Universo Marvel 3.0


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Mensajes - rockomic

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1
Yo a Adams lo veo un poco verde aquí.
En los dos primeros números se nota que todavía le falta. Luego mejora, pero también se saca algunas posturitas bastante mejorables.
En cuanto a diseños y narrativa sí que ya empieza a destacar.

2
Longshot: 100% Marvel HC (1985-1987)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-longshot-100-marvel-hc-1985-1987/


Longshot es una serie limitada de seis números publicada a mediados de los años 80 que sirve de presentación para el propio protagonista. Es decir, estamos ante un conjunto de ideas y personajes de nueva factura.
La responsable del invento es Ann Nocenti, que debuta aquí como guionista. Pero Nocenti no es la única que se estrena, porque Longshot también supone el debut de un dibujante que acabaría regalándonos algunas de las mejores páginas de los años venideros: Arthur Adams. Un Adams todavía algo verde, sobre todo en los dos primeros números, pero que ya deja entrever el enorme talento que desarrollaría poco después.
El entintado, por su parte, corre a cargo de Whilce Portacio en casi la totalidad de la obra.

Longshot es un joven de apariencia humana que llega a la Tierra a través de un portal interdimensional conectado con el universo del que procede. Mientras intenta recordar quién es realmente, va descubriendo tanto sus extraordinarias capacidades como su verdadero origen: no es un ser humano, sino una criatura creada artificialmente por Mojo, el grotesco y despótico gobernante del Mojoverso.
Toda la sociedad dominada por Mojo gira en torno a los índices de audiencia televisivos. La población consume espectáculos violentos de forma compulsiva y la propia existencia se ha convertido en un inmenso show de excesos, abusos y degradación moral. Dicho de otro modo, el régimen no se sostiene mediante la fuerza de las armas, sino a través de la adicción de sus habitantes al entretenimiento más vacío, a su idiotización.
Longshot era uno de los esclavos creados por Mojo, pero acabó rebelándose contra el sistema cuando descubrió la podredumbre que ocultaba. Un joven que luce estética new wave cuya pérdida de memoria contribuye a construir una personalidad ingenua, optimista y desinteresada. Sus poderes también son de lo más peculiares, especialmente esa extraordinaria capacidad para que la suerte juegue siempre a su favor, algo estrechamente ligado a su actitud positiva ante la vida. Longshot representa el polo opuesto a la sociedad enfermiza de la que procede y que se ha aprovechado de él durante toda su existencia. De hecho, Nocenti construye buena parte de la obra sobre ese juego de contrastes, enfrentando constantemente la visión positiva del protagonista con el pesimismo y el cinismo de muchos de los personajes que va encontrando en su camino.

Más que un tebeo de superhéroes al uso, la serie parece una mezcla ciencia ficción con denuncia social y política —la sociedad convertida en un circo de entretenimiento permanente, la manipulación de los medios de comunicación o la crítica a la industria del espectáculo—, todo ello acompañado de abundantes dosis de ironía —el hombre obsesionado con un inminente holocausto nuclear o el gafe que funciona como reverso perfecto de Longshot—.
Casi podría decirse que la propuesta de Nocenti tiene algo de premonitoria cuando retrata una sociedad convertida en un gigantesco reality show, muy similar a los que acabarían inundando nuestras televisiones años después. Aunque, en realidad, una idea parecida ya había sido explorada unos años antes por Stephen King en "The Running Man", una novela que bien pudo servir de inspiración para Nocenti.

La lectura resulta algo densa al principio, más por la sensación de desconcierto que provoca la historia y por la abundancia de diálogos que por una verdadera complejidad argumental. Sin embargo, poco a poco todas las piezas van encajando, especialmente a partir de la entrada en escena de Mojo. Resulta especialmente satisfactorio asistir al proceso mediante el cual Longshot recupera poco a poco sus recuerdos, ya que ese mismo viaje sirve también al lector para descubrir la auténtica naturaleza del conflicto.

