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Los Nuevos Mutantes: Omnigold 3: La Masacre Mutante (1986-1987)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-los-nuevos-mutantes-omnigold-3-la-masacre-mutante-1986-1987/


Tras la revolución visual de Bill Sienkiewicz en la anterior entrega de esta colección, este tercer tomo supone el regreso a una mayor normalidad gráfica en la colección clásica de Los Nuevos Mutantes.
Una normalidad en un principio relativa, porque Sienkiewicz pasa provisionalmente a encargarse del entintado, lo que permite que su peculiar estética siga presente durante los primeros números del tomo, dibujados a lápiz por Mary Wilshire.

Chris Claremont continúa al frente de los guiones durante toda la etapa recopilada aquí, aunque éste será también el tomo que marque su despedida de la colección. En el apartado gráfico, en cambio, la cosa la cosa va mucho más repartida, como veremos.

Los Nuevos Mutantes cuentan ahora con nueve integrantes: Bala de Cañón, Loba Venenosa, Espejismo, Mancha Solar, Magik, Magma, Cifra, Warlock y Karma, esta última recién recuperada al final del volumen anterior.
También continúan Tom Corsi y Sharon Friedlander, que siguen ejerciendo como secundarios recurrentes después de haber sufrido aquella extraña transformación que alteró el color de su piel. Y tampoco falta la presencia habitual de Stevie Hunter, profesora de danza y fisioterapeuta de los jóvenes mutantes.


Magneto toma el relevo.

La etapa comienza con una importante novedad para el grupo: el cambio de mentor. El Profesor X no regresa a la escuela como consecuencia de los acontecimientos desarrollados en la colección de La Patrulla-X, de modo que Magneto ocupa su lugar.
El primer episodio está dedicado precisamente a presentar al nuevo maestro ante sus alumnos. Y lo interesante es que, pese a las evidentes reservas de ambas partes, Magneto consigue ganarse rápidamente la confianza de los jóvenes. También él afronta la situación desde una cierta inseguridad, consciente de que está intentando ocupar el lugar de Charles Xavier y de que sus propios antecedentes no son precisamente los más adecuados para ejercer como mentor de un grupo de adolescentes mutantes.

A continuación llegan dos episodios relacionados con Secret Wars II. En el primero, el Todopoderoso juega con la voluntad y los poderes de Illyana, además de contar con la presencia de Kitty Pryde. El segundo es bastante más trascendente: el Todopoderoso mata a Los Nuevos Mutantes para, posteriormente, devolverlos a la vida.
Este último episodio es, de hecho, uno de los cruces con Secret Wars II que mayores consecuencias tiene sobre la colección regular de turno. La experiencia deja a los jóvenes profundamente afectados y durante varios números parecen poco menos que cuerpos desganados y sin ánimo. Magneto, que todavía está aprendiendo a ejercer como mentor, se muestra completamente incapaz de encontrar una solución al problema.

Es entonces cuando entra en escena la Reina Blanca, Emma Frost, ofreciéndose a llevar a los jóvenes a su academia de Massachusetts para ayudarles a superar las secuelas psicológicas de lo ocurrido. Finalmente, Magneto no tiene más remedio que aceptar ante su propia incapacidad para resolver la situación.
Todos se trasladan con Emma Frost, excepto Mancha Solar y Espejismo, que se han apartado temporalmente del grupo, y Warlock, cuya naturaleza alienígena hace que no se haya visto afectado por la intervención del Todopoderoso. Magneto, además, se ve obligado a cerrar la escuela y asumir lo que considera su propio fracaso.

Ya en la academia, los Nuevos Mutantes conviven con Los Infernales, el grupo mutante dirigido por la Reina Blanca y formado por Ave de Trueno, Tobera, Émpata, Tarot, Ruleta y Ojo de Gata. Un grupo de mutantes adolescentes que estas alturas ya están bastante lejos de la condición de supervillanos con la que fueron presentados inicialmente. Emma Frost aprovecha situación para influir en los Nuevos Mutantes para que se incorporen también a Los Infernales.
A partir de aquí, sin embargo, da la sensación de que Claremont no termina de encontrar el tono adecuado para desarrollar los acontecimientos. Desde la intervención de Émpata en las decisiones de Magneto, que nos pilla un tanto desprevenidos, hasta el papel de la propia Reina Blanca, cuyas intenciones no terminan de quedar del todo claras.

La aparición de Los Vengadores tampoco es especialmente afortunada. El grupo, formado en esta ocasión por Capitán América, Namor, Hércules, Avispa, Capitana Marvel y Caballero Negro, entra en escena a consecuencia de una falsa alerta, cayendo en la trampa con sorprendente facilidad. Su papel termina siendo, básicamente, el de los tontos útiles que permiten reforzar los vínculos de confianza entre Magneto y sus alumnos, hasta niveles de sacrificio mutuo.
Lo verdaderamente interesante de toda esta historia está en la evolución emocional de los protagonistas, aunque también parece significar otro paso adelante de la Reina Blanca en su conversión hacia el lado de los buenos.

En esta línea argumental, por cierto, ha empezado el festival de dibujantes invitados con Rick Leonardi y Keith Pollard. El primero aún con Bill Sienkiewicz como entintador, con un resultado igual de extraño que el de los anteriores números con Mary Wilshire. Tras ellos hace su entrada Jackson Guice como dibujante regular, mejorando sensiblemente la parte gráfica, aunque su trayectoria también se verá puntualmente interrumpida por otros dibujantes.

