo Alcalá o Tony DeZúñiga, algunos ejemplos que nos pueden servir para establecer un poco el nivel de calidad que presenta el artista aquí. Un dibujo detallado, que viene reforzado por las tintas de McLeod, que casi nos devuelve a la época dorada de la revista. Aunque debo reconocer que el trabajo de Kwapisz y Chan no me desagrada en absoluto, incluso me parece bastante apropiado para la colección, Grindberg y McLeod están a otro nivel y eso es algo que se puede apreciar desde la primera página del relato, prolongándose hasta su conclusión. Posíblemente uno de los mejores trabajos gráficos de la segunda mitad de la serie.

"La llamada de la muerte" supone le regreso del equipo artístico habitual y con él vuelven la readaptación de historias de otros géneros como aventuras del cimmerio. Esta vez será una reconocible historia de zombies, recurriendo a un villano que aúna el concepto más básico de este icono del terror como es la magia haitiana y el misticismo de la África profunda. Una combinación muy apropiada para convertir a un hechicero en un megalómano con ganas de conquistar un amplio territorio de la zona, utilizando para ello un ejército de muertos vivientes, que va levantando de su tumbas. Aunque tenemos siempre ese punto propio del a fantasía heroica, introduciendo generalmente elementos mágicos o sobrenaturales determinantes para la conclusión de la trama, Dixon sigue recurriendo al cine de acción para rescatar conceptos como la preparación del ataque zombie, tanto en entrenamiento de sus aliados como en preparación de las defensas del pueblo. Un recurso narrativo que ya ha utilizado en más de una ocasión dentro de su etapa, pero que siempre consigue que funcione bien, cambiando los elementos adecuados. Por otro lado, esta historia servirá para concluir la larga saga de "Conan el gladiador" y sus legionarios, aunque colee un poco en el último relato del tomo.     

La furia de los Hombre Mono" parece ser el último capítulo de Conan en los Reinos Negros, al menos en lo que se refiere a su lado más salvaje. es curioso, porque no suele ser habitual que Dixon de muchos rodeos en sus tramas, pero aquí parece que tarda un poco en llevarnos en la dirección que pretende. Chica enamoradiza, el ataque de unos perros son algunos de los elementos que parecen estar ahí para completar el número de páginas, pero que nos entretiene un poco de un relato que busca trasladar el concepto humano de guerra a dos especies que son básicamente animales, pero que cuando entran en contacto con la sed de venganza acaban abrazando su lado más humano, por así decirlo. A pesar de que tiene ciertos aspectos interesantes, como esa inocencia de una raza que se rige por las reglas de la jungla y que no entiende ciertos elementos básicos de la condición humana, el relato no es nada del otro mundo y creo que Dixon, aunque ofrece la dosis de entretenimiento necesaria, coquetea demasiado con los tópicos y le falta un poco de desarrollo. Quizá esta era una historia para una longitud menor, en lugar de las 50 páginas habituales. Y esos rodeos influyen un poco, quién sabe. Sea como sea, Dixon se ha convertido en el gran impulsor de la revista, escribiendo incluso los relatos de Kull que se van publicando de vez en cuando, protagonizando una etapa que a mí me está gustando, arrojando sobre esta "etapa oscura" de la revista un pequeño rayo de luz.
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #892 en: 06 Septiembre, 2018, 13:16:45 pm »
He leído Coleccionable La Espada Salvaje de Conan Nº 57.
Uno de los aspectos destacables de la época que alcanza la colección es el cambio editorial que sufrió la revista. Tras un tiempo bajo los designios de Larry Hama, la publicación pasaba a las manos del editor Mike Higgins, que también fue editor de Conan Saga, una serie centrada en reeditar historias de Conan publicadas anteriormente por Marvel. Uno de los aspectos en los que se reflejó fue el intento de dar a la revista un nuevo enfoque, desapareciendo paulatinamente las historias de complemento de Kull, que serían sustituidas por galerías de pin-ups y posteriormente por una mayor presencia del cimmerio, volviendo a protagonizar dos historias en cada número. Esto influye a la edición del coleccionable, que a partir de este número regresa a incluir el contenido de solo dos números americanos. Se mantiene la estructura de 3 historias, pero la recuperación de la serie se ralentiza un poco. Lo realmente positivo es que no han decidido partir historias, ni siquiera dividir los contenidos de cada entrega original, lo cual me parece un acierto, encontrando además cierto equilibrio en el número de páginas de cada entrega, que se ha mantenido fijo en 160 páginas durante muchos números.