Por otro lado, tampoco faltan los invitados que nos recuerdan que seguimos dentro del Universo Marvel. Spiderman, Hulka y el Doctor Extraño participan puntualmente en la historia, aunque en el caso de los dos primeros sus intervenciones son más bien estériles.

Si esta miniserie acabó siendo importante fue, sobre todo, por lo que vino después. Sus personajes terminarían integrándose plenamente en el universo mutante de Chris Claremont. No sólo el propio Longshot, sino también Mojo y su inseparable Espiral acabarían convirtiéndose en piezas fundamentales de la crónica mutante. De hecho, Claremont ni siquiera esperó a que finalizara la serie limitada para incorporar a Espiral a sus historias. Todo ello, además, pese a que Longshot no contiene referencia alguna al universo mutante.
Mojo y Espiral, principales antagonistas de la historia, no fueron los únicos personajes del Mojoverso que tendrían recorrido más allá de esta colección. También sería el caso de Magog, la criatura que acompaña a Longshot durante buena parte de la aventura. Un personaje moralmente ambiguo que ejemplifica el componente de humor y surrealismo que caracteriza parte de la obra. Lo mismo puede decirse de Gog —padre de Magog—, el Mayor Domo, Arize o el rebelde Quark, todos ellos recuperados posteriormente por otros autores.


Conclusión.

Longshot no es una serie de lectura fácil. La abundancia de texto y la deliberada sensación de desconcierto de los primeros números pueden hacer dudar de la propuesta. Sin embargo, una vez terminada y con la perspectiva del conjunto, podemos afirmar que es una muy buena experiencia.
En cualquier caso, estamos ante una serie atrevida y diferente, algo que ya tiene mucho mérito por sí solo. Y basta comprobar el largo recorrido que tuvieron tanto su planteamiento como los personajes creados por Ann Nocenti en manos de otros autores, empezando por Chris Claremont, para entender la importancia que acabaría adquiriendo esta pequeña miniserie.

3
Gracias a todos.  :birra:

A mí Capa y Puñal tampoco me atraen demasiado, lo mismo que este tipo de aventuras. Pero tras leer el tomo no puedo más que reconocer el estupendo trabajo llevado a cabo por Mantlo y compañía.

4
Capa y Puñal: 100% Marvel HC 2: Perdidos y Encontrados (1985-1987)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-capa-y-punal-100-marvel-hc-2-perdidos-y-encontrados-1985-1987/


Tras su presentación en Spiderman y la primera miniserie solista, Marvel decidió abrir una serie regular para el dúo de antihéroes adolescentes formado por Capa y Puñal.
Una colección que se alargó durante once números y que el presente volumen recopila al completo.

En la primera mitad del tomo se mantiene el mismo equipo creativo de la serie limitada, encabezado por su creador, Bill Mantlo, a los guiones, de nuevo acompañado por Rick Leonardi al dibujo y Terry Austin al entintado. Sin embargo, hacia mitad del volumen, Leonardi es sustituido por una larga y llamativa lista de dibujantes: Terry Shoemaker, Marc Silvestri, Mike Mignola, Arthur Adams, Bret Blevins, June Brigman y Larry Stroman, a razón de un episodio cada uno.

En cuanto a los protagonistas, además de Tyrone Johnson y Tandy Bowen, continúan también los personajes secundarios creados para la miniserie: el padre Francis Delgado y la detective Brigid O'Reilly.

La serie, por supuesto, sigue siendo una fiel representante de esa Marvel más adulta que vino a traer Frank Miller con su Daredevil. De hecho, más que un cómic de superhéroes es una ventana abierta a la realidad social más decadente. El infierno ocasionado por el tráfico de drogas constituye el principal hilo conductor de la colección, pero también se abordan otras cuestiones de similar calado criminal, como la explotación sexual infantil o la corrupción policial y eclesiástica. Un agujero de degradación moral y humana en el que Capa y Puñal aparecen como justicieros al margen de la ley, dispuestos a limpiar la "basura".
No es que esto suponga ninguna novedad respecto a la Limited Series y a las anteriores apariciones de la pareja. Los ingredientes siguen siendo los mismos: la atmósfera decadente y pesimista; la dependencia física y emocional entre sus dos protagonistas; y un elenco de villanos volátiles, más propios de un drama policíaco que de un cómic de superhéroes, ya sean narcotraficantes, empresarios sin escrúpulos, personas autodestructivas, traficantes de armas o terroristas.

