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« en: 04 Febrero, 2026, 09:42:58 am »
Supongo que tambien hay niveles y niveles de verosimilitud.
Quiero decir, en el caso de Epstein (corregidme si no lo recuerdo bien), empezó con una única denuncia y enseguida empezaron a salir muchos más testimonios de mujeres que, por separado unas de otras, empezaron a contar de todo. Actrices famosas. Con tantas fuentes diferentes, es fácil pensar que esto es así y hay muchos motivos de investigación.
Salvando las distancias, en cuanto se denunció a Warren Ellis salieron decenas de testimonios de que ya sabían cómo se comportaba aprovechándose de su posición. O Plácido Domingo, que también salió gente muy diversa y con mucha credibilidad. Será la pena del telediario y yo no soy experto tampoco, pero hay veces que no se pueden defender.
Cuando la denuncia es única y el resto de su entorno te dice que no se le conocen esas actitudes, hay que empezar a tener cuidado porque los seres de luz no existen.
Y luego está Gaiman. Éste, como Errejón, parece claro que no es un santo, y que sus gustos sexuales junto con las denunciantes son, digamos, peculiares, que es completamente cierto que tuvo relaciones con estas chicas (eso lo considero probado). Aquí la cuestión es en qué términos fueron, en primer lugar si fue consentido o no (hablo de denuncia penal) y luego claro, según qué tipo de prácticas, sean o no delito o sean o no consentidas, se te cae la figura pública del susodicho. "Sí, llamaba esclava a la chica delante de mi hijo pero era consentido" puede ser verdad y no haber delito pero no dice mucho de cómo eres tampoco.
Con todo, a todo el mundo se le debería dar el derecho a defenderse sobre todo si no está claro. Nos podemos llevar las manos a la cabeza con Julio Iglesias por ejemplo, pero este señor podría entrar perfectamente en el territorio de chantajeable por su imagen, y si no ha salido ya más gente diciendo cosas (cuando te acusan de algo así suele ser un comportamiento generalizado con muchas afectadas) es para empezar a sospechar que lo mismo no es tan así.
No sé, me echa humo la cabeza.