En el apartado argumental, continuamos con la etapa escrita por Charles Dixon, Chuck para los amigos, que cuenta con la presencia del dibujante Gary Kwapisz. Una vez más, volvemos a ver a este dibujante en dos facetas muy diferentes. En la primera historia de este volumen cuenta con el entintado de Ernie Chan, presentando la estética habitual en los últimos números, mientras que en la segunda lo vemos entintándose a sí mismo, lo que ofrece una perspectiva muy diferente de su arte. Vemos una especie de involución, caso se vuelve a su estilo primigenio, y que muchos de los habituales de la serie pueden comparar perfectamente con sus primeros trabajos para la revista. Esto me hace pensar que en más de una ocasión alguien debió entintarlo sin ser acreditado. Y el estilo particular del filipino está muy presente en eso números. Obviamente, es una especulación, pero me parece complicado que un dibujante evolucione en un sentido para después de un año más o menos regrese a su técnica anterior. Aquí hay algo que no termina de cuadrar. De todas formas, el Kwapisz del segundo relato no está mal del todo, tiene ese punto realista de su mejor momento antes del cambio radical, además de que trabaja bastante bien los detalles y los escenarios. El problema quizá es que es un artista algo irregular con los rostros y el resultado de su trabajo se resiente en algunas viñetas. Por no hablar de que una vez que te acostumbras a cierta estética, los cambios no siempre son llevaderos.

"El valle del otro lado de las estrellas" es un relato en el que Dixon vuelve a fijar su atención en un género alejado de la fantasía heroica para transformarlo en una historia de género. Quizá en esta ocasión al ser un producto propio del terror y con muchas reminiscencias de los escritos de Lovecraft y sus Mitos de Cthulhu, en los que también se basó el propio Howard, todo encaja muy bien. No obstante, hay que reconocer que Dixon fusila elementos que ya hemos visto en esta serie. De hecho, parece que ha puesto su mirada en la etapa de Michael Fleisher o en las aportaciones de Don Kraar, porque la historia tiene muchas similitudes con todo lo relacionado con el Devorador de Mundos. Incluso su guion sobre le dios ciervo también tiene cierto eco aquí. Pero tal y como ya he dicho en otras ocasiones, Dixon tiene la habilidad y el oficio para conseguir que conceptos trillados, reutilizados o plagados de tópicos consigan convertirse en una lectura entretenida y una aventura de Conan bastante disfrutable. Recupera además al sacerdote de Mitra Vitellus, cazador de vampiros en su anterior aparición, convertido ahora en algo parecido a justiciero paranormal de la Era Hyboria, que junto a Conan pretenden salvar el mundo de la invasión de otra realidad de un dios antiguo, que bien podría ser una entidad alienígena salida de un relato de Lovecraft. Una amalgama de conceptos que cobran forma en otro relato pergeñado por Dixon, que tengo curiosidad por ver cuanto aguanta en esta tesitura de reciclaje argumental, sobre todo a este nivel de entretenimiento, claro.

Cabría señalar que Dixon sigue manteniendo cierta coherencia cronológica, algo que solo podríamos percibir si mirásemos un mapa del mundo creado por Howard para ver como ese peregrinar del cimmerio tiene una ruta más o menos lógica. Tras su paso por los Reinos Negros de Kush estamos en tierras estigias, lo que nos lleva a una estética con cierto tono árabe y con reminiscencias de la cultura egipcia. "Sangre y arena" sigue esa pauta iniciada en el relato anterior, además de recuperar el tema de la esclavitud y la lucha contra el sistema preestablecido. De ese modo, Dixon transforma a Conan de cazarrecompensas a líder revolucionario, llegando a liderar a los zuagires. Encajar esto en la cronología oficial del personaje me resulta complicado, sobre todo porque creo que ya se han mostrado varias versiones del momento en el que Conan se convierte en jefe de los Lobos del desierto. De todas formas, tampoco creo que Dixon se preocupe de dar coherencia al Conan literario y al de los cómics, un trabajo del que solo se preocupó Roy Thomas. Podría decirse que solo se preocupa de dar cierta coherencia cronológica a su etapa, y de momento creo que lo consigue bastante bien, transmitiendo la sensación de cierta serialización. Incluso tenemos un continuará en toda regla, algo que creo que no sucedía desde hace bastantes números de la revista.

Aunque la mayoría de los escritores que han pasado pro la serie han plasmado bien la personalidad del cimmerio, una vez más creo que Dixon muestra una actitud extrema en el personaje. Es decir, pasar de cazarrecompensas a libertador del pueblo, solo por presenciar ciertas injusticias es llevar a un extremo el concepto de antihéroe que representa Conan. No digo que no pueda encajar en su personalidad, pero sí que debería de llevar cierta progresión, en lugar de disfrazar su hosquedad con cierto acto de heroísmo. También influye el trazo de Kwapisz, empeñado en mostrar un semblante serio en el bárbaro, siempre ceñudo y de gesto inescrutable. Es como si tratara a todo el mundo igual, amigos o enemigos, incluso a la prostituta que contrata durante varios días y que lo acompaña. Después tenemos a esa fuerza de la naturaleza que ha nacido para combatir y que es un líder nato, lo cual nos lleva al inevitable traición y al juramento de venganza. Quizá es menos palpable que otras ocasiones, pero Dixon regresa a su habitual zona de confort, con ese aire a película de los noventa del que tantas veces he hablado ya. Sin embargo, le sigue funcionando, por lo que no se le puede objetar nada por ahora.

