Universo Marvel 3.0


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Mensajes - rockomic

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1
Mi MLE TPB Hombre Máquina 1 de 2 tiene el número 1207.

Por suerte en este tomo está todo lo de Kirby, que es lo que me interesaba. Me imagino que ver en este formato el Dinosaurio Diabólico será complicado estando todavía disponible la edición en tapa dura, no?

La verdad es que este formato es interesante en caso de que solo te interese parte de un MLE/Omnibus, y no hayas querido afrontar el coste de comprarte el tomazo en su día. El caso que citas del Hombre Máquina es un ejemplo, si resulta que no te interesa la etapa de Ditko.

En mi caso concreto, uno de los poquitos tomos que no tengo es el del Hermano Vudú, que me parecía un timo macabeo el comprarte todo el tomo si solo te faltaba ese 15% de material que era verdaderamente inédito. Si reeditan en esta línea un tomo que contenga el mini-serial de Gene Colan, lo compraré.

Yo me apuntaría también a ese tomo en tapa blanda del Hermano Vudú  :birra:

Yo me apuntaría a Hermano Vudú, Morbius y Hombre Lobo Jameson en TPB incluyendo sólo el material de sus colecciones propias.

Pero dejadme que ponga en duda que Panini, si en un futuro se da la oportuniad de publicarlos, vaya a contentarnos con la selección de material que todos deseamos.
Me huelo que partirían el MLE en dos, caso de Morbius, o el MLE entero en un TPB, caso de las otras dos.

2
Al final el MLE de Abril es Dazzler o AF de Mantlo? Se sabe si se ha confirmado alguno?

Aún no se sabe, habrá que esperar.  :)

Según el plan era Dazzler.

3
Iron Man: Marvel Gold 10: Duelo de Hierro (1985)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-iron-man-marvel-gold-10-duelo-de-hierro-1985/


Seguimos, un tomo más, recopilando la etapa guionizada por Denny O'Neil en Iron Man. Una etapa, de momento, más apreciable por la cantidad de cosas que ocurren que por cómo nos las cuenta O'Neil. Una etapa que el guionista sigue compartiendo con Luke McDonnell, aunque el dibujante se despide de la colección hacia la mitad de esta nueva entrega, dejando paso a un transitorio baile de diferentes artistas. Quienes sí que se mantienen a lo largo de todo el tomo son los entintadores Ian Akin y Brian Garvey, que siempre trabajan en equipo.

La redundancia argumental de los dos anteriores tomos sigue intacta en los primeros episodios incluidos en esta nueva entrega. Seguimos en pleno capítulo de la actitud exageradamente recelosa de Rhodey hacia Tony Stark, tras haberse recuperado este último de su crisis alcohólica e incorporarse al equipo que su amigo forma con los hermanos Morley y Clytemnestra Erwin. Y también continúa el misterio acerca de los episodios de fuertes migrañas del propio Rhodey.

El regreso de uno de los villanos presentados en estos últimos tomos, Vibro, pone al descubierto el peligro en que se ha convertido Rhodes dentro de la armadura del vengador acorazado. Un Jim Rhodes obsesivo y confundido por sus terribles dolores de cabeza, a quien Tony no tiene más remedio que frenar. Y aquí se nos presenta el primer momento especial del tomo, porque significa que Tony Stark vuelva a vestir una armadura. Pero no la oficial de Iron Man, sino la nueva que llevaba construyendo en los últimos números, inspirada en aquella primerísima armadura de su presentación en el Universo Marvel.
La inevitable batalla entre los dos Iron Man finaliza en una conversación en la que, al fin, Tony logra convencer a Jim de que no quiere quitarle la armadura por la sencilla razón de que no quiere volver a ser Iron Man. De hecho, después de tanto lloriquear, Rhodey le intenta devolver a Tony la armadura. Un cúmulo de reacciones, la verdad, que me resultan poco naturales.

Más convincente resulta la razón por la cual Tony descarta volver a ser Iron Man. Y es que considera que sus problemas con el alcohol son derivados de su actividad como superhéroe. Aparentemente, ambas cosas no tienen relación alguna, pero se entiende que piense algo así después de haber vivido aquel infierno que casi se lo lleva por delante.
Pese a todo, no perdemos la ocasión de ver a Stark accediendo a ayudar a sus compañeros de los Vengadores Costa Oeste pilotando su armadura gris de transición. Aquí, O'Neil rescata ni más ni menos que a Godzilla, el kaiju por excelencia, que obtuvo serie propia en el Universo Marvel durante los 70. El lagarto gigante está controlado por uno de los personajes creados para aquella serie, el Doctor Demonicus.

