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Héroes Marvel / Re:... Vengador siempre (hilo para comentar cronológicamente los vengadores)
« en: 30 Junio, 2026, 00:16:09 am »
Pues mira que me gusta enrollarme, pero la verdad es que esta vez creo que incluso voy a tener que hacer un esfuerzo. Sinceramente, es que no hay nada que me llame la atención de esta saga, salvo quizás el apartado artístico del último anual. Básicamente, se trata de una saga formada por tres anuales bastante montoneros que afortunadamente fueron de los últimos que aparecieron siguiendo este sistema de crossovers que Marvel empleó en todos sus anuales entre 1988 y 1992, un sistema bastante descarado que te obligaba a comprar varios de esos anuales (o todos, como sucedía con La Guerra de la Evolución y Atlantis Ataca) para poder leer la historia completa. En el caso concreto de estos anuales del año 1992, el criterio que se utilizó para agrupar las diferentes sagas, tuvo más que ver con que el editor de los anuales implicados fuese la misma persona que con cualquier otra cuestión argumental de fondo, lo que evidencia que el sistema andaba ya de capa caída y que no se podía seguir saturando mucho más a la gente con este tipo de crossovers, que dadas las circunstancias, yo diría que es lo que acabó sucediendo.
En este contexto tan descaradamente comercial, el editor que tuvo el dudoso mérito de organizar esta saga del Asalto a la Ciudad de la Armadura en la que se acabó integrando el Anual de los wackos fue Nel Yomtov, sin que se pueda destacar (al menos que yo sepa) a ninguno de los guionistas que intervinieron en ella como ideólogo o máximo responsable de la misma, toda vez que se trataba de una historia escrita en colaboración por los tres escritores que en ese momento se hallaban al frente de cada serie, limitándose cada uno de ellos a manejar el capítulo que le correspondía a modo de round robin, es decir, continuándolo allí donde lo había dejado el otro. El nexo de unión entre los tres anuales era la existencia de una ciudad (fábrica) que construía armaduras para IMA utilizando la tecnología que Obadiah Stane le había robado en su día a Tony Stark (IM # 162-200).
Toda vez que hay que empezar por alguna parte, lo primero que creo que hay que tener en cuenta sobre esta saga es que, como bien apunta System, no se puede decir que estemos ante una historia de los Vengadores Costa Oeste, sino que en realidad su auténtico protagonista es Tony Stark, el Hombre de Hierro (para vosotros, Iron Man), que es quien lleva todo el peso argumental de la trama desde que ésta comienza en el Annual # 1 de Darkhawk, del que prácticamente viene a ser su coprotagonista. Este protagonismo por otra parte no deja de tener su lógica, toda vez que esta saga de tres anuales viene a ser una secuela más que evidente de las dos historias más importantes que Stark había protagonizado en los últimos años: la Primera Guerra de las Armaduras (lM # 225-232) y la Segunda Guerra de las Armaduras (IM # 258-266), suponiendo además el cierre definitivo a esta última, aunque no de sus consecuencias, tal y como vamos a ver en breve.
Teniendo en cuenta los antecedentes que suponen estas dos historias, la conexión de esta saga con la Primera Guerra de las Armaduras resulta bastante obvia si tenemos en cuenta que el hecho que viene a poner en marcha el crossover es la sospecha por parte de Stark (aunque si lo llamamos obsesión tampoco creo que pase nada) de que Darkhawk y su enemigo Acero Salvaje puedan estar utilizando tecnología suya en sus respectivas armaduras, con el consiguiente riesgo de que esa tecnología pueda acabar siendo utilizada con fines terroristas o similares, es decir, la misma razón de fondo que había dado lugar en su día a las famosas Stark Wars. Me parece bastante reveladora en este sentido la conversación que se produce entre Stark y Rhodes al principio del Anual # 1 de Darkhawk, o la que tiene lugar sobre el mismo tema entre Simon Williams y Spiderwoman y que se viene a reproducir también en el Anual # 7 de los Costa Oeste. Y por otra parte, aparte de esa inspiración básica en el argumento central de la Primera Guerra de las Armaduras, la segunda conexión argumental que plantea esta saga está relacionada con la identidad del villano que se encuentra detrás de todo lo que está sucediendo, que no es otro que Kearson DeWitt, el responsable de desencadenar lo que se acabó conociendo como la Segunda Guerra de las Armaduras y de haber introducido en el organismo de Stark el parásito neuronal que está acabando con su vida (IM # 258).