Cerramos con una historia de complemento escrita por Jim Owsley y dibujada por el tándem artístico formado por Luke McDonnell y Armando Gil. Un dúo artístico bastante flojo, que no parece encajar demasiado bien aquí. Owsley nos presenta una propuesta muy interesante, en la que Conan se encuentra en Hyrkania, y se decide a visitar a Red Sonja, retándola a enfrentarse con él. Si la derrota podrá romper ese juramento de celibato en sus brazos. Lo más curioso de todo es el enfoque de la historia. Primero por esa narrativa a saltos, tan ambigua para un relato de 10 páginas y que en algunos momentos me ha dado la sensación de que estaban las páginas desordenadas. Pero no era así, sino que parece que el escritor quiere hacernos creer que en el fondo Sonja desea a Conan, pero que frena su deseo debido a su código de honor. No voy a decir que no me parezca algo plausible, pero a falta de leer a fondo el trabajo de Fran Thorne con la guerrera pelirroja, me parece ver aquí a un personaje muy diferente del que adaptara Thomas a los cómics. Creo que los autores se quedan con el aspecto más superficial de Sonja, sin profundizar en el verdadero significado de lo que supone su juramento, así como su papel feminista en un mundo de hombres. El sexo es solo una herramienta, pero aquí, como ya hiciera le propio Dixon, es el eje de todo, desvirtuando un poco la profundidad del tema. Ahora no recuerdo si fue también Owsley, el que narraría un affaire entre Sonja y Conan, cuando este ya era rey, traicionando incluso a Zenobia. Y es que a veces, nos dejamos llevar por nuestros más bajos instintos. Algunos lo tienen más fácil que otros, pero eso ya es una historia para otro día...
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #893 en: 07 Septiembre, 2018, 12:16:38 pm »
He leído Coleccionable La Espada Salvaje de Conan Nº 58.
Seguimos con la estructura del volumen anterior, con materiales procedentes de dos entregas originales de la revista, manteniéndose al frente el guionista Charles Dixon. Comenzamos con "El regreso de las Damiselas de Hierro, un relato en el que el guionista mata dos pájaros de un tiro. Por una parte concluye la saga de los zuagires, completando la venganza que clamaba Conan en la última página del número anterior. Por otro lado, recupera el concepto de continuidad de la serie, rescatando a las Damiselas de Hierro, unas cazarrecompensas con las que ya compartió aventuras nuestro protagonista hace ya algunos números. La verdad es que dentro de los trabajos de Dixon en esta etapa, diría que es uno de los más flojos. La trama queda reducida a un simple corre que te pilla constante, en el que están involucrados diferentes personajes. El Khalli tampoco representa un villano de envergadura, sino más bien todo lo contrario, por lo que todo queda bastante deslucido. A esta poco atractiva lectura habría que sumarle los tics habituales de Dixon, así como la utilización de una serie de personajes poco carismáticos como ese hechicero con poderes oscuros. No deja de ser una historia entretenida, quizá demasiado mediocre, que sirve para dar un colofón descafeinado a una saga que en líneas generales no ha estado tan mal. Por su parte, Gary Kwapisz entintado a sí mismo mantiene las pautas de la primera parte del arco argumental, por lo que poco más puedo añadir. No me disgusta del todo, pero tampoco es la mejor faceta del artista.

llegamos a la mitad del recopilatorio con la historia titulada "... Para luchar otro día", escrita por Don Kraar. La principal particularidad es que es un cómic mudo, sin diálogos ni cuadros de texto, utilizando como vehículo narrativo el dibujo de Terry Tidwell y Dave Simons. El relato corto en sí mismo es prácticamente un arte, pero también es un ejercicio narrativo complicado, sobre todo si se quiere sacar un máximo provecho a una corta extensión. Sinceramente, hay que ser un buen narrador para que funcione a la perfección. Los artistas implicados no lo hacen mal, pero la trama tiene tan poca profundidad y es tan simple que no es más que algo simplemente anecdótico. Desde luego, el término inglés fill-in le viene muy bien, porque no deja de ser un número de páginas de relleno, sin nada realmente interesante que contar. Muy flojo he visto a Don Kraar aquí, comparado co otras ocasiones.

