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General / Re:Hablando de cómics y las vacaciones marroquíes
« en: 11 Marzo, 2026, 15:30:14 pm »
Como si el Imperio de Panini necesitara una excusa para subir los precios
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He leído ‘Los juegos del hambre: Amanecer en la cosecha’Me leí el primer libro, de hecho fue en versión original, y tuvo tantas cosas que me gustaron como cosas que no. Puede que me pillara en momento de cansancio con el género y ahí se quedó. No seguí profundizando. Pero, tal como lo pintas, parece una saga interesante para, como poco, echar el rato.
Sin necesidad de reinventar por completo el universo de Los juegos del hambre, la novela consigue justificar más o menos su existencia explorando el pasado de uno de sus personajes más icónicos: Haymitch Abernathy.
Mi gran incógnita al empezar la lectura era esa: cómo me presentarían al personaje en su juventud y hasta qué punto sería opuesto al que hemos conocido en el presente. Efectivamente, estamos ante un Haymitch más luminoso (teniendo siempre en cuenta el contexto en el que se mueve), familiar e incluso enamorado, lo que le lleva a moverse por el Distrito 12 con cierta ingenuidad y con la idea de un futuro mejor. El viaje que sufre no es tanto el de la supervivencia física (que también), sino el de la destrucción emocional progresiva: cómo el miedo impuesto por ese régimen totalitario y fascista de Panem va minando poco a poco sus ideales. En ese sentido, el final es especialmente efectivo, desolador y coherente. No busca consuelo ni redención fácil: explica, con bastante honestidad, por qué Haymitch acaba siendo el personaje alcohólico, cínico y atormentado que vemos en la trilogía original.
Suzanne Collins vuelve a exprimir una de las ideas centrales de la saga: no tanto la acción o el battle royale, sino la crítica al uso de los medios de comunicación como herramienta de control y sometimiento. De nuevo, los Juegos funcionan como castigo para unos y como espectáculo para otros, modelando y manteniendo una dictadura que necesita convertir el sufrimiento en entretenimiento. Por momentos, resulta incómodamente actual.
Donde el libro me genera más dudas es en el propio desarrollo de los Juegos. En Balada de pájaros cantores y serpientes se le daba una vuelta interesante al concepto, mostrando “el otro lado”: cómo se crean los Juegos, cómo empieza a construirse la figura del patrocinador o cómo se introduce el componente de espectáculo por encima del castigo.
En esta ocasión, los Juegos están ya plenamente establecidos y la única novedad destacable es que, de manera excepcional, hay el doble de tributos. Para mi decepción, el enfoque está más orientado a la supervivencia en la naturaleza y a los inventos del Capitolio que pueblan la arena, y no tanto al enfrentamiento directo entre tributos, las alianzas o las traiciones. De hecho, durante buena parte del libro Haymitch se encuentra solo, deambulando por el bosque, ensimismado en sus pensamientos y en un supuesto “plan” contra el Capitolio que apenas se ve acompañado por aliados o antagonistas claros. Esto no es necesariamente un error, pero sí supone un cambio que resta parte de la tensión del clásico battle royale que, para mí, definía la saga. Menos confrontación directa, menos juego psicológico entre participantes…
Tampoco ayuda demasiado que el inicio resulte bastante repetitivo si se conoce bien la saga. Hay un acontecimiento inesperado que propicia la participación de Haymitch en los Juegos, pero todo el arranque sigue un esquema ya conocido: la rutina de la pobreza en el Distrito 12, la descripción de la opresión del Capitolio, el sorteo de la cosecha, el traslado, los entrenamientos, la puesta en escena mediática, la entrevista televisada… No llega a aburrir, pero cuesta no tener la sensación de déjà vu durante los primeros capítulos. Afortunadamente, una vez que la historia se centra de lleno en Haymitch y en las consecuencias de sus actos, el libro gana entidad propia.
En conjunto, es una lectura satisfactoria para los seguidores de la saga. No innova, pero sí me ha parecido el libro más duro emocionalmente. Aporta profundidad a un personaje clave, refuerza los temas políticos y mediáticos del universo de Los juegos del hambre y muestra cómo se va fraguando esa resistencia que, en el futuro, liderará casi sin quererlo Katniss Everdeen. Además, se atreve a cerrar su historia sin concesiones.
Ahora queda ver cómo sale la película.