Claremont dedica a continuación varios números a profundizar en las personalidades de algunos integrantes del grupo y en sus relaciones internas, ya sea mediante historias individuales o a través de conflictos que afectan al conjunto.
Y es que el carácter de grupo en formación de Los Nuevos Mutantes es algo que Claremont sigue explotando a conciencia. A diferencia de sus hermanos mayores, La Patrulla-X, los llamados Bebés-X no salen de misión para hacer frente a amenazas que en principio no les incumben, sino que los conflictos y la acción se generan a nivel interno o bien por ser el objetivo de amenazas externas. Todo ello también motiva que Claremont pueda dedicar más páginas al desarrollo de las personalidades de los protagonistas que en los otros títulos que escribe.

El primer ejemplo lo encontramos en un episodio protagonizado por Espejismo, que ha abandonado la escuela para regresar a su pueblo cheyenne. Dani Moonstar todavía tiene mucho que procesar después de descubrir su pasado como valkiria durante la saga de las Guerras Asgardianas. Recordemos también que ahora viaja acompañada de Brisa, el precioso caballo alado que se ha convertido en su inseparable compañero.
El resultado es una historia especialmente emotiva en la que Espejismo se encuentra con la Muerte bajo una de sus múltiples manifestaciones, cuando la entidad acude a reclamar la vida de un antiguo conocido suyo. El mensaje que viene a transmitir la historia es el clásico por el cual la muerte termina siempre alcanzando su objetivo y no hay nada que podamos hacer para impedirlo.

A continuación es Bala de Cañón quien obtiene su propio episodio, en este caso una historia de carácter puramente costumbrista. Sam quiere presentar a su novia, la mutante rockera Lila Cheney, a su madre y a sus ocho hermanos, pero la impulsividad adolescente acaba complicando las cosas.

Con Steve Purcell como dibujante invitado regresamos a una historia grupal, aunque el fondo vuelve a tener un marcado componente de culebrón adolescente.
El reincorporado Mancha Solar acaba de descubrir que Émpata manipuló las mentes de sus compañeros, así como las de Tom Corsi y Sharon Friedlander, de modo que propone a Los Nuevos Mutantes darle una lección. Entre todos le preparan un susto de muerte, aunque Roberto quiere ir todavía más lejos. El carácter temperamental de Mancha Solar no es ninguna novedad, pero aquí parece dedicado con toda la intención en previsión de lo que veremos más avanzado el tomo.
Cómo digo, en el fondo es un episodio de carácter culebronesco que sirve para reforzar los lazos entre Los Nuevos Mutantes y Los Infernales, el grupo supuestamente némesis de los Nuevos Mutantes.

También de naturaleza mundana, aunque desde un tratamiento radicalmente opuesto, es el episodio dedicado al suicidio de Larry Bodine. Se trata de un joven mutante emocionalmente vulnerable que conoce a Los Nuevos Mutantes y a Kitty Pryde durante una fiesta. Nuestros protagonistas juzgan equivocadamente al muchacho y contribuyen, inconscientemente, a hundir todavía más a alguien que ya se encuentra en una situación psicológica muy delicada a causa de la crueldad de otros adolescentes.
Claremont aprovecha la historia para abordar directamente la fobia antimutante y sus consecuencias. Desde luego, uno de los episodios más dramáticos que nos ha ofrecido Chris Claremont en esta colección.
Curiosamente, Jackson Guice parece aquí empezar a dibujar de forma más apresurada e irregular. Creo que el bajón de nivel de sus trazos es estimable en este número. No tanto en los que siguen, pero también.

Insertado entre estos episodios encontramos también el regreso de Legión, el hijo mutante de Charles Xavier que permanece bajo la tutela de Moira MacTaggert. En esta ocasión, Legión pierde el control a manos de una de sus tres personalidades, la del telequinético Jack Wayne.


Los anuales.

Como es habitual, el tomo incorpora también la infaltable ración de anuales, aunque no todos pertenecen directamente a la colección de Los Nuevos Mutantes.

El primero es el Annual nº 2 de Web of Spider-Man, escrito por Ann Nocenti y dibujado por Arthur Adams. Un episodio simpático, con Warlock como invitado, que no afecta a la continuidad argumental de la colección titular del tomo.

Mucho más importante es el Annual nº 2 de Los Nuevos Mutantes, con Chris Claremont acompañado por Alan Davis.
Estamos ante un número histórico por varios motivos. Primero, porque supone el debut de Alan Davis en Marvel USA, después de haber trabajado hasta entonces exclusivamente para Marvel UK.
Segundo, porque esta historia supone el salto definitivo al Universo Marvel estadounidense tanto del Capitán Britania, protagonista precisamente del serial en el que Davis había trabajado durante su etapa en Marvel UK, como de Meggan y Betsy Braddock, personajes secundarios procedentes de aquella mítica serie. Una serie, recordemos, que escribió en buena parte Alan Moore.
Y tercero, porque la misma Betsy Braddock asume aquí por primera vez la identidad de Mariposa Mental y también ingresa en la escuela de Xavier.
Además, la historia no sólo tiene conexión con aquel serial del Capitán Britania, sino también con la miniserie de Longshot, puesto que los villanos, Mojo y Espiral, proceden de aquella colección limitada.

Mojo asume el control de la voluntad de Mariposa Mental para utilizarla en su plan de transformar a los Nuevos Mutantes y a otros niños mutantes, a quienes hace crecer varios años hasta. El villano los convierte así en los Cachorros, un grupo de jóvenes superpoderosos que pretende llevarse a su Mundo de Sueños.
El papel de héroes de la función está vez recae en Cifra y Warlock, cuya suma de sus poderes es otra de las novedades del episodio. Es justo a partir de aquí que ambos personajes desarrollarán un fuerte vínculo de amistad condicionado por la combinación de sus capacidades. Mención aparte para el Capitán Britania, que también se suma a la lucha para ayudarles.
En definitiva, un número espectacular desde el punto de vista gráfico y uno de los grandes momentos del tomo.