Rematamos esta entrega con "Detrás de los muros de la noche", un nuevo relato en el que Dixon nos vuelve a narrar una historia de terror, de vampiros concretamente, adaptado a la Era Hyboria. Como comentaba en el anterior volumen, el problema de Dixon es precisamente el recurrir constantemente a una fuente de conceptos muy trillados. Es decir, utilizar al cimmerio como cazador de vampiros puede funcionar una vez, pero si repites mucho la fórmula, pues se agota. Hay que reconocer que no está mal del todo, ofreciendo ciertas dosis de entretenimiento, pero también se comienza a nota una repetición de esquemas y los recursos narrativos de Dixon son cada vez más obvios y redundantes. También observo como la historia es quizá demasiado larga para lo que pretende contar, teniendo que dar algunos rodeos innecesarios para encontrar la dirección adecuada. Tampoco acabo de entender por qué no se menciona a los vampiros como lo que verdaderamente son, sino que se sigue aludiendo a términos tan poco concluyentes como víctimas de una plaga de sangre y cosas similares. Sea como sea, lo realmente importante es que Dixon, tras un periodo bastante entretenido, comienza a mostrar signos de agotamiento y aunque sus tramas nunca han sido frescas y originales, sí que ha conseguido muchas dosis de entretenimiento. Ahora, decayendo uno de sus pilares principales de sus guiones, queda ver si es capaz de recuperarse o seguir llevándonos por un camino tortuoso y oscuro, donde ni siquiera la lectura sea amena y divertida. Espero que no lleguemos a ese punto y se vaya antes.

Al tablero de dibujo regresa Ernie Chan en solitario, que muestra muchas semejanzas con cu trabajo en compañía del dibujante Gary Kwapisz. Soy consciente que el filipino no tiene el talento de John Buscema, pero sabe imitarlo hasta unos límites que nos permiten disfrutar mucho de una estética que se ha convertido en icónica para cualquier aventura clásica del cimmerio. No es tampoco uno de sus mejores trabajos, optando por una narrativa bastante convencional y funcional. Pero sigue manteniendo una calidad estándar bastante admisible. Además, su punto fuerte es el empleo de las sombras, así como la técnica que emplea para dar volumen a las figuras, un sello característico de los cómics en blanco y negro que el filipino sabe potenciar muy bien. Por supuesto podría haber opciones mejores, pero Ernie Chan, en cierta forma, no suele defraudar y es un valor seguro cuando se trata de Conan y su universo.
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #894 en: 17 Septiembre, 2018, 09:35:43 am »
Os dejo un nuevo artículo sobre La Espada Salvaje del gran Taneeler Tivan:adoracion:
https://excelsior.universomarvel.com/articulos/articulo140.html
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #895 en: 22 Octubre, 2018, 19:18:23 pm »
He leído Coleccionable La Espada Salvaje de Conan Nº 59.
Con esta entrega, la edición española vuelve a sus fueros, incluyendo material de tres números originales de la revista de Marvel, debido principalmente a que Conan comparte cartel con Kull y otros personajes o que en algunas ocasiones el magacín comenzó a contar con una sola historia. Por otra parte, a nivel argumental, seguimos inmerso en la etapa escrita por Chuck Dixon, a pesar de que en este volumen tendremos la presencia de Don Kraar en una de las historias, en sustitución del guionista habitual. Debo decir que el tomo me ha parecido un poco más flojo que sus antecesores, no solo por presentar argumentos muy justitos, sino porque en el apartado gráfico tenemos uno de los momentos más bajos de la colección. Qué duda cabe que una serie de estas dimensiones y con equipos artísticos tan variado no puede ser lineal en cuanto a calidad, pero hasta el momento se había mantenido cierto equilibrio, que ahora parece que se rompe.

Comenzamos con "Honor entre ladrones", un relato en el que Dixon nos devuelve a Conan en su época de ladrón. Uno de los aspectos que más llaman la atención de este volumen es el constante salto cronológico y la sensación de que la continuidad que se ha estado trabajando en los últimos números se ha olvidado para regresar al concepto básico de historias sin ubicación exacta en la cronología del personaje y con una marcado tono autoconclusivo. Iniciando el relato con una imagen que nos recuerda a grandes clásicos como "La Torre del elefante" o "Villanos en la casa", en realidad no es más que un espejismo casual con la obra de Howard, ya que al final no es más que le desencadenante de la típica historia de ladrones que se tuerce para convertirse en fugados y la presencia de una princesa que debe ser objeto de una recompensa.. Una historia simple, entretenida eso sí, pero que muestra la faceta menos inspirada de Dixon en esta colección. El dibujo es obra de Mike Docherty y Ricardo Villagrán, cuya asociación nos deja una ambientación a lo Neal Adams. Aunque no se puede decir que el trabajo de este tándem sea malo, tampoco es gran cosa más allá de su tono cumplidor. No me disgusta, aunque se ve a la legua el intento de mostrar un Conan muy en la línea del que presentó Adams en sus trabajos con el cimmerio, sin llegar, obviamente a su altura, pero ofreciendo un producto bastante digerible.