En todo caso, independientemente del interés que puedan tener estos antecedentes, la verdad es que estos tres anuales sólo me parecen recomendables para aquellos seguidores de los Vengadores y del Hombre de Hierro a los que no les guste tener agujeros en sus colecciones. Fuera de este espectro, la historia creo que queda bastante coja y no funciona igual para todo el mundo. El Annual # 1 de Darkhawk, que es el que abre la saga, seguramente sea el más flojo de los tres, presentando a mi juicio un guion bastante convencional de Danny Fingeroth y un dibujo de Mike Manley en la misma onda de convencionalidad, todo ello de manera acorde con la serie regular que en ese momento estaba protagonizando el personaje y que desde mi punto de vista resultaba también tan prescindible como olvidable.
Argumentalmente tampoco es que haya mucho que contar. La historia se inicia con Tony Stark y Jim Rhodes intentando averiguar si Darkhawk y Acero Salvaje están utilizando en sus armaduras tecnología de Stark, desplazándose ambos hasta Nueva York para averiguarlo. Aparte de la habitual pelea entre superhéroes que suelen exigir las convenciones del género, lo más relevante de este anual era que Stark conseguía descubrir que la tecnología que utilizaba la armadura de Acero Salvaje sí que era suya, aunque modificada por los ingenieros de Obadiah Stane, siendo similar a la que Stane había incorporado en su día a la armadura del Iron Monger (IM # 200), traducido por cierto en la versión de Forum como el Quincallero, seguramente porque alguna mente brillante pensó que lo del Traficante de Hierro no quedaba demasiado bien y lo de Quincallero era en cambio todo un acierto. O sea, quiero decir que al menos no lo tradujeron como el Ferretero o el Chatarrero, que también entraba dentro de lo posible. En fin, ya sabéis, la vida del traductor es dura y poco agradecida.
La historia creo que no da para mucho más. Si acaso, a modo de curiosidad, mencionar que la versión de Darkhawk que vemos en esta saga es la más inicial del personaje, en la que el adolescente Chris Powell encontraba una especie de amuleto mágico en una feria abandonada y se transformaba en Darkhawk con solo pensarlo, es decir, mucho antes de que se supiese nada de la Hermandad de los Raptores y de que el personaje se acabase integrando en la rama cósmica de Marvel de la mano de Dan Abnett y Andy Lanning, convirtiéndose en el enemigo público nº 1 de los Shi´ar tras acabar con la vida de la emperatriz Lilandra Neramani. En estas primeras apariciones, el personaje más bien respondía al prototipo de héroe adolescente que luchaba contra el crimen, sintetizando de algún modo las figuras de Peter Parker y Billy Batson, aunque siendo seguramente con este último con el que más paralelismos podía llegar a presentar debido a la manera, digamos mágica, en que se transformaba en Darkhawk.
La segunda parte de la saga es la que se contiene en el Anual # 7 de los Vengadores Costa Oeste, que si bien no me parece tan floja como la anterior, tampoco creo que consiga hacer subir muchos enteros al interés que pueda tener la historia, que en este punto resulta además un tanto confusa de seguir; de hecho, no queda demasiado claro si el grupo dirigido por Stark llega a ese complejo industrial de Kansas City siguiendo la señal de Rhodes, o si llega hasta allí por lo que les ha contado Acero Salvaje sobre la organización del Profesor Power. En cualquier caso, la verdad es que me da bastante igual. A estas alturas prefiero no romperme mucho la cabeza con este tipo de cosas, así que supongo que un poco por todo y ya está.
