Universo Marvel 3.0


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Mensajes - Taneleer Tivan

Páginas: [1] 2 3 ... 83
1
Yo tengo que admitir que no he podido leer aún los anuales. He estado liadísimo con motivos de trabajo y tampoco podré seguramente esta semana santa. Así que no sé si sería mejor mirar el siguiente corte y quien se podría encargar y en cuanto pueda a la vuelta comento estos números que tienen una pinta, por vuestros comentarios, totalmente "apasionantes"  :lol:

Creo que el siguiente corte me toca a mí, y lo que nos tocaría ahora sería la saga arácnida de los wackos (AWC # 84-86), aunque efectivamente también habrá que incluir aquí el AWC # 83, que es un fill-in que tenemos que meter en algún lado (sí, vale, en el cubo de la basura, pero hay que saber resistir las tentaciones).

Y por mi parte no hay problema. Esperamos a qué comentes y luego nos organizamos  :thumbup:

Hay pies, tobillos, proporciones y cabezas que resultan difícilmente atribuibles a un ser humano manejando un lápiz, al menos con las manos, aunque también es verdad que si te atas el lápiz a la polla y te pones a dar saltitos encima del papel, sí que te puedes montar un buen espectáculo y conseguir además un resultado parecido, más o menos como hacía Errol Flynn cuando tocaba el piano a tres manos.
Con este comentario me haría una firma y ganaría en los Umy de año que bien, estoy seguro  :lol: :adoracion:

Sí, creo que me vine un poco arriba  :lol: :lol:

2
Bueno, pues no sé ni por dónde empezar. Lo mires como lo mires, la verdad es que los anuales de estos años eran todos terribles. Comparativamente hablando, yo diría que los de las Guerras Subterráneas eran todavía peores que estos de Ciudadano Kang, pero más que nada porque al menos Ciudadano Kang viene a presentar un villano de importancia para los Vengadores y a solucionar algunos agujeros de continuidad que creo que no eran de recibo. Aun así, el susto que te llevas la primera vez que te la lees es importante. En todo caso, como tengo la impresión de que entre todos la vamos a sacudir bastante, por mi parte voy a tratar de ser lo más benévolo posible a fin de no hurgar todavía más en la herida.

Ante todo, lo primero que quiero decir es que esta saga de Ciudadano Kang me parece una verdadera lástima, el desperdicio más absoluto de una buena idea, una idea que además se ve lastrada por un dibujo que oscila entre lo muy flojo y lo deplorable, cortesía en toda su segunda mitad de Herb “Trimpefeld”, quien supongo que no dejaba de ser una víctima de las circunstancias laborales de la época y de los cuestionables lectores cuyo simulacro de gusto acabó favoreciendo cosas como ésta. Y me parece sobre todo una lástima porque la historia presentaba por primera vez toda una serie de conceptos alrededor de Kang que siempre me han parecido muy interesantes de cara al propio personaje y su entorno argumental, como sucede con Cronópolis, el personaje de Victor Timely, o la propia ciudad de Timely.

Y como bien dice Sergio, otra cosa que creo que también es necesario tener en cuenta al intentar leer esta saga es que la historia de Kang es una de las más confusas que existen en el Universo Marvel, a causa sobre todo de las constantes paradojas temporales que el personaje ha acabado creando sobre sí mismo, por lo que cualquier cosa que no entendáis, no os preocupéis demasiado porque seguramente tampoco la entienda nadie. Partiendo de esta idea, Ciudadano Kang fue una historia concebida por Mark Gruenwald para que apareciese en los anuales de los Vengadores y los 4 Fantásticos de ese año 1992 (es decir, las dos series en las que Walt Simonson había llevado a cabo unos años antes su Saga de la Burbuja Temporal) a la que luego se acabó incorporando Roy Thomas, que fue quien se encargó de sus dos primeras partes en los anuales del Capitán América y Thor, y que suponían una especie de preámbulo a los dos anuales escritos por Gruenwald.

Aunque luego intentaré hablar un poco de lo que parece ser que pretendía Gruenwald con esta saga, argumentalmente el planteamiento inicial de Ciudadano Kang consistía en dar una respuesta más o menos coherente a uno de los cabos sueltos que entre Simonson y Byrne habían dejado sin resolver en aquella trama de la Burbuja Temporal: la identidad de la Kang-Nébula que se había enfrentado en ella a los Vengadores y los 4F. En este sentido, la intervención de Roy Thomas en esta saga no creo que fuese algo casual, puesto que había sido él quien se había encargado de desatascar aquella confusa parte de la saga de Simonson en el Avengers Spotlight # 37 (obviamente está inédito en España, así que no perdáis el tiempo en buscarlo), resolviendo lo que había ocurrido con el Dr. Druida y la misteriosa Kang-Nébula al final de esa trama que había tenido lugar en los AV # 294-297 y 4F # 337-341.

Por otra parte, como creo que es evidente, Ciudadano Kang supone una referencia nada disimulada a Ciudadano Kane, la mítica película que encumbró a Orson Welles a los altares del cine. En este sentido, creo que resultan bastante claros los paralelismos que se planteaban entre la Cronópolis que constituía el hogar de Kang y la Xanadú que había constituido el hogar de Charles Foster Kane (si aprovecháis para volver a ver la película, esa será probablemente la consecuencia de mayor provecho que sacaréis de esta saga), si bien más que examinar la vida y legado del fallecido magnate de la prensa interpretado por Welles, lo que aquí se examinaba era la vida y legado de Kang el Conquistador (para lo que resultaba fundamental el serial en cuatro partes del historiador Peter Sanderson que completaba la historia principal), haciéndolo a través de la presentación en el Universo Marvel de la extrañamente ubicada en el tiempo ciudad de Timely (el guiño es tan obvio que no creo que precise de mayores explicaciones), así como de la primera aparición de su fundador, Victor Timely (identidad adoptada por Kang en 1901 como su fundador) y sobre todo la de Cronópolis, la fortaleza temporal construida por Kang en el limbo con acceso a todas las eras del tiempo y que curiosamente presentaba el mismo nombre que la ciudad de la famosa (en su día) película de animación de Kamler, aunque más allá de esa coincidencia en el nombre no creo que existiese ningún tipo de inspiración en ella ni nada parecido.

Vamos con los anuales. En principio, los dos primeros, los que escribe Roy Thomas, se encuadran claramente en el tema de los viajes en el tiempo y sirven de introducción a la segunda mitad de la saga escrita por Mark Gruenwald, que es la que se centra ya en el conflicto de los Vengadores y los 4F contra Kang el Conquistador. El Anual # 11 del Capitán América es el que da comienzo a la saga, utilizando como la excusa la extraña desaparición de la Visión en la pequeña localidad de Timely, tras haber acudido a investigar el sorprendente descubrimiento de que uno de los componentes de su cuerpo sintético hubiese sido fabricado allí en una época en que dicha tecnología era imposible que existiese todavía (1939).

De este anual del Capitán América, lo que más me llama la atención es la curiosa adaptación que hace Roy Thomas de la Epopeya de Gilgamesh (en este sentido, no viene mal recordar las muchas adaptaciones de este estilo que Thomas estaba llevando a cabo en esta misma época dentro de The Savage Sword of Conan) y en concreto del contenido de las Tablillas X y XI del Poema, siendo curioso ver como el Capitán América asumía el papel de Urshanabi, el acompañante de Gilgamesh en esta parte de la historia, mientras que los gigantes de piedra que se enfrentaban a Gilgamesh se transformaban en los Hombres de Piedra de Saturno a los que se había enfrentado Thor en su debut en el Journey Into Mistery # 83, al mismo tiempo que también se reproducía el enfrentamiento de Gilgamesh con la serpiente del lago y el relato de Utnapishtim sobre el diluvio universal, aunque este último en una peculiar versión Marvel en la que eran los Celestiales quienes habían provocado el diluvio con el fin de castigar a los Desviantes y sumergir Lemuria, y en la que era Ikaris de los Eternos quien había descendido de Olimpia para guiar a Utnapishtim y su Arca hasta la cumbre de la montaña.

Con todo, la mayor anécdota alrededor de este Anual del Capitán América posiblemente radique en la persona de su dibujante, ni más ni menos que Larry Alexander, que no sé si os sonará mucho o poco, pero para aquellos que no lo sepan, su supuesta existencia pasa por ser una de las leyendas urbanas más curiosas de los años noventa.

A ver, para que más o menos os hagáis una idea, este tío es un completo misterio. Apareciendo de la nada en la escena de Marvel de finales de los ochenta y principios de los noventa, Larry Alexander se dio a conocer sobre todo como dibujante de las historias de complemento que aparecían en la serie del Capitán América que en ese momento escribía Mark Gruenwald, desapareciendo sin dejar rastro hacia finales de 1994 y sin que nunca más se volviera a saber de él. Ante la total inexistencia de cualquier tipo de dato sobre este artista que fuese anterior o posterior a esa etapa en Marvel, o incluso relativa a que hubiese llegado a trabajar alguna vez en cualquier otra editorial, a medida que fue pasando el tiempo comenzó a especularse con que Larry Alexander no fuese una persona real (aunque tampoco puede afirmarse que no lo fuera), sino que se tratase en realidad de un seudónimo utilizado por una o incluso dos personas de la propia editorial.

Dentro de lo que cabe, las especulaciones sobre su identidad entre los que se interesan por este tipo de cosas han sido muchas, habiendo llegado incluso a conjeturarse de que se tratase del propio Mark Gruenwald utilizando un seudónimo, si bien la teoría que parece más plausible es la de que se trataba del guionista Larry Hama y del entintador Mark Alexander, quienes ya habían trabajado juntos unos años antes en el estudio de Neal Adams y Dick Giordano. En todo caso, todo esto lo menciono únicamente a título de curiosidad, ya que el dibujo de este anual del Capi es tan prescindible que da igual que lo haya dibujado Larry Alexander o la mona Chita, así que no creo que merezca la pena perder mucho más tiempo con él.

La segunda parte de Ciudadano Kang es la que aparece en el Anual # 17 de The Mighty Thor, también a cargo de Roy Thomas, aunque esta vez con dibujos de Geoff Isherwood, de quien seguramente os suenen sus primeros trabajos en varios números de King Conan, un antecedente gráfico que por cierto se correspondía bastante bien con el tono medieval en el que se movía esta historia. Sin ser ni mucho menos un dibujo especialmente remarcable, Isherwood cumplía con su función y supongo que hacía de este anual el mejor dibujado de toda la saga, o al menos el único que no te mataba del susto.

Esta vez era Eric Masterson el que siguiendo instrucciones de la Viuda Negra, acudía a la pequeña localidad de Timely en busca del Capitán América y la Visión. Tras cruzar de manera más o menos accidental la puerta de una de las oficinas en que había entrado a investigar, Masterson desaparecía de Timely y comenzaba a atravesar diferentes épocas temporales hasta llegar a la Francia del año 911, donde se veía envuelto en una de las batallas entre el rey carolingio Carlos el Simple y el caudillo vikingo Rollo el Caminante (si se me permite un poco de televisiva ironía, conocido hoy en día gracias a la serie Vikingos) antes de que fuese nombrado Conde de Ruán y aceptase el cristianismo, desembocando todo ello en el establecimiento de la futura Normandia.

El problema era que Masterson se encontraba allí con otro viajero que se había visto desplazado en el tiempo tras haberse cruzado con Kang: el Preste Juan (4F # 54), quien apoyaba a los francos en el conflicto y portaba además el Ojo del Mal (o el Ojo de Avalón, como prefiráis), como sabéis, uno de los artefactos molones más peligrosos que existen en el Universo Marvel y que ya había aparecido anteriormente en el crossover Vengadores/Defensores, así como también en la pequeña saga de Avalón que había aparecido en los AV # 225 y 226; de hecho, lo volveremos a ver otra vez dentro de unos años, en el famoso crossover con la JLA.

A modo de curiosidad, creo que también merece la pena comentar que como consecuencia de toda esta serie de viajes en el tiempo, esta aparición del Preste Juan y del Ojo de Avalón resulta ser cronológicamente anterior a la primera aparición de ambos en el 4F # 54, de manera que el Preste Juan que aparece en este anual no se había encontrado todavía ni con Johnny Storm ni con Wyatt Wingfoot, y por tanto, aún no había llegado a perder el Ojo del Mal ni tampoco había tenido que recuperarlo tras lo sucedido en el crossover entre Vengadores y Defensores.

Finalmente, los anuales de los 4F y los Vengadores son los que se ocupan de contar la parte más relevante de la historia, si es que algo así existe realmente, que tampoco lo tengo muy claro. Ambos aparecen escritos por Mark Gruenwald y (vamos a decir) dibujados por Herb Trimpe, aunque no el Herb Trimpe clásico que más o menos nos es familiar a todos, sino el Herb Trimpe al que cada vez le resultaba más difícil encontrar trabajo y al que no le quedó más remedio que ponerse a imitar descaradamente el estilo de Rob Liefeld para conseguir que los editores le contratasen, ganándose entre el fandom el cariñoso apelativo de “Trimpefeld”. Personalmente, lo que me resulta más doloroso de este asunto es saber que todo esto estaba dibujado así a propósito, no porque el tío apenas consiguiese sujetar el lápiz, como era el caso de Liefeld.

Bueno, a ver, partiendo de la base de que esta saga de Ciudadano Kang únicamente se nos puede recomendar a los aficionados más entregados a los Vengadores, estos dos últimos anuales de la saga son verdaderamente duros. Sinceramente, el dibujo es tan malo que constantemente te desconecta de lo que estás leyendo. Hay páginas en las que hay que tener retinas de acero para conseguir llegar hasta el final de la historia. Hay pies, tobillos, proporciones y cabezas que resultan difícilmente atribuibles a un ser humano manejando un lápiz, al menos con las manos, aunque también es verdad que si te atas el lápiz a la polla y te pones a dar saltitos encima del papel, sí que te puedes montar un buen espectáculo y conseguir además un resultado parecido, más o menos como hacía Errol Flynn cuando tocaba el piano a tres manos.

Hecha esta advertencia que me parece necesaria y de servicio público, si se trata de ser justo, tengo que decir también que a pesar de todo, los Anuales de las famosas Guerras Subterráneas me parecen todavía bastante peores que éstos, que al menos desde el punto de vista argumental tratan de respetar tu inteligencia, aunque no respeten tus retinas ni la tensión de tu ojo.