"La ira de Crom" es un relato que nos devuelve a la máquina de escribir, aunque sea de manera puntual, al guionista Don Kraar. Este relato tiene un principal problema, que no es otro que el horripilante dibujo de Dale Eaglesham, que ni siquiera las tintas de Pat Redding pudieron arreglar demasiado. A lo largo de la serie, Eaglesham ha publicado multitud de pin-ups, además de haber participado esporádicamente en alguna historia. Sin embargo,su trabajo como dibujante está en su inicios y su tendencia a la desproporción anatómica, muy en la línea de lo que veríamos en los noventa, y la profusión de un rallado que no sabemos si quería emular el estilo de Raymond en Flash Gordon o qué, pero cuyo resultado solo empeora su trabajo, ya de por sí bastante deficiente. Un auténtico horror capaz de sacarte de la lectura en ocasiones y que tiene el dudoso honor de ser una de las peores historias de la serie en cuanto a ilustración se refiere. Atentos también al desfile de bocas abiertas y expresiones faciales que inspiran poco más que terror, porque este paseo por el pasaje del miedo de la mano de Eaglesham no tiene desperdicio.

Sin embargo, debo reconocer que el planteamiento y el desarrollo de la historia de Kraar no son malos, de hecho creo que es una historia bastante interesante, a la que se le podría sacar más provecho con un dibujante a la altura, en lugar de este verde Eaglesham. La trama gira en torno a un hechizo que invocaría la ira del dios cimmerio, en alusión a la eterna enemistada entre este pueblo y los hiperbóreos, unos convecinos muy belicosos que raptan a sus mujeres. Una misión de rescate llevará a Conan y sus compatriotas a enfrentarse la los hiperbóreos en su propio terreno, para después iniciar una huida hasta tierras cimmerias donde presenciarán la ira de Crom en  todo su esplendor. Uno de los aspectos interesantes es que Kraar regresa a un periodo de la juventud de Conan, en el que comparte aventuras con otros cimmerios, una raza poco dada a viajar muy lejos del norte, salvo en el caso del protagonista, también recupera conceptos de la versión literaria, ya que no debemos olvidar que Conan estuvo retenido por los hiperbóreos una temporada, escapando por sus propios medios, como se pudo ver en la etapa de Busiek en Dark Horse. Aunque Kraar los despoja bastante de su misticismo, mostrándolos como otra raza cualquiera de la Era Hyboria. Incluso da la sensación que los confunde con los vanires, los enemigos naturales de los cimmerios y que tenían una encarnizada lucha en sus respectivas fronteras. Por otra parte, tenemos el chamanismo de los cimmerios, así como la presencia de la magia, y un marcado tono cercano al terror. Kraar sabe captar muy bien uno de los aspectos que solía emplear el propio Howard, acercando sus escritos al género de terror. De ese modo, Kraar imbuye de una atmósfera de tensión y terrorífica el relato bastante conseguida, a pesar de que el dibujo no acompaña y la expresividad del dibujante es bastante fallida. Es una auténtica pena, porque este relato podría ser uno de los mejores del tomo, pero el trabajo de Eaglesham la sitúa en el extremo contrario de la balanza.

Finalizamos con "La gema de la hermandad oscura", una historia en la que regresa Chuck Dixon acompañado del dibujante Ernie Chan. Aunque pienso que Dixon no está muy fino en su trabajo incluido en este volumen, este relato me ha gustado bastante. Quizá también influya el trabajo de Chan. Y es que el artista filipino presenta un precioso acabado, con un interesante dominio del blanco y el negro, y nos devuelve la estética que todos asociamos inconscientemente a la versión marvelita de Conan. Si bien es cierto que Chan no es Buscema, aunque hace un esfuerzo enorme por intentarlo, todo hay que decirlo, si que ha aprendido mucho con la asociación con el dibujante, por lo que ne la ausencia d Buscema todavía se vislumbra parte de su esencia. Chan no es tan buen narrador, ni tiene tanto talento, pero sigo pensando que cada vez que entra en escena insufla una nueva vida a la revista, recordando ecos del pasado. Sé que hay detractores del filipino, pero yo no me encuentro entre ellos, y en este número del coleccionable demuestra una vez más que no solo es un gran dibujante, sino que  está por encima de la mayoría de los que pasan por el magacín, y tiene un estilo que encaja a la perfección con el protagonista y sus aventuras. Creo que no se le puede pedir más. 