En paralelo, Jim Rhodes decide poner fin a sus migrañas acudiendo al Doctor Hank Pym. Visita que da lugar a otra trama cuando ambos, acompañados de un ratero de poca monta que pasaba por allí, caen a través de un portal interdimensional creado por el propio Pym.
Y eso no es todo, porque también vemos el regreso de Bethany Cabe a la colección. Para desesperación de una Clytemnestra que, de la noche a la mañana, parece haberse colado por Tony. Y también volvemos a tener noticias de Obadiah Stane, en una escena que significa el final para uno de sus sicarios, el Implacable. Una ejecución, llevada a cabo por alguien en las sombras, que no entendemos que función tiene en todo esto.

Hasta este punto, ciertamente, es todo bastante confuso. O'Neil parece ir metiendo cosas sin ton ni son, además de hacer gala de una escritura de diálogos bastante pueril. Bien es cierto que tampoco ayuda la parte gráfica, porque el dibujo de McDonnell, en lugar de ir a mejor, es cada vez más inexpresivo, al menos en lo que se refiere a las figuras. Un apartado, el gráfico, al que no le vendría mal sangre nueva, como así ocurrirá en este mismo volumen.

Pero hay veces en las que el autor de turno se saca un as de la manga cuando ya no esperabas gran cosa de su trabajo. Precisamente en el último número con McDonnell, O'Neil logra dar un sentido a los episodios de migraña de Rhodey y, de paso, a la actitud hostil con su amigo Tony. Todo empieza cuando, por recomendación de Pym, Jim visita a Shaman, el curandero integrante de Alpha Flight, que rápidamente concluye que lo que hay que sanar es el alma de nuestro hombre. El caso es que, tras un viaje interdimensonal a un lugar llamado el Desfiladero, ya tenemos diagnóstico.
Rhodey, en lo más profundo de su mente, tiene la convicción de que la armadura no le pertenece, de que se está apropiando de una parte de la personalidad de su mejor amigo. Mientras su conciencia exterioriza su verdadero deseo, el de convertirse en un superhéroe, su subconsciente entra en conflicto y se manifiesta en forma de terribles dolores de cabeza. Ciertamente, me parece una explicación de lo más convincente.


El nuevo Iron Man.

Los acontecimientos vividos en los últimos episodios han terminado con los dos protagonistas extraviando sus respectivas armaduras. La dorada y roja perdida en otra dimensión y la gris en el fondo del océano. El caso es que, mientras la primera sirve de caparazón a un ente llamado el Omnos, la segunda cae en manos del Doctor Demonicus, lo que desemboca en una insólita batalla entre dos Iron Man pilotados, ambos, por elementos ajenos. Mientras, Tony Stark sigue convencido en no volver a ponerse en la piel de Iron Man, por lo que se inventa una identidad transitoria para pasar desapercibido, el Hombre de Retales.

Es el primer número sin Luke McDonnell, que cede su puesto a Rich Buckler para este número y el siguiente. Los tres números que completan el tomo corren a cargo de otros tres dibujantes, Sal Buscema, Herb Trimpe y Mark Bright. O sea, baile total de dibujantes para una serie de episodios que poco o nada tienen de transición. Episodios, además, sensiblemente superiores a los de la primera mitad del volumen. Y no creo que ello sea debido a la mejora en el apartado gráfico, sino principalmente a un Denny O'Neil que da un paso adelante merced a ideas más interesantes y a unos diálogos más maduros.

El episodio integrado en las Secret Wars II, como es habitual, mantiene un hilo de continuidad con el mega evento que debe ser leído en conjunto. Una trama en la que Iron Man debe detener a un chiflado que se hace llamar Espada Tronante. Pero también significa el inicio de la conclusión de mucho de lo que ha venido introduciendo O'Neil en todo su trayecto. Una saga que concluye en un número doble conmemorativo, el 200 de la colección. Un final de ciclo que debe esclarecer de una vez por todas quien se queda con la armadura de Iron Man y que también va a significar el enfrentamiento definitivo con la némesis de Tony Stark de esta etapa, el hombre que no deja de ser el origen de todos los problemas vividos por nuestro protagonista: Obadiah Stane.

