Bueno, arranco mi andadura en los Vengadores de Aaron leyendo el primer tomo premiere, La hueste final.
Oye, ha estado majo.
La sensación inicial es que Aaron quiere que todo sea enorme, hiperbólico y desatado. Una escala enormérrima como diría Jack Sparrow. Todo tiene un aire muy cercano a las películas de Marvel en cómo caracteriza a ciertos personajes y en la importancia que adquieren dentro del grupo. La propia alineación elegida es una pequeña declaración de intenciones al respecto. Hace tiempo aprendí a que eso no me importase, pero sigue haciéndome arquear alguna ceja de vez en cuando.
También da la impresión de que la estrategia es lanzarte a la cara tantas ideas, amenazas y escenas espectaculares seguidas que casi no te da tiempo a detenerte demasiado a pensar si lo que estás leyendo tiene sentido o no. Y oye, de momento me ha funcionando porque entretenerme me ha entretenido.
Me ha sorprendido el piloto fantasma. Nunca había leído nada suyo y aquí me ha parecido un personaje divertidísimo y un soplo de aire fresco para el grupo. Todo el juego que da con el coche, las virguerías imposibles que hace y ese aura macarra me gusta.
Eso de los vengadores de hace un porrón de años tengo que digerirlo aún. No sé qué pensar todavía, si me ha gustado el concepto o no y a dónde narices va la idea.
De momento, esto empieza entretenido, que no me parece poco.