Pero, si hay un eje sobre el que se edifican las tramas, es el contraste entre la personalidad de ambos protagonistas. Unas personalidades acordes con sus poderes y cargadas de claras connotaciones religiosas. Si Capa representa el castigo, Puñal simboliza la redención. Si adentrarse en el interior de Capa equivale a una visita a los infiernos, las dagas de luz de Puñal purgan los oscuros deseos de los criminales, sus pecados. Mientras Puñal viste de un blanco purificador, las referencias a Capa calificándolo de demonio se multiplican.
Por cierto, una de las novedades más significativas que nos ofrece esta nueva colección son las representaciones detalladas del universo de terror que habita en el interior de Capa.

Entrando ya en la serie, nos encontramos con una estructura episódica en la que cada capítulo constituye un ejemplo distinto de la cruda realidad a la que se enfrentan Capa y Puñal, decididos ahora a borrar del mapa todo el negocio de la droga en Nueva York.
Página a página, la colección ofrece una fotografía de los bajos fondos más marginales y corruptos, cumpliendo con creces su objetivo en este sentido.
Historias tan sugerentes como la de Puñal, rendida a la idea de recuperar la normalidad familiar, pero encontrándose con una madre acomodada en la abundancia, entregada al menosprecio por lo humilde y consagrada a las fiestas de alto standing, bañadas en alcohol y drogas. O la trama de las estatuillas religiosas, que ocupa varios números y mete de lleno a la Iglesia en el reparto de la droga.

Eso sí, quien espere encontrarse con algo parecido a un tebeo de superhéroes al uso puede salir decepcionado de la experiencia, porque esto es otra cosa.
En cualquier caso, ahí están los propios Capa y Puñal aportando el componente fantástico que nos recuerda que seguimos en el Universo Marvel. Y no sólo ellos, porque la colección nos deja otra novedad en el terreno de los antihéroes con superpoderes. Me refiero a la mismísima detective O'Reilly, que muere para renacer como Caos, una versión oscura y venenosa de sí misma, todavía más vengativa que el propio Capa.

Tampoco faltan las estrellas invitadas, empezando por Spiderman y terminando con el Doctor Muerte. Un Muerte sorprendentemente antibelicista, aunque, eso sí, a su particular manera. Éste es el único episodio que se sale de la norma y en el que reconocemos al Bill Mantlo más puro. Creo que es un muy buen número que, además, guarda un explosivo enfrentamiento entre el Doctor Muerte y el dúo protagonista.
Y bueno, también está el Todopoderoso. Porque sí, esta colección tampoco se libra del cruce con Secret Wars II. El Todopoderoso empieza preguntándose por qué se le quiere privar de la felicidad que prometen los narcotraficantes con su mercancía, en un muy buen episodio que resulta tan interesante para esta colección como para el propio evento.

En lo referente al apartado gráfico, Leonardi empieza muy bien desde el punto de vista técnico, si bien pierde algo de fuerza narrativa respecto a la serie limitada. Sin embargo, creo que su trazo va perdiendo vistosidad a medida que avanzan los números. Después, el posterior desfile de plumas privilegiadas acaba convirtiéndose en un aliciente más de la colección. Quizás la uniformidad del conjunto se resienta un poco, pero tampoco supone un problema cuando hablamos de dibujantes de primera fila y, menos aún, cuando todos comparten el mismo entintador.

El último número, de doble grosor, incluye dos episodios y significa la cancelación de la colección, que parece que no terminó de funcionar. Sin embargo, las aventuras de Capa y Puñal continuarían en el nuevo título Strange Tales, un experimento consistente en un comic-book compartido con el Doctor Extraño, al estilo de los primeros tiempos de Marvel. Pero eso ya queda para la próxima entrega de esta colección.