Al ahora propietario de la antigua Stark Internacional, le sigue sobrando Tony Stark. La crisis alcohólica no ha sido suficiente, por lo que Obadiah necesita destruirlo definitivamente. A él se suma una Madame Máscara con sed de venganza al considerar que Tony la dejó tirada. Pero O'Neil pronto nos deja claro que sólo existe un villano en esta saga y Madame Máscara pronto pasa a ser en una víctima más del maquiavélico juego de Obadiah: el secuestro de los seres más queridos de Tony Stark con el fin de hacer mella en su estado anímico y volver a hundirlo en la miseria. Además de Whitney Frost, completan la lista Bethany Cabe, Mrs. Arbogast, Happy, Pepper y hasta el bebé de Gretl Anders, Timothy, la mujer alcohólica que falleció en los brazos de Tony. A Bethany, por cierto, Obadiah se la queda para sí mismo, mediante lavado de cerebro para que le obedezca como una esclava.

Sin embargo, en su afán de destruir moralmente a Stark, Obadiah provoca justo el efecto contrario. Primero, reconciliando definitivamente a Tony y a Jim, que finalmente hacen frente a las amenazas de Stane en equipo. Y, en segundo lugar, al provocar la desgraciada muerte de Erwin Morley, y con ello encender la chispa que le faltaba a Tony para autoconvencerse de que nunca debió dejar de ser Iron Man.

El número, y la saga, concluyen con la esperada batalla final entre Tony Stark y Obadiah Stane. Una escena final para la que Dennis O'Neil nos tiene preparadas un par de jugosas sorpresas. Por un lado, Obadiah se presenta con una potente armadura a la que bautiza con el nombre de Iron Monger. Por el otro, es el propio Tony quien también estrena armadura. Una variante sensiblemente diferente, que por primera vez prescinde del clásico color dorado. Ahora, el habitual rojo viene acompañado de plateado (en los dibujos viene pintado de blanco, pero entiendo que en realidad es plateado). Es la armadura comúnmente denominada "Transformer", muy característica de este periodo, aunque no creo que sea especialmente agraciada.

En definitiva, mucho ingrediente, e interesante, para un último tramo de la colección que cierra un largo ciclo argumental. Un ciclo con demasiados oscuros, por cierto.
Es el fin para Obadiah y su imperio, el fin para Circuitos Máximos y un nuevo comienzo para Tony Stark, armadura nueva incluida. Por no hablar de que, por primera vez, tenemos a dos Iron Man oficiales. Y ya veremos qué ocurre con Clytemnestra, Bethany y Madame Máscara. Pero para eso habrá que esperar a la próxima entrega de esta colección.


Conclusión.

Ahora sí, un tomo que incluye una serie de episodios francamente interesantes y muy entretenidos. Más que nada, los correspondientes a la segunda mitad del tomo, porque los de la primera siguen la línea discreta de los dos precedentes.

4
Panini / Re:Novedades de Panini (no DC) de Febrero de 2026
« en: 15 Febrero, 2026, 09:38:04 am »
5 cosas.

5
También salen espectros en la Patrulla-X y los Cuatro Fantásticos.

Para estas cosas van bien los tags de la web, porque los introduzco en mis reseñas.

https://www.universomarvel.com/tag/espectros-espaciales/

6
Películas y series Marvel / Re:Spiderman Noir serie de TV
« en: 12 Febrero, 2026, 20:04:20 pm »
Como que "también", en blanco y negro es el universo original del personaje en las películas, al nivel de fliparlo con un cubo de rubik de nuestro mundo a color. En blanco y negro fue el primer teaser, y en blanco y negro era la única manera en que creíamos que se podía ver hasta hoy, que nos sueltan aquí que sin ningún sentido que habrá versión a color. Por tanto la oración correcta sería:

Parece que se podrá ver también a color.

Cosa que espero que nadie haga salvo que tenga ganas de darle un segundo visionado mas experimental. Esto es para ver en blanco y negro y punto.

Ah, coño.  :callado:
Es que no conozco mucho del personaje ni he leido nada.

7
Películas y series Marvel / Re:Spiderman Noir serie de TV
« en: 12 Febrero, 2026, 19:23:59 pm »
Parece que se podrá ver también en blanco y negro.

9
Sin embargo, considero que es un final de saga algo decepcionante, demasiado inofensivo para lo que se podía esperar. Más, cuando resulta que el origen de todo ello estaba en un cristal de control instalado en la sesera de la Visión por su creador, Ultrón, a través del cual ISAAC contaminaba su mente. La extracción del cristal trae como consecuencia otro cambio de personalidad en la Visión, pero en sentido contrario, hacia un lado más humano.
Con todo, no deja de ser una muy buena saga.

