The counterfifth detective [100 Bullets #31-36 (II-VII/02)]
Me ha pillado completamente fuera de juego la extensión de esta historia, acostumbrado a máximo 3 números. Y, la verdad, no tengo muy claro que tanta extensión haya aportado algo a la historia.
Lo que es la trama en sí, un clásico del Noir. Un detective es contratado para encontraa a alguien, y todos a su alrededor van muriendo sin saber cómo se ha metido en ese lío. A falta de una femme fatal, aquí tenemos 2, que ya conocíamos previamente, Megan y Echo. Pero no adelantemos acontecimientos. Milo, el de las vendas del número del hospital y JFK, es contratado por un marchante de arte robado para encontrar a un ladrón de cuadros que se supone que trabaja para él. Solo que el marchante acaba muerto, y el ladrón también. El cuadro, que llevaba escrita la palabra Croatoa, dispara recuerdos de Milo de cuando era un Minutemen, pero son fragmentos dispersos y no llegamos a centrar el tema, pues entra Lono en escena, y Milo deja de ser el macho alfa para acabar tiroteado en el suelo del despacho, por culpa de la socia de Lono, Echo.
Y aquí es donde pasamos a los personajes:
- Milo, no averiguamos mucho de él, solo que fue un Minutemen y él no lo recordaba. Sin embargo, no reconoce a Lono, ni este a él. Aunque que vaya cubierto de vendas casi todo el número debe ayudar a ello. Lo curioso es que todo el mundo parece conocerlo desde hace tiempo, y no sé cómo encaja eso con que fuera un miliciano.
- Megan es la que encarga robar el cuadro, que debe tern algún tipo de relación con los Minutemen, si no, no estaría la palabra Croatoa en él
- Lono entra en escena supuestamente de la mano de Megan para recuperar el cuadro, pero al final resulta estar de parte de la ladrona original.
- Echo, que me quería sonar, y me ha costado un rato identificarla como la prostituta francesa a la que Branch le cuenta la historia de Trust y los Minutemen en el #26, y que no termino de entender cómo ha llegado aquí, ni su relación con Lono.
También han pasado brevemente por la historia Graves para darle el maletín, que no ha usado; Cole para animarle a usarlo; y hemos visto a Benito en la fiesta de casa de Megan donde exhibía el cuadro que sevia de Mcguffin para esa historia.
Cómo novela negra, bien, cumple con todos los tópicos.. Pero me ha desconcertado por que no sé cómo encaja en la historia global ni qué pinta Echo en todo esto. Entiendo que esto va más allá de una posible casualidad.
Me ha hecho gracia la coña de que el cuadro lo robaran en una ciudad de Francia llamada Condom, y el ladrón creyera que se llamaba Ramses, pues Ramses es una marca de preservativos americana.
Doy por hecho que volveremos a ver a Milo, tras una presentación tan larga, a pesar del lamentable estado en el que acaba la historia.
Y con este arco, cruzamos el primer tercio de la obra.