Más cosas. El villano de este anual de los wackos es el Profesor Power, un villano de tercera que si no recuerdo mal se había dejado ver anteriormente por las páginas del Marvel Team-Up (MTU # 117 y 118) y que supuestamente había muerto a manos de John Walker en el Captain America # 338, en la época en que era éste quien actuaba como Capitán América tras la dimisión de Steve Rogers. Al igual que sucedía con Acero Salvaje en el Anual de Darkhawk, Power tampoco resulta ser el villano principal de la saga, sino que simplemente es quien se encuentra al frente del complejo en el que se están fabricando las nuevas versiones de la armadura del Iron Monger.
De todas formas, en relación con esta aparente muerte del Profesor Power a manos de John Walker, aquí sí hay algo que quizá pueda tener un cierto interés. En concreto, la conversación que en este caso tiene lugar entre Darkhawk y el Hombre de Hierro mientras esperan la llegada de Wanda y Spiderwoman, pone de manifiesto que tanto Stark como el resto de los wackos desconocen que ese sustituto del Capi que (supuestamente) acabó con la vida de Power es el actual USAgente, toda vez que el único vengador que sabe que Walker y el USAgente son la misma persona es Steve Rogers (CA # 355). Este desconocimiento de Stark y del resto del grupo de la identidad de aquel Capitán América, es consecuencia de que la Comisión simulase la muerte de Walker y decidiese enterrar su pasado, declarando el tema como Alto Secreto y proporcionándole una nueva identidad como Jack Daniels que a partir de entonces se ha convertido en su única identidad oficial (CA # 354). Y por otra parte, a modo de curiosidad, mencionar también que las tres páginas de este anual en que aparece el USAgente, sirvieron para que Nel Yomtov decidiese contratar a MC Wyman como dibujante de la Serie Limitada dedicada al personaje que iba a aparecer al año siguiente con motivo del 30º Aniversario de los Vengadores.
Además de esta historia principal, este Annual de los wackos presenta también otras cuatro historias cortas que aparecen protagonizadas por Ojo de Halcón, la Bruja Escarlata, Spiderwoman y el Rayo Viviente. A diferencia de System, a mí las cuatro me parecen de lectura bastante prescindible y no creo que merezcan mayor comentario, pero reconozco que la de la Bruja Escarlata sí que puede tener un cierto interés a efectos de continuidad por cuanto viene a poner de manifiesto dos cuestiones cuanto menos curiosas. En primer lugar, es en esta historia donde descubrimos que a Wanda no le ha crecido todavía el pelo desde que Byrne se lo cortó durante la Saga de la Bruja Escarlata Oscura (AWC # 55-62) y que está ocultando esta circunstancia con una peluca, lo que de alguna manera va a tener su relevancia para el nuevo diseño gráfico con el que aparecerá en la Serie Limitada publicada con motivo del 30º Aniversario de los Vengadores (aunque en realidad ya había sido visto un poco antes, en el MCP # 143) y con el que la veremos también en el último número de los wackos.
Y luego, aparte de lo anterior, y por si acaso no nos lo hubieran dicho ya suficientes veces hasta ahora, Wanda vuelve a hacer referencia una vez más en esta historia a sus dos hijos desaparecidos, Tommy y Billy, confirmando que si bien Agatha Harkness le había borrado inicialmente su recuerdo de la memoria, posteriormente le acabó devolviendo esos recuerdos de sus hijos, algo de lo que Bendis, a pesar de tanta repetición, jamás llegó a enterarse, o si se enteró, se lo pasó por el forro para no tener que cambiar la historia que tenía en mente; es decir, más o menos lo mismo que Bendis suele hacer siempre que le interesa.
La historia concluye en el Iron Man Annual # 13, donde la conexión con IMA que Stark ha descubierto en el anual de los Wackos lleva a su grupo hasta una Isla que IMA tiene en el Pacífico, encontrándose allí con el USAgente, a quien el gobierno también le ha encargado recuperar la armadura del Iron Monger. En mi opinión, este tercer y último capítulo de la historia resulta más o menos igual de flojo que el resto de la saga; de hecho, el cliffhanger con el que había concluido el Anual de los wackos se salda de manera para mi gusto bastante decepcionante con la retransmisión de la batalla por parte de uno de los empleados de Stark, supongo que una manera como cualquier otra de quitarse de en medio una parte de la historia que seguramente no le interesase demasiado al responsable de este anual, en este caso Len Kaminski, que obviamente estaba más por la labor de centrarse en la trama que constituía el objeto principal de la saga.