La citada aventura del anual número 2 es perfectamente una historia cerrada. Sin embargo, Claremont decide prolongarla unos meses después en el Annual nº 10 de La Patrulla-X, que se incluye también en este volumen inmediatamente después del de Los Nuevos Mutantes. No sé si podemos hablar estrictamente de crossover, pero desde luego es una continuación directa.
El número es importante también porque supone el ingreso de Longshot al Universo Mutante en general y a La Patrulla-X en particular. Claremont vuelve aquí a contar con Arthur Adams, precisamente el dibujante de la miniserie de Longshot.

Ahora, Mojo y Espiral consiguen controlar a La Patrulla-X, ya con Mariposa Mental entre sus filas, después de convertir a sus integrantes en adolescentes de una edad similar a la de Los Nuevos Mutantes. Cómo resultado, los Nuevos Mutantes tienen que asumir el papel de La Patrulla-X adulta hasta el punto de improvisarse nuevos uniformes más acordes con su nueva función. Uniformes variopintos y más llamativos que, además, utilizarán recurrentemente en otras tramas de lo que queda de tomo. El objetivo de Claremont parece evidente: intercambiar los papeles de ambos grupos. Curiosamente, las dos formaciones cuentan en este momento con nueve miembros cada uno.
Es un episodio algo menos interesante que el anterior, aunque sigue siendo bastante entretenido. El principal atractivo está en el enfrentamiento entre ambos grupos y en comprobar cómo los integrantes de La Patrulla-X van librándose uno a uno del control de Mojo.
Lo único que desconcierta un poco es la irrupción de Longshot de una manera un tanto abrupta. El joven aparece prácticamente de la nada para, en la escena siguiente, estar actuando ya como un miembro más de La Patrulla-X.

Más avanzado el volumen encontramos el Annual nº 3 de Los Nuevos Mutantes, nuevamente escrito por Chris Claremont y dibujado por Alan Davis.
El invitado especial es el Hombre Imposible, en una historia cuyo objetivo es evidente que consiste en enfrentarlo al personaje, también alienígena, que más se le parece de este título: Warlock.
El resultado sólo podía ser una sucesión de situaciones humorísticas y una batalla que, más que física, consiste en un auténtico duelo de metamorfismo para comprobar quién es capaz de adoptar las formas más disparatadas. Un episodio que proporciona unas cuantas sonrisas, pero que carece de mayor trascendencia.


La saga de Magus y la Masacre Mutante.

En la segunda mitad del tomo la colección se enfrenta a su paso por la Masacre Mutante. Se trata de un evento, el primero que afecta al universo mutante por entero, que se extiende por las diferentes series mutantes, más alguna rama en alguna otra colección.
En este tomo únicamente se incluye el número de Los Nuevos Mutantes que supuestamente forma parte oficialmente del evento. Supuestamente porque tampoco es que incida de manera especialmente relevante. O al menos no más que otros episodios de la misma colección que en teoría quedan fuera de la Masacre Mutante como tal.
Los Merodeadores han irrumpido en el mundo subterráneo de los Morlocks provocando una auténtica matanza, está es la premisa de este ambicioso ciclo argumental que se desarrolla principalmente en el título de La Patrulla-X.
Los Nuevos Mutantes, efectivamente, viven las consecuencias de este acontecimiento, pero en realidad el episodio sirve como preludio de un ciclo argumental propio: la llegada del Magus, el padre de Warlock. Una saga que culminará en el número 50 de la colección, de doble grosor. Un número que, además, supone la despedida de Jackson Guice de la colección. En uno de los episodios, por cierto, participa Bret Blevins como dibujante invitado.

El caso es que el Magus se presenta finalmente para obligar a Warlock a cumplir con las obligaciones propias de su especie. Un protocolo según el cual Warlock debe enfrentarse en combate a su progenitor y matarlo para heredar su categoría como Magus y convertirse así en gobernante de su tecnarquía. Afortunadamente, los Nuevos Mutantes consiguen escapar gracias a que Magik los envía al Limbo, iniciándose así un emocionante viaje de huida que llevará al grupo a través de diferentes escenarios temporales.

La primera parada se produce en el siglo XIV, en plena guerra de independencia de Escocia. Un episodio que quizás Claremont podría haberse ahorrado.
Mucho más interesantes son los siguientes destinos, si bien el grupo queda dividido en tres partes.

Karma, Mancha Solar, Loba Venenosa y Magma aparecen en el futuro de Días del Futuro Pasado, en plena lucha por la supervivencia a causa del exterminio llevado a cabo por los Centinelas.
Por otro lado, Cifra, Warlock, Bala de Cañón y Espejismo llegan al futuro radicalmente opuesto al anterior: aquí son los mutantes quienes dominan el mundo, mientras que los humanos se han convertido en sus peones.
Allí se encuentran con una de las integrantes de Power Pack, Rayo Iris, ahora convertida en una anciana y líder de la resistencia. Pero la gran sorpresa llega cuando descubrimos que Roberto y Amara, ya adultos, son los máximos dirigentes de esta sociedad represora, convirtiéndose así en todo lo contrario a aquello que aprendieron a ser en la escuela de Xavier.

Estamos ante el tramo más interesante de todo el tomo, sobre todo porque resulta tremendamente entretenido y permite a Claremont explorar qué podrían llegar a ser estos personajes si tomaran caminos radicalmente diferentes.