Teniendo todos estos (llamémosles) pequeños inconvenientes en cuenta, los dos anuales vienen a funcionar como una misma historia dividida en dos partes, conteniéndose la primera parte en el Anual # 25 de los 4F y su conclusión en el Anual # 21 de los Vengadores. De acuerdo con este esquema, el Anual de los 4F entraba directamente en materia con la aparición del Dr. Druida y de la Kang-Nébula en la Torre de las 4 Libertades solicitando la ayuda de los 4F para impedir que Kang se hiciese con el control del Siglo XX desde su base temporal situada en la pequeña y apacible ciudad de Timely. Al mismo tiempo, en la mansión de los Vengadores, tras las desapariciones del Capitán América, Thor y la Visión, el resto del equipo se desplazaba también hasta Timely en busca de sus compañeros desaparecidos, accediendo todos ellos al interior de Cronópolis y entablándose la pertinente batalla entre ambos grupos que en estos casos suelen exigir las convenciones del género.

A modo de curiosidad, lo único que creo que aquí merece la pena destacarse es que el guiño a Ciudadano Kane se extendía también al nombre del trineo temporal que utilizaban los 4F para viajar a Cronópolis: el Rosebud III, si bien hay que matizar que en realidad el principal responsable de este nombre era Walt Simonson. En este sentido, como recordaréis los que sigáis también los 4F, el Rosebud II había sido el primer trineo temporal que había utilizado el cuarteto durante la famosa saga de la Burbuja Temporal (4F # 337-341), mientras que el primero no era sino el pequeño trineo que aparecía al final de la película de Welles y cuyo nombre constituía el gran misterio que intentaba resolver el periodista siempre envuelto en sombras que interpretaba William Alland, siendo Simonson quien le había puesto ese nombre al primer trineo temporal de los 4F en homenaje precisamente al que aparecía en la película. Por lo demás, a efectos de continuidad, mencionar también que la aparición de los 4F en esta saga tiene lugar entre los 4F # 370 y 371, es decir, una vez concluida su participación en la Guerra del Infinito.

La conclusión de Ciudadano Kang tiene lugar en el Anual # 21 de los Vengadores, que si lo conseguís terminar de leer sin que el peculiar dibujo de Herb Trimpe os haga cambiar de idea, tiene como mérito el explicar por fin una de esas cuestiones que llevaban ya algunos años pendientes de resolver a consecuencia de la espantada que se había montado Simonson al enterarse de las prerrogativas que iba a tener Byrne en la serie de los wackos: la identidad de la misteriosa Kang-Nébula.

Sin entrar a profundizar mucho en el extraordinario milagro capilar que experimentaba Anthony Druida en el citado Avengers Spotlight # 37, el final de dicha historia le había dejado libre del control de Nébula al que se había visto sometido durante la saga que Simonson había perpetrado dentro de los AV # 294-297, aunque sin llegar a explicar quién era ella ni qué pintaba en todo ese lío, puesto que para añadir todavía más confusión al asunto, justo antes de marcharse también de la serie, Byrne había mencionado en el AV # 315 que esa Nébula que había presentado Simonson no era la verdadera nieta de Thanos, pero sin llegar a explicar mucho más. En definitiva, otra de esas muchas incongruencias que existieron en estos años en que Simonson y Byrne llevaron la serie a bandazos y dejaron colgadas todas las tramas que tenían en marcha.

Pues bien, como ahora nos explicaba Mark Gruenwald, esa Kang-Nébula que había presentado Simonson en los Vengadores, no era la verdadera Nébula, sino que se trataba de un disfraz adoptado por un antiguo personaje femenino del entorno de Kang: Ravonna Lexus Renslayer, princesa del Siglo 41 que había quedado en animación suspendida tras recibir un disparo dirigido a Kang durante el segundo enfrentamiento que éste había tenido con los Vengadores (AV # 24) y que en esta saga era quien iba a acabar adoptando el definitivo nombre de Terminatrix. O al menos, si no era ella, se trataba de una Ravonna alternativa (con Ravonna y las paradojas temporales existe el mismo lío que con Kang, así que tampoco os rompáis mucho la cabeza), tal y como se deducía de la conversación que Inmortus mantenía al final de la saga con otra Ravonna distinta a la que había adoptado el nombre de Terminatrix, pareciendo ser ambos personajes los mismos que habían salido anteriormente en la historia que Roger Stern había llevado a cabo en los AV # 267-269.

Por lo demás, aparte de solucionar el misterio de Nébula, la otra circunstancia que me parece más o menos digna de comentar de este poco afortunado Anual de los Vengadores era la presentación de los Anacronautas, un paquete de grupo creado por Mark Gruenwald y diseñado por el artista Dan Panosian con el objetivo de enfrentarse a los Vengadores en esta saga. Tampoco creo que se merezcan un mayor comentario: un grupo de villanos de tercera que servían a Kang y que en algunos casos suponían versiones de otros personajes que habían pasado en su día por la serie sin aportar mucho más. Recuerdo que por parte de Mark Gruenwald y el propio Dan Panosian se les trató de promocionar bastante en aquellos años (de hecho, volverían a insistir con ellos en el siguiente anual de los Vengadores), pero al final acabaron pasando por la serie sin pena ni gloria, teniendo alguna que otra intervención chorra en la famosa Encrucijada y, si no recuerdo mal, haciendo de carne de cañón y desapareciendo en uno de los flashbacks de Avengers Forever.

Por último, otra cosa que me parece que puede ser interesante comentar, es que aprovechando el evento que supuso el 30º Aniversario de los Vengadores, esta saga de Ciudadano Kang tendría su propia secuela al verano siguiente: La Directiva Terminatrix, una serie limitada de cuatro números que continuaba el abierto final que dejaba Ciudadano Kang. Aunque Gruenwald nunca llegó a pronunciarse al respecto, todo parece indicar que Ciudadano Kang y La Directiva Terminatrix estaban destinadas a ser las dos primeras partes de una trilogía que Gruenwald tenía en mente y que estaba centrada en el personaje de Kang y su pretendida conquista del siglo XX. Sea como fuere, Gruenwald falleció sin llevar a cabo lo que hubiera sido la tercera parte de esa trilogía, de manera que la misma se acabó quedando en una historia formada únicamente por las dos partes que llegaron a ver la luz, Ciudadano Kang y La Directiva Terminatrix, dejando un final demasiado abierto y con un cúmulo de cuestiones que nunca llegaron a recibir respuesta, diluyéndose todas dentro de la propia trama de Avengers Forever.

En fin, aparte de algún que otro improperio, no se me ocurre mucho más que decir sobre Ciudadano Kang. Si acaso, para aquellos afortunados que hayan logrado sobrevivir a esta experiencia que supongo que se puede encuadrar en el fascinante mundo de las lecturas extremas, puede ser interesante dejar apuntados algunos tebeos cuya lectura nos puede venir bien a la hora de tener una visión un poco más amplia de esta época de los Vengadores.

· La Guerra del Infinito LS # 1-6 (Segunda parte de la Trilogía del Infinito. Los Vengadores vuelven a participar en pleno, incluido el Capitán América. Cronológicamente debe ubicarse entre Operación Tormenta Galáctica y Ciudadano Kang).

· Capitán América # 402 (El Capitán América abandona temporalmente los Vengadores para buscar a los desaparecidos John Jameson e Iguana, dejando a la Viuda Negra al mando de los Vengadores y no volviendo a reincorporarse oficialmente al grupo hasta el AV # 360).

:birra:

3
Ciudadano Kang os lo podéis saltar  :lol:
¡Hala! Por haber dicho eso, de castigo a releer Ciudadano Kang. Y si no te comportas bien, a la próxima te vas a leer Vengadores Terminatrix  }:)

Es cierto que las dos son un poco horribles (bueno, un poco bastante), pero al menos Ciudadano Kang trata de solucionar el lío de continuidad que se montaron con Nébula entre Simonson y Byrne, que no es que sea mucho, pero algo es algo.

Pero sí, la verdad es que un poco de castigo sí es. Algunas de las páginas que dibuja Trimpefeld no es que se vean borrosas, es que las lágrimas de dolor te impiden leer bien. Si se me permite la ironía, un buen efecto visual.

Pues me encargo de ciudadano Kang si os parece bien   :birra:

Me parece perfecto. Mucho ánimo!! Sé fuerte  :birra:

4
Si es así como lo queréis hacer, vale. Por mi parte no hay problema, pero me parece un error. No sé si estáis teniendo en cuenta que los anuales de Ciudadano Kang son cuatro números (Capitán América, Thor, 4F y Vengadores), que sumados a los otros cuatro de la serie de los wackos que queréis que comentemos al mismo tiempo, al final estamos hablando de hacer una tanda de ocho números de golpe y además mezclando dos sagas a la vez que no tienen nada que ver entre ellas. No le veo sentido, la verdad.

Yo creo que lo mejor sería hacer dos tandas separadas, una con los cuatro anuales de los Vengadores y otra con los cuatro números de los wackos. Me parece un poco más lógico.

Pero oye, como lo veáis. Al final, yo me adapto a lo que sea.

Por cierto, gracias Taneleer por traducir la entrevista a algunos miembros del equipo creativo  :birra:

Ya sabes, a veces toca hacer de la necesidad virtud :birra:

5
Lo que creo que tiene más chicha de lo que se piensa y no creo que se explotara demasiado (salvo quizás el número ese que comentaste del capi de Gruenwald) es lo del tema de la línea roja entre matar y no matar (aunque luego no ocurriera nada). Creo que habría sido una cosa interesante a tratar por Harras...

El problema fue que no se pudo explotar mucho porque Gruenwald no dejó mucho margen para explotar nada. El epílogo del Capitán América # 401 comienza en mitad de una reunión de todos los Vengadores, en la que el Capi presenta una moción para dimitir como presidente del grupo que no le es aceptada. Y como se explica a continuación en el comentario que hace el Hombre de Hierro, el Capitán América quiere dimitir porque, fuera de escena, acaba de ver rechazada otra moción anterior que él mismo había presentado con el fin de imponer una medida disciplinaria al grupo que supuestamente acabó con la Inteligencia Suprema. Y esa moción disciplinaria le ha sido rechazada en base al argumento de que los códigos de conducta en tiempos de guerra no son los mismos que en situaciones normales. Ése, es el argumento para que no haya ningún consejo de guerra.

Desgraciadamente, Gruenwald no dice nada de cómo fue esa votación anterior. Hubiera estado bien, pero da la impresión que su interés iba más por mostrar otras cosas en ese epílogo, como el estado depresivo de Steve Rogers y reconciliarle con Stark.

Yo creo que en esta cuestión subyace el hecho de que Gruenwald y Harras no veían a los Vengadores de la misma forma y tenían puntos de vista bastante diferentes sobre lo que había que hacer con ellos en ese momento; de hecho, la salida del Capi de los Vengadores es mucho más clara en los Vengadores de Harras que en el Capitán América de Gruenwald, donde esa salida está más suavizada y casi se presenta más como una ausencia del Capi para resolver la aventura de turno, que por querer mostrar su discrepancia por el camino que ha tomado el grupo.

Medio broma, medio en serio, la verdad es que en esa división en las filas de los Vengadores que tiene lugar en el AV # 347, no puedo dejar de ver en un bando a los Vengadores de Gruenwald (los que forman el grupo del Capi) y en el otro a los Vengadores de Harras (los del grupo del Hombre de Hierro, en el que curiosamente resultan estar todos los miembros con los que Harras va a tener en los Vengadores tras esta saga, excepto Crystal).

A raíz de todo este interesante debate, quisiera meter cuña con el (creo) obvio paralelismo con el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Japón, que tuvo por efecto acabar la IIGM.

A mí también me parece que el modo de poner fin a la guerra es similar en ambos casos. Seguramente el final del crossover tiene una cierta inspiración argumental en este sentido; de hecho, la negabomba no deja de ser un trasunto de la bomba atómica en el que la antimateria hace las veces de energía nuclear como fuerza destructiva definitiva.

Está bien visto :thumbup:

:birra:

6
Bueno, pues ya hemos llegado al final del crossover. Ante todo, pediros disculpas por el retraso en comentar. Ando bastante liado y no estoy dando abasto. En fin, centrándonos en el tema, tengo que decir es que esta Operación Tormenta Galáctica me merece una opinión muy positiva gracias sobre todo a su parte final. En este sentido, independientemente de que estemos ante un buen cómic de superhéroes, me parece una Space Opera de manual que ha hecho gala de todos los elementos más reconocibles del género: imperios intergalácticos, batallas en el espacio, escenas épicas, tecnología avanzada, razas alienígenas, y además, un final que podríamos calificar de explosivo, nunca mejor dicho, de manera que a todos a aquellos a los que les gusten este tipo de historias épico-espaciales, me imagino que también se lo habrán pasado bastante bien con este crossover.

Toda vez que sólo nos quedan por comentar los episodios que componen esta última ronda, vamos en primer lugar con The Mighty Thor # 446. En principio, aunque el principal atractivo de esta parte del crossover consiste en ver cómo los Vengadores unen fuerzas con la Guardia Imperial para hacer frente a la Fuerza Estelar, lo más destacable sin embargo es empezar a descubrir el papel que estaban jugando los skrulls en todo lo que estaba sucediendo. Y por supuesto, el hecho de que Lilandra estuviese a punto de perder la vida en dos ocasiones: la primera, cuando casi era apuñalada a traición por quien parecía ser el Canciller Araki (evidentemente un skrull), y luego, otra segunda en la que se salvaba por los pelos del ataque de Ultimus, lo que conseguía gracias a la oportuna intervención de Starfox, que era quien se ocupaba de hacer de saco de boxeo para Ultimus, retrasándole lo suficiente como para que Lilandra pudiese armarse convenientemente y despacharle sin mayores contemplaciones.

Más cosas. Sin mucho temor a equivocarme, yo diría que la peor parte de todo el crossover es la que aparece en el Capitán América # 400, un número de aniversario en el que Gruenwald trataba de crear una historia que contribuyese a la trama de la Operación Tormenta Galáctica y que al mismo tiempo sirviese para conmemorar el evento que suponía llegar al número 400 de la serie, aunque desgraciadamente no llegaba a conseguir ninguna de las dos cosas. En este caso, el Capi era llevado a presencia de la Inteligencia Suprema para que ésta absorbiese su mente, circunstancia que Gruenwald aprovechaba para enfrentarle a su principal galería de villanos, los cuales resultaban ser constructos mentales creados por la propia Inteligencia Suprema, una situación que seguramente no dejaba de estar inspirada en aquélla otra que se había visto al final de la Guerra Kree-Skrull en la que la Inteligencia Suprema extraía la imagen de varios héroes de la Golden Age de los recuerdos de Rick Jones para hacer frente a sus perseguidores (AV # 97).