Lo mejor de esta parte final de la historia es que su apartado artístico corre a cargo de dos auténticas leyendas del cómic norteamericano: Gene Colan y Al Williamson. A ver, es cierto que a pesar de sus 60 años, a Williamson aún le sobraba capacidad para entintar los lápices de cualquiera (se me viene ahora mismo a la cabeza el entintado que le hacía en esta misma época a Romita Jr en El Hombre sin Miedo, que era como para ponerle un piso en el centro de Manhattan), pero por otra parte, también es verdad que Gene Colan ya no era el artista que había sido veinte años atrás, entre otras razones porque además de tener ya también una edad, en esta época se le acababa de diagnosticar un glaucoma que hacía que cada vez le fuese más difícil dibujar. A pesar de todo, este anual me sigue pareciendo el mejor de toda la saga; de hecho, la doble página inicial que abre la historia, con los Buscadores, los Raiders y los Cazadores atacando al unísono Empresas Stark, me parece digna del mejor Colan.
Argumentalmente, es en esta parte final de la saga donde por fin llegamos a alguna parte y descubrimos que el villano que se encuentra detrás de todo es Kearson DeWitt, el responsable de lo que por cuestiones puramente publicitarias se acabó llamando la Segunda Guerra de las Armaduras, aunque luego el título no tuviese mucho que ver con lo que era el contenido de la saga. Toda vez que Byrne había abandonado la serie dando por muerto a DeWitt, pero sin haber llegado a explicar las razones que existían detrás del odio que éste sentía por Stark (IM # 266), Kaminski aprovechaba esta historia para traer de vuelta al personaje y de paso responder a esa cuestión que Byrne no había llegado a resolver. En todo caso, como se descubría en este anual, la razón de ese odio no era otra más que DeWitt acusaba a Stark de haber robado los diseños que había creado su padre, el cual había fallecido arruinado y sin ningún reconocimiento; es decir, una razón tan buena como cualquier otra para cerrar ese agujero argumental dejado por Byrne.
Como creo que se puede deducir, la verdad es que esta saga no es que me merezca una valoración muy positiva que digamos. Aunque se entienda bastante bien de lo que va cada anual, la trama general me parece un tanto confusa. Realmente, nunca se llega a explicar con claridad cuál es la Ciudad de la Armadura a la que se refiere el título de la saga. Por elucubrar, puede referirse tanto al complejo del Profesor Power en el que se encuentra la cadena de montaje que aparece en el Anual de los Costa Oeste, como a las instalaciones de IMA en las que DeWitt tiene montado su centro de operaciones. Supongo que esta última, pero más que nada de manera intuitiva. Tampoco me parece que esté demasiado bien explicada la relación que DeWitt tiene con IMA, ni tampoco la relación que IMA tiene con el Profesor Power. La impresión que da es que cada uno de ellos se limita a ser el villano del tebeo en que aparece y ya está. Es más, si las instalaciones de DeWitt son las de IMA y se encuentran además en su isla, tampoco se explica muy bien dónde están los habituales agentes de IMA y sus famosos trajes de apicultores, puesto que lo único que se ve en este Anual del Hombre de Hierro son los típicos mercenarios de bulto que aparecen por allí para que les sacudan. Claro, que también puede ser que se trate de una subcontrata. Quién sabe.
Y luego, aparte de todo lo anterior, tal y como vais a ver en la siguiente saga que nos tocará comentar de los wackos, existe además un fallo de coordinación bastante grueso en relación al papel que Ojo de Halcón y el USAgente desempeñan en estos anuales y a la posterior situación de convalecencia hospitalaria en la que ambos van a aparecer al comienzo del AWC # 87. Toda vez que como le indica el propio USAgente a su nuevo enlace con la Comisión (de hecho, se lo indica además dos veces, una en el Annual # 7 de los wackos y otra en el AWC # 87), esta saga del Asalto a la Ciudad de la Armadura transcurre después de lo sucedido en los AWC # 84-86, el error es manifiesto y resulta todavía más imperdonable si tenemos en cuenta que son los mismos guionistas (Roy y Dann Thomas) y el mismo editor (Nel Yomtov) quienes firman tanto este Anual # 7 como el AWC # 87.