Mientras tanto, Magik se ha quedado en el Limbo para descubrir como el demonio S'ym se ha apoderado de ese mundo después de llegar a un pacto con el Magus.
El personaje de Illyana es uno de los mejor desarrollados de este tramo, especialmente por el creciente temor a que su lado demoníaco, del que disfruta en ocasiones, de imponga.
Atrapada en el Limbo, Illyana no tiene más remedio que recurrir a Charles Xavier, que se encuentra al otro extremo del universo junto a Lilandra, Binaria y Los Saqueadores Estelares de Corsario, Hepzibah, Ch'od y Raza.
La solución pasa por utilizar el Limbo como vía para desplazarse hasta los futuros donde se encuentran los jóvenes mutantes. Un repetido y obligado paso por el Limbo que acabará por distanciar a Illyana de Xavier.

El plato fuerte de la saga está en la batalla final contra Magus. Una lección de estrategia de combate dirigida por Charles Xavier en la que la mayoría de los Nuevos Mutantes juegan algún tipo de papel determinante. Excelente final para una saga muy completa.

Los últimos episodios del tomo siguen recogiendo numerosos ecos de la Masacre Mutante, así como diferentes hilos argumentales que enlazan con La Patrulla-X. Son conexiones que se entienden sin problemas dentro del hilo continuista de los Nuevos Mutantes, pero el procedimiento ideal en este caso es el de leerse las series mutantes al unísono.
Aquí se produce incluso algún acontecimiento importante para la colección mutante madre, como el ingreso de Magneto y Tormenta en el Club Fuego Infernal, donde pasan a ocupar los puestos de Reyes Blancos.

Todos estos números cuentan además con dibujantes invitados. El primero de ellos es especialmente peculiar, puesto que Claremont trabaja con Kevin Nowlan, cuyo estilo de dibujo, que en parte da una impresión de abocetado, se aleja bastante de lo que habíamos visto hasta entonces en la colección.
La historia enlaza directamente con el final de la Masacre Mutante. Charles Xavier, ausente durante los últimos meses, descubre finalmente la escabechina causada en el territorio de los Morlocks, así como el nacimiento de Factor-X.
Sin embargo, todavía no es el momento de que el Profesor X regrese a la escuela. Y, sinceramente, creo que es una decisión acertada, porque el papel de Magneto como instructor proporciona bastante más juego a la colección en este momento.

Encontramos después nuevos ecos de la Masacre Mutante en un episodio dibujado por Rick Leonardi que depende demasiado de acontecimientos desarrollados en La Patrulla-X. Aun así, sirve para que Magneto consiga afianzar todavía más la confianza de Illyana, precisamente durante su lucha por liberar el Limbo de la tiranía de S'ym y en un momento en el que la joven se ha sentido especialmente maltratada por Xavier.

Los dos episodios siguientes, dibujados respectivamente por Rick Leonardi y Sal Buscema, se sitúan después de los acontecimientos de la miniserie Ángeles Caídos, en la que desaparecen Warlock y Mancha Solar.
Magneto lleva al resto del grupo de visita al Club Fuego Infernal para que puedan distraerse, pero la jornada termina generando numerosas tensiones debido a la presencia de Selene y Los Infernales.
La buena sintonía inicial se transforma rápidamente en desconfianza y recriminaciones, un poco infantiles, entre ambos grupos. Algo, por otra parte, que encaja muy bien con su condición de críos preadolescentes.
Sin embargo, el conflicto termina desembocando, una vez más, en la reconciliación y el colegueo a través de un divertido reto entre ambos grupos: capturar a Víbora y su socio el Samurái de Plata, villanos cuyo papel es meramente funcional en la historia.
La parte dramática la pone Karma que parte en busca de sus desaparecidos hermanitos rumbo al infierno de su despiadado tío, en el que ya estuvo atrapada. Pero eso ya queda para el siguiente tomo, ya sin Chris Claremont.


Conclusión.

Un tercer tomo de los Nuevos Mutantes de Chris Claremont indudablemente inferior al segundo, y más o menos situado al nivel del primero. Quizás el problema esté en la serie de líneas argumentales demasiado dependientes de la colección madre, la Patrulla-X, en la que Claremont decide concentrar la mayor parte del interés de su crónica mutante.
Eso no quita que siga siendo un estupendo tomo, con algunas líneas argumentales potentes como la amenaza de Magus, y con un desarrollo de personajes a gran altura.

3
Gracias a todos.  :birra:

Confieso que es la primera vez que leo algo del Castigador, fuera de sus apariciones en otras colecciones. No es un tipo de personaje que me atraiga especialmente.
Pero bueno, la experiencia ha sido satisfactoria.

5
El Castigador: 100% Marvel HC: Circulo de Sangre (1986)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-el-castigador-100-marvel-hc-circulo-de-sangre-1986/


El Castigador, uno de los antihéroes por excelencia del Universo Marvel, fue creado por Gerry Conway en los años setenta dentro de las páginas de The Amazing Spider-Man. Tras numerosas apariciones en las colecciones arácnidas y en otros títulos de la editorial, no sería hasta 1986 cuando el personaje obtendría su primera serie propia: la miniserie de cinco números que recoge este volumen.
Steven Grant se encarga del guion, mientras Mike Zeck firma el dibujo a lápiz y John Beatty, entintador habitual del artista, se ocupa de los acabados. La única excepción llega en el último número, donde Mike Vosburg sustituye a Zeck al dibujo y Mary Jo Duffy colabora en los diálogos.