Conclusión.

Un título que, definitivamente, marca distancias con el resto de la producción marvelita de la época por el tipo de historias que cuenta.
Y creo que, dentro de su particular género, es una colección satisfactoria, bien escrita por Bill Mantlo y bien dibujada por los muchos profesionales que participan en ella.

5
Me imagino que el tomo de Hulk llevará la pequeña etapa posterior a David que completaba el Vol. 1.

6
Whakoom / Re:Mejoras en Whakoom ¿Para cuándo?
« en: 23 Junio, 2026, 19:19:47 pm »
Nah, no he dicho nada.

No sé qué he hecho, que me había desaparecido la pestaña. Ya vuelve a salir.

7
Whakoom / Re:Mejoras en Whakoom ¿Para cuándo?
« en: 23 Junio, 2026, 19:16:43 pm »
Buenas.
Han vuelto a restringir privilegios para los usuarios básicos?

Ya no veo las pestañas para ver las novedades, presentes y futuras.

8
Yo sigo con todas (excepto Silver Surfer), pero lo hago porque tengo espacio gracias a hijos adultos  emancipados y jubilación... y no vivir en una ciudad con precios de vivienda abusivos.

Creo que así es más correcto.. ::)

9
Recuerdo el Questprobe de Hulk de mis tiempos del Spectrum, però no sabia que también había un cómic.

10
Gracias a todos.
Éste sí, un disfrute de cabo a rabo.

11
Gracias, compañeros.  :birra:

La verdad es que me daba un poco de pereza esto de las Secret Wars II. Pero bueno, un peso que me he quitado de encima.

A mí lo que me gustó del evento es ver a los héroes enfrentados a situaciones más que inusuales debido a las acciones del Todopoderoso, así como las decisiones morales que deben tomar: Daredevil recuperando la vista;  Spider-Man atormentado por un demonio que le hace dudar sobre si salvar o no a Kingpin; La Cosa ante la oportunidad de vengarse del que piensa que le ha arruinado la vida; Dazzler ante la oportunidad de convertirse en una diosa, etc. De chaval algunas de esas historias me sorprendieron gratamente.

Eso sí, es más mérito de los guionistas de las series regulares que del propio Shooter en la maxiserie troncal, pero bueno, ahí quedaron esas historias para la posteridad.

Cierto. Los cruces con las Secret Wars II obligaron s los guionistas a incorporar pequeñas tramas de carácter reflexivo para los héroes de turno, y eso dió para algunas historias bastante chulas.
Pero es lo que dices, no parece que Shooter tuviera participación alguna.

12
Escuadrón Supremo: Marvel Limited Edition (1985-1986)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-escuadron-supremo-marvel-limited-edition-1985-1986/


A finales de los 60, el entonces guionista de los Vengadores, Roy Thomas, nos presentó un grupo de cuatro superhombres llamado el Escuadrón Siniestro, una creación del Gran Maestro como parte de un juego en el que se enfrentaba a los Vengadores.

La particularidad del Escuadrón Siniestro era que sus integrantes estaban basados en los principales superhéroes de DC. De este modo, Hiperion estaba inspirado en Superman; Halcón Nocturno, en Batman; el Doctor Espectro, en Linterna Verde; y Zumbador, en Flash.
El Escuadrón Siniestro formaba parte de nuestra realidad, la Tierra-616. Es más, uno de sus integrantes, Halcón Nocturno, se convirtió en un fijo de la continuidad marvelita al entrar a formar parte de los Defensores.

Un año más tarde, también en las páginas de los Vengadores, Roy Thomas decidió darle una vuelta de tuerca al concepto creando otro grupo formado por exactamente los mismos cuatro personajes, más algunos añadidos inspirados igualmente en héroes de DC. Sin embargo, aquel segundo grupo ya no pertenecía a nuestra realidad, sino a otro universo, concretamente la Tierra-712, y respondía al nombre de Escuadrón Supremo.