Una Visión simple y "perfecta" para que Englehart lo hiciera un "padre de verdad" en la maxiserie que justo se iba a publicar después.  :ja:

Luego viene Byrne y a destrozarle por completo debido a lo que acontecía en la saga de Stern, porque en principio es donde "quería llevarlo realmente" y Byrne le siguió tal cual... para mal.  :borracho:

Sí, algo he leído por ahí...

Veremos qué tal esa maxi...

10
Los Vengadores: Marvel Gold: Poder Absoluto (1985)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-los-vengadores-marvel-gold-poder-absoluto-1985/


Turno para una nueva entrega de las aventuras de los Vengadores correspondiente a la era de Roger Stern. Un tomo importante porque significa el inicio de lo que sería la segunda mitad del trayecto del guionista en los Héroes más Poderosos de la Tierra, sin lugar a duda la más brillante e importante en todos los sentidos.
Finalizada la etapa dibujada por Al Milgrom en el volumen precedente, es momento de pegar un vuelco absoluto en el apartado gráfico dando la bienvenida a uno de los más grandes dibujantes que ha dado la editorial Marvel. Me refiero al mismísimo John Buscema, en el que es su segundo ciclo en el título vengador.
Pero antes hay lugar para un pequeño tramo de transición entre dibujantes estables que ocupa la primera mitad del presente tomo. Una minietapa, dibujada al completo por Bob Hall, que estéticamente ya supera en mucho a la de Milgrom. Por fortuna, Hall sigue contando con el entintado de Joe Sinnott en la mayoría de números dibujados.

Cabe apuntar que los Vengadores, al inicio de este volumen, están integrados por la Visión, la Bruja Escarlata, el Capitán América, la Avispa, Zorro Estelar, la Capitana Marvel y Hércules. Bien es cierto que la Avispa se toma unas pequeñas vacaciones, ya en el primer número incluido, para regresar poco más tarde. No se puede decir que Jan abandone realmente la formación y, de hecho, durante varios episodios vivimos sus propias aventuras en paralelo a las de sus propios compañeros. Realmente, Roger Stern es un maestro en la escritura simultánea de dos o más hilos argumentales.
En cualquier caso, las aventuras solistas de la Avispa quedan en un segundo plano respecto a la trama medular de la colección. Se trata de algo así como una maniobra de desconexión de estrés superheroico, que Janet invierte codeándose con la alta sociedad, como heredera millonaria que es. El caso es que sus vacaciones se ven sorprendidas por el asalto de un ratero con poderes místicos llamado Barón Azufre, y por el mercenario que pretende acabar con él. Un mercenario que resulta ser Paladín, un antihéroe que disfruta ya de un puñado de apariciones en diferentes títulos de la casa, con quien Janet parece vivir una fugaz aventura amorosa.

Pero pasemos al hilo central de esta pequeña etapa dibujada por Bob Hall, que no es otro que el referente al caso de la Visión, que finalmente obtiene aquí su desarrollo.
Recordemos que la Visión, ya dos tomos atrás, tuvo que ser conectado a ISAAC, el ordenador central de Titán, para poder recuperar su forma corpórea. Desde entonces, la personalidad del sintozoide ha ido cambiando de forma palpable, haciéndose evidente que Roger Stern nos estaba preparando algo gordo. La cuestión es que ha llegado el momento de desvelar los planes del ahora líder de los Vengadores.
Tras experimentar en sus carnes algunas de las lacras de la sociedad, la Visión llega a la conclusión de que es necesario salvar a la humanidad de sí misma, y la única solución para ello es que dirija la Tierra él mismo.
El plan consiste en entrar en las redes de los organismos de poder mundiales y apropiarse del control armamentístico. Pero para eso necesita quedarse solo en la mansión de los Vengadores, por lo que manda a sus compañeros a diferentes misiones con las que mantenerles distraídos.
Por aquellos tiempos, prácticamente estábamos en el nacimiento de Internet. Apenas se sabía nada de la red informática mundial que iba a cambiar el mundo, pero lo cierto es que Roger Stern ya parece intuir por dónde irán los tiros en esta saga. No sé hasta qué punto se puede decir que Stern introdujo el concepto de ciberespacio en el momento en que vemos a la Visión viajar virtualmente por una supuesta red informática mundial. Un viaje en el que se encuentra con la oposición de un conocido villano virtual, Quasimodo, el ordenador viviente, que yace atrapado en la red interna soviética. En cualquier caso, imagino que Stern se basó principalmente en las redes informáticas de comunicación interna, que ya usaba el departamento de defensa de los EEUU, para diseñar su red cibernética internacional.
La cuestión es que la Visión accede sin oposición a las redes de todo el mundo, desde el Pentágono al Kremlin. Eso, mientras ha enviado a un grupo formado por el Capitán América, Hércules, Zorro Estelar y la Bruja Escarlata a examinar una vieja base dejada por Thanos, y la Capitana Marvel viaja más allá de Plutón a inspeccionar una vieja nave estelar, también de Thanos, llamada Santuario II.
Fijémonos cómo el guionista no hace más que recuperar elementos del Universo creado por Jim Starlin en su saga de Thanos, cosa que cobra sentido por el influjo ejercido por ISAAC en la Visión. Es más, los cuatro Vengadores, en su misión en la base de Thanos, se encuentran con la amenaza de los Hermanos de Sangre, una pareja de villanos igualmente rescatados de la saga de Starlin.