Continuando con la trama que se desarrollaba en la galaxia shi´ar, bastante más interés tenía el Avengers West Coast # 82, que esta vez presentaba el enfrentamiento entre la Guardia Imperial Shi´ar y los Vengadores al oponerse éstos a la ejecución de los miembros de la Fuerza Estelar capturados por los shi´ar, siendo en este número donde acababa destapándose la participación que estaban teniendo los skrulls en el conflicto. El problema ahora radicaba en que los shi´ar habían perdido todo contacto con la Negabomba y no sabían dónde se encontraba.

A efectos de continuidad, destacar que si bien en el anterior número de los wackos había sido el USAgente quien había recibido una mayor atención por parte de los Thomas, esta vez en quien se incidía era en Spiderwoman, dejándose también entrever al trío de villanos que iban a ser presentados en la siguiente saga de la serie y que estaban muy relacionados con ella: los miembros de un misterioso grupo arácnido que respondía al nombre de Telaraña Mortal y que hacían aquí su primera aparición mientras vigilaban a Julia Carpenter por razones que aún se desconocían.

Comenzando lo que era ya la recta final del crossover, el último acto de la trama se iniciaba en el Quasar # 34, siendo los skrulls quienes ocupaban el papel de villanos en esta parte final de la saga, toda vez que eran ellos quienes se habían hecho con el control de la Negabomba y quienes la están llevando en secreto hasta la galaxia kree con intención de detonarla. El problema era que la antimateria generada por el paso de la Negabomba a través del famoso portal estelar hacía que la masa del Sol se incrementase hasta alcanzar niveles críticos, lo que provocaba que entrase en fase de supernova y pusiese a la Tierra en peligro inminente de extinción.

Mejor o peor escrita por Gruenwald, esta parte del crossover estaba bastante bien, presentándose además en ella a dos estrellas invitadas de relumbrón: el Superskrull, quien al destaparse el papel que estaban desempeñando los skrulls, era de esperar su aparición en un evento de esta magnitud, y Carol Danvers, la antigua vengadora conocida como Ms. Marvel, que iba a ser quien acabase impidiendo la destrucción del Sol, aunque a costa de sacrificar sus poderes como Binaria. No hace falta decir que este crossover iba a acabar resultando fundamental para su regreso a la Tierra y su plena reincorporación al Universo Marvel, circunstancia que por cierto sólo pudo tener lugar gracias a la salida de Chris Claremont de la editorial, puesto que sus planes para el personaje pasaban por mantenerla en el espacio junto a los Saqueadores Estelares.

Con la Negabomba ya en el espacio kree, el penúltimo capítulo de la saga aparecía en el Wonder Man # 9, que era el que se iba a encargar de llevar la historia hasta su conclusión en el AV # 347. Antes que nada, apuntar que siempre he tenido la impresión de que Fabian Nicieza (editor de la serie de Wonder Man) acabó pintando tanto o más que el propio Gerard Jones a la hora de escribir este penúltimo número del crossover, más que nada porque los tres escritores que acabaron dando forma a la historia, es decir, Gruenwald, Nicieza y Harras, lo organizaron todo de manera que acabasen siendo ellos quienes tuviesen el control del final de la historia (que supongo que por este motivo apareció en los números de Quasar, Wonder Man y los Vengadores), evitando así dejar ese final en manos de otros escritores. Y creo que algo de esto sucedió aquí.

A efectos de caracterización, destacar que los dos vengadores que dejan ver sus simpatías por permitir que estalle la Negabomba, resultan ser la Visión (que en un racionalismo sin ningún límite moral, ve la destrucción de los kree como la solución más lógica para acabar con su amenaza y proteger la Tierra) y Starfox (que entiende que impedir que detone la Negabomba es ir hacia una muerte segura), dos posturas que personalmente no me parece que supongan una buena caracterización ni de la Visión ni de Starfox. Como ha dicho System, especialmente sangrante el caso de la Visión, cuyo razonamiento para justificar un genocidio prácticamente le situaba en el bando de la Inteligencia Suprema.

Por lo demás, esta parte del crossover sitúa a los diferentes grupos de vengadores (exceptuando a Quasar que está de camino y al Capi que permanece en Hala) en la posición que deben ocupar de cara a la explosión final de la Negabomba, que es el gran e inesperado acontecimiento de este penúltimo capítulo del crossover, siendo la pelea contra los skrulls que la Visión y Wonder Man sostenían en el corazón de la Negabomba, la que provocaba que todo se les fuese de las manos y el artefacto acabase estallando con todos los Vengadores situados en sus inmediaciones, es decir, un cliffhanger absoluto de cara a lo que iba a ser el último número de la saga.

Como creo que a todos, el Avengers # 347 a mí también me parece el mejor número de todo el crossover, en este caso un especial de 40 páginas en el que los Vengadores se acababan dividiendo en dos bandos (uno encabezado por el Capitán América y otro por el Hombre de Hierro) a la hora de decidir si había que matar o no a la Inteligencia Suprema por el genocidio que acababa de cometer. Por otra parte, el trabajo de Steve Epting y Tom Palmer en este número me parece que también hay que destacarlo. Las tres páginas del inicio que muestran la explosión que recorre toda la galaxia kree, me parecen verdaderamente espectaculares, sobre todo las dos que forman una especie de doble página, que narrativamente me parecen además dignas de reseñar.

Para mí, lo más inesperado de la saga es que la conclusión del crossover acabe resultando tan amarga y desastrosa para los Vengadores. Por un lado, han conseguido salvar la Tierra, cierto, pero no han logrado impedir que la Inteligencia Suprema matase a billones de seres vivos. Además, aunque no sean conscientes de ello, la mitad de ellos acaban siendo manipulados por la propia Inteligencia Suprema para que “la maten” y pueda llevar a cabo la última fase de su plan, que es su huida de Hala sin que nadie sospeche que está viva, consiguiendo además que los Vengadores queden como responsables de su asesinato a ojos de los kree supervivientes. Es decir, que se mire como se mire, quien ha ganado (y además por goleada) es la Inteligencia Suprema, no los Vengadores, por mucho que éstos hayan logrado salvar la Tierra, algo que por cierto también me parece bastante discutible, puesto que en realidad no son ellos quienes lo consiguen, sino Carol Danvers, que lo hace a costa de quemar sus poderes y de no poder volver a ser nunca más Binaria.

Por otra parte, en cuanto a ese cisma final que tiene lugar en Hala, como el propio Bob Harras vino a explicar en entrevistas posteriores al evento, esta disensión entre el Capitán América y el resto del grupo era uno de los grandes objetivos, si no el principal, que Harras perseguía a través de este crossover. En este sentido, hay que destacar que fue precisamente Bob Harras el responsable de decidir que la Negabomba detonase y que se llevase por delante a medio imperio kree (algo que Gruenwald no tenía demasiado claro si tenía que suceder o no) y lo hizo con el fin de promover esa disensión en el grupo y facilitar la salida del Capitán América, planteando así unos Vengadores sin su guía como líder del equipo. La razón era que Harras pensaba que el Capi y sus decisiones absorbían demasiado protagonismo en detrimento del resto de personajes, de manera que decidió aprovechar el desenlace de esta Operación Tormenta Galáctica para ausentar al Capi de los Vengadores durante todo un año, siendo el resto de miembros que había introducido en la formación los que asumirían durante ese tiempo todo el protagonismo de la serie.

Relacionada con esta cuestión, otra de las cosas que creo que hay que comentar de este AV # 347 es ese enfrentamiento ideológico entre el Capitán América y el Hombre de Hierro que tiene lugar en Hala y que supone uno de los precursores más claros de la famosa Guerra Civil que Marvel llevaría a cabo quince años después. No obstante, también es cierto que si tiramos de hemeroteca este enfrentamiento entre los dos principales líderes de los Vengadores no era ni mucho menos el único que había tenido lugar hasta entonces, aunque sí es verdad que fue uno de los más gordos.

A ver, en mi opinión, la raíz de todos estos enfrentamientos entre ambos es visual y se encuentra en lo buena que era la portada que Jack Kirby había hecho para el Tales of Suspense # 58 en la que los dos aparecían repartiéndose estopa, pero en cualquier caso, los dos más significativos hasta ese momento habían sido, por un lado, el que había tenido lugar durante la primera Guerra de las Armaduras (IM # 228 con una curiosa secuela en el CA # 341), y por otro, uno anterior a ése en el que el Capi le había llegado a soltar una hostia a Stark en la época en que Shooter y Perez estaban al frente de los Vengadores (#AV # 168). En todo caso, ambos acababan reconciliándose por lo sucedido en el epílogo que aparecía en el Capitán América # 401, aunque también es verdad que la cabra volvería a tirar al monte en el Iron Man & Captain America Anual 1998, esta vez de la mano de Kurt Busiek, Roger Stern y Mark Waid, donde ya todo iba a quedar dispuesto para su último y definitivo enfrentamiento en Civil War.

A efectos de continuidad, mencionar también que el Capitán Atlas y la Dra. Minerva, a pesar de lo que parecía, no fallecían en esta historia. En realidad lo que hacían era teletransportarse lejos del alcance de los Vengadores, como se descubría en el Silver Surfer # 79. Por su parte, la reaparición en escena de la Inteligencia Suprema tendría lugar en la Serie Limitada de la Guardia Imperial Shi´ar que aparecería en 1997, siendo de ahí de donde saltaría al crossover Vive como un Kree o Muere que Busiek llevaría a cabo al año siguiente y que es donde continuaría esta trama relativa a los kree que Harras tuvo que cortar a causa de la Marvelution. Destacar también que habría que esperar casi diez años, en concreto hasta el año 2001 y al crossover Maximum Security, para ver la restauración del poder de los Kree con la Inteligencia Suprema de nuevo al frente, y unos cuantos años más, hasta el año 2009, para que los kree les devolvieran la paliza a los shi´ar, esta vez con la inestimable ayuda de los Inhumanos, en la serie limitada Guerra de Reyes.

En cuanto a los epílogos que aparecieron en las series de Quasar y el Capitán América, a efectos de los Vengadores, el más importante de ellos fue el que tuvo lugar en el Capitán América # 401, en el que en plena crisis personal tras lo sucedido en Hala, el Capi presentaba una moción para su reemplazo como presidente de los Vengadores que no le era aceptada por el resto del grupo. Aparte de mostrar el depresivo estado en que se encontraba Steve Rogers, el principal objetivo de este epílogo era que hacer que Stark y él resolviesen las diferencias que habían surgido entre ellos en los últimos tiempos, seguramente para no llevar más allá las consecuencias de lo sucedido durante el crossover.

Por cierto, no sé si fue idea de Gruenwald o Levins, pero si os fijáis, el garito en el que se encuentran el Capi y Stark está lleno de personajes famosos. Así, a vuela pluma, nada más entrar Clint y Steve al local, las dos chicas que se ven en la barra son Betty y Verónica, y el que está sentado en una mesa a la derecha es Humphrey Bogart. A continuación aparecen un montón más de personajes, aunque algunos resultan bastante irreconocibles debido a lo regulero que es el dibujo de Rik Levins (de hecho, a veces resulta difícil saber quién es Steve Rogers y quién Clint Barton, ya que los dibuja exactamente igual a los dos). Entre los que soy capaz de reconocer se puede ver a Popeye, a John Steed y Emma Peel de la serie televisiva Los Vengadores, Groucho Marx, que es saludado por Gomez y Morticia Adams, con su mayordomo (Lurch) detrás de ellos, Andy Capp, Dick Tracy, Sean Connery como James Bond, The Yellow Kid junto a Elvis Presley, Albert Einstein, Alfred Hitchcock haciendo su cameo habitual de perfil, y mi favorito: el que está jugando al billar con Barton, que es ni más ni menos que Jackie Gleason en el papel del Gordo de Minnesota que interpretaba en El Buscavidas.

Por último, destacar también que es en este CA # 401 donde Quasar abandonaba definitivamente los Vengadores con la idea de centrarse en su papel como protector del universo y atender a las consecuencias de la guerra entre los kree y los shi´ar. Tras esta despedida de los Vengadores que curiosamente tenía lugar dentro de la serie del Capitán América, y no en su propia serie o en la de los Vengadores, Quasar nunca más volvería a actuar como vengador en activo, desapareciendo totalmente del grupo.

Departamento de Curiosidades Curiosas: Operación Tormenta Galáctica fue uno de los crossovers más cuidados a nivel editorial que Marvel llegó a producir en esta época. El emblemático logo que aparecía en todas las cabeceras del crossover fue creado por Ken López, un rotulista y diseñador muy conocido en aquellos años y que más tarde sería uno de los directores artísticos de DC, trabajando como editor de portadas y encargado durante muchos años del departamento de rotulación de todos sus cómics. Tom Palmer fue quien se encargó de hacer la ilustración promocional que apareció en buena parte de los comics de Marvel y que dio además lugar al poster que se comercializó utilizando esa misma ilustración como base, aunque con un tratamiento diferente del color. También hubo tarjetas promocionales, artículos, entrevistas, etc.

En este contexto, el artículo que viene a continuación estaba firmado por Randy Meredith, uno de los colaboradores habituales del Marvel Age, y fue incluido en la revista oficial del 30º Aniversario de los Vengadores. Si no me equivoco, es el único artículo de la propia Marvel sobre esta saga que se ha acabado quedando inédito en nuestro país, toda vez que es también el único que no llegó a aparecer dentro del Epic Collection que Marvel le dedicó a la Operación Tormenta Galáctica en el pasado año 2017 y que es el que ha seguido Panini en el Marvel Héroes que apareció hace un par de años. Al ser ya bastante improbable que a estas alturas se llegue a publicar en nuestro país, me ha parecido que no era mala idea traducirlo y ponerlo aquí como Curiosidad Curiosa. Su título era “Anatomy of a Crossover: The Making of Operation Galactic Storm” y me parece que queda bastante bien como punto y final al crossover.

ANATOMIA DE UN CROSSOVER:
ASI SE HIZO OPERACION TORMENTA GALACTICA


Según Mark Gruenwald, editor ejecutivo senior de Marvel Comics, son necesarias tres cosas para que un crossover tenga éxito:

1. Una historia que posea conexiones naturales.
2. Un gran evento que nunca haya sido visto anteriormente.
3. Consecuencias posteriores.