El Escuadrón Supremo tuvo mayor fortuna que su embrión, el Escuadrón Siniestro, obteniendo apariciones en diferentes series de la editorial, hasta que un guionista llamado Mark Gruenwald, que hasta entonces no había escrito nada sobre el grupo, se fijó en él.

De este modo nace Escuadrón Supremo, la segunda maxiserie de doce números publicada por Marvel tras el éxito de Secret Wars. Una serie ideada y escrita por Mark Gruenwald, que cuenta con los dibujos de Bob Hall, encargado de la primera mitad aproximadamente; Paul Ryan, que hace lo propio con la segunda, también aproximadamente; y un número de John Buscema por ahí en medio.

La idea que Gruenwald tiene en mente no puede desarrollarse en el Universo Marvel tradicional por razones obvias, sino que necesita un universo virgen. Precisamente por eso, que el Escuadrón Supremo pertenezca a una realidad alternativa le da manga ancha al escritor para hacer y deshacer sin apenas restricciones.

El Escuadrón Supremo es el supergrupo más famoso de la Tierra (Otra-Tierra). Los Vengadores —o, mejor dicho, la JLA— de esta realidad. Un grupo formado por Hiperion, Halcón Nocturno, Doctor Espectro, Zumbador, Princesa Poder, Anfibio, Pulgarcito, Águila Azul, Arcana, Nuke, Lady Alondra y Arquero Dorado.

Sólo iniciarse la obra, el autor nos presenta una Tierra inmersa en un grave caos social y económico. Todo ocurrió cuando el villano Mente Maestra se hizo con el control mental de los integrantes del Escuadrón Supremo, el grupo de superhéroes por excelencia, y los utilizó para conquistar primero América y después el resto del mundo. La punta de lanza fue uno de sus miembros, Halcón Nocturno, que había llegado a la presidencia de los Estados Unidos pensando que aquel cargo le permitiría mejorar el país. Fue él quien dirigió la conquista, la imagen visible tras Mente Maestra y, a ojos del mundo, un auténtico tirano.

Una vez derrotado Mente Maestra y recuperado el control de sus voluntades, el Escuadrón se encuentra con un mundo roto y sumido en el caos. Como superhéroes que son, intentan resolver los graves conflictos, pero la población los contempla con desconfianza, ya que desconoce que actuaban bajo el influjo del villano.
En una reunión de urgencia, liderada por Hiperion, deciden pasar a la acción para mejorar el mundo. En lugar de limitarse a combatir el crimen o las amenazas exteriores, intervendrán de manera preventiva para mejorar la vida de los ciudadanos, haciendo uso de todo el potencial de sus poderes cuando sea necesario. Una utopía que encuentra su reflejo en el lugar de procedencia de la Princesa Poder, una tierra aislada libre de crimen y pobreza.

Pero dentro del grupo surge una discrepancia: la de Halcón Nocturno, que considera éticamente reprobable y un precedente peligroso regalarle a la humanidad una utopía sin que se la haya ganado con su propio esfuerzo. A su juicio, tomar el control del mundo para instaurar un régimen utópico no difiere demasiado de lo que hizo Mente Maestra. Así que abandona el grupo.

La hipótesis que plantea la obra tampoco es nueva en Marvel: si se eliminara el crimen y la pobreza a cambio de recortar tus libertades, ¿lo aceptarías? Es un debate ya planteado a través de personajes como el Doctor Muerte, el Alto Evolucionador o incluso Magneto. La diferencia es que aquí constituye el eje central sobre el que se construye toda una serie de doce números.

Tomada la decisión de poner en práctica la utopía, lo primero es hacer públicas sus identidades civiles. Antes, sin embargo, los miembros deben poner sobre aviso a sus seres queridos. Un capítulo, éste, que nos ofrece abundante información acerca de las personalidades y los lugares de procedencia de los protagonistas.
El caso es que, mientras Halcón Nocturno se dirige a la nación para presentar su dimisión como presidente, Hiperion y el resto del Escuadrón presentan al mundo el Proyecto Utopía.