En fin, no creo que estemos ante una saga que merezca mayor comentario. Me parece una historia bastante regulera en su conjunto y únicamente disfrutable por aquellos a los que les gusten el Hombre de Hierro o los Vengadores, como es mi caso y el de algunos otros más. Para el resto, yo diría que mejor pasar la tarde viendo crecer las plantas.
En este contexto tan descaradamente comercial, el editor que tuvo el dudoso mérito de organizar esta saga del Asalto a la Ciudad de la Armadura en la que se acabó integrando el Anual de los wackos fue Nel Yomtov, sin que se pueda destacar (al menos que yo sepa) a ninguno de los guionistas que intervinieron en ella como ideólogo o máximo responsable de la misma, toda vez que se trataba de una historia escrita en colaboración por los tres escritores que en ese momento se hallaban al frente de cada serie, limitándose cada uno de ellos a manejar el capítulo que le correspondía a modo de round robin, es decir, continuándolo allí donde lo había dejado el otro. El nexo de unión entre los tres anuales era la existencia de una ciudad (fábrica) que construía armaduras para IMA utilizando la tecnología que Obadiah Stane le había robado en su día a Tony Stark (IM # 162-200).
Toda vez que hay que empezar por alguna parte, lo primero que creo que hay que tener en cuenta sobre esta saga es que, como bien apunta System, no se puede decir que estemos ante una historia de los Vengadores Costa Oeste, sino que en realidad su auténtico protagonista es Tony Stark, el Hombre de Hierro (para vosotros, Iron Man), que es quien lleva todo el peso argumental de la trama desde que ésta comienza en el Annual # 1 de Darkhawk, del que prácticamente viene a ser su coprotagonista. Este protagonismo por otra parte no deja de tener su lógica, toda vez que esta saga de tres anuales viene a ser una secuela más que evidente de las dos historias más importantes que Stark había protagonizado en los últimos años: la Primera Guerra de las Armaduras (lM # 225-232) y la Segunda Guerra de las Armaduras (IM # 258-266), suponiendo además el cierre definitivo a esta última, aunque no de sus consecuencias, tal y como vamos a ver en breve.
Teniendo en cuenta los antecedentes que suponen estas dos historias, la conexión de esta saga con la Primera Guerra de las Armaduras resulta bastante obvia si tenemos en cuenta que el hecho que viene a poner en marcha el crossover es la sospecha por parte de Stark (aunque si lo llamamos obsesión tampoco creo que pase nada) de que Darkhawk y su enemigo Acero Salvaje puedan estar utilizando tecnología suya en sus respectivas armaduras, con el consiguiente riesgo de que esa tecnología pueda acabar siendo utilizada con fines terroristas o similares, es decir, la misma razón de fondo que había dado lugar en su día a las famosas Stark Wars. Me parece bastante reveladora en este sentido la conversación que se produce entre Stark y Rhodes al principio del Anual # 1 de Darkhawk, o la que tiene lugar sobre el mismo tema entre Simon Williams y Spiderwoman y que se viene a reproducir también en el Anual # 7 de los Costa Oeste. Y por otra parte, aparte de esa inspiración básica en el argumento central de la Primera Guerra de las Armaduras, la segunda conexión argumental que plantea esta saga está relacionada con la identidad del villano que se encuentra detrás de todo lo que está sucediendo, que no es otro que Kearson DeWitt, el responsable de desencadenar lo que se acabó conociendo como la Segunda Guerra de las Armaduras y de haber introducido en el organismo de Stark el parásito neuronal que está acabando con su vida (IM # 258).