Muchos escritores y editores de Marvel consideran que uno de los mejores y más recientes ejemplos de lo que entendemos como un crossover exitoso ha sido precisamente Operación Tormenta Galáctica, un crossover que apareció en 19 números de 7 cabeceras diferentes pertenecientes a la línea de los Vengadores. Así fue cómo nació este destacado hito de la historia de los Vengadores.

De vez en cuando, los editores de Marvel estamos a la búsqueda de eventos que puedan tener un gran impacto en el Universo Marvel –nos revela Mark Gruenwald–. Esta clase de historias normalmente resultan demasiado grandes para ser contadas en una única serie. En este caso, Operación Tormenta Galáctica germinó de una pequeña historia que yo había escrito inicialmente para Quasar en la que éste se enfrentaba a una amenaza demasiado grande para manejarla él solo. Dado que en ese momento Quasar era un vengador en activo, automáticamente acudía a sus compañeros en busca de ayuda.

Estábamos metidos en una de esas búsquedas –continúa Gruenwald–, cuando nos acabamos fijando en Tormenta Galáctica. Si no nos hubiésemos llegado a fijar en ella, seguramente habría reducido la dimensión de la historia y la habría hecho durar más tiempo dentro de la propia serie regular de Quasar, puede que incluso todo un año. Curiosamente, una vez que la acabamos expandiendo a 19 partes, la participación de Quasar se acabó limitando a solo tres números.

Ralph Macchio, editor de los Vengadores, es quien continúa el relato: Tormenta Galáctica resultaba ser un crossover perfecto para los Vengadores, toda vez que a pesar de que los Kree habían nacido dentro de los Cuatro Fantásticos, la Guerra Kree-Skrull los había situado en el centro del universo de los Vengadores. Sabíamos también que los dos grupos de Vengadores podían verse envueltos en el crossover y que podíamos utilizar la historia para redefinir a ambos. Tengo que decir que es uno de los crossovers con los que me siento más satisfecho.

Una vez que la historia fue definitivamente aceptada, el propio Gruenwald, Bob Harras, guionista de los Vengadores, y Fabian Nicieza, editor de Wonder Man, empezaron a trabajar en una ajustada sinopsis de lo que iría sucediendo en cada parte del crossover, reuniéndose a continuación con todos los editores y equipos creativos de las series que iban a formar parte de la Operación Tormenta Galáctica.

Todo el mundo acudió a esa reunión y empezó a soltar ideas –dice Macchio–. Todos contribuyeron, desde los guionistas y dibujantes hasta los coloristas y rotulistas. Uno de los momentos más interesantes de aquella cumbre fue elegir quiénes iban a formar parte de los equipos que iban a ir al espacio. Sentimos que estábamos participando en aquella decisión del mismo modo en que lo habrían hecho los propios Vengadores. Examinamos a todos los miembros, tantos actuales como pasados, y elegimos a los que iban a formar parte de los equipos de acuerdo con su posible utilidad para la misión. Y tal y como sucede en la historia, también se produjeron algunos debates bastante acalorados respecto a quiénes debían ir al espacio y quiénes se iban a quedar atrás.

Lo que resultó de todo ello fue la épica historia en múltiples partes que arrojó a los Vengadores en medio de la Guerra Kree-Sh´iar, una de las sagas más populares en la historia de los Vengadores. ¿Pero cómo encaja esto con la teoría de Gruenwald sobre las tres cosas que son necesarias para conseguir un crossover que alcance el éxito?

1. Una historia que tenga conexiones naturales.

Sin duda alguna, Operación Tormenta Galáctica posee esas conexiones naturales –dice Nel Yomtov, editor de los Vengadores Costa Oeste y del Hombre de Hierro–. Toda la historia gira alrededor de los Vengadores. Las cinco partes del crossover que yo he editado son algunos de los comics de los que me siento más orgulloso en mi carrera. En mi opinión, Tormenta Galáctica ha sido uno de los crossovers más sólidos que hemos llegado a hacer nunca.

2. Un gran evento que nunca haya sido visto anteriormente.

Tormenta Galáctica es heredera de la Guerra Kree-Skrull. Volvimos la mirada hacia aquella historia y nos preguntamos cómo podíamos ir todavía un poco más allá, cómo podíamos mostrar cosas que no hubieran sido vistas anteriormente en otras historias de superhéroes en el espacio. Al final, lo que hicimos fue coger todo lo que nos gustaba de aquella historia que se había desarrollado en nueve partes y tratamos de incrementar sus consecuencias. En el relato original, la mayor parte de la historia transcurría en la Tierra, así que pensamos que lo primero que teníamos que hacer ahora era llevar a los personajes a los mundos alienígenas en conflicto y ser proactivos en lugar de reactivos. Esto supone una gran diferencia respecto a la saga original, al ser los héroes quienes esta vez acuden ante los dirigentes de los imperios kree y shi´ar en una condición totalmente oficial. Es la primera vez que se plantan y dicen: alejaos de la Tierra, por favor, o recibiréis una buena paliza –dice Gruenwald.

El resultado fue un acontecimiento totalmente inesperado –dice Macchio–. Nadie se imaginaba que íbamos a destruir el mundo natal de los kree y a diezmar a toda su raza.

3. Consecuencias posteriores.

La explosión de la negabomba no sólo ha alterado para siempre la historia de los kree, sino que las cosas también han cambiado para los Vengadores. Ha hecho que el Capi reconsidere su rol en el equipo y le ha llevado a marcharse durante algún tiempo. Y además ha puesto a los Vengadores en la lista de objetivos de los kree, puesto que ahora son considerados los principales culpables de lo ocurrido –dice Gruenwald.

De hecho, la próxima línea argumental de los Vengadores, una vez que se vean envueltos en el crossover Vengadores/Patrulla X y terminen con Proctor y sus Recolectores, será la de la Fuerza de Ataque kree intentando vengar el asesinato de la Inteligencia Suprema con la muerte de los Vengadores. Eso desde luego son consecuencias posteriores –dice Macchio.

A modo de conclusión, Macchio señala: Operación Tormenta Galáctica es una saga que funciona a varios niveles. Se sostiene por sí misma durante toda la historia hasta llegar a su conclusión y le da una buena sacudida a los Vengadores, provocando que algunos miembros se cuestionen su lugar en el equipo.

Gruenwald añade: Este tipo de crossover es el más difícil de hacer. Una cosa es hacer un crossover tipo La Cruzada del Infinito, en el que el grueso de la historia se cuenta en una única Serie Limitada mientras el resto de historias relacionadas con ella se desenvuelven a su alrededor, y otra cosa muy diferente es desarrollar la línea argumental en múltiples títulos en los que tienes que seguir todos y cada uno de los episodios que la forman para poder entenderla. Normalmente nos suelen llegar cartas de aficionados a los que les gustan ambas ideas, y ese es el motivo de que llevemos a cabo ambos tipos de crossovers. Y creo que los dos los hacemos bastante bien.

:birra:

7
Sois muy buena gente. Un pelín exageradillos, pero extremadamente amables :brindis:

me han entrado unas ganas locas de releer esta etapa  :birra:

Pues oye, genial. Si al final te animas a hacerlo, pásate de vez en cuando por aquí  :birra:

8
Pues nada, la historia sigue avanzando. Y en general, con algunas partes mejores que otras, creo que bastante bien. De acuerdo con lo sucedido hasta ahora, vemos que el segundo mes de publicación del crossover se centra en los dos principales escenarios sobre los que se va a desarrollar la historia a partir de este momento: Hala, la capital del Imperio Kree, y Chandilar, su equivalente en el Mundo Trono Shi´ar, aunque también hay que decir que es en esta segunda fase del crossover donde tiene lugar la única parte de la historia protagonizada por el equipo de Vengadores que se ha quedado en la Tierra, cuya participación acaba resultando bastante residual.

En cuanto a los episodios que componen esta tanda, el Capitán América # 399 continúa la trama que procede del Iron Man # 278 y se centra en el equipo de Vengadores que ha viajado hasta el Imperio Kree. Desde mi punto de vista, yo diría que el principal objeto de esta parte del crossover es el de liberar a los Vengadores capturados por los kree y dejarles con libertad de movimientos en Hala, lo que consiguen gracias a los poderes de transmutación de Sersi, que los hace pasar a todos por Acusadores kree, y gracias también a la intervención en la sombra de la Inteligencia Suprema, como luego vamos a descubrir en el AV # 346.

A ver, esta octava parte de la saga creo que cumple con su función de mantener el ritmo de la historia, pero a mí estos tebeos del Capitán América me parecen los más flojos de todos. El dibujo creo que es manifiestamente mejorable y el trabajo de Gruenwald tampoco me parece que sea especialmente brillante. En mi opinión, abusa demasiado de los globos de pensamiento a la hora de contar cualquier cosa y creo que la caracterización del Hombre de Hierro se podría haber trabajado un poquito más. En cualquier caso, a efectos de continuidad, quizá lo más relevante es que este CA # 399 supone la primera aparición del Cuerpo de Acusadores kree del que hasta ahora sólo habíamos visto a Ronan, presentándolos Gruenwald como una especie de policía que me da la impresión que intenta emular al distópico mundo del Juez Dredd, no ya tanto porque los Acusadores tengan todos la misma pinta y vayan de la misma manera, lo que me puede resultar hasta lógico, sino por su actitud y por las curiosas motocicletas que utilizan para desplazarse por Hala, las cuales no dejan de recordar a las famosas Lawmasters que también utilizan los Jueces. Mencionar también que Kaminski incidía en esta misma caracterización de Policías/Jueces en la parte que protagonizaba el Hombre de Hierro, una continuidad alrededor de los personajes secundarios que ponía de manifiesto que el crossover estaba bastante bien coordinado y que había buena comunicación entre los escritores.

De todas formas, el momento para mí más trascendente de este número del Capi tiene que ver con el mosqueo que se pilla Stark después de que Sersi hubiese trasteado con su armadura para transformarles a todos en Acusadores y escapar de los kree. Obviamente, la eterna desconocía que la armadura constituía el soporte vital que mantenía vivo a Stark, por lo que la reconfiguración de sus sistemas podía alterarla de manera significativa y causarle la muerte. De ahí el mosqueo. En todo caso, como resultado, Stark decidía hacer valer su antigüedad y se separaba del resto del grupo contra el criterio del Capitán América, lo que va a abrir un poco más la brecha creada entre ambos.

El Avengers West Coast # 81 es la única parte del crossover que protagoniza el equipo de la Tierra, lo que hace que su trascendencia sea quizá un tanto relativa de cara a la trama que se desarrolla en el espacio. En todo caso, a efectos de la serie de los Costa Oeste, este AWC # 81 supone la reafirmación del papel de capullo integral que desempeñaba el USAgente dentro de los wackos, un papel que por cierto le estaba proporcionando una gran popularidad entre los lectores, como venían a demostrar las encuestas que hacía Marvel en la propia página de correo de los wackos, donde el USAgente resultaba ser el tercer personaje mejor valorado del grupo, tan solo por detrás de Spiderwoman y de Ojo de Halcón.

Hablando de todo un poco, aquí me gustaría hacer hincapié en que, en mi caso concreto, el USAgente siempre me ha parecido un reflejo marvelita del tipo de personaje que era Guy Gardner, quien también había desempeñado de manera bastante notable el papel de gilipollas dentro de la Liga de la Justicia de Giffen y DeMatteis, consiguiendo una gran popularidad entre los lectores gracias seguramente a la originalidad que suponía encontrarse con un personaje de este estilo en el bando de los héroes. En todo caso, su discusión con Hulka resultaba bastante ejemplificativa de la razón por la que Walker era conocido en estos años como “el vengador al que a todo el mundo le encantaba odiar”, reafirmándose en esta fama de gilipollas cuando unas páginas más tarde volvía a abrir la boca para contarle a Pájaro Burlón la razón por la que había votado por ella en el AWC # 69 y se acababa llevando puesta una buena hostia por parte de la Sra. Barton.

En lo que se refiere a la trama argumental principal, me parece importante destacar la aparición en la saga de otro escenario muy reconocible del Universo Marvel: el Proyecto Pegaso, escenario al que ahora se trasladaban los Vengadores a fin de custodiar a los prisioneros capturados en las anteriores entregas de la saga, entre los que se encontraban el Capitán Atlas y la Dra. Minerva. El problema era que los Shi´ar seguían muy interesados en hacerse con las Negabandas y con el secreto de la Omnionda que poseía Atlas, siendo así como el equipo de la Tierra se acababa enfrentando a la Guardia Imperial Shi´ar en las instalaciones del Proyecto Pegaso.

La décima parte del crossover es la que aparecía en Quasar # 33, que desgraciadamente ya no estaba dibujada por Greg Capullo, sino que éste era sustituido por Rurik Tyler, otro de esos artistas noveles que intentaban hacerse una carrera en aquellos años y que en este caso no me parece que lo hiciese nada mal. En mi opinión, cumplía bien con la parte que le tocaba dibujar, aunque a veces se le notase un poco verde.

En cuanto a su contenido, yo diría que esta parte del crossover viene a ser una especie de “Quasar vs Guardia Imperial Shi´ar”, si bien es también aquí donde una antigua vengadora hace su aparición en la saga: Carol Danvers, aunque lo hace en su identidad de Binaria y como miembro de los Saqueadores Estelares. Además de esta aparición de Binaria, otra cosa a la que creo que hay que referirse aquí es al enfrentamiento de Quasar con Neutrón que se monta Gruenwald en este número, llevándolo incluso a la portada, más que nada porque como sabéis muchos de los que seguís también la Patrulla X, el nombre original con el que Claremont y Cockrum habían bautizado inicialmente a este miembro de la Guardia Imperial era precisamente el de “Quasar”, siendo la propia Marvel quien le había acabado cambiando el nombre a fin de que no se le confundiese con el nuevo alter ego de Wendell Vaughn. Pues eso: Quasar vs “Quasar”.

Más cosas. Con Simon Williams y la Visión enfrentándose a tres de los Saqueadores Estelares (Raza, Ch´od y Hepzibah), el Wonder Man # 8 es el número en el que por fin  se descubre para qué querían los shi´ar la tecnología de los kree que llevaban robando desde el comienzo de la saga: ni más ni menos que para construir una Negabomba, es decir, una bomba de Energía Negativa que pretenden detonar en el corazón del Imperio Kree para así acabar con la guerra de un plumazo, nunca mejor dicho.