La historia en sí misma no es muy allá, pero tenemos a un Dixon un poco más inspirado. Teje una trama en la que entran en juego elementos como la magia y el chamanismo, así como la recompensa por atrapar a un ladrón. Seguimos en ese constante salto temporal, como un producto autocontenido, fiel en cierta forma a la propia esencia del pulp. Aunque no podemos decir que tengamos la mejor versión de Dixon, al menos consigue redimirse de la anterior historia y nos deja con un buen sabor de boca tras acabar el tomo. Quizá la  "etapa oscura" de la revista está cerca de su conclusión, quién sabe.
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #896 en: 23 Octubre, 2018, 19:51:22 pm »
He leído Coleccionable La Espada Salvaje de Conan Nº 60.
En este volumen se repite un poco el esquema del anterior, con le preponderancia de los guiones de Chuck Dixon, intercalado con la aportación de una historia de Jim Owsley, que por aquella época hacía lo propio con la colección a color del cimmerio, además de ser editor del personaje durante bastante tiempo. Al contrario que en la anterior entrega, debo admitir que he disfrutado mucho más de esta lectura, que sigue en la línea de historias autoconclusivas, pero mucho mejor realizadas y con una mayor carga de profundidad, incluyendo la continuación de un relato ya publicado en la revista. También se patina un poco en la cronología del personaje, pero si no somos particularmente escrupulosos con ese tema lo podemos pasar por alto también. Por otra parte, el apartado artístico también mejora sustancialmente, a pesar de que algunos dibujantes repiten, como es el caso de Mike Docherty, pero el resultado final es mucho más positivo. Parece que lo del tomo anterior fue solo un espejismo.

Comenzamos con "La rueda" , una historia que a más de uno le habrá hecho recordar a la película clásica de Conan el Bárbaro, y aquella forma en la que el personaje crecía atado a una rueda como un esclavo, tras ser secuestrado al inicio del film. No obstante, más allá de ese guiño testimonial, Dixon solo la utiliza como herramienta para mostrar como nuestro protagonista es indomable, representando en cierta forma  el paradigma de la lucha por la libertad en este universo creado por Howard. El guionista continúa, además, con ese salto continuo en la cronología del personaje, ahora como un mercenario a sueldo en una guerra que no es la suya. Por otra parte, Dixon recurre también a un recurso tan medieval como el derecho de pernada para conducir una trama que tiene como trasfondo el amor en sus diferentes facetas. El novio separado de su amada que anhela poder rescatarla y retomar su idílica, relación, la cual tendrá un giro final algo inesperado, pero más humano y real de lo que cabría pensar. En definitiva, una historia muy entretenida, que nos devuelve al Conan salvaje e inteligente que todos conocemos luchando una vez más por la libertad, aunque en este caso sea principalmente la suya. El dibujo, tal y como adelantaba antes, corre a cargo de Mike Docherty, entintado por Dave Simons. esta pareja artística funciona mucho mejor que la que formaba Docherty con Villagrán en el volumen anterior, dando como resultado un trabajo mucho más sólido. Posiblemente porque ambos autores ya trabajaron en varias ocasiones juntos en la revista, sobre todo en relatos protagonizados por Solomon Kane.

Jim Owsley releva a Dixon en los guiones de la siguiente historia, "Hermanos", la cual gira en torno a la amplitud del significado de esta palabra. Tenemos por un lado la hermandad que muestran los miembros de los kozaks, así como dos verdaderos hermanos de sangre, uno sirviendo al otro para ayudarle en su escalada de poder político, a pesar de que no recibe un trato demasiado agradable. Curiosamente, en las páginas finales, veremos como en un mundo salvaje como la Era Hyboria, un pacto de hermanos puede llegar a su final con la misma facilidad con la que nació. Y es que al final este tipo de familiaridades en un mundo egoista y desconfiado por naturaleza como este no llegan a ninguna parte. Este es posiblemente el aspecto del guion de Owsley más interesante de este relato, que me ha gustado bastante, pero que no cuida otros detalles. Owsley es un buen conocedor del personaje y su mundo, algo que ha demostrado en su larga etapa en Conan the Barbarian, pero no llega al nivel de conocimiento de Roy Thomas, ni a ese afán que hizo que las series Marvel de Conan fuesen una prolongación de su versión literaria. Por el contrario, Owsley reutiliza a personajes del relato "Sombras de Hierro a la luz de la luna" (SSoC #4) como es el caso de Shah Amurath, pero sin recordar que muere allí. Y es que temporalmente no puede ser anterior, ya que este pretende obtener los favores de Strabonius, mezclándolo con la enemistad del cimmerio con Turan y su rey. Un extraño cóctel con la cronología del personaje que se ha construido en los propios cómics de Marvel y que Owsley ignora para justificar su historia sobre hermanos. Hasta su asociación con los kozaks contradice gran parte del o que hemos visto en la propia revista. Aunque tendría que estudiar un poco más en profundidad el tema, yo creo que hay bastantes elementos que no concuerdan, presentando el guionista una historia apócrifa, por así decirlo, a pesar de su propuesta interesante. A su vez, cabría destacar la presencia del dibujante Andy Kubert, un auténtico soplo de aire fresco para la revista. El artista muestra muchas similitudes con el estilo de su padre, que a mí siempre me ha parecido que tenía ciertas similitudes con John Buscema. Ya lo he comentado anteriormente en otras ocasiones, y es algo que se hace más visible durante la etapa de Joe Kubert en Tarzán para DC Comics. Esto, lejos de ser algo negativo, le viene muy bien a esta serie, además de que veo a un Kubert muy inspirado, sobre todo narrativamente. Me gusta mucho Kubert, y aquí hace un gran trabajo.