La inesperada llegada del Caballero Negro a la mansión empieza a torcer los planes de la Visión, que pronto ve cómo el resto de los integrantes (excepto la Capitana Marvel) empiezan a sospechar que aquí hay gato encerrado. También el Hombre Maravilla, por su vínculo "familiar" con la Visión, se suma al grupo de oposición al sintozoide.
La Visión retiene, uno a uno, a sus compañeros, situación que da lugar a sendos discursos que poco a poco van haciendo mella en las convicciones del androide. Una serie de razonamientos personalizados, muy bien buscados por parte de Stern.
Sin embargo, considero que es un final de saga algo decepcionante, demasiado inofensivo para lo que se podía esperar. Más, cuando resulta que el origen de todo ello estaba en un cristal de control instalado en la sesera de la Visión por su creador, Ultrón, a través del cual ISAAC contaminaba su mente. La extracción del cristal trae como consecuencia otro cambio de personalidad en la Visión, pero en sentido contrario, hacia un lado más humano.
Con todo, no deja de ser una muy buena saga.


El regreso de John Buscema.

El final de la saga de la Visión fluye con naturalidad –como no podía ser de otra forma estando ahí Roger Stern– hacia nuevas líneas argumentales. Justo en el momento en que se produce el cambio más importante en el equipo de autores, haciendo su entrada como dibujante regular el mismísimo John Buscema. Pero no sólo eso, porque Buscema regresa acompañado de Tom Palmer, el entintador estrella de la era clásica de Marvel, sólo igualado por Joe Sinnott. Creo que ningún otro embellecedor ha sabido sacarles tanto partido a los lápices de Big John. El resultado ya nos podemos imaginar que es técnicamente insuperable, razón de más para elevar lo que queda de etapa Stern a los altares de la Marvel ochentera.

La nueva etapa se inicia abordando las consecuencias de la saga de la Visión. Unas consecuencias de carácter político, más que nada, y es que la pérdida de control de la red informática del Departamento de Defensa americano señala directamente a la Mansión de los Vengadores. A causa de ello, los Vengadores se meten en un problema que nos devuelve a los tiempos de Henry Peter Gyrich, con la diferencia de que Raymond Sikorski, el nuevo enlace con el Consejo de Seguridad Nacional, es mucho más dócil y llevadero. Quizás sea por eso por lo que, un asunto que amenazaba graves consecuencias no pase a mayores.
A decir verdad, de momento en esta etapa no abundan los interludios argumentales extra superheroicos. Además del citado politiqueo, Stern no se olvida de la relación entre los protagonistas y del desarrollo de sus personalidades, pero lejos de cualquier aspaviento.
Lo más reseñable, en este sentido, sería la dimisión de la Visión como presidente de los Vengadores y su posterior abandono del grupo junto a Wanda. Ambos, de camino a su maxiserie.
Luego, está el estreno de nuevo uniforme por parte de Hércules, después de que su clásica indumentaria quedara hecha jirones, y también la entrada del Caballero Negro como nuevo vengador oficial. En este caso concreto, resulta gracioso observar lo perdido que anda Dane Whitman tras pasar largo tiempo en el pasado, en quizás el único aporte de humor por parte de Stern.

Entrando en materia, este inicio de la etapa Stern-Buscema compagina dos líneas argumentales en paralelo. Una de ellas es la que hace referencia a la Capitana Marvel, que sigue perdida en los confines de la Vía Láctea, ajena a todo lo que ha venido ocurriendo en la Tierra. La otra, tiene su origen en la advertencia de una nueva amenaza a la que deben hacer frente los Héroes más Poderosos de la Tierra.