Independientemente de cualquier otra consideración que a todos se nos viene a la cabeza con este individuo, la verdad es que a mí Gerard Jones nunca me ha gustado demasiado como escritor, excepto quizá su etapa en Green Lantern, que yo creo que fue lo mejor que hizo en su carrera; de hecho, no hace mucho que me volví a leer otra vez la etapa que hizo en las dos series de la Liga de la Justicia que llevó también durante estos años, y creo que tuvimos bastante suerte de que acabase llegando Grant Morrison. En todo caso, sí es cierto que este número de Wonder Man me gusta bastante más que el anterior, aunque tampoco es que sea una cosa como para tirar cohetes.

A efectos de caracterización, esta parte del crossover que transcurre en la galaxia shi´ar se centra sobre todo en examinar la relación entre Simon y la robotizada versión de la Visión que Byrne había dejado (para los restos) en los Vengadores, haciéndolo a la luz de los sentimientos que ambos sentían por Wanda, inexistentes según Gerard Jones en el caso de la Visión, y extremadamente confusos en el caso del frustrado Simon, tal y como se estaba viendo en su propia serie regular, en la que Simon estaba tratando de quitarse a la Bruja de la cabeza con otros personajes femeninos que aparecían por la serie. A efectos de continuidad, el ritmo de la historia creo que se sigue manteniendo bastante bien y lo más importante es que esta parte del crossover concluía con Wonder Man y la Visión en el interior de la Negabomba y perdidos en algún punto de la galaxia Shi´ar.

Cambiando otra vez de escenario, el Avengers # 346 nos lleva de regreso al Imperio Kree y presenta varios puntos de interés de cara a lo que está sucediendo. Así, en primer lugar, aunque su parte central gira en torno al enfrentamiento entre los Vengadores y la Fuerza Estelar que la Inteligencia Suprema ha ido reuniendo a lo largo de la saga (y a la que ahora se incorporan el Capitán Atlas y la Dra. Minerva), lo más importante de este número va a ser la llegada de Ave de Muerte a Hala. Tal y como comprobamos a su conclusión, la aparición en escena de la principal asesina de los Shi´ar no venía a presagiar nada bueno para los líderes del Imperio Kree, los generales Ael-Dann y Dar-Benn, claramente carne de cañón desde su primera aparición en el Universo Marvel durante el transcurso del Guantelete del Infinito (Silver Surfer # 53), y más hallándose la Inteligencia Suprema de por medio, que era quien narraba en primera persona todo lo que iba sucediendo en esta parte del crossover, revelándose como el gran villano que se encontraba detrás de todo lo que estaba sucediendo.

Personalmente, esta parte que se desarrolla en los Vengadores me vuelve a parecer otra vez una de las mejores de esta tanda. En cualquier caso, a efectos de lo que es la serie, Harras aprovecha su participación en el crossover para seguir trabajando con los personajes que ahora tiene entre manos, al tiempo que empieza también a plantearnos algunos de los dilemas morales de los que nos hablaba el compañero Sergio X y que se van a convertir en uno de los temas recurrentes de su etapa en los Vengadores, como sucede con la conversación entre el Capitán América y el Caballero Negro en la que éste se dispone a ajustar su espada para matar a los enemigos kree que les superan, respondiéndole el Capitán América que se olvide del tema. No hay que olvidar que el Capi iba en una misión de paz, lo que tratándose de los kree no deja de ser algo bastante inocente, la verdad.

Y otra de las cuestiones a las que creo que también hay que referirse al hablar de este AV # 346 es al famoso tema de las cazadoras que nos ha comentado Job, puesto que es aquí donde Sersi y Crystal aparecen llevándolas por primera vez. Si tengo que pronunciarme al respecto, la verdad es que a mí también me gustan. Visualmente llamaban mucho la atención, entre otras cosas porque Epting las dibujaba muy bien, y lo cierto es que con el paso de los meses se iban a acabar convirtiendo en uno de los elementos más distintivos de esta época de los Vengadores toda vez que Epting las iba a utilizar para rediseñar los uniformes de varios miembros del grupo. Sólo Hércules, la Visión, y como es lógico, el Capitán América, se quedaron al margen de las famosas cazadoras, aunque éste último sí que llegó a aparecer con ella en alguna ilustración promocional del 30º Aniversario.

En cuanto al origen de esta moda de utilizar las cazadoras como complemento de los uniformes de superhéroes, yo diría que la versión más extendida es que su creador fue Jim Lee dentro de la Patrulla X, siendo seguido unos pocos meses más tarde por Steve Epting en los Vengadores. Pues bien, si me lo permitís, en este punto me voy a desmarcar un tanto de esta idea más o menos generalizada. Desde mi muy particular punto de vista, lo que hicieron tanto Jim Lee como Steve Epting fue popularizar una incipiente moda que ni siquiera era noventera, sino ochentera (o más concretamente de finales de los ochenta) y que además tampoco era original del cómic norteamericano, sino que procedía de los tebeos británicos (al igual que las famosas gabardinas), siendo la principal responsable de introducirla en los Estados Unidos la suegra de Animal Man (es decir, Grant Morrison) con la idea de que Buddy no pillase frío (que si os fijáis, es exactamente la misma excusa que utiliza Dane en este número para justificar el que ahora las llevasen las chicas), y muy especialmente las magníficas portadas que estaba haciendo Brian Bolland para Animal Man y que era lo que estaba al alcance visual de todo el mundo. Luego podríamos hablar ya del tipo de cazadora que le gustaba dibujar a cada artista, porque aquí la cosa ya iba en función del gusto de cada uno a la hora de dibujarlas, pero la idea estética de la que procedía todo no dejaba de ser la misma: la idea de Grant Morrison para darle un nuevo aire a Animal Man.

Aparte de que yo creo que Harras (como editor de los X Men y guionista de los Vengadores) tuvo también algo que ver en esto, el caso es que con muy pocos meses de diferencia entre ellos, Jim Lee y Steve Epting empezaron a utilizar esta estética de las cazadoras como parte de los uniformes de varios de sus X-Men y de sus Vengadores, con la ventaja para Jim Lee de ser el primero de los dos que se planteó el hacerlo y de que además la Patrulla X era el tebeo que absolutamente todo el mundo leía en ese momento. Sea como fuere, Epting las incorporó al aspecto visual de los Vengadores utilizando como excusa la propia indumentaria con el logo oficial de la A del grupo en el antebrazo que llevaban los miembros del Equipo de Mantenimiento de los Vengadores, puesto que éstos eran quienes utilizaban habitualmente esas cazadoras que ahora, en la ficción, le servían a Sersi como inspiración para su creación.

Finalmente, el Iron Man # 279 continúa desarrollándose en Hala, pero aquí el protagonismo se traslada a los otros dos miembros del equipo que se habían separado del resto: el Hombre de Hierro y Goliath, es decir, los dos integrantes de los wackos, siendo el momento estelar de esta parte del crossover el enfrentamiento que tiene lugar entre el Hombre de Hierro y Ronan el Acusador, un enfrentamiento que puede calificarse de combate a muerte, especialmente en lo que se refiere a Stark.

Junto con los tres números de los Vengadores, los tebeos del Hombre de Hierro son los que más me gustan del crossover. Personalmente, destacaría además el trabajo que hace Paul Ryan en estos dos números, un dibujante que si bien nunca me pareció que fuese una gran estrella, sí que era un artista muy fiable y con mucho oficio que siempre cumplía bien a la hora de dibujar cualquier tebeo.

En cuanto al guion, el trabajo de Kaminski me parece también más que aceptable, por mucho que éste fuera su debut como escritor. Su caracterización del enfrentamiento entre el Hombre de Hierro y Ronan, en el que éste le declaraba culpable y le sentenciaba a muerte, seguramente contenía muchos estereotipos por parte del Acusador kree que recordaban al universo del Juez Dredd, pero en todo caso suponía un vehículo más que adecuado para llevarnos al momento cumbre de esta parte del crossover, que era cuando Stark se daba cuenta de que iba a morir a manos de Ronan y decidía ser él quien cruzase esa línea haciendo estallar el reactor que proporcionaba energía a su armadura, llevándose por delante a Ronan y a todos los acusadores que se encontrasen en un radio de quince metros a la redonda. La llegada del resto de Vengadores en el último momento de la cuenta atrás, era lo único que impedía que Stark se dejase la vida en Hala y se llevase consigo a varias decenas de acusadores a visitar de cerca el paraíso kree.

Y nada más. De momento aquí lo dejamos.

Departamento de Civilizaciones Alienígenas Poco Amistosas: Una de las notas más relevantes de este crossover es la participación que tiene en él la Guardia Imperial Shi´ar, una especie de legión extraterrestre creada por Chris Claremont y Dave Cockrum en 1977 en la que cada uno de sus miembros resultaba ser el análogo de un miembro de la Legión de Superhéroes de DC, de la que Cockrum había salido de mala manera unos pocos años antes. Al planteárseles a ambos la necesidad de crear una Guardia Imperial para el Imperio Shi´ar, a Cockrum se le ocurrió la idea de utilizar los nuevos diseños que tenía pensados para la Legión antes de marcharse, siendo así cómo surgió la Guardia Imperial Shi´ar. La cuestión es que John Byrne no era especialmente fan de la Legión, de manera que cuando le tocó a él volver a utilizar a la Guardia Imperial Shi´ar, prefirió desentenderse de todo lo relacionado con la Legión y crear nuevos miembros que nada tenían que ver con ella (en este caso, si no recuerdo mal, Husar, Warstar y Manta).

En todo caso, para aquellos a los que les pueda llamar la atención las analogías con la Legión que se dan en los miembros de la Guardia Imperial que aparecen en este crossover, aparte de la más reconocible de todas que es la existente entre Gladiador y Superboy (que por cierto, no sé a quién se le ocurrió, pero lo de llamarle Kallark fue toda una genialidad), los que se presentaban por ejemplo en el Proyecto Pegaso para hacerse con Atlas y rescatar a sus compañeros capturados eran Centella, Noche y Duende, o lo que es lo mismo, las versiones shi´ar de los legionarios Violet, Chica Sombra y Camaleón.

En cuanto a los que se enfrentaban a Quasar en esta segunda fase del crossover, Rayo Estelar y Neutrón vienen a ser las versiones shi´ar de los legionarios Sun Boy y Star Boy, e igualmente, los que se encontraban al otro lado del Portal por el que había huido la nave shi´ar a la que perseguía Quasar, eran Oráculo (Saturn Girl), Tempestad (Lightning Lad) y Electrón (Cosmic Boy). Y por si todos estos no fueran pocos, tras descubrir que las Negabandas acababan de ser enviadas al Mundo Trono Shi´ar, la parte final de ese mismo número llevaba a Quasar a enfrentarse con Onslaught (traducido por Forum como Ataque, y que yo diría que pretende ser la versión shi´ar de Karate Kid), Viento Solar, Voyager, Moondancer y Glom, todos estos últimos, si no me equivoco, creados por Mark Gruenwald para la ocasión y siendo ésta su primera aparición en el Universo Marvel.

Finalmente, en cuanto a los que aparecen en otras partes del crossover como las de Thor o los Costa Oeste, Titán viene a ser el reflejo shi´ar de Colosal Boy, mientras que Astra es el de Chica Fantasma, Terremoto el de Kid Quake, y Pegador el de Ultra Boy. Comentar también que en The Mighty Thor # 446 aparece Hardball, que si no me equivoco hace su primera aparición en ese número de Thor y al que no recuerdo haberle visto mucho más.

Por su parte, en cuanto a los kree, es también en este segundo mes de publicación del crossover donde empieza a tomar forma uno de los subargumentos que habían estado apareciendo desde el principio de la saga: la formación por parte de la Inteligencia Suprema de la Fuerza Estelar Kree, una especie de grupo de superseres kree ideado por Mark Gruenwald para que fuesen los oponentes de la Guardia Imperial Shi´ar en esta saga. Su versión seguramente más conocida es la capitaneada por Yon-Rogg en la película de la Capitana Marvel, formada además de por la propia Carol Danvers y Yon-Rogg, por la Dra. Minerva, el Capitán Atlas, Korath el Perseguidor y Bron Char, éste último en realidad un miembro de la Legión Lunar kree del almirante Galen Kor al que pronto veremos por aquí.

En cualquier caso, en lo que a nosotros nos interesa, la que aquí aparece es su formación original, en la que además de Ronan el Acusador, una creación de Stan Lee y Jack Kirby que pasa por ser junto con la Inteligencia Suprema el primer personaje kree que apareció en el Universo Marvel (4F # 65), sus dos miembros más conocidos resultan ser la Dra. Minerva, personaje creado por Scott Edelman y Al Milgrom en el Captain Marvel # 50, y el Capitán Atlas (ya que me imagino que sabéis de dónde venía el nombre, lo de llamarle Capitán Timely supongo que sonaba muy poco kree), una creación de Mark Gruenwald en Quasar # 9.

El resto de miembros de la Fuerza Estelar resultan ser mucho menos conocidos que los tres anteriores. En todo caso, por si a alguien se le ha despertado la curiosidad con este tema, el androide Supremor es una creación de Steve Englehart y Al Milgrom que había aparecido por primera vez a mediados de los 70 en las páginas del Capitán Marvel (CM # 46). Por su parte, Korath el Perseguidor es un guerrero cibernético que casi puede decirse que hacía aquí su debut en el Universo Marvel, toda vez que en su primera aparición dentro de la serie que los Inhumanos habían tenido también en los años setenta (Inhumans # 11), Korath no era el mismo individuo que ahora llevaba la armadura (de hecho, es que no era ningún individuo, sino una cucaracha evolucionada). Seguramente el más desconocido de todos estos superseres kree es Ultimus, un kree de origen eterno que había aparecido por primera vez como el Demonio Druida en la serie de Thor (TMT # 209) durante la época en que Gerry Conway y John Buscema se hallaban al frente de la misma. Aquí, si se me permite tirar de ironía, supongo que la lógica de que el Demonio Druida resultase de repente ser un kree radicaba en que tenía la piel de color azul (es decir, que tirando de la misma lógica, me imagino que también podrían haber dicho que se trataba de un atlante o incluso de un pitufo). Y finalmente, el último en aparecer en escena es Shatterax, un cyborg potenciado por la tecnología kree que hacía su primera aparición en esta saga de la mano de Paul Ryan y Len Kaminski (IM # 278) y que era el que le había puesto las pilas al Hombre de Hierro en la sexta parte del crossover.