Desde luego, el Castigador era un tipo de personaje muy poco habitual dentro del Universo Marvel de los años ochenta. Y no sólo por su condición de antihéroe, sino también por carecer de cualquier clase de superpoder. Frank Castle no posee habilidades sobrehumanas, no viste un traje que le otorgue capacidades especiales y ni tan siquiera destaca por ser el mejor en el dominio de algún tipo de arma. Es, sencillamente, un hombre corriente armado con armas de fuego. No estoy del todo seguro, pero probablemente sea el primer personaje de estas características en protagonizar una colección propia dentro del Universo Marvel, precisamente ésta que nos ocupa.
Quizá para remarcar todavía más esa diferencia respecto al resto de la editorial, los autores optan por que no aparezca ni se mencione a ningún superhéroe del Universo Marvel a lo largo de toda la miniserie.

La historia arranca con Frank Castle ingresado en una prisión justo cuando está a punto de producirse una fuga masiva organizada por las mafias reclusas en el correccional. Un Castle que acaba envuelto en un juego de corrupción, alianzas de conveniencia, traiciones y luchas de poder con el capo mafioso Don Cervello y su mano derecha, Puzzle —viejo conocido del Castigador— en lo alto de la pirámide. Frank Castle sufre y hace sufrir al caudal de delincuencia que habita en la prisión para acabar desbaratando los planes de fuga, justo antes de verse envuelto por sorpresa en el ofrecimiento de una organización llamada el Trust. Un proyecto organizado por ciudadanos limpios y adinerados que promete facilitar recursos ilimitados al Castigador a cambio de que elimine toda la delincuencia de la ciudad a su modo, sin restricciones.
Todo ello constituye un primer número excelente que además funciona como historia cerrada. Por si fuera poco, Steve Grant nos pone en contexto de manera sobresaliente repasando el pasado de Frank Castle como marine en Vietnam y cómo el asesinato de su familia acabó convirtiéndolo en el Castigador.
Y bueno, luego está el espectacular trabajo de Mike Zeck en este número, entre lo mejorcito de su carrera.

A partir de aquí, los cuatro números restantes desarrollan la relación entre Frank Castle y el Trust, una organización que, en apariencia, comparte su misma cruzada contra el crimen. Sin embargo, conforme avanza la historia, creo que el desarrollo del planteamiento de Grant no es todo lo fluido que podría y nos acabamos perdiendo entre un cúmulo de personajes y artimañas. Tampoco Mike Zeck mantiene el nivel del primer número y su dibujo va perdiendo fuerza a medida que avanza la serie.
El plan del Trust consiste en enfrentar entre sí a las diferentes organizaciones criminales para provocar su destrucción mutua. En un primer momento todo parece responder a una maniobra de Kingpin, pero pronto descubrimos que detrás de todos los acontecimientos se encuentra Alaric, cabeza visible del Trust. Su objetivo es erradicar la delincuencia a cualquier precio, sin reparar en posibles víctimas inocentes.
La organización lleva su fanatismo todavía más lejos creando el llamado Escuadrón de Castigo: un grupo de delincuentes sometidos mediante control mental y disfrazados como el propio Castigador, cuya función es la de asesinar a otros criminales. Ciudadanos "de bien" que utilizan a criminales para acabar con los criminales, he aquí la ironía de todo ello.

En un principio, los planteamientos del Trust parecen coincidir con la forma de pensar de Frank Castle. Sin embargo, para alguien que perdió a su feliz familia asesinada a manos de delincuentes, los daños colaterales que significan la muerte de inocentes nunca pueden justificar el acto en sí, como tampoco la manipulación de la voluntad de otras personas mediante el suministro de drogas, por mucho que el objetivo final pueda parecer el mismo que él persigue.
Ésta es, probablemente, la idea más interesante de toda la miniserie. El Trust es el vehículo que utiliza Steve Grant para poner en valor la humanidad del Castigador y para sacar a la luz sus contradicciones. Todos ellos representan esa justicia vengativa que, en mayor o menor medida, todos llevamos dentro; esa satisfacción que produce ver en el cine cómo un criminal despiadado recibe su merecido a manos de un justiciero al margen de la ley. Pero Grant establece el límite moral que separa a Frank Castle del extremismo del Trust. Y es que el Castigador, a diferencia del Trust, es capaz de recapacitar y parar a tiempo su escalada sangrienta. Castle comprende que, cuando esa justicia pasa a convertirse en un instrumento de poder capaz de justificar cualquier medio, deja de ser justicia para convertirse en otra forma de tiranía.

Todo este proceso explicativo, como digo, no es que sea lo más clarificador que podamos esperar, pero la idea de base de esta historia acabaría definiendo la personalidad del personaje para el resto de su trayectoria. En definitiva, Frank Castle acepta que su guerra contra el crimen nunca tendrá un final, que está condenado a vivir en un interminable círculo de sangre, de ahí el título de la miniserie.

El último número, centrado en el asalto del Castigador a la fortaleza de Alaric, apuntaba a convertirse en un desenlace tan espectacular como el brillante episodio inicial de la fuga de la prisión. Sin embargo, la sustitución de Mike Zeck por el flojo Mike Vosburg en el apartado gráfico acaba pasando demasiada factura, quedando un final de saga un poco deslucido.


Regreso a Gran Nada.

El mismo equipo creativo volvería a reunirse tres años después para realizar una Epic Graphic Novel que también se incluye en este volumen.

En esta ocasión, Frank Castle investiga una trama de tráfico de armas y drogas que termina conduciéndolo hasta un viejo conocido de la guerra de Vietnam: su antiguo sargento Cleve Gorman.
La historia alterna la investigación en el presente con numerosos recuerdos del conflicto vietnamita, mostrando cómo Castle ya intuía entonces la naturaleza inmoral de Gorman.

