LOS VENGADORES #5: El desafío de los Motoristas FantasmaNúmeros para que brille el personaje que más me está gustando de esta etapa: El piloto fantasma.
A Jason Aaron si se le ocurre una idea que le parezca divertida, la mete. Da igual que pertenezca a según que género, para él todo cabe. Aquí toca jugar con el ''terror''. ¿Cómo? Pues mediante un exorcismo al coche de Robbie Reyes con la ayuda de Hellstrom. ¿Por qué no?

La historia se divide en dos frentes. Por un lado tenemos una carrera por el Infierno entre Robbie Reyes y el nuevo rey infernal, Johnny Blaze. Coche contra moto. El otro frente abierto es el exorcismo en la base celestial de Los Vengadores. El asunto es que se va completamente de las manos y acaba propagándose por toda la base como una enfermedad en un organismo hasta descubrir que detrás de todo estaba el Motorista Fantasma Cósmico. Tampoco había leído nada de este Frank Castle de una tierra alternativa (para otra cosa no, pero para descubrir personajes me está sirviendo la etapa de Aaron).
De aquí salen algunas de las imágenes más locas de la etapa, como el Motorista Fantasma clásico construyendo una especie de martillo gigantesco con piezas de coches para plantarle cara a Thor en pleno Infierno.

Si te paras a pensarla demasiado, seguramente empiece a hacer aguas como cualquier número de la etapa hasta este punto. Yo he aceptado (de momento) el tono desmadrado propuesto y me lo paso bien.
Por otro lado, la trama de los Vengadores prehistóricos queda bastante aparcada. Apenas recibimos un pequeño avance: Iron Man lleva ya tanto tiempo atrapado en el pasado que hasta luce melena y aspecto de superviviente. Otra miga de pan más para una colección que sigue acumulando misterios sin dejar de abrir puertas nuevas.
De momento sigo disfrutando la lectura. Aaron continúa apostando por el exceso, por conceptos disparatados y por un ritmo que apenas da tregua. No todas las ideas me convencen igual, pero pocas veces tengo la sensación de estar leyendo algo aburrido. Puede que muy tonto, pero no aburrido.