En un principio todo parece idílico. El Escuadrón Supremo utiliza sus poderes para hacer llegar alimentos a los más necesitados, restablecer los servicios básicos, evacuar campos de internamiento o poner en marcha un programa de desarme progresivo de la población civil.
Pero pronto se percatan de que las cosas no son tan sencillas como esperaban. Su programa de desarme pone en pie de guerra a muchos ciudadanos, que no están dispuestos a renunciar a lo que consideran su único medio de defensa. También el ejército y la policía se ven afectados por la medida, y tampoco la reciben precisamente con entusiasmo. Este episodio, por cierto, pone sobre la mesa, de forma bastante valiente por parte de Gruenwald, un debate tan peliagudo en los Estados Unidos como el de la tenencia de armas.

El caso es que el Escuadrón Supremo necesita incorporar nuevos métodos para sacar adelante su programa, y aquí entra en juego el dispositivo sobre el que gira buena parte de la historia. Pulgarcito inventa una máquina, la Modificadora Conductual, que elimina cualquier tendencia criminal del cerebro y convierte al afectado en un ciudadano absolutamente leal.

Efectivamente, el aparato funciona y los convictos experimentan una rehabilitación total. La prueba definitiva llega cuando someten al proceso a todo un grupo de supervillanos, la Institución del Mal. Pero las discrepancias entre los integrantes del Escuadrón empiezan a aflorar cuando algunos señalan que el método no deja de consistir en una manipulación mental éticamente reprobable y una negación del libre albedrío.

Hay una escena que habla por sí sola. Mientras Gruenwald empieza a dejarnos claro que el programa del Escuadrón Supremo se parece cada vez más al de un régimen dictatorial, vemos cómo uno de los principales supervillanos de la Tierra, el llamado Amenaza Suprema, no está dispuesto ni a esconderse ni a renunciar a su libertad para decidir quién quiere ser, aunque eso signifique optar por el crimen. Es decir, Gruenwald le da la vuelta a la situación con mucha habilidad: mientras los héroes conquistan y someten, el villano lucha por su libertad de elección. Entonces, ¿quién es el verdadero villano?

Luego está el caso de Arquero Dorado, que deja aún más en evidencia al Escuadrón Supremo. Al integrante no se le ocurre otra cosa que utilizar la máquina con Lady Alondra para recuperar su amor perdido. Sin embargo, lo peor llega cuando sus compañeros descubren lo sucedido. En un ejercicio de cinismo, debaten cuál debe ser el castigo para Arquero Dorado, pero ni siquiera se plantean responsabilizar de lo ocurrido a la propia existencia de esa infame máquina. Tiene que ser Anfibio, la única voz realmente contraria al Proyecto Utopía, quien saque a relucir las vergüenzas de sus compañeros.

El regreso de Halcón Nocturno a la acción, de quien no sabíamos nada desde el primer número, marca el inicio de la segunda mitad de la obra.

Justo aquí tiene lugar un cruce con la colección del Capitán América, también guionizada por Mark Gruenwald. Un crossover que parece obedecer más a la intención de reclutar nuevos lectores para la maxiserie que a una necesidad real de la historia. Halcón Nocturno viaja hasta nuestra realidad para pedir ayuda con la que derrocar el régimen instaurado por sus antiguos compañeros. Finalmente, es el Capitán América quien acepta la petición.

Volviendo a la propia maxiserie, Halcón Nocturno, que simboliza la libertad individual frente al intervencionismo representado por Hiperion, considera que las buenas intenciones de sus amigos no pueden justificar que se haya traspasado una línea moral que nunca debería haberse cruzado. De este modo, toma el liderazgo de la oposición activa al régimen.

Aquí, Gruenwald vuelve a dejarnos fuera de juego cuando el equipo que reúne Halcón Nocturno para derribar un régimen dirigido por superhéroes está formado por supervillanos. Una vez más, el autor nos sitúa ante una disyuntiva entre buenos y malos deliberadamente ambigua.