Finalizamos con "La llamada de las sombras aullantes", donde no solo regresa Dixon, sino que también lo hace Gary Kwaspiz. Esta vez tenemos la versión actualizada del dibujante, entintado por Mark Pacella, mostrando su evolución de la que ya hemos hablado en anteriores comentarios ampliamente. A mí me gusta más esta versión de Kwaspiz, aunque aquí se notan ciertas irregularidades. Quizá la culpa sea de Pacella, pero también puede influir los tiempos de entrega, ya que se observan algunas páginas muy recargadas y con un acabado mucho más barroco y otras en cambio con un acabado más superfluo, principalmente con menos sombreado. No obstante, el resultado no es en absoluto malo y no entra dentro de lo que hemos visto en otras ocasiones o supera ampliamente lo que ofreció Eaglesham en el tomo anterior, por ejemplo. La presencia de Kwaspiz no se limita a los dibujos, sino que vuelve a aportar sus ideas en los argumentos. Esto se refleja principalmente en que tenemos una secuela de  "El valle de las sombras ululantes" (tomo 45). Lo primero que hay que hacer es darle un tirón de orejas al traductor, ya que primero lo tradujo como ululantes y ahora como aullantes. Viene a ser lo mismo, pero la verdad que hubiese estado bien unificar le criterio, y así el lector es capaz de conectar rápidamente con la historia y los personajes. Además de que es el nombre de una ubicación concreta. Uno más de los innumerables errores que arrastra esta edición en la traducción. Cómo se nota cuando un producto no está lo suficientemente cuidado.

Lo realmente curioso es que he ido a revisar el tomo y el propio Kwaspiz nos muestra un escenario bastante diferente. Ojeando un poco por encima, el valle de la locura parece haber mutado, pero hacia algo mucho más escalofriante y terrorífico. También cambia la apariencia del vigilante del valle, no sé muy bien por qué, y digamos que tenemos una mezcla entre el terror y y la ciencia ficción. Demonios, seres de otra galaxia o dimensión, sea lo que sean son una caterva de criaturas que nos alejan un poco de la espada y brujería más tradicional, conectando casi con el estilo habitual de Lovecraft y otros escritores amigos de Howard. Todo encaja bien, incluso se ha cuidado la continuidad en esta secuela, dando una conclusión a aquella pareja de enamorados de la que se separaba el cimmerio. Un desenlace bastante dramático y un nuevo ejemplo de que Conan tiene un código muy especial y complejo, en ocasiones admirable. Un final amargo, argumentalmente hablando, pero que nos deja un buen sabor de boca tras el pequeño bajón de la anterior entrega, a pesar de que en la mayoría de las ocasiones, sigue siendo una serie 100% disfrutable.
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #897 en: 06 Noviembre, 2018, 21:16:47 pm »
He leído Coleccionable La Espada Salvaje de Conan Nº 61.
Continuamos inmersos en la etapa de Chuck Dixon como guionista, que poco a poco se va perfilando como la más larga de la revista hasta le momento. El escritor sigue centrado en el relato autoconclusivo, trabajando las diferentes facetas del personaje creado por Howard en diferentes momentos de su dilatada trayectoria. Le acompañan en esta ocasión tres dibujantes muy diferentes, en cuyos lápices reside la mayor o menos calidad de las historias, pero siempre dentro de unos parámetros de entretenimiento bastante aceptables.

Comenzamos con "El Dios Cornudo", una aventura que nos devuelve al Conan mercenario de la mano del dibujante Jorge Zaffino. Este artista argentino es recordado principalmente por su trabajo con el Castigador, en diferentes novelas gráficas publicadas por Marvel, pero aquí no brilla con demasiada intensidad, sino más bien todo lo contrario. Su estilo es tosco y oscuro, dando como resultado un dibujo sucio y poco definido. No sé si el formato en blanco y negro no le favorece especialmente, o si por el contrario es algo que hace de manera intencionada para potenciar la trama de Dixon, pero lo cierto y verdad es que en mi modesta opinión no le hace ningún favor a esta historia. Un trabajo bastante mediocre, que no está ala altura de las exigencias del magazine, aunque ya no estuviese en uno de sus mejores momentos. Por el contrario, la apuesta de Dixon es bastante interesante, ya que embarca a nuestro protagonista en la mítica búsqueda del unicornio, al que aquí apodan como "Dios Cornudo". También cabría destacar las intenciones de aquellos que le contratan, que buscan en este ser el poder que reside en su cuerno, que convertido en polvo parece tener ciertos aditivos afrodisíacos, lo que podría servir para que un rey muestre un mayor interés por sus esposas y pueda darle al reino un sucesor. Una historia que hunde sus raíces en el folclore y la mitología para dar vida a un ser que se presentará con ligeras diferencias a la imagen que todos tenemos en mente. Una vez más, Dixon apuesta por la combinación entre terror y fantasía heroica en una historia muy entretenida, pero con un dibujo que alcanza cotas muy bajas.