Centrándonos en esta última línea argumental, Stern echa mano aquí de un villano creado unos meses atras por John Byrne para los Cuatro Fantásticos. Se trata de Términus, un gigantesco robot alienígena que ahora se pasea por la Antártida destruyendo todo a su paso. Y ya sabemos que en la Antártida del Universo Marvel es donde se encuentra la Tierra Salvaje, hogar de Ka-Zar y Shanna, y escenario de multitud de aventuras.
La cuestión es que el guionista recupera también el universo creado por Bruce Jones en la ya cancelada serie ochentera de Ka-Zar. Es decir, no sólo la Tierra Salvaje, sino también Pangea, la descomunal jungla adyacente habilitada por los antiguos atlantes como paraiso vacacional. Y Stern la recupera... para arrasarla.
Efectivamente, el paso de Términus por Pangea provoca innumerables cataclismos que significan la destrucción y exterminio de parajes y razas que nutrieron aquella colección, caso de los aereos y su ciudad Shalahn, los lemurianos o el mar de Gorahn.
La sorpresa viene cuando del interior del ya destruido Términus aparece una criatura rechoncha y discapacitada, que al parecer era quien pilotaba la mortífera máquina. Paradojas de la vida, el causante de la matanza de miles de almas no es otra cosa que una débil criatura que apenas puede andar. Un pelín desmesurado todo para tan poco villano, porque la tragedia no es precisamente menor. Estamos hablando, no sólo de la extinción de tribus enteras, sino también del aparente capítulo final para el paraíso tropical oculto en el polo sur. Porque los terremotos provocados por el paso de Términus significan también la destrucción de los volcanes que sustentaban el microclima cálido de Pangea y la Tierra Salvaje. A consecuencia de ello, Ka-Zar y su esposa Shanna (embarazada, por cierto) no tienen más remedio que abandonar su tierra de acogida, convertida ahora en un inhabitable desierto de nieve apenas distinguible de la propia Antártida.

De regreso a casa, es momento de ocuparse de la ya preocupante ausencia de la Capitana Marvel, pero antes hay tiempo para un curioso enlace con otra colección. Y es que los Vengadores cogen el testigo de Spiderman en su lucha con el Señor del Fuego. Una segunda parte de la visita a la Tierra del antiguo heraldo de Galactus, mucho menos interesante que la relatada en el título del Trepamuros. La cosa da para poco más que el relevo a Spiderman y la posterior reprimenda de Hércules a un Señor del Fuego arrepentido. En cualquier caso, la idea sirve para que el llameante alienígena expíe sus pecados acompañando a los Vengadores de camino a su nueva misión: el rescate de la Capitana Marvel. Porque, justo aquí, las dos líneas de guion confluyen.

Pero la trama relativa a la Capitana Marvel ya llevaba un buen trecho, y otro tanto que le falta hasta su conclusión. De hecho, estamos ante una saga tan extensa que ni siquiera cabe en el tomo.
Durante la inspección de la descomunal Santuario II, la integrante cósmica de los Vengadores descubre que no está sola. Un grupo de cuatro variopintos personajes llamados Skunge, Khel, Levan y Gunthar (este último un rigeliano) se presentan delante de la Capitana con dudosas intenciones. Pero eso no es todo, porque todavía falta el plato fuerte, la líder de estos recién llegados: Nebula. La alienígena azul, que hace aquí su primera aparición en el Universo Marvel, confirma que lidera una banda de mercenarios estelares, a los que les iría muy bien sumar a Mónica Rambeau, la Capitana, a sus fuerzas.
El traicionero desplazamiento de la nave a la Galaxia Andrómeda saca a relucir el verdadero objetivo de Nebula y los suyos: apoderarse del Imperio Skrull para conquistar toda la Galaxia. De lo que queda de los skrull, que sobreviven en un planetoide tras, recordemos, haber sido su planeta devorado por Galactus. En realidad, Nebula aprovecha astutamente una guerra civil entre bandos skrull por la supremacía del imperio. Y aquí es donde entra la partida de rescate llegada desde la Tierra, los Vengadores más la suma del Señor del Fuego, que no tienen más remedio que unirse a uno de los frentes skrull para pararle los pies a Nebula.
Pero eso queda para la próxima entrega de esta Biblioteca Marvel, porque la saga queda cortada por la mitad en esta particular fracción por tomos.


Conclusión.