Los nuevos aliados de Halcón Nocturno, los Redentores, están formados inicialmente por Pinball, Retal y Visón, mientras que su antiguo líder, Amenaza Suprema, decide ir por libre. El plan del supervillano consiste en sustituir a Hiperion por el Hiperion de nuestra realidad, el del Escuadrón Siniestro. Amenaza consigue traer de vuelta al otro Hiperion, atrapado hasta entonces en un vacío interdimensional, y lo manipula para que se enfrente al Escuadrón Supremo. Como era de esperar, la trama desemboca en un cara a cara entre los dos Hiperion.

El acto final representa una nueva carambola dentro del juego que se trae Gruenwald. Resulta que el plan de Halcón Nocturno incluye recrear la máquina de Pulgarcito, pero con el objetivo de revertir las conductas modificadas por la original. Una vez más, los principios morales de un supuesto superhéroe saltan por los aires al contrastarlos con los de un supervillano (de nuevo, Amenaza Suprema).

Si hay que ponerle un pero al desenlace de la colección, quizás ese final esperanzador rompa demasiado con el tono derrotista que domina la obra y, más en particular, con la escabechina perpetrada en el último capítulo.

Por supuesto, la colección no se limita al análisis moral, sino que también deja espacio para el habitual desarrollo convivencial propio de un colectivo formado por superhéroes. No faltan las rencillas fruto de las fuertes personalidades de sus integrantes, ni tampoco varios líos amorosos. Tramas más ligeras que complementan el debate de fondo planteado y contribuyen a la lectura en un sentido de puro entretenimiento.
Por ejemplo, está el caso de Nuke, primera de las muchas bajas del Escuadrón Supremo, y de sus padres, enfermos a causa de la radiación que desprenden los poderes de su hijo. Una situación que acaba teniendo importantes repercusiones para Pulgarcito y el Doctor Espectro.
También asistimos a la incorporación de los rehabilitados miembros de la Institución del Mal —Simio-X, Cenagal, Molde, Llama Astuta, Doctor Decibelio y Lamprea— a las filas del Escuadrón Supremo. O tramas como la de la búsqueda de una cura para el cáncer que padece Pulgarcito, o la de las cápsulas hibernáculas.

La impresión final que deja la serie es que la historia no distingue entre buenos y malos. Mark Gruenwald juega deliberadamente con esa ambigüedad con la intención de sembrarnos todas las dudas posibles y evitar que tomemos partido por ningún bando.

En definitiva, Gruenwald conduce al lector hacia una reflexión, en clave política, sobre el poder y la moralidad de los superhéroes, en una obra que bien podría calificarse de adelantada a su tiempo. Y es que no sería ninguna tontería afirmar que Escuadrón Supremo marcó el camino de las grandes deconstrucciones del género superheroico que llegarían poco después, empezando por Watchmen.
Es más, Gruenwald nos invita a la reflexión final con una pregunta que queda en el aire: si los resultados de un programa como éste fueran realmente espectaculares, ¿en qué punto dejaríamos de preocuparnos por la libertad?

Para terminar, el apartado gráfico quizá sea el punto más flojo de la colección. No se puede negar que tanto Bob Hall como Paul Ryan realizan dos de esos trabajos cumplidores que acostumbran a firmar, pero la obra habría ganado muchos enteros de haber contado con un dibujante capaz de aportar una personalidad más marcada y una narrativa más atrevida e innovadora.


La Novela Gráfica.

Unos años más tarde, Mark Gruenwald volvió a la carga con el Escuadrón Supremo en una Marvel Graphic Novel dibujada por Paul Ryan.

La acción se sitúa tras lo ocurrido en la maxiserie. El Programa Utopía ha sido desmantelado y el Escuadrón Supremo se ha disuelto. Ni siquiera existen ya diferencias entre los antiguos miembros del grupo y quienes formaron parte de los Redentores. Los bandos de buenos y malos han quedado atrás y ahora los supervivientes de la batalla final reman en una misma dirección. De este modo, el grupo protagonista está formado por Hiperion, Princesa Poder, Doctor Espectro, Zumbador, Arcana, Lady Alondra, Resplandor Lunar, Molde, Roca Roja, Inercia y Alambre.