El enfrentamiento final sirve para contraponer dos maneras completamente opuestas de entender el deber militar. Gorman representa todo aquello que la guerra tiene de corrupción, abuso y degradación moral; Castle, en cambio, encarna al soldado que, pese a vivir rodeado de violencia, conserva un código ético del que nunca se aparta. Frank no disfruta matando; simplemente considera que es un deber inevitable. Una idea que define muy bien quién es el Castigador.

En conjunto, Regreso a Gran Nada funciona como un sólido thriller de acción con la guerra de Vietnam como telón de fondo. Además, Mike Zeck vuelve a firmar un excelente trabajo gráfico que, en mi opinión, hace que esta novela gráfica resulte incluso superior a la miniserie, aunque su importancia dentro de la trayectoria del personaje sea bastante menor.


Conclusión.

Nos encontramos ante una obra fundamental en la historia del Castigador. No tanto porque sea necesariamente su mejor historia, sino porque establece de forma definitiva la personalidad de Frank Castle y fija muchos de los principios morales que definirán al personaje durante las décadas siguientes. Una colección que marcó un antes y un después para el Castigador y que abrió el camino a todas sus futuras series en solitario.

6
Panini / Re:Cronología de Marvel en tomos.
« en: 05 Octubre, 2026, 20:47:53 pm »
Actualizada la cronología en la web y en el foro.  :birra:

7
Panini / Re:Plan Editorial Panini Marvel 2026: Año 1 dD (segunda parte)
« en: 05 Octubre, 2026, 20:19:26 pm »
Buenas. A ver si me podéis ayudar.

Referente a esta novedad.

https://www.panini.es/shp_esp_es/marvel-deluxe-masacre-al-servicio-de-krakoa-smlux114-es01.html

En los materiales contenidos pone Deadpool 1-1.
Me imagino que falta un número ahí. Alguien tiene idea?

Ya lo he encontrado. Es 1-10.
 :birra:

8
Panini / Re:Plan Editorial Panini Marvel 2026: Año 1 dD (segunda parte)
« en: 05 Octubre, 2026, 19:08:23 pm »
Buenas. A ver si me podéis ayudar.

Referente a esta novedad.

https://www.panini.es/shp_esp_es/marvel-deluxe-masacre-al-servicio-de-krakoa-smlux114-es01.html

En los materiales contenidos pone Deadpool 1-1.
Me imagino que falta un número ahí. Alguien tiene idea?

9
Los Nuevos Defensores: Marvel Limited Edition 8: Asalto al Imperio (1983-1984)




A mi, los Defensores de DeMatteis me gustan, la saga del Imperio Secreto creo que es su mejor trabajo en la serie.

Y los Defensores de Peter B. Gillis, que todo el mundo defenestra y abomina, pues a mi me encantan :lol: Son números autoconclusivos, pero con un par de hilos conductores que son Dragón Lunar y Nube. Como se nota que la primera los está manipulando a todos, la segunda que no se sabe ni cuál es su verdadero origen, más el tema de cambiar de forma de un sexo a otro (que es en un comic de los 80, no algo actual). Añadimos por en medio lo que le sucede a la Gárgola con el mago afgano de las narices... Yo leí esos números de crío y me engancharon  :amor: y al releerlos ahora me siguen gustando igual  :amor: Y me meto tan dentro de esas historias que hasta Don Perlin me gana en ellas  :cafe: 

Coñe! Si hasta mi firma es de esta época!

La limited de Bobby, normalucha; la de la B&B, normalucha pero mira, mejor de lo que recordaba.

Queda un tomo más con todo el desenlace. Y si quisieran, un par más después, uno con el regreso de Halcón Nocturno, Valquiria y Gata Diabólica (el primero en su limited de tres, la segunda en un one shot y la última en al anual 2000 de Vengadores más su limited de tres), a los que tb se podría añadir la resurrección de Dragón Lunar de Solo Avengers y no sé si algo más. Y otro con lo de Busierk & Larsen, sus doce números más los 6 de The Order  :amor:

Ya veo que este tomo tiene más adeptos de lo que me esperaba.  :thumbup: :thumbup:
Parece que está etapa, o te gusta mucho o no te gusta nada.

10
Panini / Re:Plan Editorial Panini Marvel 2026: Año 1 dD (segunda parte)
« en: 05 Octubre, 2026, 07:09:49 am »
Parece que tenemos buenas noticias!!  :palmas:

En enero de 2027 sale por fin el 5° Tomo de Estela Plateada (100% Marvel HC), según he visto en Whakoom.

Espero que pronto lo confirmen por aquí.

Pues en la dichosa ficha yo veo que sigue poniendo 2026.  :puzzled:

11
Panini / Re:Novedades de Panini (no DC) de Octubre de 2026
« en: 03 Octubre, 2026, 18:10:56 pm »
Venga, votado.

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Los Nuevos Defensores: Marvel Limited Edition 8: Asalto al Imperio (1983-1984)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-los-nuevos-defensores-marvel-limited-edition-8-asalto-al-imperio-1983-1984-incluye-hombre-de-hielo-1984-1985/


Primer tomo de los dos que supondrán el cierre de esta extensa colección llamada Los Defensores, que aquí cambia su título por el de Nuevos Defensores con el evidente fin de intentar remontar ventas.

El guionista sigue siendo J. M. DeMatteis, responsable también de los dos tomos anteriores, aunque en esta ocasión solo permanecerá al frente de la colección hasta aproximadamente la mitad del volumen. En el apartado gráfico, en cambio, el relevo se produce desde el primer número. Alan Kupperberg pasa a ser el dibujante más o menos oficial de la serie, si bien Don Perlin vuelve a hacerse cargo de un número puntual, mientras que Sal Buscema y Mike Zeck se quedan también con un número cada uno.