Esto empieza ya a ponerse muy serio. Éste es el tomo que inicia el periodo más importante de la etapa de Roger Stern, y esto no hará más que mejorar.
Todo el volumen está muy bien, pero lo que sobresale es claramente todo lo referente a la saga de Nebula. Una epopeya galáctica de primera división que tiene la suerte de disfrutar de un despliegue gráfico estelar.

11
Ahora, cuántos de nosotros empezamos a leer Spiderman desde el primer número y ordenadamente?

La bendita generación de los que nos criamos con las BMs de Forum.  :angel:


Los jovencitos sois otro rollo.  :P

12
Sobre el Amazing Spider-Man clásico, si no se quiere lo de Ditko, pues mínimo lo de Romita, #39 a #122.


Ya que sean más o menos números es que es irrelevante si se trata de que te interesa la etapa.


Me recuerda a un forero que recortaba hasta los arcos porque hombrepordiós cómo iba a tener que leerse seis cómics seguidos.


Pero que tampoco pasa nada si no interesa Spider-Man.


:cafe:

Hombre, yo creo que hay un punto intermedio entre querer leer con los menos números posibles y recomendar de 100 a 150 números como si no fueran nada.

Te puede interesar Spiderman pero no llenar dos baldas de cómics suyos de golpe.

Yo tengo los Omnigold de los X-Men de Claremont y recortaba sin ningún pudor aquí y allá y no me parecería nada raro que alguien quisiera leer lo más importante sin mandarlo a comprarse 13 tomacos de 50€.

Los comiqueros suelen (solemos) ser bastante exagerados con la supuesta imprescindibilidad de muchos cómics, en el punto medio está la virtud a veces.


Compañero, yo no quiero mandarte a gastarte tu dinero y a ocupar espacio en tu biblioteca.


Ocurre que la pregunta no tiene más respuesta que esa. Tampoco quiero engañarte.


En esas etapas no se hacían comics para recopilarse luego en tomos por arcos.


Es una historia río.


Pero vamos, que si no te encaja leerlo todo, tú mismo dijiste La saga de la Tablilla, por ejemplo.


Y yo creo que la Trilogía de las Drogas es imprescindible.


Y los dos arcos de los Stacy.


Pero es que esta etapa se disfruta y valora leída entera.


De Ditko sí veo obligatorio El capítulo final.


:cafe:

Es tal cual dice Morgan. Spiderman es imprescindible durante toda esa etapa y no hay forma de quedarse con sólo una parte.

Ahora, cuántos de nosotros empezamos a leer Spiderman desde el primer número y ordenadamente?

En mi caso empecé con números salteados de Vértice y Bruguera sin apenas ningún orden, y cuando vi que aquello era tan apasionante ya empecé a llenar huecos.

El problema está en hacer una selección de lo que comprar primero.  :lol:
Así que yo diría que te compres cualquier número de la BM (si quieres, los que han recomendado los compañeros), y lo más probable es que todo acabe cayendo por su peso.

13
La Bella y la Bestia: Colección Extra Superhéroes (1984-1985)




Reseña en la web de Universo Marvel:
https://www.universomarvel.com/resenas-la-bella-y-la-bestia-coleccion-extra-superheroes-1984-1985/


A mediados de los 80 Marvel iba lanzada en la publicación de miniseries de cuatro números. El éxito cosechado en las primeras colecciones de esta nueva línea ánimo a la editorial publicar Limited Series de cualquier cosa.

Desconozco de quien fue la idea de lanzar la miniserie que nos ocupa, pero me imagino que de la propia guionista, Ann Nocenti. Una serie, cuya portada viene coronada por el encabezado "Beauty and the Beast", que en realidad está protagonizada por Dazzler y la Bestia. No deja de pasar del plano anecdótico, pero resulta curioso que una colección no venga encabezada por el nombre de sus protagonistas tal cual, aunque el "titulo" haga referencia a ellos.

El caso es que Nocenti viene a contarnos una historia de mutantes en plena era de control de Claremont en prácticamente todo el universo mutantil, pero no es menos cierto que el caso de Dazzler estaba siendo una excepción. Ni en la Novela Gráfica ni en la serie regular de la chica, Claremont tenía ningún tipo de implicación. El caso es que la Limited Series que nos ocupa surge a rebufo de la mencionada producción solista de la refulgente mutante.