No hay que entender esta novela gráfica como una segunda parte de la maxiserie, sino como una historia independiente protagonizada por los mismos personajes. Es cierto que parte directamente del desenlace de aquella, pero no pretende desarrollar sus consecuencias ni continuar su discurso. Simplificando, se podría decir que no pasa de ser una "inofensiva" aventura cósmica.

El caso es que Hiperion recibe la alerta del profesor Imam, una especie de hechicero supremo, de que una entidad cósmica está consumiendo el Universo y amenaza ya con devorar el mismísimo Sistema Solar.
Superados por las circunstancias, a nuestros protagonistas no les queda otra opción que unir fuerzas con sus archienemigos, Amenaza Suprema, Mente Suprema y Centurión Escarlata –este último convertido ahora en el tirano gobernante del futuro– que también se ven afectados por la inminente destrucción de toda la existencia.

La sorpresa nos la encontramos cuando la entidad resulta ser el Hombre Enésimo, un personaje creado por el propio Mark Gruenwald junto a Ralph Macchio para la mítica saga del Proyecto PEGASO en Marvel Two-in-One. Gruenwald tiende así un puente entre el universo del Escuadrón Supremo y el Universo Marvel principal.
La idea tiene sentido si recordamos cómo se planteó originalmente al Hombre Enésimo en aquella saga. Sin embargo, el giro final quizá quede un tanto desnaturalizado. Da la impresión de que toda la historia no sea más que un vehículo para desembocar en ese final, que traslada al Escuadrón Supremo al Universo Marvel tradicional.

Lo singular de la propuesta está en el hecho de desarrollar una crónica de las últimas diez horas de existencia de un universo entero. Quizá la escena más interesante sea aquella en la que vemos cómo cuatro de los protagonistas, uno a uno, afrontan emocionalmente el inminente fin de toda la existencia.

En cualquier caso, estamos ante una buena aventura cósmica, entretenida y de lectura muy disfrutable, aunque conceptualmente quede bastante lejos de la ambición y la profundidad de la maxiserie.


Conclusión.

En resumen, Escuadrón Supremo es mucho más que un tebeo de superhéroes. Es una reflexión sobre el poder y la moralidad que pone patas arriba al propio género superheroico.
Pero, además, resulta lo suficientemente entretenida y cuenta con un clímax final lo bastante emocionante como para que nunca caiga en el aburrimiento.
Es la obra por la que siempre será recordado Mark Gruenwald. Imprescindible.

13
Los Vengadores: La Iniciativa vol.1

Disculpar mi ignorancia, cuantos tomos son? Veo que esta Dan Slott ¿es paralelo a los Vengadores de Bendis o Slott es el titular? año aprox de la publicacion original?

Fueron 35 números. Panini los publicó en 8 tomos.
https://fichas.universomarvel.com/avginitia_v1.html
https://fichas.universomarvel.com/veniniciap_v1.html


No sé si en esta edición serán uno o dos tomos.


Por cierto, en otro orden de cosas, mi tomo Luke Cage Llamadle... Power Man! no tiene número. No sé si Rocko también contabiliza estos tomos o no.

También, también.  ;)

14
Ahí van las tres de este mes.  :birra:

Biblioteca Marvel 126: Namor 7 (1969)
https://www.universomarvel.com/resenas-biblioteca-marvel-126-namor-7-1969/

Biblioteca Marvel 127: Estela Plateada 3 (1969)
https://www.universomarvel.com/resena-biblioteca-marvel-127-estela-plateada-3-1969/

Biblioteca Marvel 128: Los Cuatro Fantásticos 18 (1969-1970)
https://www.universomarvel.com/resenas-biblioteca-marvel-128-los-cuatro-fantasticos-18-1969-1970/

15
Gracias, compañeros.  :birra:

La verdad es que me daba un poco de pereza esto de las Secret Wars II. Pero bueno, un peso que me he quitado de encima.

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