"El código del lobo"  nos devuelve al escenario de los colonos y la frontera de Aquilonia, durante el periodo en el que Conan militó como explorador. Como suele ser habitual, Dixon vuelve a establecer ciertas similitudes con el western y la historia de los nativos americanos. De hecho, veremos como en algunos diálogos el propio Conan hace referencia a ese conflicto que tuvieron los colonos americanos con los indios, a pesar de que la legión aquilonia presente un perfil más próximo a la legión romana, estéticamente hablando, que al proverbial 7º de caballería, que siempre acude al rescate del fuerte de turno. Una peculiar combinación de géneros y de momentos de la historia que confluyen con bastante naturalidad en esa lucha del hombre civilizado y los bárbaros pictos, cuyo código es incomprensible para los urbanitas, mientras que Conan prácticamente lo tiene asimilado desde su nacimiento. cada vez estoy más convencido de que Howard, tejano de nacimiento, se inspiró en el Salvaje Oeste para construir esta etapa de la cronología del cimmerio, lo cual encaja ala perfección con ese icono que representa el personaje y su lucha por el orden preestablecido. Como trasfondo, además, está la figura iconográfica del lobo, un animal salvaje que representa un peligro para el hombre, al contrario que su domesticado animal de compañía, el querido perro. Esto nos lleva por una alegoría constante a la lucha principal entre los pictos y los aquilonios. Posíblemente sea una de las mejores historias de Dixon, en la que se ve muy bien reflejados los conceptos esenciales de la creación de Howard, que culmina en un combate singular entre bárbaros para dilucidar el futuro de una conquista que parecía ineludible, aunque sin la presencia del cimmerio nunca se sabe. Por último, me ha llamado la atención que en ningún momento se nombra a los bárbaros del bosque como los pictos, aunque creo que es indudable que se trata de ellos. Sin embargo, a diferencia de otras ocasiones, parece que el guionista ha evitado nombrarlos, sin que llegue a entender el verdadero motivo de ello. Para mí, la mejor historia del tomo, sin ningún lugar a dudas.

Al tablero de dibujo regresa Gary Kwapisz, entintado por Pat Redding. El artista mantiene su estilo evolucionado, pero de nuevo se notan reminiscencias de sus orígenes en la serie. Comienzo a pensar seriamente que en más de una ocasión fue entintado por Ernie Chan, sin ser acreditado este, porque hay diferencias bastante palpables. Si bien es cierto que Kwapisz muestra un estilo menos estilizado, pero bastante más sólido y definido, no es comparable a los acabados que ha llegado a mostrar a lo largo de su evolución. Sea como sea, su participación en la serie me gusta bastante, marcando todo un abismo con su antecesor en este volumen, que deja un mal sabor de boca en el apartado gráfico.

Esta entrega concluye con "El dios resbaladizo", un relato que reúne a Dixon con el artista filipino Ernie Chan. Aunque soy consciente que no es del agrado de muchos aficionados, sobre todo porque es evidente que su trabajo consiste en emular el estilo de John Buscema, para mí es lo más cercano que está la revista de regresar a su momento álgido con la presencia de ambos. Incluso de mostrar una especie de epílogo a la etapa de ambos en Conan the Barbarian. Evidentemente, el talento y la fuerza del mayor de los Buscema no es algo que se pueda clonar fácilmente, por mucho ímpetu que le ponga el filipino, pero su domino de las herramientas de entintado, su rapidez y sus abigarrados acabado suplen algunos de sus pequeños defectos, poniendo de manifiesto que es una de las piezas clave para constituir la imagen icónica de Conan en los cómics Marvel. Esto es algo que no me parece nada desdeñable, por no mencionar cuanto se puede disfrutar una historia dibujada por Ernie Chan en la revista.

A nivel argumental, Dixon vuelve a plantearnos una trama que hunde sus raíces en el terror con cierto aire lovecraftniano, por decirlo de alguna forma. Criaturas tentaculares adoradas por sectas, ambientes tétricos y noches aterradoras, junto a un subsuelo en el que anida la madre de los demonios; o el padre, quién sabe. La cuestión es que son elementos más o menos habituales, en un momento en el que Conan se dedica al robo de joyas y cuyas aventuras se desarrollan principalmente en los bajos fondos de Zamora y sus aledaños. El reino del pecado hiborio, un escenario ideal para este tipo de relatos que sin nada especialmente original nos lleva por la senda del puro entretenimiento.
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Re:Coleccionable La Espada Salvaje de Conan
« Respuesta #898 en: 07 Noviembre, 2018, 14:59:30 pm »
Gracias por estos "reportajes" de cada tomo. Da gusto leerlos.

Lástima que por cuestiones económicas, tuve que dejarlo en el número 24.

Saludos

 

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