En todo caso, independientemente del interés que puedan tener estos antecedentes, la verdad es que estos tres anuales sólo me parecen recomendables para aquellos seguidores de los Vengadores y del Hombre de Hierro a los que no les guste tener agujeros en sus colecciones. Fuera de este espectro, la historia creo que queda bastante coja y no funciona igual para todo el mundo. El Annual # 1 de Darkhawk, que es el que abre la saga, seguramente sea el más flojo de los tres, presentando a mi juicio un guion bastante convencional de Danny Fingeroth y un dibujo de Mike Manley en la misma onda de convencionalidad, todo ello de manera acorde con la serie regular que en ese momento estaba protagonizando el personaje y que desde mi punto de vista resultaba también tan prescindible como olvidable.
Argumentalmente tampoco es que haya mucho que contar. La historia se inicia con Tony Stark y Jim Rhodes intentando averiguar si Darkhawk y Acero Salvaje están utilizando en sus armaduras tecnología de Stark, desplazándose ambos hasta Nueva York para averiguarlo. Aparte de la habitual pelea entre superhéroes que suelen exigir las convenciones del género, lo más relevante de este anual era que Stark conseguía descubrir que la tecnología que utilizaba la armadura de Acero Salvaje sí que era suya, aunque modificada por los ingenieros de Obadiah Stane, siendo similar a la que Stane había incorporado en su día a la armadura del Iron Monger (IM # 200), traducido por cierto en la versión de Forum como el Quincallero, seguramente porque alguna mente brillante pensó que lo del Traficante de Hierro no quedaba demasiado bien y lo de Quincallero era en cambio todo un acierto. O sea, quiero decir que al menos no lo tradujeron como el Ferretero o el Chatarrero, que también entraba dentro de lo posible. En fin, ya sabéis, la vida del traductor es dura y poco agradecida.
La historia creo que no da para mucho más. Si acaso, a modo de curiosidad, mencionar que la versión de Darkhawk que vemos en esta saga es la más inicial del personaje, en la que el adolescente Chris Powell encontraba una especie de amuleto mágico en una feria abandonada y se transformaba en Darkhawk con solo pensarlo, es decir, mucho antes de que se supiese nada de la Hermandad de los Raptores y de que el personaje se acabase integrando en la rama cósmica de Marvel de la mano de Dan Abnett y Andy Lanning, convirtiéndose en el enemigo público nº 1 de los Shi´ar tras acabar con la vida de la emperatriz Lilandra Neramani. En estas primeras apariciones, el personaje más bien respondía al prototipo de héroe adolescente que luchaba contra el crimen, sintetizando de algún modo las figuras de Peter Parker y Billy Batson, aunque siendo seguramente con este último con el que más paralelismos podía llegar a presentar debido a la manera, digamos mágica, en que se transformaba en Darkhawk.
La segunda parte de la saga es la que se contiene en el Anual # 7 de los Vengadores Costa Oeste, que si bien no me parece tan floja como la anterior, tampoco creo que consiga hacer subir muchos enteros al interés que pueda tener la historia, que en este punto resulta además un tanto confusa de seguir; de hecho, no queda demasiado claro si el grupo dirigido por Stark llega a ese complejo industrial de Kansas City siguiendo la señal de Rhodes, o si llega hasta allí por lo que les ha contado Acero Salvaje sobre la organización del Profesor Power. En cualquier caso, la verdad es que me da bastante igual. A estas alturas prefiero no romperme mucho la cabeza con este tipo de cosas, así que supongo que un poco por todo y ya está.
Más cosas. El villano de este anual de los wackos es el Profesor Power, un villano de tercera que si no recuerdo mal se había dejado ver anteriormente por las páginas del Marvel Team-Up (MTU # 117 y 118) y que supuestamente había muerto a manos de John Walker en el Captain America # 338, en la época en que era éste quien actuaba como Capitán América tras la dimisión de Steve Rogers. Al igual que sucedía con Acero Salvaje en el Anual de Darkhawk, Power tampoco resulta ser el villano principal de la saga, sino que simplemente es quien se encuentra al frente del complejo en el que se están fabricando las nuevas versiones de la armadura del Iron Monger.