Ya al final del anterior tomo se nos presentaba esta configuración de los Defensores. Un grupo renovado que ahora integra la Bestia, el Hombre de Hielo, el Ángel, la Gárgola, Valquiria y Dragón Lunar. Dolly Donahue, por su parte, continúa ejerciendo como sirvienta de la mansión de los Defensores y principal personaje de apoyo.

De hecho, el presente volumen arranca prácticamente donde lo dejó el anterior, retomando las tramas que había puesto en marcha esta nueva formación y, especialmente, todo lo relacionado con el Imperio Secreto y su grupo de mercenarios, la Fuerza Mutante, liderada por Perro Loco.

Lo primero que cabe apuntar es el hecho de que los Defensores pasan ahora a convertirse en una formación fija. Esto supone una contradicción con la propia naturaleza del grupo, cuya principal seña de identidad era la condición de no-grupo. Ahora, en cambio, los Defensores se convierten en un supergrupo de superhéroes como cualquier otro, perdiendo esa particularidad que los hacía especiales.

La primera amenaza a la que tienen que hacer frente es Leviatán, un gigantesco ser de escaso cerebro que actúa al servicio del Imperio Secreto después de escapar del control de Nick Furia y SHIELD.
Asimismo, pronto descubrimos que detrás del Imperio Secreto se encuentra el Profesor Poder, un villano creado por el propio DeMatteis durante su etapa en Marvel Team-Up. Su plan consiste en vengarse del Profesor X por lo ocurrido precisamente en Marvel Team-Up, utilizando a los Defensores, previa reprogramación mental, como armas para eliminar a sus pupilos, los Nuevos Mutantes. Y, como si esto no fuera suficiente, también pretende provocar una Tercera Guerra Mundial aprovechando las tensas relaciones existentes entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Sin embargo, lo más relevante de la saga está en la incorporación de un nuevo integrante para estos nuevos Defensores. Se trata de Nube, que ya había aparecido en el anterior tomo en el papel de mercenaria del Imperio Secreto. Es más, una de las antiguas acompañantes de Nube, Seraph, también se sitúa ahora en el lado de los buenos al resultar ser una espía infiltrada en la organización.

La saga resulta bastante dispersa y le cuesta encontrar un rumbo claro, aunque al menos consigue remontar en su tramo final, donde la historia gana bastante en interés. Aunque es posible que en la mejora tenga mucho que ver el número dibujado por Mike Zeck, precisamente el que cierra la saga. Porque lo que son los números de Alan Kupperberg dejan bastante que desear a nivel gráfico.

En cuanto a DeMatteis, el tono que imprime a la serie resulta más pueril que en los tomos anteriores. Los Defensores es probablemente una de las colecciones más ancladas en épocas pasadas de Marvel y que más desentona entre la producción de la mitad de los 80. Las discusiones infantiles por el liderazgo, los continuos enfrentamientos con la arisca y orgullosa Dragón Lunar o las competiciones de adolescentes entre el Ángel y el Hombre de Hielo por intentar ligarse a la propia Dragón Lunar contribuyen a esa sensación. Y todo ello con la pobre Candy Southern por ahí, mientras Warren parece tener siempre la mirada puesta en otra mujer.
Además, creo que DeMatteis abusa de los bocadillos de pensamiento, lo que acrecienta la tendencia al culebrón.

Por otra parte, los Defensores se ven obligados a cambiar de base después de que la anterior quede destruida. Algo que, naturalmente, no supone un gran problema para alguien con los recursos económicos de Warren, que decide trasladar al grupo a una mansión de su propiedad situada en las Montañas Rocosas de Nuevo México.

El último número de DeMatteis hace un poco de puente con la siguiente etapa de la colección. Y es que el guionista se limita aquí a aportar el argumento, mientras que Peter B. Gillis se ocupa del guion. El resultado es un episodio autoconclusivo que lleva el tono humorístico de la colección hasta el extremo. Los tres exmiembros de la Patrulla-X tienen que enfrentarse a un chapucero villano llamado Morsa, mientras la aparición de la Rana Saltarina termina de poner la guinda a una historia supuestamente graciosa.


Empieza la etapa de Peter Gillis.

Con la llegada de Peter B. Gillis recuperamos a Don Perlin como dibujante estable para lo que resta de tomo, con la excepción de un número en el que vuelve a hacerse cargo Alan Kupperberg.

La nueva etapa comienza con la amenaza de un hombre convertido en monstruo después de ser afectado por la radiación gamma. Lo que inicialmente parece encaminado hacia un relato de terror fantástico termina convirtiéndose en una aventura superheroica bastante convencional, sin demasiado que aportar.

El siguiente episodio lleva a los Defensores hasta San Francisco, donde forman equipo con una pareja de expedidores de Chinatown que parecen sacados directamente de una buddy movie. Se trata de un thriller criminal de tono bastante distendido, pero la gran pregunta es qué demonios aportan los Defensores en todo ello. Porque podríamos eliminar al grupo de la historia y el resultado sería exactamente el mismo.

En el siguiente número se presenta el Carnicero, un individuo cuya diversión consiste en intentar asesinar a los Defensores uno tras otro. Por suerte, nuestros protagonistas consiguen librarse de la situación gracias a una estrategia supuestamente ingeniosa.

Después llega el turno de Soplete Brand, en una historia relacionada con el tráfico de inmigrantes ilegales. Otra aventura igual de dispersa y anticlimática que la anterior, con desenlace lacrimógeno incluido.

