Esta política de la cancelación es un claro síntoma de la aciaga época que estamos padeciendo. Me pone los pelos de punta que cualquier personajillo se crea en el derecho de decir lo que se puede o no leer, de cancelar obras de arte. Esto es directamente fascismo y denota una incultura supina.
Ex exactamente lo que está pasando. Los poseedores de la verdad, del bien y del mal, nos dicen al resto lo que está bien y está mal, lo que tenemos que pensar y, en definitiva, lo que podemos o no podemos hacer. Y si protestas o difieres, encima, se te echan encima, te acosan y pasas a ser denostado.
Yo creo en la libertad y eso supone la capacidad de elegir. En el caso que nos atañe, me parece correctísimo que haga alguien que no se compre esa etapa del Hombre Maravilla. Pero de ahí a amenazar veladamente a Disney con las consecuencias de publicarlo o decirle a mí lo mala persona que soy si lo compro, pues ya no.