De todas formas, en relación con esta aparente muerte del Profesor Power a manos de John Walker, aquí sí hay algo que quizá pueda tener un cierto interés. En concreto, la conversación que en este caso tiene lugar entre Darkhawk y el Hombre de Hierro mientras esperan la llegada de Wanda y Spiderwoman, pone de manifiesto que tanto Stark como el resto de los wackos desconocen que ese sustituto del Capi que (supuestamente) acabó con la vida de Power es el actual USAgente, toda vez que el único vengador que sabe que Walker y el USAgente son la misma persona es Steve Rogers (CA # 355). Este desconocimiento de Stark y del resto del grupo de la identidad de aquel Capitán América, es consecuencia de que la Comisión simulase la muerte de Walker y decidiese enterrar su pasado, declarando el tema como Alto Secreto y proporcionándole una nueva identidad como Jack Daniels que a partir de entonces se ha convertido en su única identidad oficial (CA # 354). Y por otra parte, a modo de curiosidad, mencionar también que las tres páginas de este anual en que aparece el USAgente, sirvieron para que Nel Yomtov decidiese contratar a MC Wyman como dibujante de la Serie Limitada dedicada al personaje que iba a aparecer al año siguiente con motivo del 30º Aniversario de los Vengadores.
Además de esta historia principal, este Annual de los wackos presenta también otras cuatro historias cortas que aparecen protagonizadas por Ojo de Halcón, la Bruja Escarlata, Spiderwoman y el Rayo Viviente. A diferencia de System, a mí las cuatro me parecen de lectura bastante prescindible y no creo que merezcan mayor comentario, pero reconozco que la de la Bruja Escarlata sí que puede tener un cierto interés a efectos de continuidad por cuanto viene a poner de manifiesto dos cuestiones cuanto menos curiosas. En primer lugar, es en esta historia donde descubrimos que a Wanda no le ha crecido todavía el pelo desde que Byrne se lo cortó durante la Saga de la Bruja Escarlata Oscura (AWC # 55-62) y que está ocultando esta circunstancia con una peluca, lo que de alguna manera va a tener su relevancia para el nuevo diseño gráfico con el que aparecerá en la Serie Limitada publicada con motivo del 30º Aniversario de los Vengadores (aunque en realidad ya había sido visto un poco antes, en el MCP # 143) y con el que la veremos también en el último número de los wackos.
Y luego, aparte de lo anterior, y por si acaso no nos lo hubieran dicho ya suficientes veces hasta ahora, Wanda vuelve a hacer referencia una vez más en esta historia a sus dos hijos desaparecidos, Tommy y Billy, confirmando que si bien Agatha Harkness le había borrado inicialmente su recuerdo de la memoria, posteriormente le acabó devolviendo esos recuerdos de sus hijos, algo de lo que Bendis, a pesar de tanta repetición, jamás llegó a enterarse, o si se enteró, se lo pasó por el forro para no tener que cambiar la historia que tenía en mente; es decir, más o menos lo mismo que Bendis suele hacer siempre que le interesa.
La historia concluye en el Iron Man Annual # 13, donde la conexión con IMA que Stark ha descubierto en el anual de los Wackos lleva a su grupo hasta una Isla que IMA tiene en el Pacífico, encontrándose allí con el USAgente, a quien el gobierno también le ha encargado recuperar la armadura del Iron Monger. En mi opinión, este tercer y último capítulo de la historia resulta más o menos igual de flojo que el resto de la saga; de hecho, el cliffhanger con el que había concluido el Anual de los wackos se salda de manera para mi gusto bastante decepcionante con la retransmisión de la batalla por parte de uno de los empleados de Stark, supongo que una manera como cualquier otra de quitarse de en medio una parte de la historia que seguramente no le interesase demasiado al responsable de este anual, en este caso Len Kaminski, que obviamente estaba más por la labor de centrarse en la trama que constituía el objeto principal de la saga.