Para finalizar, la Gárgola cae bajo el influjo de un hechicero afgano que termina enfrentándolo a sus propios compañeros. Un episodio en el que Gillis se introduce en terrenos teológicos sin que mejore el resultado.
Todo ello mientras Nube cambia de sexo de manera completamente inesperada, aparentemente para afrontar mejor sus sentimientos hacia Dragón Lunar, de quien asegura estar enamorada. Raro es decir poco.

En cualquier caso, el asunto relativo a Nube ya queda para ser resuelto en el próximo tomo. Lo mismo ocurre con una incógnita de última hora relacionada con la propia Dragón Lunar.

El volumen incluye además dos series limitadas protagonizadas por sendos integrantes de los Defensores. La correspondiente al Hombre de Hielo la analizo a continuación, mientras que la de la Bella y la Bestia cuenta con su propia reseña aparte.


Conclusión.

El tramo final de la etapa de DeMatteis acusa ya cierto desgaste después de tantos años al frente de la colección, aunque la saga que abre el tomo resulta, como mínimo, aceptable.

Lo que resulta mucho más difícil de defender es el inicio de la etapa de Peter B. Gillis que recoge este volumen. El nuevo guionista se dedica a encadenar una serie de relatos autoconclusivos sin una dirección definida, pasando de una historia a otra que no tiene nada que ver con la anterior. Por no hablar del pobre desarrollo emocional de las historias.
Por desgracia, el apartado gráfico acaba de rematar el conjunto, especialmente por el muy flojo trabajo de Alan Kupperberg, aunque esta vez Don Perlin no se queda muy lejos.

Discrepo con lo de DeMatteis. A mi me ha encantado. Su etapa en general. Si bien su primer tomo es más mediocre y esta buscando el tono, el segundo está muy bien y en éste su saga del Imperio secreto también es muy entretenida. A mi me pasa al revés que a ti en esta saga. Como se va cocinando a fuego lento, creo que su final podría haber dado para más, pero es satisfactorio. De hecho se puede decir que esta saga es en buena medida el punto final de la  primera etapa de DeMatteis en Marvel, ya que confluyen en ella tramas que venían de Marvel Team Up, Capitán América y los mismos Defensores.
Y el tono, interacción entre personajes etc. me parece bastante fresco, a lo que contribuye un Alan Kupperberg más inspirado de lo habitual e invitados de lujo como Zeck. De todos modos está el sabor amargo de que, una vez que DeMatteis se ha construido una alineación de Defensores a su gusto deja la colección después de un par de sagas (la que forma esta alinenación y la del Imperio secreto). Un poco coitus interruptus porque con Gillis desaparece ese dinamismo, desarrollo orgánico de tramas o frescura de diálogos.

Gillis me aburrió soberánamente cuando leí partes suyas en complementos de Los Nuevos Vengadores y la sensación ha vuelto a ser la misma. Tampoco diría que es malo, porque creo que el tipo le pone interés, pero muy falto de chispa, lo que manda definitivamente la colección al furgón de cola en una época dorada del comic-book. Todas las dinámicas entre personajes que había establecido DeMatteis con los personajes desaparecen y algún episodio como el de los detectives, sí es francamente malo. No libra por mucho que alguna cosa, como el episodio del carnicero tenga cierta gracia, o me hayan sorprendido las referencias al gnosticismo en los últimos dos episodios.

Respecto a las limiteds: La del hombre de hielo me ha gustado la primera mitad pero flojísima la segunda. Y es que me ha parecido muy interesante la aportación y profundización en su contexto y entorno familiar, pero la parte de aventura es una bosta. DeMatteis es muy flojo cuando se pone metafísico (en esta vertiente solo me entusiasma en Blood, A tale) y esta trama con entidades cósmicas de chichinaber es un buen fiasco.

Curiosamente La Bella y la Bestia me ha gustado más en esta relectura. Sí, Nocenti está todavía verde y Perlin peor incluso de lo habitual pero no sé, la voz de Nocenti ya está reconocible, y un regusto claremontiano muy agradable recorre el tono de los textos. Lo que no quita, que la personalidad de los personajes esté bastante dibujada, la historia de amor es un bluff (se enamoran y desenamoran porque yo lo valgo) y la subtrama de Muerte me da que es un poco pegote porque Nocenti está insegura de que la trama principal sea suficiente o suficientemente satisfactoria. Pero insisto, a pesar de sus muchos defectos me ha resultado un tebeo agradable, especialmente si eres fan de los mutantes de mediados de los 80. Otro valor que tiene es que es la precuela de la última saga de Sienkiewicz en Nuevos Mutantes (New mutants 29-31), que cuando yo la leí no tenía ni idea de dónde salían todos esos personajes y la relación de Dazzler con los mismos etc.

En resumen:
Defensores DeMatteis: Bastante bien.
Hombre de Hielo: Irregular
La bella y la bestia: Bien (tirando a regular).
Defensores Gillis: Regular tirando a mal.

Es curioso que la Bella y la Bestia a todo el mundo le ha gustado más en la relectura.

Yo sólo la he leído una vez. Lo malo es que no me dejado ganas para una segunda.  :lol:

13
Quién sabe qué talla serían?

Vaqueros tamaño comic-book?
 :smilegrin:

15
A mi la miniserie de El hombre de hielo fue la que me hizo ´"fan" del personaje, así que le tengo cierto cariño.

Creo que el dibujo de Alan Kupperberg está bastante bien teniendo en cuenta que es Kupperberg.

Bueno, ahí Kupperberg no lo hace tan mal como en Defensores, cierto. Pero ni así se salva, para mi gusto.

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