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Elio (2025)
No pertenece a esa Pixar deslumbrante que redefine el medio cada pocos años, pero vuelve a demostrar algo que el estudio sigue haciendo muy bien: sacar miga emocional a historias que, sobre el papel, hemos visto mil veces.
La película aborda temas como la soledad y la pérdida con una sensibilidad muy medida. No se recrea en el drama excesivo, pero tampoco renuncia a la emotividad. Hay una tristeza de fondo que acompaña al protagonista, integrada de forma natural en una aventura que nunca pierde su tono ligero y simpático. Funciona como aventura familiar ágil y colorida. No es una propuesta revolucionaria, pero sí honesta y eficaz.
El ministerio del miedo (1944)
Una de esas películas que, sobre el papel, parecen una mezcla casi imposible de sostener: cine bélico, espionaje, suspense, thriller psicológico y una trama enigmática que roza lo kafkiano. Y, contra todo pronóstico, sale bien.
Fritz Lang construye un relato con muy buen ritmo, que te arrastra de una situación extraña a otra sin darte demasiado tiempo a recomponerte. La sensación constante es la de estar acompañando a un protagonista atrapado en una conspiración que apenas entiende, donde cada pista abre más preguntas que respuestas. Esa incertidumbre es el motor de la película y funciona de maravilla.
Visualmente tiene una fuerza tremenda. Lang demuestra una vez más su dominio del encuadre, de las sombras y de la composición para generar tensión. Hay secuencias que parecen auténticos ejercicios de estilo, donde la puesta en escena no solo acompaña la historia, sino que la intensifica, subrayando la paranoia y la desorientación del protagonista.
Lo más interesante es cómo la película combina sus distintos géneros sin que el conjunto resulte caótico. El contexto bélico añade una capa de urgencia y peligro real, mientras que el componente psicológico introduce una inquietud más íntima. Es un thriller elegante, tenso y visualmente poderoso, una demostración más del talento de Fritz Lang para convertir historias complejas en experiencias cinematográficas absorbentes. Una película que mantiene el interés de principio a fin.