:birra:

9
Yo sitúo esta etapa de Harras, Epting y Palmer en mi Top 3 particular de los Vengadores sin mayor problema. Y además, mirando más hacia arriba que hacia abajo. En mi opinión, el problema que siempre ha tenido esta etapa es que ha acabado siendo bastante infravalorada en base a razones que no resultan demasiado fáciles de explicar. O tal vez sí, pero no me apetece mucho hacerlo, la verdad.

Por otra parte, es cierto que los números de relleno que hay a lo largo de esta etapa son de los que hacen daño a la vista, pero en todo caso, más o menos hasta el Avengers # 382, que es el último número que escribe Harras en solitario (aunque ya sin Steve Epting desde el # 375), creo que la serie está a un nivel estupendo. Lo que viene después, ya con Terry Kavanagh metiendo mano a los guiones y con la Marvelution de los cojones convirtiendo a los Vengadores en un erial, es un despropósito del tamaño de Australia.

Y me alegro de que la reseña os haya hecho pasar un rato entretenido. Un placer participar, como siempre :birra: :birra:

Por cierto, a la espera de algún comentario más como el de System si os parece intento tener el siguiente análisis para el fin de semana del 23 al 25

Sin problema :thumbup:

10
ETAPA 85º  Operación Tormenta Galáctica (I)

Captain America # 398, Avengers West Coast # 80, Quasar # 32, Wonder Man # 7
Avengers # 345, Iron Man # 278, The Mighty Thor # 445


Formación: Capitán América, Hombre de Hierro (para vosotros Iron Man), Ojo de Halcón (apareciendo como Goliath), Caballero Negro, Hércules, Sersi, Crystal, Bruja Escarlata, Thor (Eric Masterson), Wonder Man, Visión, Capitana Marvel (Mónica Rambeau), Rayo Viviente, Starfox, Quasar, Viuda Negra, Hulka, Dr. Pym, Avispa, USAgente, Spiderwoman (Julia Carpenter), Pájaro Burlón, Halcón y Gilgamesh.

Personaje invitado: Rick Jones.

Villanos: Imperio Kree (principalmente Inteligencia Suprema, Capitán Atlas, Dra. Minerva, Centinela Kree 372, Fuerza Estelar Kree). Imperio Shi´ar (principalmente Lilandra Neramani, Ave de Muerte, Guardia Imperial Shi´ar).


Bueno, pues lo primero que tengo que decir es que la Operación Tormenta Galáctica me merece una opinión, en general, bastante positiva, por mucho que no deje de ser un claro ejemplo de los (muchos) excesos que rodeaban a la Marvel de aquellos años, la Marvel de Ron Perelman. En todo caso, aun reconociendo esa sobrexplotación comercial que se hallaba detrás de todo lo que se hacía en aquel momento, me parece un crossover muy compacto que se lee muy bien y de una manera bastante fluida a pesar de la extensión que tiene (ni más ni menos que 19 partes más algún que otro epílogo) y de los muchos editores, escritores y artistas (en total, más de veinte personas) que de un modo u otro se vieron implicados en su elaboración.

Dada su popularidad entre las sagas de los Vengadores, no creo que a estas alturas haga falta decir que la Operación Tormenta Galáctica (también conocida como la Guerra Kree-Shi´ar), es una descendiente directa de la Guerra Kree-Skrull, la saga cósmica más icónica de los Vengadores. En este sentido, como me imagino que muchos ya sabéis, esta Operación Tormenta Galáctica fue una idea original de Mark Gruenwald que en un principio estaba pensada para aparecer dentro de la serie regular de Quasar, de la que el propio Gruenwald era el guionista. Sin embargo, en una Marvel que tras el reciente éxito de El Guantelete del Infinito se hallaba a la búsqueda de ideas que pudieran servir de base para otro evento similar, Gruenwald ofreció ese argumento para Quasar como idea para un posible crossover protagonizado por los Vengadores. Y efectivamente, al igual que había sucedido el año anterior con la idea de Jim Starlin que había dado pie al Guantelete del Infinito, esta otra idea de Mark Gruenwald para Quasar resultó ser la elegida para protagonizar el gran crossover editorial que se estaba buscando de cara a la primera mitad del año 1992 y que esta vez se iba a centrar en los Vengadores, o mejor dicho, en todas las series de los Vengadores.

Sobre esta idea inicial de Gruenwald, los tres escritores que se sentaron a escribir la línea argumental por la que discurriría el crossover (lo que se conoce como “Plotline”), fueron el propio Gruenwald, Bob Harras y Fabian Nicieza, dejando establecido ya desde este primer momento todo lo que tenía que ir sucediendo en cada parte del crossover. A continuación se celebró una multitudinaria reunión en las oficinas de Marvel, a la que además de Gruenwald, Harras y Nicieza, asistieron todos los editores, escritores y artistas de los diferentes tebeos de los Vengadores que iban a verse implicados en el crossover, aportando todos ellos diferentes ideas sobre lo que tenía que suceder en cada parte en función de los personajes y de los tebeos que cada uno tenía a su cargo. Y el resto, como se suele decir, es historia.

Otra cosa de la que creo que también se puede hablar es del título que se le puso al crossover. Como a estas alturas también me imagino que ya sabe todo el mundo, el título Operación Tormenta Galáctica fue tomado directamente de la Operación Tormenta del Desierto, nombre con el que había sido bautizada la operación militar que el año anterior habían llevado a cabo las fuerzas aliadas para liberar Kuwait de la invasión llevada a cabo por el ejército de Sadam Hussein. Ahora bien, a pesar de esta denominación, la propia Marvel se ha cansado de repetir que el crossover no guardaba ninguna relación con nada de lo que había ocurrido en aquella primera Guerra del Golfo y que no había que ver en él ningún tipo de paralelismo con lo sucedido en ella.

El caso es que si se me permite un poco de escepticismo, la verdad es que yo nunca he tenido tan clara esta afirmación de Marvel; de hecho, me suena un poco al conocido tópico legal exculpatorio de que “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. Y lo digo porque desde mi muy particular punto de vista, varios de los países que se vieron implicados en el conflicto sí que pueden llegar a reconocerse entre los diferentes participantes de la saga concebida por Gruenwald. Evidentemente, la identificación de los Vengadores con las fuerzas aliadas resulta la más clara y reconocible de todas, pero no creo que sea la única que puede hacerse. Así, el papel que les correspondía a los iraquíes (que en los primeros momentos del conflicto todavía se especulaba con la posibilidad de que tuvieran capacidad nuclear), podía resultar bastante cercano al que le tocaba desempeñar al Imperio Kree. Igualmente, la asimilación de papeles del Imperio Shi´ar no creo que haya que verla en el invadido Kuwait, sino más bien en el vecino estado de Israel, que era la gran potencia nuclear de la zona y hacia la que todas las noches volaban los misiles Scud de los iraquíes pretendiendo involucrarles en el conflicto. Y finalmente, incluso el papel que desempeñaban los Skrulls como enemigos ancestrales de los Kree, podría llegar a asimilarse también con el papel que le tocó interpretar a Irán en el conflicto, un país que en aquel entonces llevaba en guerra con Irak desde hacía más de una década, y que no sólo salió indemne de aquella primera Guerra del Golfo, sino que se libró del peligroso enemigo que suponían los iraquíes, emergiendo de aquella guerra como una de las grandes potencias de la zona. En todo caso, no hay más remedio que volver a reiterar que Marvel siempre ha negado la existencia de cualquier tipo de paralelismo entre esta saga y lo sucedido en la primera Guerra del Golfo, lo que supongo que deja cualquier posible parecido con la realidad en el terreno de la pura coincidencia.

Una vez situado el crossover en lo que fue su contexto editorial, vamos con los episodios que componen esta tanda. Desde mi punto de vista, los cuatro primeros episodios funcionan como una especie de introducción cuyo objeto es preparar la intervención de los Vengadores en el conflicto, siendo el Avengers # 345 el que cierra esta primera fase y sitúa la historia en un nuevo marco argumental que ya se va a desarrollar en el espacio, con los Vengadores interviniendo de manera directa en la guerra entre los kree y los shi´ar. De acuerdo con lo que sería esta estructura interna, el crossover comienza en el Capitán América # 398, que, a ver, no es que sea un horror, pero está dibujado por Rik Levins y con eso creo que ya está dicho todo. De todas formas, independientemente de ese pobre trabajo de Rik Levins, creo que Mark Gruenwald (que en este momento llevaba ya siete añazos al frente del personaje) se encontraba también en sus horas más bajas como guionista del Capitán América; de hecho, es que incluso los guiones que estaba haciendo en esta época para Quasar eran bastante mejores que los del Capitán América, como creo que pone de manifiesto el que esta historia surgiese precisamente del trabajo que estaba haciendo en Quasar, no en el Capi.

Por destacar algo más positivo, lo cierto es que este episodio inicial de la saga se dejaba leer y tenía además bastante importancia en el contexto general de la historia, no sólo por ser el tebeo donde los acontecimientos se ponían en marcha, sino también por el carácter profético del sueño de Rick Jones con el que comenzaba todo, un Rick Jones cuya aparición, no creo que haga falta decirlo, suponía un claro homenaje a su anterior participación en la Guerra Kree-Skrull. Por cierto, en torno a esta participación de Rick Jones en el crossover, comentar a modo de anécdota que Peter David no puso ningún obstáculo a que Rick apareciese en él, pero sí pidió de forma expresa que no le involucrasen a Hulk, una petición que tuvo un simpático reflejo en forma de broma en la pág. 4 del CA # 398, cuando Rick llamaba a la puerta de Banner y le preguntaba si estaba ahí, respondiéndole éste, sin que se le llegase a ver, que no estaba y que le dejase en paz; de hecho, ese mismo mes, Hulk tenía una conversación con Kaos en Hulk # 392, en la que era el propio Peter David quien dejaba bastante claro que no le atraía demasiado participar en el crossover. Por lo demás, a efectos de continuidad, señalar también que esta aparición de Rick Jones tiene lugar entre Hulk # 392 y 393.




A continuación, la segunda parte del crossover es la que aparece en el Avengers West Coast # 80, la primera historia que involucraba a los wackos en la saga y que estaba a cargo del equipo habitual que formaban Roy y Dann Thomas junto a David Ross. Esta parte me gusta más que la anterior. En este caso, es el secuestro de Rick Jones por parte de los Shi´ar el que hace que Roy Thomas nos lleve de regreso a uno de los lugares más emblemáticos de su trayectoria al frente del Capitán Marvel: la antigua base kree en la que había tenido lugar el último enfrentamiento entre Mar-Vell y Yon-Rogg, así como el nacimiento de Carol Danvers como Ms. Marvel (Captain Marvel # 18). Todo ello para traer de vuelta a uno de los artefactos más letales que habían desarrollado los kree: el Psico-Magnitron, otra creación también del propio Roy Thomas.

De la mano (no lo olvidemos) de quien había sido uno de los creadores de la Guerra Kree-Skrull, esta segunda parte del crossover traía también consigo a varios miembros de ese curioso reflejo de la Legión de Superhéroes que era la Guardia Imperial Shi´ar, así como a una de las creaciones (para mí) más fantásticas que Jack Kirby había llevado a cabo para los 4F: los Centinelas kree. En otro nuevo homenaje del propio Thomas a su trabajo en aquella saga, esta vez el que aparece es el Centinela Intergaláctico 372, listo para activarse ante cualquier intrusión en la que no se hallase presente ningún oficial kree, algo que siempre había sucedido en las anteriores ocasiones en que la antigua base había aparecido en el Universo Marvel.

A modo de curiosidad, apuntar también que Thomas nos recordaba en este número que las dos partes de Warstar, el androide de la Guardia Imperial Shi´ar, se llamaban B´Nee y C´Cil (Claremont & Byrne dixit), que en inglés suenan algo así como Beany y Cecil, nombres que resultan ser los de los protagonistas de una famosa serie infantil de dibujos animados de los años sesenta conocida como Benito y Cecilio, la serpiente marina, siendo de ahí de donde viene el comentario chistoso que hace Stark al enterarse de sus nombres y preguntarles a ambos si habían salido de alguna luna llamada “Leakin Lena”, ya que ése era el nombre que tenía el barco del Capitán Horacio (un cascarón lleno de vías de agua) en esa serie de animación. Obviamente, al ser una referencia tan generacional, los pobres (por lo que les pagan, me refiero) traductores españoles no sé si han sabido muy bien por dónde iban los tiros (y más si en el original se lían y lo llaman “Leakin Luna” en vez de “Leakin Lena”), más que nada porque las traducciones que se le han dado en nuestro país al nombre del barco del Capitán Horacio han llegado a ser verdaderamente curiosas. Forum por ejemplo tiró de valentía y lo tradujo como “Luna Goteante”, optando por hacer la clásica patada a seguir con el error que procedía de la versión original, mientras que en Panini lo que han hecho ha sido tirar de ingenio y cambiar el nombre del barco por la expresión “el Show de Beany y Cecil” para tratar de dar sentido al chiste de Stark sobre de dónde habían salido. En fin, la vida del traductor es dura y poco agradecida.



La tercera parte del crossover es la que aparece en Quasar # 32, que por cierto tuvo que tener una edición especial en Estados Unidos a fin de hacerla accesible para todo el mundo, toda vez que la serie regular de Quasar era una de las que únicamente se vendían a través del circuito de librerías especializadas. En cualquier caso, aquí nos volvemos a encontrar de nuevo con Mark Gruenwald al guion, pero esta vez acompañado de un dibujante de verdad, Greg Capullo, aquí en los primeros años de su carrera. Personalmente, me parece una verdadera lástima que Capullo sólo dibujase este primer número del crossover. Pareciéndome en todo caso un dibujante muy bueno, este estilo tan limpio que tenía al principio a mí era el que más me gustaba, más que aquél otro al que luego le vimos evolucionar en X-Force, y desde luego, mucho más que aquél otro con el que más tarde se consagró en Spawn. En cualquier caso, no deja de ser una simple cuestión de gustos.

Con Quasar incorporándose de lleno al crossover, esta tercera parte de la historia se desarrolla en otro de esos escenarios míticos y muy reconocibles del Universo Marvel: la Tumba del Capitán Mar-Vell, situada en un asteroide sin nombre de la órbita de Titán, y aparecida por primera vez (como es lógico) en la Novela Gráfica La Muerte del Capitán Marvel. Es en esta tercera parte del crossover donde se incorpora a la saga Starfox, uno de los antiguos vengadores de Stern, así como dos de los agentes kree que nos son más reconocibles gracias a sus anteriores apariciones en el Universo Marvel: el Capitán Atlas (Att-Lass, creado por el propio Mark Gruenwald dentro de la serie regular de Quasar) y la Dra. Minerva (Minn-Erva, creada por Scott Edelman y Al Milgrom a finales de los 70 dentro de la serie original del Capitán Mar-Vell). Al igual que varios miembros de la Guardia Imperial Shi´ar, todos ellos aparecen en Titán en busca de las Nega-Bandas que la Inteligencia Suprema le había entregado años atrás al Capitán Mar-Vell y que habían sido enterradas con él.