Lo mejor de esta parte final de la historia es que su apartado artístico corre a cargo de dos auténticas leyendas del cómic norteamericano: Gene Colan y Al Williamson. A ver, es cierto que a pesar de sus 60 años, a Williamson aún le sobraba capacidad para entintar los lápices de cualquiera (se me viene ahora mismo a la cabeza el entintado que le hacía en esta misma época a Romita Jr en El Hombre sin Miedo, que era como para ponerle un piso en el centro de Manhattan), pero por otra parte, también es verdad que Gene Colan ya no era el artista que había sido veinte años atrás, entre otras razones porque además de tener ya también una edad, en esta época se le acababa de diagnosticar un glaucoma que hacía que cada vez le fuese más difícil dibujar. A pesar de todo, este anual me sigue pareciendo el mejor de toda la saga; de hecho, la doble página inicial que abre la historia, con los Buscadores, los Raiders y los Cazadores atacando al unísono Empresas Stark, me parece digna del mejor Colan.
Argumentalmente, es en esta parte final de la saga donde por fin llegamos a alguna parte y descubrimos que el villano que se encuentra detrás de todo es Kearson DeWitt, el responsable de lo que por cuestiones puramente publicitarias se acabó llamando la Segunda Guerra de las Armaduras, aunque luego el título no tuviese mucho que ver con lo que era el contenido de la saga. Toda vez que Byrne había abandonado la serie dando por muerto a DeWitt, pero sin haber llegado a explicar las razones que existían detrás del odio que éste sentía por Stark (IM # 266), Kaminski aprovechaba esta historia para traer de vuelta al personaje y de paso responder a esa cuestión que Byrne no había llegado a resolver. En todo caso, como se descubría en este anual, la razón de ese odio no era otra más que DeWitt acusaba a Stark de haber robado los diseños que había creado su padre, el cual había fallecido arruinado y sin ningún reconocimiento; es decir, una razón tan buena como cualquier otra para cerrar ese agujero argumental dejado por Byrne.
Como creo que se puede deducir, la verdad es que esta saga no es que me merezca una valoración muy positiva que digamos. Aunque se entienda bastante bien de lo que va cada anual, la trama general me parece un tanto confusa. Realmente, nunca se llega a explicar con claridad cuál es la Ciudad de la Armadura a la que se refiere el título de la saga. Por elucubrar, puede referirse tanto al complejo del Profesor Power en el que se encuentra la cadena de montaje que aparece en el Anual de los Costa Oeste, como a las instalaciones de IMA en las que DeWitt tiene montado su centro de operaciones. Supongo que esta última, pero más que nada de manera intuitiva. Tampoco me parece que esté demasiado bien explicada la relación que DeWitt tiene con IMA, ni tampoco la relación que IMA tiene con el Profesor Power. La impresión que da es que cada uno de ellos se limita a ser el villano del tebeo en que aparece y ya está. Es más, si las instalaciones de DeWitt son las de IMA y se encuentran además en su isla, tampoco se explica muy bien dónde están los habituales agentes de IMA y sus famosos trajes de apicultores, puesto que lo único que se ve en este Anual del Hombre de Hierro son los típicos mercenarios de bulto que aparecen por allí para que les sacudan. Claro, que también puede ser que se trate de una subcontrata. Quién sabe.
Y luego, aparte de todo lo anterior, tal y como vais a ver en la siguiente saga que nos tocará comentar de los wackos, existe además un fallo de coordinación bastante grueso en relación al papel que Ojo de Halcón y el USAgente desempeñan en estos anuales y a la posterior situación de convalecencia hospitalaria en la que ambos van a aparecer al comienzo del AWC # 87. Toda vez que como le indica el propio USAgente a su nuevo enlace con la Comisión (de hecho, se lo indica además dos veces, una en el Annual # 7 de los wackos y otra en el AWC # 87), esta saga del Asalto a la Ciudad de la Armadura transcurre después de lo sucedido en los AWC # 84-86, el error es manifiesto y resulta todavía más imperdonable si tenemos en cuenta que son los mismos guionistas (Roy y Dann Thomas) y el mismo editor (Nel Yomtov) quienes firman tanto este Anual # 7 como el AWC # 87.
En fin, no creo que estemos ante una saga que merezca mayor comentario. Me parece una historia bastante regulera en su conjunto y únicamente disfrutable por aquellos a los que les gusten el Hombre de Hierro o los Vengadores, como es mi caso y el de algunos otros más. Para el resto, yo diría que mejor pasar la tarde viendo crecer las plantas.













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