Nocenti construye una historia que quiere girar en torno al mito de la bella y la bestia, aunque el enfoque, en este sentido, parece más producto del nombre dado a la serie. El caso es que la conexión con el famoso cuento toma sentido en el romance, aparentemente incompatible, entre dos polos opuestos como son Dazzler y la Bestia. Y bueno, se puede decir que Nocenti consigue la sensación de incompatibilidad, pero no en el sentido que pretendía. Efectivamente, la relación sentimental entre ambos carece de cualquier química a lo largo de toda la historia, empezando por un inicio de romance forzado a más no poder.

Todo empieza cuando la Bestia va de visita a Hollywood, lugar de residencia de su colega mutante Alison Blaire, conocida por el nombre de Dazzler. La chica pasa por sus horas más bajas desde que su condición de mutante se hizo pública y la industria le dio la espalda. En plena desesperación, Alison se deja seducir por un tipo llamado Alex Flynn, que aprovecha la ocasión para presentarla a un productor que le ofrece trabajar en un extraño lugar ante un público no menos sospechoso. El escenario no es otra cosa que una especie de coliseo romano al que acuden ricachones ahogados en su abundancia, a quienes sólo les satisfacen morbosidades varias, como ver a rarezas luchar entre ellos a muerte. De este modo, quienes saltan a la arena son una comunidad de mutantes conocidos por el nombre de Gladiadores, y ahora Dazzler se dispone a ser uno de ellos.
Antes de eso, Blaire pasa por un lugar llamado Hotel Rompecorazones, un refugio de mutantes marginados donde hace algunos nuevos amigos, caso de los jóvenes Poltergeist y Link. Pero el lavado de cerebro ejercido por los Gladiadores, a través de drogas que le provocan una falsa inseguridad respecto a sus poderes, arrastran a Dazzler a unirse al espectáculo sangriento de los Gladiadores.

El resultado es un batiburrillo de denuncia social, entre antirracismo y critica a la industria del espectáculo, rollo filosófico sobre la belleza interior, y el citado romance. Todo, contado sin ningún tipo de ritmo ni orden.
El problema principal de la serie está en la parte escrita de una historia pretendidamente trascendental. Creo que nada en ella termina de funcionar. Emocionalmente hace aguas por varios frentes, además de contar con un juego de diálogos bastante pobre. Por si fuera poco, a eso hay que sumarle un apartado gráfico muy deficiente, con un Don Perlin muy flojo.

Pero eso no es todo, porque existe otro elemento en la historia que casi deja en buen lugar a todo el resto. Se trata del Doctor Muerte, ni más ni menos, cuya presencia en la saga es de las cosas más inservibles que he leído en mucho tiempo. Y es que Muerte hace su presentación en la primera página del primer número, para prácticamente no volver a aparecer hasta el último número.
Resulta que, ya de entrada, nos encontramos en Latveria donde Muerte es informado por uno de sus lacayos de la existencia de un pretendido hijo suyo. El Monarca, ridículamente déspota, no quiere saber nada del asunto, pero al mismo tiempo se obsesiona, en uno de los muchos sinsentidos del guion. No es hasta la secuencia final de la serie que descubrimos que el dichoso hijo del Doctor Muerte no es otro que Alex Flynn, y también que resulta que el propio Muerte ya tenía un infiltrado entre los Gladiadores. Por no hablar de que Nocenti se saca de la manga que el objetivo de Flynn no es otro que tomar el trono de Latveria. Total, que Muerte se desplaza hasta el lugar de los hechos, en plena batalla final, pero no hace otra cosa que observar el espectáculo, cual Uatu. Y no hay más que contar sobre la implicación del villano en la historia. Ver para creer.


Conclusión.

Ann Nocenti y Don Perlin fracasan estrepitosamente con una historia plomiza e inconexa, además de un dibujo al mismo pobre nivel. Para mí, un claro suspenso.

15
Buenas gente.

A ver si me aconsejais con una dudilla con la patrulla x.

Es una colección que no compro y estaba esperando que llegaran los tomos de Neal Adams, que son el 11 y el 12.
La cosa es que con la subida me ha dado por buscar el tomo Graduación que ya había bicheado alguna vez y por 10 euros mas 4 y poco de envio me lo he agenciado. Problemilla resuelto en ese sentido.

La cuestión es que leo que el 10 es de Steranko y además debuta BWS en Marvel... como queda ese tomo en tramas etc previas para cogerlo suelto? ¿y si es interesante?

Al fin y al cabo la colección cerro, aunque hoy se dice ya que prematuramente por que no dio tiempo a que la etapa de Neal Adams salvara el barco... una pasada por cierto.

https://www.universomarvel.com/resenas-biblioteca-marvel-112-la-patrulla-x-10-1968-1969/

 ;)

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