La despedida de Rick Jones de la saga constituye el principal objeto del Wonder Man # 7, a cargo de Gerard Jones y Jeff Johnson. Argumentalmente, yo diría que ésta es la parte más floja del crossover, más que nada porque creo que el tono de comedia no iba mucho con la saga, aunque por otra parte también tengo que reconocer que los diálogos y la interacción entre Rick y Simon resulta bastante divertida. Es cierto también que Jeff Johnson no era un mal dibujante, y que la pelea a intervalos entre Atlas y Simon era bastante original y entretenida, pero la cosa es que no puedo evitar que todo me parezca un poco de relleno para introducir este número de Wonder Man en el crossover antes de que le tocase el turno al tebeo de los Vengadores, que es donde tiene lugar lo verdaderamente importante.

Éste es el bueno. El Avengers # 345, quinta parte de la saga y primer número de los Vengadores en incorporarse al crossover, me parece, con diferencia, el mejor de todos los episodios que forman parte de esta primera ronda. Muy bien ambientado en su parte inicial, con las erupciones solares incrementándose cada vez más y con la estación espacial Starcore que acababa de ser borrada del mapa, esta parte del crossover puede decirse que comienza a toda pastilla, es decir, con cuatro de los Vengadores de mayor nivel de poder enfrentándose a los shi´ar en el espacio y con una Sersi desatada que ya empieza a ir como una moto (la reacción del Capitán América al enterarse de lo que ha hecho me parece que queda bastante divertida). Por otra parte, también creo que es en este número donde comienza de verdad la participación de los Vengadores en el conflicto, centrándose la acción a partir de este momento en los equipos que van a ir a los imperios Kree y Shi´ar.

Una cosa que creo que merece la pena ser destacada para darse cuenta de cómo se implicaron todos los participantes en el crossover, es que esta elección de los vengadores que iban a ir al espacio fue una de las cuestiones que más debate generó entre todos los que asistieron a esa famosa reunión de Nueva York en la que se discutió el Plotline que habían escrito Gruenwald, Harras y Nicieza. Según cuenta uno de los asistentes, en este caso Ralph Macchio, la gente se lo llegó a tomar tan en serio que incluso se llegaron a producir apasionados debates sobre quién iba y quién no. Por ejemplo, a modo de anécdota, el cambio de Ojo de Halcón a Goliath y su entrada en el grupo que iba a la galaxia kree en sustitución del USAgente, fue una idea de Roy Thomas, alegando el papel que el arquero había desempeñado durante la Guerra Kree-Skrull, un cambio que no contentó especialmente a Gruenwald, que estaba más por la labor de que fuera el USAgente.

Y ya que estamos con Ojo de Halcón, comentar también que la distribución de los equipos que hacía el Capitán América en este AV # 345, viéndose a los vengadores que iba nombrando mediante diferentes viñetas a base de primeros planos de cada uno de ellos, suponía un guiño bastante reconocible a la propia historia gráfica de los Vengadores, y en concreto, al modo en que lo había hecho John Byrne en aquella otra reunión del grupo en la que Henry Peter Gyrich había limitado el equipo a siete miembros, excluyendo también a Ojo de Halcón (AV # 181); de hecho, el guiño se extendía a la propia reacción del arquero, que era idéntica a la que había tenido lugar en aquel entonces. Evidentemente, no hace falta decir que este pequeño homenaje estaba sobre todo dedicado a los aficionados de los Vengadores con unos cuantos tebeos del grupo a sus espaldas, al ser quienes pillaban la referencia nada más verla, pero, en todo caso, como seguro que ahora mismo mucha gente que no ha seguido habitualmente los Vengadores no sabe muy bien de qué estamos hablando, por aquello de que vale más que mil palabras, mejor verlo en imagen.





Con todo, la anécdota más curiosa de aquella reunión (y que seguramente deba ponerse en el haber de Harras) fue que todos los allí presentes se olvidaron de la Viuda Negra, que ni fue incluida entre los Vengadores que iban al espacio ni entre los que se quedaban en la Tierra; de hecho, desaparecía sin más durante el transcurso de la reunión que tenía lugar en el AV # 345, no volviendo a reaparecer hasta el epílogo final del Capi # 401. Mi impresión es que la intención inicial era asignarla al equipo que se quedaba en la Tierra, pero por algún tipo de error, su nombre se debió traspapelar en algún momento del proceso creativo y acabó siendo olvidada. En consecuencia, toda vez que el equipo de la Tierra se trasladaba al Proyecto Pegaso, la única explicación posible a la hora de mantener la coherencia interna de la saga, es que la Viuda permaneció de guardia en la mansión de los Vengadores durante todo el crossover, quedando por tanto su participación fuera de escena. O dicho de otro modo, que se quedó en la mansión sacando brillo a las cucharas, un papelón a la altura del que desempeñaba Jarvis.

En cuanto al grupo de Vengadores que iba a la galaxia kree (Capitán América, Hombre de Hierro –quien utilizaba una nueva armadura espacial especialmente diseñada por Paul Ryan para la ocasión–, Hércules, Crystal, Sersi, Caballero Negro y Ojo de Halcón/Goliath), el Iron Man # 278 se centraba en mostrar los graves problemas de salud por los que estaba pasando Tony Stark y que éste estaba manteniendo en el más absoluto de los secretos. Esto me parece importante destacarlo porque son precisamente estos problemas los que le llevan a entregarse a los kree como medio más directo de introducirse en Hala, situación que le obliga a ofrecer la rendición de todo el grupo sin haberlo consultado antes con el Capitán América, una decisión tomada unilateralmente por Stark que va a suponer el comienzo de una serie de fricciones entre ambos que tendrán su punto más álgido al final de la saga.


– ¿Y tú qué piensas que va a ocurrir ahora, Tony?
– Pues yo diría que van a cachear a Sersi.

A efectos creativos, creo que es necesario hacer referencia a que ésta era la primera historia que Len Kaminski llevaba a cabo como guionista del Hombre de Hierro, comenzando así una etapa (para mí) muy interesante del vengador dorado que desgraciadamente ha acabado siendo bastante infravalorada por el público en general. En todo caso, a nivel argumental, Kaminski mantenía los graves problemas de salud que David Micheline y Bob Layton habían introducido en la serie y que luego se había ocupado de continuar John Byrne, pero iba a ir un paso más allá al agravar todavía más el deterioro sufrido por el sistema nervioso de Stark, haciendo insostenible la situación a la que éste se tenía que enfrentar en medio de una situación que ya de por sí tenía bastante de límite, como era en este caso un conflicto intergaláctico.

Y otra cosa que también me parece que hay que destacar es que son Kaminski y Ryan quienes introducen por primera vez en este número todo el aspecto informático que conllevaba la armadura del Hombre de Hierro y al que hasta entonces no se le había dado excesiva importancia. En concreto, fueron ellos quienes proporcionaron la idea de monitorizar a través de viñetas la información que la armadura le iba suministrando en todo momento a Stark, en este caso a través de las diferentes pantallas que éste iba viendo mientras pilotaba la armadura espacial que debutaba en este número, detalle que ha seguido acompañando en muchas ocasiones al personaje desde entonces, incluido el cine.

Finalmente, esta primera tanda de episodios del crossover concluye en The Mighty Thor # 445, un número que desgraciadamente no aparece dibujado por Ron Frenz, en ese momento el dibujante oficial de Thor, sino por Pat Olliffe, en mi opinión el peor de todos los dibujantes que intervinieron en este crossover en dura competencia con Rik Levins. La razón de esta sustitución no fue otra más que Ron Frenz acababa de terminar la saga quincenal que había aparecido ese otoño en The Mighty Thor, siendo él quien se había hecho cargo de los seis episodios que habían aparecido en ella. En consecuencia, no hubo más remedio que buscarle un sustituto mientras volvía a ajustarse de nuevo a sus fechas habituales de entrega, teniendo lugar esa sustitución durante estos dos números que formaban parte de la Tormenta Galáctica. En todo caso, la estupenda portada de este TMT # 445 sí que era obra de Ron Frenz, una portada que no creo que haga falta decir a todos aquellos buenos aficionados de los Vengadores que en su día disfrutaron del crossover Vengadores/Defensores, que suponía un más que evidente homenaje a la famosa portada que había realizado en su día su amigo Sal Buscema y que mostraba el momento más álgido de la batalla entre Thor y Hulk que había tenido lugar en las páginas del Defenders # 10.



Argumentalmente, esta parte del crossover se centraba en el equipo de vengadores que viajaba al Imperio Shi´ar (Capitana Marvel, Bruja Escarlata, Visión, Thor, Wonder Man, Rayo Viviente y Starfox), teniendo su momento más relevante en ese enfrentamiento que se veía en portada entre el nuevo Thor y Gladiador (es decir, la versión shi´ar de Superboy según Dave Cockrum). Por otra parte, la presencia de los skrulls en la nave kree que estaba atacando el pequeño planeta fronterizo de los shi´ar al que llegaban los Vengadores, empezaba a poner de manifiesto que los skrulls no estaban siendo meros espectadores en el conflicto. Muy al contrario, en esta parte del crossover que discurría en la galaxia shi´ar es donde se iba a empezar a ver que su papel en la saga no era tan irrelevante como en un principio parecía.

Y bueno, hasta aquí este primer corte. Como acabamos de ver, este primer mes del crossover concluye con el grupo de Vengadores que se dirige a Hala prisioneros de los kree y con el equipo que va de camino al Mundo Trono Shi´ar rodeado por una flota de naves de guerra de los shi´ar, es decir, un cliffhanger de manual que deja las espadas en todo lo alto en espera de los episodios que aparecieron originalmente durante el segundo mes del crossover, así que nada, a seguir leyendo.

:birra:

11
Bueno, pues yo creo que he sido el último en llegar, pero me siento supercómodo participando con vosotros en este hilo y me sumo a vuestros buenos deseos para este año. Poder enrollarme con las cosas que me gustan y compartirlas, me parece una manera muy sana y muy divertida de disfrutar de una afición. Además, me gusta leer lo que piensan los demás sobre las mismas cosas que leo yo, así que muchas gracias por la parte que os toca.

Si os parece para no quitarle la voz a Artemis teniendo en cuenta que estamos todavía en días de fiesta vamos a darle unos pocos días más para que suba la reseña de estos números y podamos comentarla. En caso de que no, no me importa comentar aunque sea brevemente (lo que me quede de memoria de los números que los leí hace ya un tiempo) estos números.

Pues vamos a esperar entonces a ver qué pasa. De todas formas, dadas las fechas a las que ya se nos ha ido todo esto, la verdad es que a mí me viene ahora todo fatal para encargarme de la tercera reseña, que sería la que me tocaría hacer a mí. Así que si al final tenemos que hacer alguna sustitución, casi que preferiría que me dejaseis empezar a mí y que luego alguien me sustituyese a mí con la tercera.

Pero vamos, que cómo lo veáis. Y en todo caso primero vamos a ver qué pasa antes de decidir nada.

:birra:

12
Pues la verdad es que pensaba que esta vez me había quedado pelín largo, pero veo que sois gente bregada que aguanta el tirón hasta el final :brindis:

Nos leemos en la siguiente tanda :birra: :birra:



13
Bueno, pues yo también tengo que hacer una valoración positiva de estos AV # 343 y 344 con los que de manera más o menos oficial se considera que empieza la etapa de Bob Harras en la serie, aunque como hemos visto comenzase a escribirla en el AV # 334. La razón de esta discrepancia (que a mí no me parece especialmente importante) radica en que estos dos números, los AV # 343 y 344, vemos que están claramente concebidos por Harras como una historia de presentación, algo que desde luego no ocurre en La Obsesión por Coleccionar, cuyo planteamiento era el de hacer una historia autoconclusiva, no el de dar comienzo a ninguna nueva etapa de los Vengadores. En cualquier caso, a pesar de ser una historia introductoria, desde mi punto de vista creo que son dos números que están realmente bien.

Lo primero que creo que hay que señalar es que Harras nos presenta en ellos a la base de lo que van a ser sus Vengadores, aprovechando para ello a los dos nuevos miembros que acaba de introducir en el grupo, por un lado el nuevo Thor (Eric Masterson), un dios del trueno inexperto y muy superado por todo lo que le está ocurriendo que aparece aquí desde las páginas de The Mighty Thor # 444, y por otro lado la inhumana Crystal, a la que Harras incorpora al grupo tras su aparición en La Obsesión por Coleccionar. Por otra parte, además de presentarnos a sus Vengadores, Harras utiliza también estos dos números para dar las primeras pinceladas de la que va a ser su gran saga dentro de la serie: la Saga de los Recolectores, como me imagino que a estas alturas ya sabéis, una historia de largo recorrido que Harras va a extender a lo largo de los siguientes dos años y medio de la serie.

En el apartado artístico creo que hay que destacar también dos cosas que me parecen importantes: a partir de ahora, va a ser el propio Tom Palmer quien además del trabajo a tinta se encargue también de llevar a cabo todo el trabajo a color, circunstancia que va a incidir notablemente en el aspecto visual del tebeo, como creo que vais a comprobar si es que no lo habéis hecho ya con estos dos números. Y la otra cosa que me parece oportuno destacar es lo bien que se complementan Steve Epting y Tom Palmer en estos dos números, que me parece además que están a muy buen nivel.

Más cosas. A la hora de comentar el contenido de estos dos episodios, además de esta Primera Noche de Crystal y Eric Masterson como miembros del grupo, lo primero que se observa es que Harras se ha acabado quedando con una buena parte de los personajes que había heredado de Hama, algo que encuentra su explicación en el hecho de que, como editor, Harras no era nada partidario de hacer cambios drásticos en los elencos de personajes, algo que también trasladaba ahora a su faceta de guionista. Ahora bien, el que no fuera partidario de cambios drásticos, no quiere decir que no tuviese claro lo que quería hacer con sus vengadores. Así, ya desde un primer momento, una de las cosas que dejaba bastante claras era su intención de que el grupo tuviese una mayor estabilidad que la que había estado teniendo en los últimos años, poniendo esta idea en boca del Capitán América durante la conversación que éste mantenía con la Viuda con el fin de trasladarla a los lectores, idea en la que por cierto también se volvía a incidir dentro de la propia página de correo del AV # 343 al responder a un lector que se interesaba por el tema.