GraciasPerdonad pero no me entero del todo bien:
¿Alguien caritativo puede poner orden de lectura? Porque he creído entender que hay que leer anuales de otras colecciones...
Concretamente Captain America Anual #11, Thor Anual #17, 4F Anual #25 y Vengadores Anual #21.
Si es así como lo queréis hacer, vale. Por mi parte no hay problema, pero me parece un error. No sé si estáis teniendo en cuenta que los anuales de Ciudadano Kang son cuatro números (Capitán América, Thor, 4F y Vengadores), que sumados a los otros cuatro de la serie de los wackos que queréis que comentemos al mismo tiempo, al final estamos hablando de hacer una tanda de ocho números de golpe y además mezclando dos sagas a la vez que no tienen nada que ver entre ellas. No le veo sentido, la verdad.Bueno, pues como mejor proceda. Me pongo en sus manos, maese Taneleer
Yo creo que lo mejor sería hacer dos tandas separadas, una con los cuatro anuales de los Vengadores y otra con los cuatro números de los wackos. Me parece un poco más lógico.
Pero oye, como lo veáis. Al final, yo me adapto a lo que sea.Por cierto, gracias Taneleer por traducir la entrevista a algunos miembros del equipo creativo
Ya sabes, a veces toca hacer de la necesidad virtud
- Avengers West Coast # 83
- Anuales Vengadores 92: Ciudadano Kang.
- Avengers West Coast # 84-86
- Avengers # 348-351
- Anuales Vengadores Costa Oeste 92: Asalto a la Ciudad de la Armadura.
- Avengers # 352-354
- Avengers West Coast # 87-88
Cuando lleguemos a este punto, volvemos a darle otra vuelta al tema y vamos viendo lo que sigue.
Madre mía lo que se ha escritoArtemis siempre en mi equipo
En cuanto me termine vuestros ladrillos, a ver si comento algunas cositas sobre este (para mi) infravalorado crojjjóver. Solo diré que en su día al profe Xavier le faltó ojo para ver como era realmente su novieta. De haberlo hecho, la habría "convencido" pa quedarse pa siempre de pornochacha en la mansión, porque cada vez que sale al espacio es pa liarla. La madre que la trajo

Creo recordar que también en la discusión se hablaba si la Inteligencia Suprema era una entidad viviente o no.Y lo interesante es que el hecho de comprobar que hay una sesera aparentemente real, y por tanto la respuesta a esa duda sería que está viva, no disuade al Caballero Negro de matar, sin juicio ni nada, a la Inteligencia Suprema.

Para mí fue un error el meterla en grupos y sinergias con inhumanos o mutantes.Muy de acuerdo.
Me gustaba más como verso libre, conflictos urbanos y ocasionalmente en otros fregados con su conexión con Carol Danvers.
Un rollo como Spiderman en su momento.
A mí no me importa que los cambien... más o menos, y hasta cierto punto... si la historia es buena. El problema es que la incapacidad para hacer historias buenas las suplen con reclamos de brocha gorda como este.El problema siempre es el mismo con estas cosas: el insulto a nuestra inteligencia. Es como si Cebulski nos estuviera diciendo, en realidad: "¡hacemos cómics para tontos, si tienes un mínimo de inteligencia te dedicarás a leer otras cosas, true believer!".
Y voy a tratar de explicarme. Ya sabéis que no soy sospechoso yo, precisamente yo, de criticar el wokismo, pues tengo el woke muy acentuado, de hecho
Pero.
El reclamo de este cómic debería ser que es bueno. Que es un buen cómic. Y luego abrir el tebeo y encontrarte con que Wonder Man es negro. Si fuera así, guay.
El problema es que el reclamo es que Wonder Man es negro. Exactamente igual a como pasó con el Superman bisersual.Es decir, compra mis cómics... Salen negros y homosexuales ¿Qué más da el argumento?
De verdad que esta pesadilla tiene que acabarse
Es la nueva chorrada pijoprogre dónde nos deshacemos de décadas de historia en los cómics para hacer cambios basados en un producto audiovisual...
El wokismo ha sido un cáncer cultural (no el único) durante mucho tiempo, y cuando parece que esa horrible era está llegando a su fin sale alguna chorrada como esta a dar los últimos coletazos.
No hay nada más patético que ver a las grandes empresas capitalistas yendo de progres
Bueno, hay cosas más patéticas respecto a esto, pero sería hablar de política
Hay cosas peores, pero más patéticas no creo. A mí que me venga una Disney, una Marvel, una etc a decirme "¡mírame, estoy implicado con la actualidad social, compra mis productos!" me saca de quicio
Cuando es algo honesto no, claro, pero cuando se trata de comercialidad camuflada es vergonzante.