Este planteamiento de Harras de algún modo suponía volver al esquema clásico que habían utilizado gente como Thomas, Englehart o Stern durante sus respectivas etapas al frente de la serie, presentando una alineación más estable y alejada del concepto de asamblea superheroica que había instaurado Byrne al hacerse cargo de los Vengadores y del rollo de titulares y reservas que se había montado Hama. Así, tal y como nos ha reseñado Sergio X, los AV # 343 y 344 nos muestran unos Vengadores que en este momento cuentan con el Capitán América y la Viuda Negra al mando de un equipo formado por la Visión, el Caballero Negro, Hércules, Sersi (que no aparece hasta el AV # 344), Crystal y el nuevo Thor, una formación en la que lo primero que se observa es que seis de sus miembros carecían en ese momento de serie regular, quedando así bajo el único control de Harras.

En este contexto de personajes, el AV # 343 reintroduce a Hércules y al Caballero Negro como vengadores en activo, dos miembros por cierto muy identificables con la época de Roger Stern. Igualmente, comenzando el trabajo de reconstrucción y caracterización que va a llevar a cabo con varios personajes durante su estancia en la serie, Harras nos presenta también en este número a una Visión de personalidad completamente robótica que sin embargo sufre ilusiones ópticas muy humanas en las que cree ver a sus desaparecidos hijos en brazos de Crystal. Y del mismo modo, aunque nunca lleguemos a saber qué es lo que ve Sersi en el espejo de la mansión, Harras nos va a mostrar en el AV # 344 los primeros indicios del Mahd W´yry que ya ha empezado a afectar a la eterna.

De los dos nuevos miembros, el personaje que más desarrollo recibe aquí por parte de Harras es Crystal (evidentemente, el nuevo Thor ya disponía de su serie propia y quedaba en ese aspecto sujeto al control de DeFalco), cuya incorporación al grupo me pareció en su día una idea excelente de la que no se debió prescindir tan pronto. Como el propio Harras explicaba en varias entrevistas de la época, su inclusión en los Vengadores respondía a una apuesta personal que tenía sobre todo en cuenta las diferentes conexiones que la princesa inhumana mantenía con varias familias y grupos del Universo Marvel, desde los Inhumanos y los 4F a los mutantes, puesto que cómo recordaréis, Crystal no sólo era todavía la esposa de Mercurio, sino que además era la madre de la nieta de Magneto. De acuerdo con estas ideas de Harras sobre el personaje, los intentos de reconciliación de Crystal con su marido tienen también su propio espacio en esta historia de presentación, ocupándose Harras de dejarnos meridianamente claro que ni siquiera la propia Crystal era capaz de saber si estaba intentando salvar su matrimonio por amor a Pietro, o por un sentimiento de culpa derivado de lo sucedido con Norm Webster (el famoso vendedor de casas que le había colocado a Pietro una cornamenta que rivalizaba en altura con la de Timberius) en la maxiserie de la Visión y la Bruja Escarlata. Pues bien, como a estas alturas me imagino que ya sabéis, esta confusión de Crystal a la hora de interpretar sus sentimientos iba a acabar trayendo más que curvas a la serie.

Otra cosa que me parece necesario apuntar es el protagonismo que alcanza el Caballero Negro en estos dos primeros números de la etapa de Harras; de hecho, su enfrentamiento con el Espadachín recibe los honores de la portada del AV # 344, algo que no sucedía en la serie desde principios de los ochenta, siendo necesario hacer especial hincapié en ese duelo de espadas que tiene lugar en las páginas interiores entre el Caballero Negro y el Espadachín, en el que yo destacaría lo bien dibujado y lo bien narrado que está todo ese enfrentamiento por parte de Steve Epting, de quien por cierto, en lo que pueda valer la opinión de Mark Gruenwald, éste llegó a decir que Epting era uno de los mejores coreógrafos de escenas de acción que había visto en los Vengadores, situándole a la altura de Buscema y de Byrne.

Destacar también que Dane Whitman utiliza por primera vez en esta historia su nueva espada láser, dejando de lado la Espada de Ébano que hasta ahora había acompañado siempre al personaje. Tal y como se llega a aludir en números posteriores (si no recuerdo mal, en el Anual # 22, el del Espectro de Sangre), el principal motivo de este cambio de armas era evitar la maldición que acompañaba a la espada y de la que a duras penas había logrado escapar la última vez que había caído en ella, tal y como se había visto en la Serie Limitada del Caballero Negro (no la busquéis por ninguna parte porque está inédita en nuestro país) que Roy Thomas y Tony DeZúñiga habían llevado a cabo para sacar al personaje de la delicada situación en que lo había dejado Walt Simonson tras su espantada de la serie.

El último apartado de este inicio de la etapa de Harras en los Vengadores que me parece necesario destacar es el relativo a los villanos. En este sentido, me parece bastante evidente que las últimas páginas del AV # 343 y la totalidad del AV # 344 funcionan claramente como una introducción a lo que va a ser la Saga de los Recolectores, presentándonos aquí a los tres primeros miembros del grupo en aparecer por la serie: el Espadachín, Magdalena y Proctor.

Aparte de generarnos muchas preguntas que de momento no tienen respuesta, la aparición del Espadachín nos conecta directamente con la etapa de Steve Englehart al frente de los Vengadores. Su muerte en el Giant-Size Avengers # 2 (a la que se hacen varias referencias implícitas en el AV # 344) había significado en su día la primera muerte de un vengador en activo, teniendo un gran impacto en todos aquellos que seguíamos los Vengadores a principios de los setenta (no es por recalcar lo obvio, pero la muerte de un personaje del elenco principal era muy poco habitual en aquel entonces), que seguramente éramos los que más apreciábamos la sorpresa que ahora suponía su reaparición.

Junto al Espadachín, el segundo miembro de los Recolectores que aparece en esta historia es su acompañante, Magdalena, un curioso personaje femenino que de alguna manera supone también una nueva mirada retrospectiva al trabajo que hizo Englehart en la serie, toda vez que Magdalena se presenta en esta historia como amante y pareja del Espadachín, es decir, exactamente el mismo papel que interpretaba Mantis en su primera aparición en la serie durante la etapa de Englehart. Ahora bien, independientemente del más que evidente parecido de Magdalena con el personaje de Big Barda y de las muchas similitudes que existen entre los poderes de ambas, esta aparición de Magdalena al lado del Espadachín actuando como su pareja y amante, no fue sin embargo el único guiño de Harras a todo lo que Steve Englehart nos había contado en su día sobre la figura de Mantis.

Departamento de Elucubraciones más o menos Ingeniosas: A diferencia de lo que suele ser habitual en los nombres de los personajes que aparecen en los tebeos de superhéroes, los nombres de Proctor y Magdalena llaman bastante la atención por cuanto resultan ser bastante inusuales dentro de los parámetros en que se mueven habitualmente los superhéroes; de hecho, uno de ellos es un nombre propio y el otro no deja de ser un apellido, no pareciendo tener más significado que ése (vamos, algo así como si se llamasen Teresa y Ramírez). Sin embargo, como es lógico tratándose de superhéroes, si analizamos los nombres de estos dos personajes, lo cierto es que sí que poseen un significado. Y además, no tan rebuscado como parece, aunque sí hay que fijarse un poco en ello.

En el caso de Magdalena, lo primero que hay que tener en cuenta es que se trata de un nombre de raíces hebreas que resulta muy poco común en el mundo anglosajón, ciñéndose básicamente su aparición a los textos bíblicos. En concreto, en la tradición judeocristiana, el nombre de Magdalena aparece comúnmente asociado a la mujer que aparecía en el Nuevo Testamento como una conocida discípula de Jesús de Nazaret, pero a la que como consecuencia de una mala interpretación del Evangelio de Lucas, la Iglesia Católica vino a tachar durante siglos como una antigua prostituta arrepentida.

Esta circunstancia sobre la antigua profesión que había desempeñado Magdalena y su posterior arrepentimiento no parece ser muy cierta según las actuales corrientes teológicas, pero lo cierto es que esta idea que se encontraba muy arraigada en el pensamiento cultural occidental en el momento en que apareció esta historia, debido entre otras razones a la visión que el cine de Hollywood había popularizado de Magdalena en películas como La historia más grande jamás contada, Jesucristo Superstar, o La Última Tentación de Cristo. Pues bien, en lo que a nosotros nos interesa a efectos de los Vengadores, creo que a nadie se le escapa cuál era la profesión que Englehart, entre líneas, había contado que Mantis había desempeñado en los bares de Saigón antes de conocer al Espadachín y decidir cambiar de vida. O lo que es lo mismo, si el Espadachín había regresado en su día a los Vengadores con una amante que resultaba ser una antigua prostituta arrepentida (en este caso Mantis), ahora regresaba de nuevo a la serie acompañado por otra mujer cuyo nombre poseía unas connotaciones muy similares a las que en su día habían acompañado a Mantis en su primera aparición en la serie, compartiendo así más similitudes con ella, que supongo que es lo que buscaba resaltar Harras al darle este nombre a la nueva compañera del Espadachín.

Y al igual que sucede con Magdalena, el nombre de Proctor con el que Harras nos presenta al líder de los Recolectores resulta tener también unas connotaciones bastante especiales. El problema, sin embargo, es que no me parece que éste sea el momento adecuado para hablar de todas las circunstancias que rodean el nombre de Proctor, más que nada para no incurrir en spoilers sobre lo que va a ser el final de la Saga de los Recolectores y la visión que Proctor tiene de sí mismo y de su propia historia en el AV # 373.

No obstante, sin entrar en más detalles, lo que sí puede apuntarse es que John Proctor fue un personaje histórico real que se vio envuelto en el famoso proceso de las Brujas de Salem, muriendo en la horca acusado de brujería. Ahora bien, teniendo en cuenta este antecedente histórico como fuente original del personaje, lo cierto es que Harras no tomó el nombre de Proctor de ese personaje histórico, o al menos no lo hizo de manera directa, sino que lo que hizo fue inspirarse en el protagonista de El Crisol, la famosa obra de teatro basada en esos mismos hechos que tuvieron lugar en Salem y que fue escrita en plena caza de brujas del Macartismo por el escritor y dramaturgo Arthur Miller, habiendo sido llevada en varias ocasiones al cine. Conocida en nuestro país con el título de Las Brujas de Salem, el principal protagonista de El Crisol resulta ser también John Proctor, un hombre justo que se ve arrastrado a la horca por haber sido el amante de la principal instigadora de aquella locura, la malvada Abigail Williams, relación que sin embargo nunca llegó a existir en la vida real, puesto que el verdadero John Proctor jamás se enamoró de ninguna otra mujer que no fuera su esposa y desde luego no tuvo ningún tipo de relación con Abigail Williams, que es lo que sucede en la obra de teatro y que es la que inspira realmente a Harras a la hora de concebir a su personaje. En todo caso, más adelante, cuando lleguemos al final de la Saga de los Recolectores, habrá momentos más adecuados para volver a retomar otra vez este tema de los paralelismos y proximidades entre el personaje teatral de John Proctor y el villano creado por Harras, pero por ahora, mejor dejarlo aquí.

Por otra parte, para alguien que no sigue Thor, ver al segundón sustituto, del que ni siquiera se llega a decir el nombre, tan de sopetón, desconcierta muchísimo.

En esta época todas las series de los Vengadores estaban bastante relacionadas entre sí. En el caso de Eric Masterson, toda la trama relativa a su relación con los Vengadores se había estado desarrollando dentro de la serie de Thor, siendo en este AV # 343 la primera oportunidad que tuvo Bob Harras de referirse a ella dentro de la serie de los Vengadores.


A efectos de continuidad, para los que estén interesados en saber cómo ha aparecido el nuevo Thor en la mansión de los Vengadores, puede ser interesante la lectura de The Mighty Thor # 444, en el que tras la destrucción del piso en el que vive, Eric Masterson es invitado por el Capitán América a residir en la mansión de los Vengadores, apareciendo ya a continuación en este AV # 343 como vengador oficial.

:birra:

14
Pues venga. Yo me encargo entonces de la tercera  :birra:

15
Yo creo que trocearlo en tres partes estaría bien.
Sergiox presidía esta sesión. Artemis no sé si quería darle caña también a reseñar, que apunta maneras  :lol:

La primera tanda sería hasta Avengers#345 ¿no?

Por aclarar las cosas, que veo un poco de confusión. El orden de lectura de lo que nos tocaría leer en los próximos meses es el siguiente:

- Avengers # 343 y 344

- Operación Tormenta Galáctica.

Si queréis leer los veinte números en una sola tanda, pues no hay mucho más que decir. Y si al final decidís dividir la lectura en tres partes, podemos seguir la misma estructura con que en su día fue publicado el crossover a lo largo de los tres meses en que acabó apareciendo. Es decir:

· Ronda 1.
   Captain America # 398
   Avengers West Coast # 80
   Quasar # 32
   Wonder Man # 7
   Avengers # 345
   Iron Man # 278
   The Mighty Thor # 445
· Ronda 2.
   Captain America # 399
   Avengers West Coast # 81
   Quasar # 33
   Wonder Man # 8
   Avengers # 346
   Iron Man # 279
   The Mighty Thor # 446
· Ronda 3.
   Captain America # 400
   Avengers West Coast # 82
   Quasar # 34
   Wonder Man # 9
   Avengers # 347
   Captain America # 401

- Avengers West Coast # 83

A ver, con este AWC # 83 puede que tengamos algún problema a la hora de ver dónde lo leemos. Cronológicamente su ubicación correcta es entre el AV # 347 y el CA # 401, pero no tiene absolutamente nada que ver con la Tormenta Galáctica y puede romper bastante el ritmo que tiene el final de la saga en el Capi # 401. Yo le veo más sentido leerlo junto con los números que nos toquen en la siguiente reseña de los wackos (AWC # 84-86), o incluso con esta tanda de anuales que viene ahora justo a continuación. Pero vamos, cómo lo veáis.

- Anuales Vengadores 92: Ciudadano Kang.

- Avengers West Coast # 84-86

- Avengers # 348-351

- Anuales Vengadores Costa Oeste 92: Asalto a la Ciudad de la Armadura.

- Avengers # 352-354

- Avengers West Coast # 87-88

Cuando lleguemos a este punto, volvemos a darle otra vuelta al tema y vamos viendo lo que sigue.

:birra:

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